Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 333
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 333 - 333 El Rayo que Eleva las Almas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
333: El Rayo que Eleva las Almas 333: El Rayo que Eleva las Almas [00:02:45] La isla de los Perdidos temblaba bajo la magnitud del duelo.
Sholan, envuelto en el fulgor dorado de su Super Saiyan, flotaba sobre el cráter de su último impacto.
Su Ki ondulaba como un mar de fuego celestial, pero ahora, se superponía con algo más… algo imposible.
En sus ojos ardía una energía azul intensa: el poder del más temido hechicero de otro universo… Satoru Gojo.
Blackheart, herido, jadeaba entre vapores oscuros.
Su cuerpo estaba roto en varias zonas, aún regenerándose tras la destrucción de Gehenna’s Fang, pero su odio… su deseo… seguía latiendo.
—No ganarás… ni aunque el universo te proteja… —gruñó, y alzó las manos.
El aire se rompió.
Desde la tierra, como raíces negras surgiendo de tumbas malditas, brotaron columnas de energía pútrida… y de ellas, figuras comenzaron a formarse.
—¡Maléfica!
—¡Jafar!
—¡Cruella!
—¡La Reina Malvada!
Los más grandes villanos de la Isla resurgieron como espectros corrompidos, envueltos en llamas oscuras y cadenas de almas.
Eran reflejos retorcidos, alimentados por el odio y la desesperación que Blackheart les inyectaba.
—¡Vamos, mis trofeos!
¡Devórenlo!
Los cuatro espectros cargaron al unísono.
Pero Sholan alzó la mano.
—Infinity.
El mundo se detuvo por un segundo.
Los ataques no lo tocaban.
No podían.
El espacio mismo entre Sholan y los espectros era infinito, ralentizando y distorsionando todo a su alrededor.
Entonces activó su contraofensiva: —Ao (Azul).
Un vórtice gravitacional se formó frente a su palma.
Los espectros fueron arrastrados con violencia, junto con los escombros del campo de batalla.
En ese instante, Sholan se lanzó como un relámpago, golpeando con Nyoibō al espectro de Cruella, disolviéndola por completo.
—Aka (Rojo).
Con su otra mano, liberó una onda expansiva que repelió a Jafar, empujándolo contra los muros de algunas construcciones en ruinas.
Luego se teletransportó tras él, golpeando en su punto ciego con una patada ascendente que lo despedazó en fragmentos espectrales.
Pero Maléfica y la Reina Malvada se fusionaron, creando un dragón púrpura de dos cabezas de energía oscura que se lanzó sobre él.
Sholan solo sonrió.
—Murasaki (Purpura).
Una energía púrpura invisible se activó a su alrededor, golpeando directamente al dragón espectral.
Maléfica gritó, su energía deformándose, aullando con dolor espiritual.
El dragón colapsó, disuelto en una lluvia de ceniza oscura.
Solo quedaba Blackheart.
El demonio, envuelto en una aura de almas absorbidas, regeneraba su cuerpo a cada golpe.
Aunque las técnicas de Gojo lo dañaban, volvía una y otra vez.
—¡BASTA!
—gruñó—.
No me detendrás, ¡las almas de este mundo me pertenecen!
—Te equivocas —dijo Sholan, ya delante de él—.
No te pertenecen.
Nunca lo hicieron.
Blackheart sonrió, pero su sonrisa tembló al ver que Sholan… no había terminado el ataque.
—¡Shorei no Kōsha!
(Rayo que eleva almas) Una flecha de energía celeste apareció en su mano, envuelta por los sellos de la Puerta del Destino.
No la disparó, la condensó en su puño y golpeó a Blackheart en el pecho, no atacando al cuerpo… sino al alma.
La flecha impactó en el centro del pecho de Blackheart.
Y entonces… la realidad se partió.
La Puerta del Destino se abrió sobre la isla, y miles de voces empezaron a salir de Blackheart.
Las almas robadas, almacenadas, torturadas… fueron liberadas.
Se alzaron como estrellas y comenzaron a ser absorbidas por la Puerta, llorando, gritando… agradeciendo.
—No…
no… ¡NO!
¡NO ME DEJEN!
—rugió Blackheart, retrocediendo.
Sus manos intentaban agarrar algo, pero se deshacían como humo.
Se tambaleaba, perdiendo fuerza.
Su poder se debilitaba conforme más almas se liberaban.
Desde el cielo, el Kinto-Un descendió junto a la atmósfera celestial, rodeando a Sholan con energía sagrada.
El cielo se oscureció… y luego se iluminó con truenos divinos.
—Ahora lo entenderás, Blackheart.
—Es hora de tu castigo.
—¡Relámpago Celestial!
Siete dragones orientales de trueno surgieron del cielo como una tormenta viviente.
Cada uno impactó en un punto distinto del cuerpo de Blackheart.
Uno en el pecho.
Uno en la espalda.
Uno en la pierna.
Otro en el brazo.
Uno en la cabeza.
Dos más en espiral alrededor de él.
Y entonces, los siete dragones se sincronizaron.
Electricidad sacra lo paralizó.
Su cuerpo quedó congelado, y sus regeneraciones se detuvieron.
Su poder fue sellado.
Blackheart, por primera vez, entró en pánico de verdad.
—¡¿QUÉ ERES…?!
—rugió, las venas ardiendo por el poder dorado que lo rodeaba.
Sholan empezó a flotar ante él, su aura expandida como un sol.
—Los muertos no necesitan saberlo Sholan canceló la invocación de Nyoibō y se lanzó a toda velocidad hacia el cielo.
El aire rugió.
La tierra tembló.
Y el cielo… el cielo se preparó para el golpe final.
[00:02:00]
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com