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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 339

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  4. Capítulo 339 - 339 No Toquen a Mi Familia
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339: No Toquen a Mi Familia 339: No Toquen a Mi Familia Había pasado una semana en un nuevo mundo y un nuevo comienzo para los VK.

Pero, aunque tuvieran ropa nueva, mochilas nuevas y sonrisas frescas, Evie, Mal, Carlos y Jay no sabían que ese día se convertiría en una lección para toda Midtown.

Carlos entró emocionado a su clase de informática.

Su sonrisa se desdibujó cuando notó que su estación de trabajo estaba destrozada: el teclado arrancado, el monitor roto y el CPU cubierto de basura.

Alguien había escrito con marcador: “Genio de pacotilla, vuelve a tu hogar de basura.” Carlos se quedó inmóvil unos segundos.

No dijo nada.

Simplemente sacó su tableta portátil, hackeó en tiempo real el sistema de vigilancia, y proyectó en el proyector del salón el rostro del culpable: Mason Halbrook, hijo de un político influyente.

—Siento que tu máscara de buen chico se cayó, Mason —dijo Carlos, mirando directamente a los ojos del bully—.

Espero que tu papá disfrute el escándalo cuando suba esto a la red.

En el gimnasio, Jay estaba haciendo sentadillas cuando Brent, un tipo gigante con aires de líder, le tiró una pesa de 10 kilos cerca a los pies para intimidarlo.

—Uy, qué pena, se me resbaló.

El grupo de Brent soltó carcajadas.

Jay se levantó sin decir palabra.

No reaccionó con ira.

Solo caminó hacia la cuerda para escalar.

La subió…

con una sola mano.

Luego bajó, miró a Brent y dijo: —Tú no necesitas más pesas.

Necesitas carácter y un cerebro funcional, porque parece que tus músculos se comen todos los nutrientes que necesita ese maní que tienes entre las orejas.

Brent, rojo, no volvió a molestarlo después de semejante humillación y la burla de todos los chicos del gimnasio, se dice que a partir de ese momento todo el mundo empezó a llamarlo “Peanut Brent”.

— En el almuerzo, Jessica Caldwell, la típica reina plástica, se le acercó.

—Te ves como si Goth Barbie hubiera vomitado sobre ti.

Las otras chicas rieron.

Mal se giró con calma, sin dejar su bandeja.

—¿Y tú estilo de zombie de catálogo es intencional o el disfraz es accidental?

Deberías dejar de robar los cosméticos en tiendas de 99 centavos y la ropa de los contenedores de Goodwill.

Toda la cafetería estalló en carcajadas.

Jessica se fue con la cara roja como un tomate.

Al día siguiente, su cuenta de Instagram tenía cientos de comentarios con el hashtag #GothBarbieQueen.

#JessiGoodWillBin — Evie se miraba en el espejo del baño cuando entraron dos chicas.

—¿Qué clase de baratija llevas?

—dijo una—.

¿Crees que puedes impresionar a todos con eso?

La otra soltó: —Una chica como tú no dura aquí.

No somos una caricatura de cuento.

Evie, con voz dulce y sin moverse, respondió: —Tal vez soy una caricatura, pero ustedes…

son un mal borrador de humanidad, además tienen una belleza que solo una madre puede amar.

Y al salir del baño, las chicas no volvieron a decirle una palabra.

—– —¡Exijo que expulsen a esos chicos!

¡Agredieron verbalmente, intimidaron y hackearon sistemas escolares!

—gritaba uno de los padres.

El vicerrector Danforth, un hombre gris y corrupto, fingía imparcialidad.

Pero sus ojos lo traicionaban: ya había recibido las llamadas, los “donativos” y las órdenes.

Los VK estaban sentados, cruzados de brazos.

Mal se mantenía en silencio.

Carlos parecía contener un estallido.

Evie jugueteaba con su cabello, y Jay tenía los músculos tensos.

Fue entonces cuando la puerta se abrió.

Y Sholan entró.

Vestía de forma sencilla.

Pero la atmósfera del lugar cambió al instante.

Silencio.

Tensión.

Y una presión invisible que cayó sobre los padres como una tormenta.

—Soy el acudiente —dijo con voz calmada.

Su sola presencia hizo que uno de los padres tragara saliva sonoramente.

—¿Usted es… Sholan?

—dijo uno con miedo—.

¿El de la batalla de Nueva York?

—Ese mismo —respondió él con una sonrisa.

Pero no era una sonrisa cálida.

Era… fría, precisa, como una hoja de cuchilla perfectamente afilada.

Danforth tosió.

—Mire, señor Sholan… no queremos escándalos.

Pero sus muchachos— —Cortana.

Muestra el informe “Expediente Sucio Escolar”.

Una pantalla holográfica apareció proyectada desde el reloj de Sholan.

Archivos.

Grabaciones.

Videos.

Fotos.

—Este padre —señaló Sholan— lava dinero a través de la fundación “Jóvenes Brillantes”.

—¡Eso es una locura!

— Dijo el vicerrector.

—El vicerrector Danforth —continuó— ha recibido pagos para alterar expedientes, favorecer ascensos injustos y ocultar reportes de acoso.

—¡No puede probar nada!

—Cortana, audio.

“…Mientras me paguen, no me importa si sus hijos son criminales…” Las caras se desfiguraron de sorpresa y miedo.

—Una palabra más contra ellos —dijo Sholan mirando a todos con intensidad—, y toda esta información se vuelve viral.

¿Lo entienden?

Todos asintieron.

Algunos sudaban.

El vicerrector temblaba.

—Ahora me los llevo por hoy.

Y no quiero volver a oír de ninguno de ustedes, o si no… Mientras salían, un hombre corpulento, de rostro cuadrado y músculos exagerados (padre de Brent), se acercó rugiendo de ira.

—¡Esto es una farsa!

¡Estos chicos no merecen estar aquí!

¡Los trajo de un país de ratas!

¡Y ahora quieren que creamos que valen algo!

¡Son basura, igual que usted, Sholan!

Evie se congeló.

Mal frunció el ceño.

Jay dio un paso al frente.

Carlos lo sostuvo del brazo.

Pero Sholan…

simplemente se giró.

Caminó hasta él.

Y puso una mano en su hombro.

—¿Sabe qué es lo curioso?

La temperatura bajó en picado.

El viento se volvió helado.

—Parece que no me tiene miedo —dijo Sholan con una sonrisa vacía.

—Pfff… claro que no, no me intimida…— Dijo el padre de Brent de forma arrogante.

—Podemos arreglar eso.

Y en un solo movimiento, Sholan lo lanzó hacia el cielo.

—¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!

—gritó el hombre, convertido en un punto en el firmamento mientras todos veían lo que sucedía con sorpresa y absoluto terror.

Pasaron varios segundos.

Y entonces cayó.

Sholan lo atrapó en el aire como si fuera una pluma… y lo arrojó con precisión al suelo, sin matarlo, pero con la suficiente fuerza para que se arrastrara como un cachorro herido.

El hombre, temblando, salió corriendo sin volver la vista atrás.

—— En el salón principal, los VK rodearon a Sholan.

—¿Por qué hiciste eso?

—preguntó Mal con suavidad.

—¿No te preocupa que te vean como un monstruo?

—añadió Carlos.

Sholan tomó un vaso de té y se giró hacia ellos.

—Lo hice porque nadie, absolutamente nadie, se mete con mi familia.

No voy a protegerlos si ustedes hacen algo que necesite de un justo castigo, pero si se meten con ustedes no me quedaré cruzado de brazos.

Prometí protegerlos ¿recuerdan?

Evie bajó la cabeza y sonrió.

Jay cruzó los brazos, orgulloso.

Carlos susurró un “gracias”.

Mal se acercó y lo abrazó sin palabras.

Peter, desde la puerta, había visto todo.

Y pensó: “No importa cuántas veces lo vea… jamás dejaré de admirarlo.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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