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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 345

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  4. Capítulo 345 - 345 Voces del Destino Sueños de Cumpleaños
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345: Voces del Destino, Sueños de Cumpleaños 345: Voces del Destino, Sueños de Cumpleaños Aún flotaban los restos del brillo dorado que envolvía los viales de los Shugods y las OhgerCalibur, pero ahora era otro tipo de poder el que se manifestaba.

Sholan permanecía de pie, como un sabio guardián del equilibrio, con una mirada tranquila pero penetrante.

—Estas cartas —dijo, alzando la mano— no son simples herramientas.

Son ecos de grandes seres, fragmentos vivos de aquellos cuyas almas han dejado una marca en otros mundos.

Hoy…

se unirán con ustedes.

No para cambiar lo que son, sino para fortalecer quienes ya son.

Extendió la primera carta hacia Evie.

La tarjeta brilló intensamente, y una imagen se proyectó en el aire: una mujer de baja estatura, cabello negro con canas al frente, gafas redondas y una actitud imponente.

—Edna Moda —declaró Sholan con una sonrisa.

Evie parpadeó, sorprendida.

—¿Quién?

Sholan asintió.

—Ella en su universo es la diseñadora de modas más grande del mundo, de hecho ella es la diseñadora de trajes para superhéroes, es una genio en tecnología textil, estratega del diseño, experta en composición de materiales y análisis de combate pasivo.

Fusionarte con ella te dará una capacidad de análisis instantáneo, habilidades en diseño y creación de equipo, y una inteligencia táctica afinada.

Ya no solo serás bella y fuerte, Evie… también la mente maestra detrás de futuras armaduras y defensas.

Evie quedó boquiabierta.

Sus ojos brillaban.

—¿Yo… seré como una inventora?

—Una visionaria —corrigió Sholan con dulzura—.

Como Edna lo era.

La carta se desintegró en motas de luz que entraron suavemente en el pecho de Evie.

Ella se estremeció, como si algo en su interior despertara.

Sholan tomó otra carta.

—Mal.

La carta proyectó a una chica de cabello rojo fuego y alas traslúcidas que se extendían con gracia.

Vestía como una hada guerrera, rodeada de un aura mágica cálida y potente.

Mal abrió los ojos con sorpresa.

—Bueno ¿Y quién es esta?

—Ella es Bloom del Club Winx, la princesa del fuego del Dragón que es el corazón de la magia misma.

Su poder no es solo destructivo, sino creador, espiritual, protector.

Te dará control sobre la energía mágica pura, una conexión directa con el Corazón de la Magia, y resistencia ante fuerzas oscuras.

Pero más importante… te ayudará a reconciliarte con tu linaje y tu luz interior.

Mal bajó la mirada, algo abrumada… pero sonrió.

Ella también aceptó la carta con una reverencia leve.

La energía mágica la envolvió como si siempre hubiera estado esperando este momento.

Siguió Jay.

La carta proyectó a un hombre ágil, de túnica desértica, empuñando una daga curva y una espada, con arenas danzando a su alrededor.

Su rostro estaba marcado por el tiempo, pero sus ojos ardían con determinación.

—Este es Prince, del mundo de Prince of Persia.

Guerrero ágil, maestro del parkour, experto en combate con múltiples armas y manipulación del tiempo.

Jay sonrió con emoción.

Sholan sonrió también.

—La fusión con Prince te dará dominio sobre el terreno, visión en combate, reflejos sobrehumanos y… una sutil habilidad de manipular el flujo temporal en momentos críticos.

No cambiarás el pasado, pero podrás retrasar lo inevitable…

o anticipar lo necesario.

La carta se fusionó con Jay, que sintió como su cuerpo se volvía más ligero, como si cada paso ahora fuera parte de una danza perfecta con el entorno.

Finalmente, Sholan extendió la carta para Carlos.

—Esta es bastante especial —dijo con un tono reverente.

La imagen proyectó a un joven de cabello marrón, ojos claros y expresión noble.

Llevaba una capa de viajero y una espada sencilla, pero en sus ojos brillaba algo más profundo.

—Él es Sorey, del mundo de Tales of Zestiria.

Es un Pastor.

Carlos ladeó la cabeza.

—¿Un pastor?

¿Como de ovejas?

Sholan negó con una sonrisa cálida.

—En su mundo, el Pastor es la figura más elevada que existe.

No un rey, no un guerrero, no un emperador… sino el vínculo entre los humanos y los serafines que son seres esprituales.

Sorey puede purificar corrupción, sentir las emociones ocultas en los demás, leer el flujo del mundo.

Te otorga habilidades espirituales, percepción extrasensorial y resistencia a la oscuridad.

Es un faro.

Y tú, Carlos… lo eres también.

Carlos quedó paralizado unos segundos.

Algo se encendió en su pecho, como una chispa de paz.

Al fusionarse con la carta, no sintió poder… sintió propósito.

Horas más tarde, en Villa Loriana la noche era luminosa, cargada de vida.

Unas guirnaldas de luces mágicas flotaban sobre el jardín trasero donde se celebraba una doble fiesta de cumpleaños: Evie y Wanda.

—¿Cómo es posible que cumplan el mismo día?

—bromeó Tony, chocando su copa con la de Steve.

—Coincidencias cósmicas —respondió Steve—.

O como diría Sholan, “destinos entrelazados”.

Todos reían.

El jardín estaba lleno: Peter, Pietro, los padres de Wanda (Oleg e Irina), Magik, Psylocke, Cammy, Bucky, Visión, Nick Fury, Natasha Romanoff, Bruce Banner, Tony Stark, Steve Rogers, Thor, Misha y Nasha.

También estaban las pequeñas hijas de Sholan, quienes habían hecho sus propios regalos con mucho amor.

—Pepper y Peggy se disculpan —dijo Tony mientras entregaba a Wanda una caja elegante—.

Están en su cuarentena postparto… ya sabes, bebés primero.

—Y amor maternal siempre en prioridad —añadió Steve, sonriendo con ternura.

Evie recibió un hermoso collar hecho con minerales extraídos por Peter y Pietro.

Wanda recibió un libro mágico por parte de la Ancestro y una pulsera protectora forjada por Magik.

Las niñas le regalaron a Evie y a Wanda una caja con dibujos, una flor hecha de un papel bonito, y para Evie un retrato de ella con Peter y para Wanda uno junto a Sholan.

El chef contratado por Tony había cocinado platos de todo el mundo: desde pasta italiana de trufa blanca hasta sushi de calidad de estrella Michelin.

Nick Fury se había encargado personalmente del pastel: un enorme pastel doble con decoraciones parecidas a letras mágicas y telarañas brillantes.

Pero lo más esperado llegó cuando Sholan se acercó con una expresión calmada y una energía contenida.

—Evie.

Wanda.

Mi regalo para ustedes… no es una joya ni un objeto.

Ambas lo miraron con curiosidad.

Sholan activó “Steal, Copy & Merge”.

—Les daré un poder.

El quirk “Creación”.

Les permite transformar su energía y grasa corporal en cualquier objeto que comprendan estructuralmente.

Ambas sintieron cómo algo nuevo se instalaba dentro de ellas.

Un conocimiento.

Una apertura mental.

—¿Eso significa que podemos…?

—empezó Wanda, boquiabierta.

—¡¿Comer lo que queramos sin engordar?!

—terminó Evie con un grito de euforia.

Sholan rió suavemente.

—Exactamente.

El quirk consume las moléculas de grasa para crear objetos.

Mientras lo usen, se mantendrán en forma, delgadas, y además podrán crear herramientas útiles, armas, armaduras, ¡o incluso un sofá si se les antoja!

El jardín estalló en una mezcla de carcajadas, envidia y comentarios sueltos de las otras mujeres.

—¡Ese es el superpoder soñado de toda mujer!

—gritó Natasha, echándose hacia atrás riendo.

—¡Yo también lo quiero!

—se quejó Cammy, riendo entre lágrimas.

Wanda y Evie se abrazaron con fuerza a Sholan, agradecidas.

—Gracias por todo —susurró Wanda—.

Este ha sido el mejor cumpleaños de mi vida.

Sholan, con una sonrisa suave, respondió: —Y apenas es el comienzo.

La noche terminó entre risas, música y estrellas brillando sobre el cielo de Villa Loriana.

Un nuevo poder había despertado en todos… y el futuro, aunque incierto, jamás había parecido tan lleno de promesas.

La fiesta había terminado, pero el jardín trasero de Villa Loriana aún conservaba un aire mágico.

Las luces colgantes seguían encendidas, parpadeando como luciérnagas encantadas, y el aroma de las flores nocturnas flotaba suavemente en el aire.

Los invitados ya se habían retirado, pero Evie se quedó un poco más, caminando entre los árboles hasta encontrarlo.

Peter estaba allí, de pie, apoyado en una baranda de piedra, mirando las estrellas.

En cuanto vio a Evie, le sonrió.

—Pensé que ya estarías dormida —le dijo con voz suave.

—Quería un momento a solas contigo… si todavía estás despierto.

Peter asintió y la invitó con un gesto a acercarse.

Evie se acomodó a su lado, y durante unos segundos solo disfrutaron del silencio compartido, sin necesidad de hablar.

—Fue una fiesta hermosa —dijo ella finalmente—.

Sholan y Wanda son…

maravillosos.

Peter soltó una risa suave.

—Sí… es fácil olvidar lo pesadas que pueden ser nuestras vidas cuando hay momentos como este.

Evie lo miró, sabiendo que en su sonrisa había capas de historia, de cicatrices.

—Pero no fue solo la fiesta, ¿cierto?

Hay algo en tus ojos… Peter vaciló.

Luego metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó una pequeña caja envuelta con un lazo azul.

Se la ofreció con cierta timidez, como si no estuviera seguro de que fuera suficiente.

—Feliz cumpleaños, Evie —dijo—.

No pude dártelo antes con todos esos lujosos regalos.

Ella tomó la cajita, sorprendida.

—Pensé que ya me lo habías dado todo… literalmente, toda una noche mágica.

Peter desvió la mirada con una sonrisa nerviosa.

—Esto es… algo personal.

No es un objeto valioso, pero lo hice yo.

Evie abrió el regalo con cuidado.

Dentro, encontró un pequeño colgante de cristal con un diseño en espiral que parecía contener una mota de luz.

Era sutil, elegante, pero al tocarlo, sintió una calidez inmediata.

—¿Qué es…?

—preguntó con asombro.

—Es una parte de mi telaraña cristalizada —respondió Peter—.

Fue la primera vez que la usé después de salvarte en Auradon… cuando aún estaba en modo Spider Kumonos.

Sholan por algún motivo raro la conservó y me explicó cómo podía preservarla.

La moldeé para ti.

No solo como recuerdo de ese día… sino como promesa.

Evie lo miró con los ojos húmedos, conmovida hasta lo más profundo.

—¿Promesa?

Peter la miró a los ojos, más serio que nunca.

—Promesa de que siempre te cuidaré.

De que no te dejaré caer… ni física ni emocionalmente.

De que no importa lo que pase con el mundo, tú… siempre vas a tenerme.

Ella no pudo contenerse.

Lo abrazó con fuerza, presionando el colgante contra su pecho.

—Gracias, Peter.

Este es el mejor regalo que he recibido… porque viene de ti.

Peter la rodeó con los brazos con la misma delicadeza con la que habría sostenido algo frágil y precioso mientras compartían un cálido beso.

Después de un rato, habló de nuevo.

—Mañana… bueno, en realidad hoy, porque ya pasó la medianoche… —rió— mi tía May y el tío Ben quieren celebrar tu cumpleaños contigo.

Solo nosotros.

Ellos…

te quieren mucho aun cuando no te conocen, ¿sabes?

Evie se separó un poco para mirarlo.

—¿De verdad?

—Sí.

Dicen que desde que llegaste, sonrío más.

Que mi mirada ya no está perdida como antes.

Evie sintió cómo las lágrimas se le escapaban sin permiso, pero no dijo nada.

Solo se inclinó y besó nuevamente a Peter, con ternura, con amor… y con una gratitud infinita.

Cuando el beso terminó, Evie apoyó su frente en la de él.

—Si tú me salvaste del fuego… déjame a mí ser quien mantenga tu alma cálida.

Siempre.

Y Peter, con una sonrisa sincera, solo dijo: —Siempre.

— La luz del sol caía como un velo dorado sobre la pequeña casa del tío Ben y la tía May, rodeada de un jardín florecido, con una cerca blanca y sillas mecedoras en el porche.

Tenía ese aroma inconfundible a hogar, a vida vivida con amor.

Evie caminaba nerviosa junto a Peter, que sostenía una pequeña caja envuelta con moño rojo.

Él iba relajado, pero con una chispa de emoción en los ojos.

—¿Estás segura de que no quieres que te prepare?

—le preguntó en voz baja mientras llegaban a la puerta.

—No… —respondió Evie, enderezándose—.

Si son tan maravillosos como tú… no necesito prepararme.

Solo ser yo misma, ¿verdad?

Peter sonrió y le apretó la mano.

—Exactamente.

Tocó la puerta con los nudillos.

A los pocos segundos, May Parker abrió con una sonrisa cálida que se volvió pura sorpresa al ver a Evie.

—¡Oh, cielos!

—dijo con una mano en el pecho—.

Eres… eres preciosa.

Ben apareció justo detrás, secándose las manos con un trapo de cocina, y se quedó igual de boquiabierto por un instante.

—¿Peter… esta joven viene contigo?

—Ella es Evie —respondió Peter, un poco sonrojado—.

Y sí… ella viene conmigo a todas partes.

Evie extendió la mano con cortesía, pero May la envolvió en un abrazo cálido.

—Querida, si Peter te ha traído aquí, ya eres familia.

Ven, ven, pasa, no te quedes en la puerta.

La casa olía a pan horneado, canela y algo tostado, como si el amor viviera en cada rincón.

Sobre la mesa de madera del comedor había una torta de frutas con glaseado casero, un par de regalos envueltos en un papel bonito y una vela encendida.

—¡Feliz cumpleaños!

—dijeron los Parker a coro.

Evie no pudo evitar emocionarse.

—Gracias… esto es más de lo que esperaba.

—Nos alegra que estés aquí —dijo Ben, mientras servía té caliente—.

Peter nos ha hablado de ti.

Pero creo que se quedó corto.

—Ah, ¿sí?

—preguntó Evie con una risita.

May asintió mientras colocaba servilletas decoradas con flores.

—Sí.

No nos dijo que tenías ese brillo en los ojos… o esa sonrisa que hace que hasta el té sepa más dulce.

Peter se rió, un poco avergonzado.

—Vamos, tía… Ben lo observaba con atención.

Luego se inclinó y miró a Evie con ternura.

—¿Sabes?

No suelo meterme en los asuntos del corazón de Peter.

Pero desde que era niño, él ha llevado más peso del que debería.

Y ahora… al verte a ti, entiendo que por fin encontró algo que no esperaba, un refugio.

Evie bajó la mirada, tocada.

—Él también lo ha sido para mí… desde el primer momento.

—¿En serio?

—preguntó May, sirviendo una porción de torta—.

¿Cómo fue?

Evie sonrió con nostalgia.

—Me salvó durante un momento terrible.

No solo físicamente… me salvó el corazón.

Desde entonces… supe que no era un chico común.

Peter…

es un caballero sin armadura visible.

Un héroe hasta en lo pequeño.

Peter la miraba en silencio, embobado.

Como si cada palabra que decía le quitara una carga invisible de encima.

Ben lo notó.

Se cruzó de brazos y sonrió.

—Mira esa cara, May.

Ya se ve igual a mí cuando te conocí.

May rió con dulzura y posó una mano en el hombro de Peter mientras miraba a Evie a los ojos.

—Evie… ¿quieres saber un secreto?

—¿Cuál?

—Amar a Peter es como cuidar una rosa que ha sobrevivido al invierno.

Si lo haces con paciencia… él florece.

Y ese amor es eterno.

Evie tenía lágrimas en los ojos, pero era de emoción.

Miró a Peter y le tomó la mano bajo la mesa.

—Entonces lo cuidaré con cada estación.

Hasta que no haya más inviernos.

Ben y May se sonrieron mutuamente, sabiendo lo que acababa de suceder.

Habían visto el inicio de algo verdadero.

Más tarde, cuando la tarde se volvió dorada y la charla giraba entre risas, recuerdos y planes, May se acercó en privado a Ben y le susurró: —Peter ya no está solo.

Por fin… su corazón encontró casa.

Ben la rodeó con un brazo, mirando a los dos jóvenes riendo junto a la ventana.

—Y no se dan cuenta aún… pero se han convertido en el mundo del otro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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