Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 357
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- Capítulo 357 - 357 El Juicio de Harley
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357: El Juicio de Harley 357: El Juicio de Harley La plaza central de las ruinas de Metrópolis estaba colmada.
Miles de ciudadanos obligados a asistir.
Drones armados flotaban vigilantes.
Pantallas gigantes, transmitiendo en vivo.
Y en el centro de una plataforma elevada, encadenada, maltratada… Harley Quinn.
Su sonrisa desfigurada estaba oculta tras una mordaza.
Pero sus ojos… Sus ojos seguían desafiando.
Sobrevolando la plaza, descendiendo como una figura de leyenda, Superman aterrizó con su capa ondeando al viento.
—Hoy —declaró con su voz de acero—, ejecutaremos a uno de los últimos símbolos del caos.
La nueva era no tolera a los bufones del viejo mundo.
Los murmullos se extinguieron.
Nadie se atrevía a objetar.
Ni siquiera a mirar de frente.
Entonces… el cielo crujió.
Una grieta en el firmamento.
Un rugido interdimensional.
Desde las alturas, una nave biomecánica colosal emergió, proyectando una sombra que cubría toda la ciudad.
Y en ese momento, dos figuras descendieron a gran velocidad: Black Adam, con su porte regio.
A su lado, una joven rubia con traje kryptoniano.
—Kal-El… —susurró la joven kryptoniana—.
¡Por fin…!
Supergirl cayó de rodillas al ver a su primo.
Lágrimas en sus ojos.
—Te encontré… no sabía si aún vivías.
Black Adam me salvó… me dijo que me encontraron herida, sin recuerdos… que tú… Kal-El la miró con mezcla de confusión y cariño.
Black Adam habló por ella: —La hallé en unas ruinas cerca de Kahndaq.
Sin memoria.
He cuidado de ella, guiado por su linaje.
Supergirl asintió.
—Y luego aparecieron esos fragmentos… recordé el nombre Brainiac… Y sentí un terror que no puedo explicar.
Él destruyó Krypton.
Estoy segura.
Superman tensó la mandíbula.
—Entonces nos encargaremos de él.
Juntos.
Una tercera figura apareció rápidamente… una chica con armadura azulada y un faldón dorado.
—¡Esperen!
Voy con ustedes.
¡Ese maldito de Brainiac me debe por la vida de mi familia y planeta!
—¿Quién eres?
y ¿cuál es tu poder?
—dijo Superman—.
Vámonos.
La joven, de mirada brillante, hizo una reverencia ante Superman.
—Soy Celestara y soy una tecnópata orgánica —dijo Cortana—.
Esa es una de las razones por la cual Brainiac nos atacó y acabó con mi pueblo según él una amenaza innecesaria, sobreviví a duras penas y me preparé para este día.
Cortana se mantuvo seria tras su fachada.
Se acababa de infiltrar en la línea de fuego.
—Bien, nos serás de utilidad —dijo Superman—.
Vámonos, nadie ataca mi planeta.
Y en un destello de luz, los cuatro partieron hacia la atmósfera… rumbo al monstruo que se acercaba.
— La plaza quedó vulnerable.
Justo como Sholan lo había previsto.
A una orden silenciosa, seis figuras descendieron del cielo con precisión quirúrgica.
—¡Ougai Busou!
—¡Digi Spirit Evolution!
—gritó Felicia— Kazemon Fusion Mode: Storm Wraith Felicia.
Luz y viento, acero y furia.
Los seis jóvenes se desplegaron en la plaza.
Sin vacilar, atacaron.
Espadas atravesando armaduras.
Piernas cortadas.
Brazos desarmados.
Gritos de confusión, pero ningún golpe letal.
Evie, ágil como un relámpago, derribó a un pelotón con un solo giro.
Jay lanzó un rugido mientras rompía las lanzas de energía con su escudo.
Carlos, envuelto en energía espiritual, mantuvo a raya una docena.
Mal, envuelto en fuego, era una danza de muerte contenida.
Peter lideraba, gritando órdenes con la calma de un veterano.
Felicia surcaba el aire, una corriente viva de viento afilado y golpes dirigidos.
Y desde una torre… descendió Siniestro con Hal Jordan.
Se movieron entre ellos, golpeando, usando sus construcciones con sus anillos y desbalanceando al grupo.
Sus acciones empezaban a revertir el curso.
Hasta que… todo se detuvo.
Cada soldado.
Cada general.
Incluso Siniestro y Hal.
Congelados en el acto.
Y entonces, una voz potente como un relámpago resonó por toda la ciudad: —Tenbu Hōrin.
Destrucción del sentido del tacto.
El mundo se torció mientras miles de imágenes de arte sacro rodeaban el improvisado campo de batalla y los civiles huían del lugar.
Los soldados del régimen cayeron de rodillas, sin saber por qué.
No sentían el suelo.
Ni el dolor.
Ni siquiera sus propios cuerpos.
Solo un abismo absoluto en sus nervios.
Siniestro intentó moverse.
Nada.
—¿Qué… qué es esto?
Desde el cielo descendió Sholan.
Sus ojos eran fuego cósmico.
Su cuerpo brillaba con energía dorada.
—¿Sabes cómo se gana una verdadera guerra, Siniestro?
No es moverte rápido ni avasallar a tu oponente.
Es hacer que tu enemigo nunca vuelva a sentir nada.
El rostro de Siniestro se desencajó mientras les quitaba a él y a Hal sus anillos y los destruía.
Sholan caminó entre enemigos paralizados como un fantasma.
Uno a uno… los miró.
Y sus sentidos se apagaban.
Sus soldados sombra emergieron, recogiendo armas, inutilizando defensas.
Y entre todo ese caos… Sholan rompió las cadenas de Harley.
Ella lo miró con una mezcla de sorpresa y sarcasmo.
—¿Y tú quién eres, guapo?
—Solo alguien con tiempo libre —sonrió él—.
Y algo de entrenamiento.
Ella sonrió, frotándose las muñecas.
—¿Este es el rescate?
¿Dónde está el fuego artificial?
Por un momento creí que me uniría a mi hermana y mi niña antes de hacerle pagar al maldito boy scout.
Un trueno sacudió el cielo.
Desde el horizonte, se veía la nave de Brainiac acercarse más y más.
Como si la Tierra fuera suya.
Como si no hubiese defensa.
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