Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 360
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- Capítulo 360 - 360 Sentencia a los dioses
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360: Sentencia a los dioses 360: Sentencia a los dioses El silencio pesaba como plomo en la nave de Brainiac.
Y entonces… —Tenbu Hōrin.
La frase se deslizó como un susurro, pero retumbó como un trueno en los corazones de los presentes.
Superman, Black Adam y Supergirl estaban paralizados.
No por cadenas físicas.
No por tecnología kryptoniana.
Sino por el poder absoluto del Tesoro del Cielo.
Sholan avanzó lentamente por el pasillo central de la nave, entre chispas flotando y fragmentos de centinelas aún humeantes.
Su silueta dorada iluminada por las luces moribundas del trono central.
A su lado, Celestara (Cortana), la heroína estelar… o al menos, así parecía.
Ella giró hacia él, aún con los ojos brillando en azul intenso, su tono ahora más relajado.
—Bienvenido, jefe.
Justo a tiempo.
—¿Todo listo?
—preguntó él, sin mirar a los tres metas atrapados detrás.
Los insultos de Black Adam rugían tras él: —¡Maldito rebelde!
¡Eres un farsante!
¡Un asesino vestido de justicia!
Superman gruñía como una bestia herida: —¡Te atreves a paralizarme!
¡TE VOY A…!
Y Supergirl jadeaba, furiosa y confundida: —¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESTO?!
¡¿QUIÉN ERES TÚ…?!
Sholan no se inmutó.
—¿Estado?
—Ya tomé el control de todo el sistema —respondió con una media sonrisa digital—.
Brainiac es básicamente un tigre de papel.
Su núcleo no es más complejo que una IA de guerra promedio.
Sus sistemas ya me pertenecen.
Y si destruimos su cuerpo… no quedará nada.
Su código está aislado, sin vía de escape.
Sholan asintió.
—Perfecto.
—Cómprame la Carta de Destrucción en Cadena.
—Hecho —respondió Cortana.
Una carta fucsia flotó sobre su palma.
Oscura como el vacío, con runas ardiendo en rojo y la imagen de una cadena perforando varios cráneos.
Sholan la combinó con una versión en miniatura del Shōmetsu, fusionándola en una lanza brillante de energía comprimida.
—Esto es por cada mundo que atrapaste.
Por cada ciudad robada.
Por cada mente esclavizada.
Desaparece.
Para siempre.
La lanza atravesó el núcleo de Brainiac, perforándolo no solo en el presente… Sino a través del tiempo y el espacio.
—¡AAAAHHHHGGGH!
—gritó Brainiac con su último aliento digital, mientras su cuerpo físico se convulsionaba.
Su esencia y forma física fueron desintegradas.
No habría regreso.
No habría respaldo.
No habría archivo de emergencia.
Solo olvido.
Sholan se giró lentamente hacia los tres inmóviles.
Su mirada se posó en Supergirl primero.
—Te destruyeron y moldearon desde dentro sin que lo supieras.
Con un gesto de su mano, destruyó los sentidos del gusto y del tacto de Kara Zor-El, bajo los efectos del Tenbu Hōrin.
Ella gimió en silencio, sin poder sentir su propia piel, sin percibir su aliento, sin notar siquiera el calor de su traje.
Sholan levantó el dedo índice de su mano derecha, lo rodeó con llamas psionicas: El Puño Fantasma del Fénix.
—Kara… es hora de ver la verdad.
Y con un golpe espiritual la conectó a los recuerdos de Harley Quinn, proyectando en su mente una escena de horror que rompería a cualquier mujer: La ejecución de su hermana y su hija a sangre fría.
Las risas vacías de Superman.
El terror impotente de Harley, encerrada y obligada a ver una injusta ejecución.
Kara tarto de gritar.
Pero nadie oyó.
El tener destruido el sentido del gusto no le permite emitir sonido.
Sholan la encerró en un bucle mental, repitiendo la verdad una y otra vez… hasta que dejara de negar la monstruosidad en la que se había convertido su primo.
Luego caminó hacia Black Adam, que solo podía mover los ojos, llenos de odio.
—No hay redención para ti —dijo Sholan sin emoción.
¡CRACK!
Con un movimiento seco, le rompió el cuello.
El cuerpo de Adam cayó sin fuerza al suelo.
Sholan alzó la mano y murmuró: —Surge.
Un aura negra brotó del cadáver, y un nuevo Soldado Sombra se arrodilló ante él, con los ojos vacíos, esperando órdenes mientras el cuerpo de Black Adam se desintegraba.
Finalmente, giró hacia Superman.
El símbolo roto de la esperanza aún brillaba en su pecho.
Sus ojos ardían de rabia, pero no podía moverse.
Sholan se cruzó de brazos.
—Tú… me das asco.
Asesino de inocentes.
Tirano disfrazado de salvador.
Niño con poder que nunca aprendió a perder.
Sholan se inclinó levemente, con una sonrisa helada.
—Voy a patearte el trasero, Kal-El.
Por cada mundo que destruiste.
Por cada niño que se quedó sin madre.
Por cada padre que viste llorar.
Y por cada alma que juraste proteger… y traicionaste.
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