Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 364
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- Capítulo 364 - 364 Chimichangas y Crisis Existenciales
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364: Chimichangas y Crisis Existenciales 364: Chimichangas y Crisis Existenciales El atardecer caía suavemente sobre Villa Loriana.
La brisa era tranquila, pero en el salón principal reinaba un silencio cargado.
Harley estaba sentada en un diván, con las piernas cruzadas y una libreta de notas en las manos y un esfero de unicornio para las notas.
Frente a ella, Sholan, de brazos cruzados, observaba la chimenea apagada.
—¿Así que quieres hablar del “muro”?
—dijo Harley, bajando la mirada a su libreta—.
Suena como nombre de villano barato… o de metáfora profunda.
—Es literal —respondió él sin mirarla—.
Un muro mental.
Me bloquea.
Me impide avanzar, crecer, recordar… acceder a todo mi verdadero poder.
Harley asintió, muy profesional.
Era la bufona doctora Harley Quinzel.
Aún tenía el acento… pero ahora hablaba con una calma que solo un verdadero terapeuta conoce.
—¿Has considerado que ese muro lo construiste tú mismo?
—preguntó ella, apoyando el codo en la rodilla—.
Tal vez para protegerte de algo.
Algo que no estás listo para ver.
—¿Como qué?
—Trauma —dijo ella con simpleza—.
Lo que viviste al ver morir a Wanda en ese otro mundo.
El dolor que sentiste, la impotencia… tal vez no fue solo por ella.
Tal vez ese fue el detonante.
Pero el muro, Sholan… según lo que describes se siente mucho más antiguo.
Él alzó la vista por fin, curioso.
—¿Más antiguo?
Harley asintió, y se inclinó hacia adelante.
—Cuando una mente crea una defensa tan poderosa… es porque ya ha hecho eso antes.
Tal vez perdiste a alguien antes.
Tal vez algo te fue arrebatado.
Quizás… te arrancaron la verdad de tu propia historia.
El silencio fue más denso por un instante.
—¿Crees que… lo olvidé?
—No.
Creo que lo enterraste —respondió ella—.
Y mientras no entiendas por qué lo hiciste, no podrás derribar ese muro.
No importa cuánto poder tengas.
Esto no es una barrera física.
Es un candado en tu alma.
Sholan se llevó una mano al rostro, frotándose la frente con fuerza.
—Entonces… necesito a alguien que me ayude a comprender ese muro.
—Y para eso necesitas más que una psicóloga con dos doctorados y un pasado explosivo —dijo Harley con una sonrisa suave—.
Necesitas a alguien que te conozca desde antes de que olvidaras.
En ese momento, un zumbido sonó en el aire.
Las puertas de Villa Loriana se abrieron, y una a una entraron las figuras más poderosas del mundo moderno.
Tony Stark fue el primero en hablar: —¿Dónde está el anfitrión?
Espero que tenga café… y respuestas.
Steve Rogers, recto como siempre, asintió a Sholan.
—Vinimos tan pronto como Fury nos contactó.
Junto a ellos estaban Natasha Romanoff, Clint Barton, Bruce Banner, Thor, Vision, James Rhodes y por supuesto, Peter Parker, quien saludó con una sonrisa ladeada.
Sholan se puso de pie, respiró profundo… y fue directo al punto: —El enemigo es Mephisto.
No es una amenaza que se pueda contener con tecnología o escudos de vibranium.
Necesitaré a todos los Vengadores, y aun así… la probabilidad de supervivencia esta vez es baja.
Tony chasqueó la lengua.
—Eso es lo más optimista que he oído esta semana.
Bruce frunció el ceño.
—¿Estás hablando de una guerra mágica?
—Más que eso —dijo Sholan—.
Una guerra espiritual.
Y Mephisto… no juega limpio.
—Entonces no lo haremos nosotros tampoco —agregó Steve.
Fue en ese momento que Harley entró al salón, luciendo impecable con su bata blanca y una tablet en la mano.
—Si me disculpan, antes de que todos corran a sus muertes gloriosas… necesito que pasen a la oficina uno a uno conmigo.
—¿Y tú eres…?
—preguntó Tony, desconfiado.
—Dra.
Harley Quinzel.
Psiquiatra.
Criminalista.
Arlequín de la destrucción Y ahora… consejera de campo de los héroes más poderosos del planeta —sonrió de lado—.
Wanda me asignó.
Y como buena vengadora, sabe que antes de una crisis, lo más importante es tener mentes claras.
Uno a uno a regañadientes, todos pasaron por su pequeño despacho improvisado en el ala este de la mansión.
Cada sesión fue breve, aguda, certera.
Harley no dudó en desarmarlos psicológicamente, no para humillarlos, sino para comprender sus puntos débiles… y prepararlos.
Horas después, Nick Fury llegó en una llamada holográfica.
—¿Quién demonios es esta mujer de la que hablan Barton y Romanoff?
—Hola a ti también Fury.
Harley es la mejor inversión en salud mental que harás en tu vida —dijo Tony, sorprendido aún por la sesión de terapia y por lo que Harley le había dicho.
Fury revisó los informes.
—Tienes una bestia de psicóloga, Sholan.
Logró desarmar a Stark.
Dile que en el futuro tendrá contratos con S.H.I.E.L.D.… si no me analiza primero.
Harley guiñó un ojo hacia la cámara.
—Cuando quieras, parchecito.
— La noche cayó y, por fin, Sholan se quedó solo con Cortana.
—¿Lo vas a hacer?
—preguntó ella.
—Sí.
Necesito a alguien que pueda ayudarme a enfrentarme a mí mismo… y hacerme reír cuando el dolor se vuelva insoportable.
Cortana ya sabía a quién se refería.
—¿Wade Wilson?
Sholan asintió.
—Encuéntralo.
Lo necesitaré pronto.
—Entendido.
—– La lluvia caía sobre el patio destrozado del laboratorio abandonado.
El cuerpo de Francis yacía a los pies de Wade Wilson, también conocido como Deadpool, aún humeante por los disparos y el reciente desenlace de su venganza.
A pocos metros, los restos calcinados del lugar donde experimentaron con él aún ardían levemente.
Wade se quedó mirando el cadáver con la cabeza ladeada.
—¿Sabes qué, Francis?
Deberías haber tenido un apellido menos de niñita rica.
Tal vez eso te habría salvado del agujero en el pecho.
Se giró.
Y ahí estaba Sholan, con los brazos cruzados y la mirada serena bajo la lluvia.
—Eso fue… satisfactorio de ver —dijo Sholan—.
Aunque nada elegante.
Wade lo miró de arriba abajo.
—¿Y tú eres quién?
¿Otro cosplay andante de protagonista sobreescrito?
¿Qué sigue, me vas a decir que necesitas ayuda para matar a otro clon del Joker?
—No.
Te invito a comer chimichangas.
Wade alzó las cejas por debajo de la máscara y guardó su pistola.
—¿Con o sin cebolla?
—Sin cebolla.
—Me agradas, voz profunda.
Pero si vas a pedirme algo después, más te vale que tenga sentido.
Últimamente todos quieren algo de mí.
Hasta el escritor.
Sholan lo miró fijamente.
—Quiero que me ayudes a derribar un muro mental.
No físico.
Uno que me impide avanzar.
Necesito a alguien cuya mente esté tan… fracturada, que pueda ver desde ángulos que otros no pueden.
Y tú, Wade, eres un multiverso dentro de un loco con regeneración.
Wade chasqueó los dedos.
—¡Lo sabía!
¡Soy la droga psicotrópica favorita del guionista otra vez!
Se acercó a Sholan y lo señaló con dramatismo.
—Tú y yo sabemos que nada de esto es real, ¿cierto?
Esto es ficción, bonito.
Somos paneles, palabras, código, bits con voz… ¿Qué sentido tiene?
Sholan, sin alterarse, dio un paso adelante.
—No es ficción.
Wade parpadeó.
—¿Perdón?
—Esto… —Sholan alzó una mano, como si abarcara el mundo entero— no es una “ficción” como la que tú crees.
Es una línea argumental que nació al mismo tiempo que todo lo demás.
Hay un mundo base y principal, inaccesible para todos… excepto en ecos.
Lo que llamas “ficción” son resonancias multiversales.
Vibraciones de acontecimientos que reflejan realidades más fundamentales.
Wade se quedó en silencio por un largo segundo.
Luego alzó un dedo.
—¿Estás diciéndome que… este mundo, con mis chimichangas, mis armas, mis traumas y mis traseros apretados… es real?
¿Porque resuena en una especie de… tambor cósmico?
—Exactamente —respondió Sholan—.
Tu habilidad para romper la cuarta pared no es “locura”.
Es una pseudo conciencia cósmica parcial, una grieta en la percepción que te deja vislumbrar fragmentos de esa resonancia.
Pero no eres único en eso.
Lo que tú sientes como “ficción” es solo una manifestación incompleta de algo que no puedes comprender completamente.
Wade lo miró en silencio por un segundo.
—…tienes idea de lo difícil que fue procesar Deadpool 2, y ahora me vienes con eso.
Sholan sonrió levemente.
—Por eso te necesito.
Porque si hay alguien que puede atravesar el muro que yo mismo construí… eres tú.
No porque estés roto.
Sino porque entiendes cómo funcionan los bordes de la realidad.
Wade levantó una mano dramáticamente.
—¿Entonces me estás pidiendo que me meta en tu cabeza… como una versión roja y fea de Inception?
—Más bien como un guía.
Un espejo que no está atado a las reglas normales.
Wade se quedó pensativo.
—Hmm.
Me agrada.
Me gusta.
Pero quiero algo a cambio.
—¿Qué quieres?
—Una historia romántica trágica con Jean Grey… o al menos un crossover con Deadpool Samurái.
Sholan rió de forma breve.
—Veré qué puedo hacer.
—¡Trato hecho, Johnny Mnemonic!
—exclamó Wade, dándole una palmada a Sholan en el hombro—.
Ahora dime… ¿estas chimichangas tienen salsa picante?
Sholan asintió con una sonrisa.
—Con todo el picante que puedas.
Wade se relamió por debajo de la máscara.
Justo cuando parecía que la conversación había terminado, Sholan alzó una ceja.
—Y, ya que estamos… ¿te gustaría salir con alguien?
Deadpool ladeó la cabeza con una lentitud cómica.
—¿Estás intentando… emparejarme?
—Tal vez.
Con alguien que entiende el caos.
Que ha vivido en el filo.
Una psiquiatra con alma de arlequín y corazón de acero.
Wade entrecerró los ojos.
Luego los abrió exageradamente.
—… ¿Me estás diciendo que me estás ofreciendo una cita con Harley Quinn?
Sholan solo sonrió.
Wade dio tres pasos hacia atrás, extendió los brazos al cielo y gritó: —¡¿Universo, estás intentando matarme o premiarme por mi sufrimiento eterno?!
Volvió a mirar a Sholan.
—¿Estás loco?
Eso es como meter dinamita y gasolina en una licuadora… ¡y luego servirla en una boda entre Lex Luthor y Catwoman con el Joker como padrino y Amanda Waller de DJ!
¡Eso no es una cita, eso es un evento de extinción masiva con lápiz labial!
—Ella está… más centrada ahora —replicó Sholan con calma.
—¡Sí, claro!
¡Y yo soy el nuevo líder de los Green Lanterns!
¡Mira, me encantaría conocerla!
Pero entre el trauma, las risas homicidas, y el hecho de que ha estado sentimentalmente involucrada con el tipo más inestable de DC… ¡estoy seguro de que ese sería el mejor primer y último beso de mi vida!
Sholan le sostuvo la mirada, serio.
—Ella necesita alguien que entienda la locura sin juzgarla.
Wade se cruzó de brazos.
—Y yo necesito un seguro de vida multiversal si me voy a acercar a alguien que ha usado un mazo gigante como método de terapia.
Pausa.
—… ¿Pero sabes qué?
Mándale mi número.
Que no sea en un parque de diversiones.
Ni cerca de ácido.
Ni en Gotham.
Ni cerca de niños.
Y con muchas armas de mi lado de la mesa.
Sholan sonrió con auténtica diversión.
—No te voy a dar armas, pero puedes llevar tu maleta de Hello Kitty.
Wade se giró.
—Trato… Oh, Dios… me estoy volviendo uno de los buenos, ¿verdad?
—No.
Solo alguien que por fin tiene con quién hablar sin necesidad de matar primero.
Wade chasqueó los dedos, sacó de la nada una rosa de goma espuma, y la lanzó al cielo.
—¡Este es el crossover que nadie pidió y que todos necesitaban!
Ambos desaparecieron juntos en la lluvia, camino a las chimichangas.
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