Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 368
- Inicio
- Todas las novelas
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 368 - 368 Dos años para el Infierno
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
368: Dos años para el Infierno 368: Dos años para el Infierno El cielo sobre Villa Loriana estaba despejado, como si el mundo aún no supiera el peligro que se acercaba.
Sholan convocó a todos a la gran sala del complejo.
Steve, Tony, Bruce, Natasha, Clint, Vision, Fury, Sam, Logan, Cammy, Bucky, Charles Xavier y Erik Lehnsherr tomaron asiento en torno a la mesa holográfica central.
Las luces tenues y la seriedad en el aire hacían parecer que estaban en medio de una guerra.
—Gracias por venir.
No voy a suavizar esto —empezó Sholan, de pie al frente—.
Mephisto está en movimiento.
Lo que está por venir no se parecerá a nada que hayan enfrentado antes.
Este no es un enemigo al que se pueda disparar, no se puede razonar con él, ni se detiene por moral alguna.
Y su objetivo no es solo nuestro mundo… es la realidad misma.
Un silencio gélido se instaló.
Nadie lo interrumpió.
—Tenemos entre año y medio y dos años, si las proyecciones de Cortana son correctas.
Ese es el margen para prepararnos.
Vamos a entrenar.
Vamos a fortalecernos.
Cada uno de ustedes tendrá que superarse o caerán en la primera ola.
La mesa cambió para mostrar un mapa del mundo, resaltando tres puntos: Nueva York, Londres y Hong Kong.
—Esos son los Sanctum.
Cada uno contiene un ancla dimensional.
Si Mephisto toma uno solo… —Sholan los miró a todos con gravedad—… estamos condenados.
Xavier asintió con expresión firme.
Logan se cruzó de brazos, visiblemente irritado, pero no cuestionó la gravedad de la advertencia.
Natasha y Clint se miraron y luego afirmaron en silencio.
Todos sabían lo que eso significaba: guerra.
Una vez finalizada la reunión, los héroes se marcharon para preparar a sus respectivos grupos.
Solo quedaron Wanda, las niñas, Evie, Peter, Mal, Carlos, Jay, Felicia y Harley.
—¿Estás diciendo que… nuestras hijas también van a luchar?
—preguntó Wanda con la voz dura, pero el rostro cargado de preocupación.
Sholan asintió con firmeza.
—Sí.
Todos.
Las niñas entrenarán cada día.
Luchar será parte de su vida.
Mephisto no dejará a nadie fuera.
Y si no saben defenderse…
—miró a sus hijas con dolor, pero también decisión—…
las perderemos irremediablemente.
Wanda apretó los puños, pero entendió.
No lo aceptaba del todo, pero lo entendía.
Días después, tal como le había prometido a T’Chaka, Sholan trajo a Nueva York a T’Challa y a Ruri para mostrarles más del mundo y expandir su conocimiento global lo que les ayudaría en sus responsabilidades políticas.
Los hermanos pasaron unas semanas explorando occidente, acompañados por sus fieles Dora Milaje, quienes por petición de Sholan y siguiendo las órdenes del rey T’Chaka se quedaron durante casi un año en Villa Loriana como instructores de combate.
Las Dora Milaje no eran suaves.
Entrenaban con disciplina militar, incluso a las niñas, adaptando técnicas para su edad, pero siguiendo el mismo régimen de los alumnos.
Celeste, Esme, Irma, Phoebe y Sophie incrementaron mucho sus poderes, control y habilidades gracias a su sangre Saiyan, la tímida Eri fueron endurecidas con ejercicios físicos y entrenamientos de reflejos, autocontrol y combate básico.
Mientras tanto, Tony y Ruri trabajaban codo a codo en el taller.
Sholan les entregó un diseño que había obtenido de la tienda Omniversal gracias a Cortana, unos trajes tipo Gantz, adaptados a los poderes individuales de cada uno de sus aliados.
A cambio del arduo trabajo, ambos podrían quedarse con los planos y usarlos como bien les parezca.
A las pocas semanas, los prototipos estaban listos y comenzaron las pruebas de campo.
Solo uno no recibiría traje.
—No lo necesito —dijo Sholan—.
Yo ya tengo todo lo que necesito y el traje en realidad no me aportaría nada.
Así pasaron dos años.
-Steve y Bucky entrenaron juntos bajo simulaciones generadas por Cortana, reviviendo cientos de combates históricos, desde guerras antiguas hasta conflictos modernos.
Steve ya dominaba el Haki de Armadura y Bucky había logrado desbloquear y controlar el Shell Bullet de su alter, convirtiéndose en una fuerza letal con cada impulso controlado.
-Natasha y Clint llevaron a los jóvenes en misiones encubiertas, actuando bajo nombres falsos, para que aprendieran a moverse en el mundo real, lejos de zonas seguras.
Desde operaciones de espionaje industrial hasta liberar pueblos oprimidos, los chicos aprendieron que la moral no siempre era blanca o negra.
-Cammy perfeccionó nuevas técnicas cuerpo a cuerpo, incorporando el sistema Rokushiki completo, incluyendo el Soru, el Tekkai y el Rankyaku, combinándolo con su habilidad para volar usando el ki y lanzar ráfagas.
Empezó a utilizar una versión modificada del traje Gantz, diseñado por Ruri y Tony, que mejoraba su movilidad, protección y control de energía.
-Xavier y Magneto, junto con Sholan, forjaron una alianza temporal basada en el respeto mutuo.
Dividieron a los mutantes en pequeños grupos de entrenamiento según sus habilidades, para así prepararlos no solo para la batalla, sino para sobrevivir a lo que vendría después.
-Logan se enfocó en enseñar a las hijas de Sholan a pelear sucio, a desconfiar de las apariencias, a usar sus sentidos más allá de la vista y el oído, a rastrear, acechar y atacar como verdaderas depredadoras.
Aprendieron que un combate justo no existe cuando se protege a los que uno ama.
-El entrenamiento de las cinco niñas de Sholan avanzaba sorprendentemente bien.
Cada una había logrado controlar por completo sus formas Kamen Rider, desplegando sus transformaciones sin esfuerzo.
Mientras algunas, como Celeste e Irma, se inclinaban hacia el camino de las artes místicas como su madre, otras como Esme y Sophie abrazaban el camino del guerrero como su padre.
Phoebe, en su timidez, halló su fuerza en el equilibrio interior, entre ambos caminos.
Su sincronía emocional y espiritual con sus armaduras las volvía únicas.
-Peter completó finalmente su entrenamiento con Shang-Chi, quien lo inició en el “Camino de la Araña”.
Shang-Chi comenzó anulando los poderes de Peter mediante un collar inhibidor proporcionado por Stark, obligándolo a depender solo de su cuerpo y voluntad.
Le enseñó artes marciales puras, fortaleciendo su centro, su respiración, y su instinto.
Con el tiempo, Peter fusionó lo aprendido con su naturaleza arácnida, desarrollando un estilo de combate único, fluido, rápido y brutalmente eficiente, que conectaba perfectamente con sus poderes.
-Eri fue una sorpresa inesperada.
Una noche, mientras ella y Sholan contemplaban las estrellas, la Carta de Trascendencia Dorada que él llevaba equipada resonó profundamente con la pequeña.
Su estrella guardiana era Equuleus, y Sholan, sin dudar, gastó varios puntos de probabilidad para conseguir la carta de Shoko de Equuleus, fusionándola con la esencia de Eri.
También forjó una Cloth de Equuleus adaptada a su energía.
Eri demostró un talento natural para el uso del cosmos, y aunque aún era joven, su determinación la volvía brillante en cada entrenamiento.
-Jay, Evie, Mal y Carlos avanzaron firmemente en el control de sus poderes provenientes del mundo King-Ohger.
Aprendieron a invocar sus armas auxiliares con precisión y a combinarlas entre sí, creando formaciones tácticas únicas.
Se volvieron expertos en el uso de sus trajes y habilidades, ejecutando maniobras imposibles incluso para adultos con más experiencia.
-Felicia, por su parte, ya dominaba por completo las transformaciones Spirit Evolution, incluyendo la forma avanzada del Double Spirit, lo que la convertía en una combatiente de gran velocidad, potencia y adaptabilidad.
Sholan, previendo la guerra, le hizo un regalo especial.
Felicia entrenaba día y noche, decidida a estar a la altura de su rol como espía y protectora, no solo para el equipo… sino para Jay.
-T’Challa y Ruri, al cabo de un año y medio, regresaron a Wakanda y en especial T’Challa pudo ver como un líder toma decisiones difíciles en tiempos extremos al ver cómo a pesar de amar como nadie a sus hijas las prepara para enviarlas a una guerra por el destino de todos.
Agradecidos y admirados dejaron atrás alianzas, tecnología y apoyo.
— El viento era frío en las cimas del Himalaya.
Las campanas de los monjes repicaban suavemente, arrastradas por la brisa como si el aire mismo repitiera mantras olvidados.
Sholan se presentó frente al umbral del santuario.
La Ancestro lo esperaba.
No necesitaba presentaciones ni ceremonias.
Solo lo miró con sus ojos claros, esos que veían más allá del tiempo y del espacio.
—Has crecido —dijo ella con voz serena.
Sholan bajó la cabeza con respeto.
—El tiempo se acerca —continuó la Ancestro, mirando hacia el cielo cubierto de niebla—.
La delgada línea entre la esperanza y la desesperación está a punto de ser pisada.
Lo sabes, ¿verdad?
—Sí —respondió él—.
La conversación fue interrumpida sin querer por la llegada de Karl Mordo, que descendía lentamente por los escalones de piedra, su andar firme, su rostro como tallado en roca.
—Sholan —dijo sin emoción—.
No esperaba verte aquí de nuevo.
—Siempre vuelvo a donde las raíces aún tienen vida —respondió Sholan.
Ambos se miraron con la tensión silenciosa de dos filosofías en conflicto.
—Tu método… tus caminos —empezó Mordo—.
Son demasiado inestables.
El poder sin estructura lleva al caos.
Sholan lo escuchó con paciencia, pero sin ceder un centímetro en su postura.
—Hay quien controla demasiado sus movimientos —le dijo con calma—, pero con el exceso de control sólo se consigue estar demasiado preocupado por la ejecución.
Cuando yo peleo trato de no dar el golpe… el golpe se da solo.
Mordo frunció el ceño.
—Eso suena a imprudencia disfrazada de sabiduría.
Sholan negó con la cabeza, y luego miró hacia las montañas envueltas en nubes.
—No se trata de ser puramente natural, o puramente innatural.
El ideal es la naturalidad innatural.
Muchos copian los comportamientos de otros, repiten formas… pero no empiezan por la raíz de su propio ser.
No se preguntan: ¿cómo puedo ser yo mismo?
Mordo calló un instante, sorprendido por la crudeza y la honestidad de la reflexión.
Entonces, con genuina curiosidad —por más que le costara admitirlo— preguntó: —¿Y qué debería hacer… para evitar estancarme?
Sholan, sin voltear, ya había notado la presencia oculta de Stephen Strange entre las sombras del santuario, observando todo con atención, sin querer interrumpir.
La respuesta de Sholan fue para ambos.
—Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua.
Si pones agua en una taza, se convierte en la taza.
Si la pones en una botella, se convierte en la botella.
Si la pones en una tetera, se convierte en la tetera.
El agua puede fluir… o puede aplastar.
Hizo una pausa, y entonces se giró lentamente hacia Mordo, con una media sonrisa: —Sé cómo el agua.
Amigo mío… el agua que corre nunca se estanca.
Así es que hay que seguir fluyendo.
Strange, oculto, apretó los dientes.
Sabía que esas palabras no eran solo para Mordo.
Eran para él también.
El universo estaba cambiando.
Y debía estar listo para enfrentarlo.
Mordo respiró hondo.
—Tienes razón en todo, pero… Sholan: incluso el agua, si se desborda, puede destruirlo todo.
Así que creo que el balance es lo que busco el fluir guiado con las reglas Sholan asintió con serenidad mientras discretamente dejaba un soldado sombra con Stephen.
—Eso espero, Karl.
En ese momento sin que nadie lo supiera mientras contemplaban el atardecer en las montañas que rodeaban a Kamar-Taj otro destino cambió para bien.
— El día 730 llegó.
Sholan, en lo alto de la colina de Villa Loriana, observó a su familia y aliados entrenando abajo.
Sabía que lo que venía no era solo una batalla.
Era la prueba definitiva de su mundo y de su voluntad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com