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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 374

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  4. Capítulo 374 - 374 Ascensión Carmesí
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374: Ascensión Carmesí 374: Ascensión Carmesí Mephisto rio con un goce oscuro, como si el eco de la desesperanza le sirviera de canción.

—¡Qué hermoso es el caos cuando se cree que se ha perdido la última esperanza!

—exclamó, dejando que sus garras se convirtieran en humo ardiente.

El demonio se giró hacia el epicentro del campo de batalla, donde los escombros aún humeaban, y levantó una mano al aire.

Con un chasquido infernal, el suelo tembló y un trono de huesos negros y calaveras llameantes emergió entre el polvo.

Se sentó con elegancia demoníaca, cruzando las piernas como si fuera el anfitrión de un espectáculo.

—Una lástima lo de Sholan… —musitó, casi con pesar fingido—.

Pero siempre habrá otra forma de romperlo… o reemplazarlo.

Su sonrisa se ensanchó.

Chasqueó los dedos, y frente a él aparecieron sus tres marionetas más siniestras: Dark Wanda, Dark Billy y Dark Tommy.

Una energía corrupta los envolvía, brillando como una aurora negra.

—Vayan.

Hagan que griten.

Que se arrodillen… ¡hasta que no quede esperanza!

Las figuras se lanzaron al ataque.

Wanda, aún con el corazón adolorido pero el espíritu encendido, alzó su rostro hacia sus hijas, Mordo, Wong, Strange y los demás.

La determinación ardía en sus ojos, aunque sus labios temblaban un poco por dentro.

Usando a Red Queen Wanda vinculó su mente con sus hijas y el resto del grupo: “Escúchenme todos.

Esto ya no es una batalla normal… es una guerra de desgaste.

Una guerra de atrición.

Debemos resistir…

solo resistir…

hasta que Sholan regrese.” Luego, en lo más profundo de su alma, solo murmuró: “Apresúrate, mi amor…” — Las seis niñas de Sholan se reagruparon instintivamente.

Los lazos de sangre y Ki vibraban entre ellas, creando una red casi tangible.

Celeste, Irma y Phoebe, las más enfocadas en la magia, se colocaron junto a Mordo.

Esme, Sophie e incluso la tímida Eri, junto a Wong, se posicionaron para interceptar a Dark Tommy.

Mientras tanto, Wanda y Strange se adelantaron, decididos a enfrentar lo que alguna vez fue una sombra de la Wanda original.

Dark Billy lanzó el primer ataque: un enjambre de esferas mágicas que serpenteaban como serpientes de oscuridad.

Celeste extendió las manos, formando un escudo hexagonal rosado, mientras Irma canalizaba símbolos brillantes que chocaban con la magia enemiga.

Phoebe, con el ceño fruncido, murmuraba encantamientos que aumentaban la resistencia del grupo.

—¡No lo dejen avanzar!

¡Juntas!

—gritó Mordo, girando su bastón y proyectando un círculo de sellos dorados que encerró parcialmente a Billy.

Dark Billy rugió.

La oscuridad en su cuerpo crecía, drenando energía de su entorno.

Pero las tres niñas, aún pequeñas, estaban sincronizadas de una forma imposible de romper.

— Dark Tommy se abalanzó con una velocidad casi incalculable.

Las ondas de choque de sus movimientos destrozaban el suelo a su paso.

Esme fue la primera en interceptarlo.

Saltó por los aires y, con un grito, le lanzó una ráfaga de Ki.

Sophie la cubrió con un salto mortal, proyectando cuchillas de energía desde sus pies.

Eri atacaba sin parar a Dark Tommy con el Equuelus Ryūsei Ken, a medida que más atacaba su cosmos se hacía más fuerte hasta el punto de que Eri en este momento podría ser considerada una caballero de plata ya que sus ataques impactaban cada vez con más frecuencia a Dark Tommy con velocidades que oscilaban entre el Mach 2 y el Mach 5.

Wong aparecía y desaparecía, golpeando con precisión quirúrgica, haciendo que Tommy desviara su atención lo justo.

—¡Él es rápido, pero no invencible!

—gritó Wong.

—¡Lo haremos caer, por papi!

—chilló Esme con furia.

— Pero en otro rincón del campo de batalla, el aire se volvió denso.

Todo se ralentizó, como si la realidad misma dudara en presenciar lo que estaba por suceder.

Wanda y Strange estaban cara a cara con su reflejo más oscuro.

Dark Wanda flotaba, como una diosa corrompida por el dolor.

Sus ojos brillaban con un rojo venenoso, y su túnica se agitaba por un viento que solo ella sentía.

—¿De verdad creen que pueden detenerme?

—susurró con una voz cargada de locura.

—Creo que lo hemos estado haciendo bien—respondió Strange, aunque su voz denotaba tensión.

La batalla comenzó con un estallido de poder místico.

Strange lanzaba látigos de energía, portales, ilusiones…

pero Dark Wanda los disolvía como si fueran meros pensamientos.

Wanda gritó mientras trataba de contrarrestar los hechizos oscuros.

Sus manos, brillando con la magia de armonía del caos, peleaba por proteger a los suyos.

Dark Wanda lanzó un ataque en forma de espiral carmesí, que rozó a Strange y lo lanzó contra una columna.

—¡Stephen!

—gritó Wanda.

Strange se levantó, escupiendo sangre, y con una sonrisa irónica preguntó: —¿Tienes…

algún as bajo la manga?

Wanda bajó la cabeza.

Cerró los ojos.

Respiró.

Entonces, de su espalda brotó una energía antigua, plateada y brillante.

Extendió la mano derecha, y una espada de luz metálica dorada, larga y hermosa como una estrella, apareció flotando frente a ella.

Sus ojos brillaron.

Levantó la espada al cielo.

Y con voz firme, rugió: —¡POR EL HONOR DE GRAYSKULL!

El cielo rugió.

Una ráfaga de poder descendió sobre Wanda.

Su cuerpo se llenó de energía celestial, su traje cambió, su cabellera roja que fluía como fuego; su vestido normal pasó a ser traje carmesí entallado tipo leotardo de pierna alta, adornado con intrincados bordes dorados, en su espalda apareció una capa que se ondea detrás de ella a causa de su aura de poder.

Y en su mano derecha sostenía una espada de luz llameante que parece forjada con la esencia misma del sol.

Dark Wanda por primera vez se detuvo.

Strange, desde el suelo, se quedó sin palabras.

—¡Ahora sí —dijo Wanda, girando la espada en su mano—, estás a punto de saber lo que es una verdadera madre enojada!

Mientras Mephisto observaba desde su trono, por primera vez su sonrisa se desvaneció por un segundo.

—Hmm… esto se está poniendo interesante.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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