Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 387
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- Capítulo 387 - 387 El Guardián del Lago
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387: El Guardián del Lago 387: El Guardián del Lago La puerta del Cuarto de las Ilusiones se abrió lentamente.
Sholan abrió los ojos.
Por primera vez en mucho tiempo… respiró sin peso en el pecho.
Su aura brillaba con un fulgor renovado, el muro mental ya no lo contenía.
Una calma profunda lo envolvía, pero era apenas el reflejo de lo que ardía dentro de él.
Dio un paso, y su haki del emperador se liberó como una onda expansiva.
El templo entero pareció estremecerse.
Los monstruos ocultos entre las corrientes colapsaron sin siquiera ver de dónde venía el poder.
Incluso el jefe, en lo más profundo, aulló de forma antinatural, herido por la presión invisible.
El sello de la entrada se disolvió.
Ruto corrió dentro, con los ojos muy abiertos.
—¡Lo lograste!
—exclamó, deteniéndose frente a él—.
¡Derrotaste al cuarto de las ilusiones!
Sholan le sonrió con serenidad y una luz amable en la mirada.
—Sí… —Estuviste ahí por dos días completos —le dijo ella, aún incrédula—.
Nadie podía entrar ni sentir nada.
Sholan frunció el ceño.
Para él habían sido minutos… ¿O quizá el tiempo en ese lugar era relativo a lo que uno llevaba por dentro?
Pero no era momento de pensar en eso.
—Vamos —dijo con voz firme—.
Aún queda una última amenaza en este lugar.
Guiados por el mapa mental y su haki de observación, llegaron hasta el lugar donde estaba la llave del jefe.
La tomaron sin desvíos, y se dirigieron hasta la gran puerta sellada.
Frente a la entrada, Sholan se detuvo.
—Aquí dentro está el corazón del mal que contaminó este templo.
Ruto asintió.
—Te esperaré.
Confío en ti.
Sholan cruzó el umbral.
El aire se volvió denso.
Una enorme ameba acuática emergió del centro del agua.
Sus movimientos eran lentos pero precisos.
Desde su cuerpo surgía un largo tentáculo que usaba para atacar, y dentro del tentáculo… el núcleo.
Sholan no tardó en verlo.
Y frunció los labios con ligera decepción.
—¿En serio?
¿Este es el jefe?
Su núcleo expuesto es el mayor error.
La criatura lanzó su ataque.
El tentáculo se estiró como látigo líquido buscando atraparlo.
Pero Sholan ya no estaba ahí.
Flotaba a unos metros, completamente en calma.
—Tan predecible… Extendió sus brazos, canalizó el poder helado que fluía por sus venas y dijo con voz fuerte: —Aurora Execution.
Una ráfaga de aire super frio emergió de sus brazos, congelando el agua y atrapando a la criatura entera en un segundo.
Morpha, la Ameba Acuática Gigante, ni siquiera tuvo tiempo de emitir un sonido.
Sholan descendió en silencio.
Con la Espada Maestra en mano, caminó hasta el núcleo atrapado en el hielo.
Y lo cortó en pedazos.
El templo pareció suspirar.
El agua dejó de revolverse.
La energía oscura se disipó.
Sholan sintió cómo un nuevo Token de Vitalidad entraba en su cuerpo.
La fuerza que lo invadió era tan pura que hizo que su energía vital aumentara aún más.
Un portal de luz se abrió ante él.
Y entonces, fue transportado a la Cámara de los Sabios.
Allí, Ruto se encontraba de pie con solemnidad, envuelta en luz.
—Sholan… no tengo palabras —dijo—.
Has hecho lo que ningún otro pudo.
La sabio del agua Ruto extendió sus manos.
—Acepta este medallón.
La bendición de la Luz… y el Agua.
El medallón flotó hacia Sholan y se fundió con su cuerpo.
La barrera alrededor del Castillo de Ganondorf… ya casi podía ser rota.
Sholan cerró los ojos.
En su mente, sentía la energía de todos los que lo acompañaban.
Sus amigos.
Su familia.
Su corazón estaba limpio.
Y por primera vez en años… no sentía dolor, ni vacío.
Solo propósito.
Y esperanza.
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