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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 388

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  4. Capítulo 388 - 388 El Rugido del Cielo
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388: El Rugido del Cielo 388: El Rugido del Cielo El sol comenzaba a elevarse en el octavo día desde que llegaron a Hyrule.

A orillas del Lago Hylia, una pequeña fogata crepitaba.

Evie, Mal, Peter, Carlos, Jay y Felicia estaban sentados en silencio, con los rostros marcados por la preocupación.

Dos días… Dos días completos desde que Sholan se había sumergido en el templo del agua, y aún no había señales suyas.

Mal giraba la cuchilla de su OhgerCalibur entre los dedos, inquieta.

Evie tenía los brazos cruzados y la vista clavada en el lago, con los ojos húmedos.

Felicia se mantenía firme, pero respiraba con ansiedad.

Jay y Carlos intercambiaban miradas tensas.

Peter, intentando romper la tensión, forzó una sonrisa.

—A este paso, deberíamos haber traído una caña.

Seguro pescábamos algo más útil que esta espera… Nadie rió.

Evie apretó los puños.

—Peter… cállate.

—Yo… —Peter se atragantó con sus propias palabras—.

Lo siento.

De verdad.

Estoy nervioso.

Y cuando estoy así… digo tonterías.

No sé callarme.

Pero no es porque no me importe.

Se levantó, bajando la cabeza.

—Para mí, Sholan… él es lo más parecido a un maestro que he tenido desde el Tío Ben.

No es solo su poder o lo que puede hacer… Es por cómo cuida de todos, como si realmente… fuéramos su familia.

Y aunque a veces no lo diga bien… yo también siento que somos parte de algo importante con él.

Evie lo miró con ojos enrojecidos, asintió despacio y le dio un pequeño abrazo.

—Él… es el papá que nunca tuve.

Carlos se cruzó de brazos, sonriendo con melancolía.

—Lo que somos… lo que somos ahora, él lo hizo posible.

Jay se rascó la nuca.

—Sí… y no me gustaría perder a mi maestro por andar jugando al héroe solo.

Todos rieron con suavidad.

Y entonces, el agua del lago tembló.

Una vibración tan intensa que hizo a las aves volar en bandadas.

Evie abrió los ojos, brillando con sorpresa.

—¡Es él!

¡Es su haki del emperador!

—¿Qué tan fuerte es?

—preguntó Carlos alarmado.

Evie tragó saliva.

—Más fuerte que nunca.

Los monstruos cercanos… ¡murieron al instante!

Pero el haki hacia nosotros… es cálido.

Es como si nos estuviera abrazando.

Una paz profunda cubrió el lago.

Y segundos después, una luz descendió sobre la orilla.

Una figura emergió del resplandor.

—¡Sholan!

—gritaron todos al unísono.

Estaba ahí.

Con la armadura Zora aún goteando, el cabello húmedo y la mirada serena.

Pero algo era distinto.

Se sentía… completo.

Fuerte.

Equilibrado.

Un alma purificada.

Mal, Evie, Peter, Jay, Carlos y Felicia corrieron hacia él.

No les importó mojarse.

Lo abrazaron como niños que habían recuperado al faro que guía en la tormenta.

Sholan sonrió mientras se quitaba la armadura Zora y la guardaba en su inventario.

—Ya pasó todo —dijo—.

Lo logré.

El muro mental… ya no existe.

Un instante después, una figura familiar apareció desde una roca cercana.

—Eso lo sabía —dijo Sheik, cruzada de brazos—.

Tu aura… es como una espada que ha roto su sello.

Está a punto de ser desenvainada.

Sholan asintió con una media sonrisa.

—Entonces es momento de que ustedes también crezcan.

Todos lo miraron sin entender.

—Es hora de que reciban su power-up —anunció con firmeza.

Extendió la mano y Kinto-Un descendió del cielo.

Todos se subieron junto con Sheik y volaron hacia un campo abierto cercano a la villa Kokiri.

Sholan aterrizó de pie sobre la nube y los miró uno a uno.

—Transfórmense.

Uno a uno, todos desenfundaron sus espadas OhgerCalibur.

Evie fue la primera en hablar: —¡Ohgai Busou!

Carlos le siguió: —¡Ohgai Busou!

Mal: —¡Ohgai Busou!

Jay: —¡Ohgai Busou!

Peter: —¡Ohgai Busou!

Y entonces… Felicia convocó una espada dorada parecida a la de todos.

—¡Ohgai Busou!

Nadie lo esperaba.

Sholan asintió con orgullo y extendió ambos brazos al cielo.

—Recuerdan cuando los hice pasar por dolor en ese entrenamiento.

Todo era para este momento.

La nube dorada descendió sobre ellos.

—Pongan sus espadas en alto y repitan después de mí… Todos lo imitaron.

—¡Ohgai Busou, Ryouga Issen!

—gritó Sholan.

Todos lo repitieron.

Y seis rayos relampagueantes cayeron desde el cielo, golpeando sus cuerpos con una descarga brutal.

Gritaron.

Sus armaduras comenzaron a mutar, evolucionando… —Carlos sintió alas brotar de su espalda: Alas de Libélula.

—Evie sintió que sus piernas brillaban con energía: Garras de Mantis.

—Mal extendió unas enormes alas que también podían usarse como escudo: Alas de Mariposa.

—Jay sintió un aguijón crecer en su espalda: Aguijón de Avispa.

—Peter extendió 8 patas de su espalda: Patas de Tarántula.

—Felicia vio su espada canalizar energía de pinzas brillantes: Pinzas de Escarabajo Cornudo.

Pero el retroceso fue inmediato.

Los seis gritaron de dolor y cayeron al suelo, inconscientes.

Sus cuerpos estaban heridos, pero no en peligro.

Sholan los recogió uno por uno con ayuda de Sheik.

—Ahora entienden el precio del poder.

Pero cuando despierten… serán imparables.

Los llevó de regreso a la Casa Skulltula y los dejó descansar.

Allí, bajo la vigilancia de la familia liberada, los recostaron en camas limpias.

Sholan miró a Sheik con seriedad.

—En cuanto se recuperen… Iremos por Ganondorf.

—¿Y acabarás con él?

—Preguntó Sheik.

Sholan solo asintió.

—No hay otro final posible.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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