Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 389
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- Capítulo 389 - 389 Luz Silente Lanza del Rey
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389: Luz Silente, Lanza del Rey 389: Luz Silente, Lanza del Rey La noche había caído en Hyrule, pero en la casa Skulltula reinaba un extraño silencio.
Afuera, el viento arrastraba polvo y hojas secas como presagio de una tormenta lejana.
Dentro, el único que seguía en pie era Sholan, aún con la mente activa y los ojos fijos en la pantalla mental que Cortana le había proyectado frente a él.
—Cortana… llegó el momento —dijo en voz baja, sin despertar a nadie.
Ella apareció en su forma holográfica, cruzada de brazos.
—¿Quieres que haga la compra?
—Sí —asintió él—.
Los dos objetos que discutimos.
Cortana asintió con un brillo serio en la mirada.
—Y la carta —agregó Sholan con voz más baja—.
Quiero una carta de copiar.
Pero que su rareza sea EX-UR, sin restricciones.
Llénala con todos los puntos PQ que tengo almacenados y que sean posible.
Cuando la Espada Maestra despierte por completo… la replicaré.
Necesitaré esa copia perfecta si quiero tener una oportunidad real contra Mephisto.
—Hecho.
Será como si nunca la hubieras dejado.
Pero Sholan… ¿realmente vas a usar esa copia contra él?
Sholan la miró con calma.
—No pienso perder.
Ni contra Mephisto, ni contra el destino.
Ni contra nadie, pronto le patearé el trasero a ese demonio cornudo.
A la mañana siguiente, los primeros rayos del sol tocaron el techo agrietado de la casa Skulltula.
De todo el grupo, solo Peter abrió los ojos.
Su cuerpo temblaba, estaba débil, apenas podía moverse… pero estaba consciente.
Sholan lo observaba desde una esquina, con una taza de té caliente en la mano.
—Sabía que tú despertarías primero —dijo, acercándose con una leve sonrisa.
Peter trató de hablar, pero no tenía fuerzas.
Sholan extendió la mano y dejó caer en su boca una Semilla del Ermitaño.
En segundos, su cuerpo se iluminó suavemente, las heridas sanaron y el calor vital regresó.
—Whoa… eso fue increíble —dijo Peter, alzando las cejas mientras veía sus manos sin rasguños.
Se incorporó y miró alrededor.
Jay, Felicia, Carlos, Mal y Evie seguían inconscientes, con vendajes y vendas de compresión envolviendo varias partes del cuerpo.
—¿Qué… qué les pasó?
—El precio del Ryouga Issen —respondió Sholan con calma—.
El backslash de una transformación de esa magnitud no es algo que se tome a la ligera.
Pero sobrevivieron… y eso ya es mucho.
Sholan le indicó que lo siguiera fuera, hacia un pequeño claro cercano.
El aire era fresco y la montaña de la muerte apenas se veía a lo lejos.
—Peter, estuve pensando en algo —comenzó mientras caminaban—.
Ver cómo te preocupas por Evie… cómo la miras, cómo la proteges… me recuerda a lo que yo siento por Wanda.
Peter guardó silencio.
Lo que dijo Sholan venía cargado de un tono profundo.
—Yo la vi morir, Peter.
En una misión en otro mundo.
No fue limpia… y yo no llegué a tiempo.
No tenía el poder suficiente para salvarla.
Sholan se detuvo y alzó la mirada hacia el cielo.
—Ese día, juro que algo dentro de mí se rompió.
Me odié.
Me culpé.
Por mucho tiempo… Peter apenas pudo articular una palabra.
—Sholan… —Por eso quiero darte algo —lo interrumpió suavemente.
Del inventario, materializando un halo dorado y una lanza de diseño elegante, Sholan colocó en las manos de Peter la Ohger CrownLance.
—Esto es una corona y una lanza.
Y es mucho más que eso.
Con ella podrás convertirte en King Kumonos Ohger, una forma más poderosa, pero también más exigente.
No la uses a la ligera, Peter.
Solo cuando realmente… tengas que proteger lo que amas.
Peter lo miró con los ojos vidriosos.
Asintió con respeto, como si aceptara más que un arma… una responsabilidad.
Minutos después, Sheik apareció corriendo desde la casa Skulltula.
—¡Están despertando!
Sholan y Peter regresaron al interior.
Uno a uno abrieron los ojos, todavía adoloridos, pero vivos.
Sholan les dio a cada uno una semilla que los recuperó por completo y los dejó en condiciones óptimas de salud, con una ronda de Semillas del Ermitaño, todos fueron sanados al instante.
Fue entonces cuando Sheik bajó la cabeza… y se despojó de sus ropajes revelando la figura de una mujer que solo se podría describir como princesa.
—Mi nombre es Zelda, princesa de Hyrule.
Les debo más de lo que las palabras pueden expresar al rescatar a todos los sabios, Sholan por favor recibe esto.
En ese instante le dio a Sholan el poder la de las flechas de luz.
El grupo se sorprendió, pero no hubo tiempo para procesarlo.
Mientras Zelda hablaba el aire se rasgó como papel quemado.
Un cristal de magia oscura apareció de repente, atrapando a Zelda en su interior antes de que ella pudiera reaccionar.
La distorsión se expandió como una onda y luego desapareció… llevándosela.
—Si la quieres de vuelta perro de las diosas… ven por ella —se escuchó la voz burlona de Ganondorf desde el vacío—.
En mi castillo… donde termina todo.
Sholan cerró los ojos, sintiendo una calma siniestra brotar desde lo más hondo de su ser.
—Ese idiota… realmente tiene ganas de morir rápido —susurró.
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