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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 391

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  4. Capítulo 391 - 391 Al Amanecer del Juicio Final
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391: Al Amanecer del Juicio Final 391: Al Amanecer del Juicio Final “Retrocedamos 15 minutos antes…” Justo después de que Sholan y los King-Ohger desaparecieran en un pilar de luz rumbo al mundo de Hyrule, la tensión en el Sanctum Sanctorum de Hong Kong se disparó.

El cielo era una mezcla de rojo sangre y oscuridad que parecía devorar la realidad misma.

El santuario resistía apenas gracias a los encantamientos de Wong y Mordo… pero era solo cuestión de tiempo.

Del otro lado del campo de batalla, en medio de un cráter ardiente creado por la caída de los caballeros dimensionales, estaban Wanda y Stephen Strange enfrentando a la Dark Wanda, una encarnación retorcida del caos, potenciada por Mephisto y por un amor corrupto.

Wanda, cubierta por su nueva transformación, la Forma de la Luz de la Eternidad —una mezcla divina entre She-Ra y la Bruja Escarlata—, sostenía su espada brillante con ambas manos mientras su capa ondeaba como si respondiera a su voluntad.

Strange, rodeado por cientos de anillos místicos girando a su alrededor, decía en voz baja: —Que Agamotto me conceda precisión… y que Hoggoth tenga misericordia de nuestros enemigos.

Dark Wanda lanzó una ráfaga mágica negra como la desesperación misma.

El impacto rasgó la tierra, pero fue contrarrestado por una combinación del escudo de Strange y el fulgor de la espada de Wanda.

Los tres se elevaron al cielo, donde el choque de sus poderes rompía las nubes y hacía temblar la atmósfera misma.

Mientras tanto, en el lado este del templo… Las hijas de Sholan, aún pequeñas pero ya imbuidas por entrenamiento, coraje y un Ki que brillaba como el alma de su padre, se enfrentaban a lo impensable: Dark Billy y Dark Tommy, versiones corruptas de los hijos que Wanda y Vision que nunca tuvieron.

Junto a ellas, Wong y Mordo daban todo de sí.

—¡No dejen que se acerquen al sello del templo!

—gritó Mordo, invocando cadenas de fuego espiritual.

Celeste y Esme pelearon juntas, combinando sus movimientos como si fueran una sola: una lanzaba energía, la otra se movía con velocidad, golpeando con fuerza imprevista para su tamaño.

Irma usó ilusiones simples para confundir a Dark Billy, mientras Phoebe y Sophie cubrían los flancos con destellos de Ki explosivo y Eri cubría a todos con ataques potenciados por su cosmo.

Pero Tommy y Billy no eran niños.

Eran bestias de oscuridad, deformados por el odio, y cada golpe suyo destruía árboles, rocas… el tiempo mismo parecía temblar con sus gritos.

Wong casi es atravesado por un hechizo en forma de lanza de oscuridad, pero Esme lo salvó en el último segundo con una ráfaga de energía escarlata que le hizo sangrar la nariz en su casco por el esfuerzo.

—¡No les dejaremos el santuario!

—gritó Phoebe con una lágrima en los ojos.

—¡Papá nos enseñó a resistir hasta el final!

—gritó Celeste.

—¡Hasta que vuelva!

Quince minutos después el cielo tembló.

Mephisto, sentado en un trono hecho de hueso y desesperación, suspiró aburrido.

Su voz fue como una sentencia: —Ya me aburrí.

Si esto es lo mejor que tienen… entonces que mueran todos.

Con un solo gesto, una ráfaga inmensa de poder rojo sangre explotó desde su mano, barriendo el campo entero.

Las hijas de Sholan fueron lanzadas al suelo como muñecas.

Wong y Mordo golpearon los muros del templo con fuerza, quedando inconscientes.

Strange cayó de rodillas.

Wanda retrocedió, ligeramente herida por el impacto.

Mephisto se alzó.

Sus ojos eran dos brasas de desprecio.

—Ya es suficiente.

A sus lados, Dark Billy, Dark Tommy y Dark Wanda lo rodearon.

—Hora de terminar esto —dijo la bruja oscura con una sonrisa.

Los cuatro se alzaron en el aire.

Sus manos extendidas, sus corazones corruptos sincronizados… y juntos lanzaron el hechizo más prohibido: —Damnatio Aeternum.

Un círculo infernal se formó en el cielo, rugiendo como si la eternidad misma gritara.

Un rayo de condenación bajó como una lanza, directa al Santuario de China.

Los segundos se congelaron.

Las hijas de Sholan, heridas, lloraban.

Strange ya no tenía energía.

Wanda apenas respiraba.

Y justo cuando el rayo estaba a punto de impactar… Un pilar de luz dorada descendió del cielo.

No era luz normal.

Era divina.

Pura.

Abrumadora.

El Damnatio Aeternum fue desintegrado al contacto, consumido por esa fuerza superior como si nunca hubiera existido.

Las sombras de siete figuras descendieron dentro del pilar.

Una de ellas desapareció al instante, moviéndose a tal velocidad que nadie pudo seguirla.

Antes de que cualquiera pudiera reaccionar… ¡CRACK!

Una explosión brutal resonó en todo el campo de batalla.

Mephisto fue enviado de cabeza al suelo lejos del campo de batalla gracias a una rodilla contra su cara.

La tierra tembló y el silencio reinó.

Y cuando las versiones corrompidas salieron de su estupor… lo vieron.

Sholan.

flotando entre los villanos, con el aura de un mensajero de justicia.

Sus ojos brillaban.

Su presencia era aplastante.

Había vuelto.

Y no era el mismo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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