Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 392
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- Capítulo 392 - 392 El Rugido Dorado de la Venganza
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392: El Rugido Dorado de la Venganza 392: El Rugido Dorado de la Venganza En medio del cráter humeante donde la batalla había alcanzado su clímax anterior, Sholan permanecía de pie, rodeado por Dark Wanda, Dark Billy y Dark Tommy.
Durante un segundo, el tiempo pareció detenerse.
Sholan cruzó sus brazos, cerró los ojos… y luego los estiró hacia los lados con violencia.
—¡Haaaaahhh!
—rugió con voz profunda.
Una descomunal ráfaga de presión de Ki se desató como un ciclón divino, enviando a los tres enemigos oscuros por los aires.
Los cuerpos de los oscuros gemelos impactaron contra muros y árboles, mientras Dark Wanda rodó por el suelo hasta detenerse entre los escombros.
El aire mismo vibraba con el aura imperial que emanaba del joven guerrero.
Dark Wanda se puso en pie tambaleándose.
Y en sus ojos se reveló por primera vez… temor.
—Ese… no es el mismo hombre de hace quince minutos —murmuró, tocándose los labios partidos—.
No… ahora es mucho más peligroso.
Sholan descendió suavemente al suelo, como si el viento lo sostuviera.
Con una sola mano, activó el Poder de Odiseo de Ofiuco, invocando un círculo dorado bajo sus pies que se expandió como una ola de vida.
A su paso, sanó por completo a Wanda, Strange, Wong, Mordo y sus hijas.
Todos comenzaron a despertar poco a poco, sus heridas cerrándose con rapidez, su energía fluyendo de nuevo.
—Bienvenidos al segundo round —dijo Sholan con serenidad.
A su espalda, seis luces de colores brillaron como estrellas cayendo del cielo.
Evie, Peter, Mal, Carlos, Jay y Felicia aparecieron ya transformados como King-Ohger, y sin necesidad de palabras, el equipo se dividió de inmediato.
Evie, Peter y Mal se lanzaron contra Dark Billy.
Jay, Carlos y Felicia fueron directo hacia Dark Tommy.
—¡OHGAI BUSOU: RYOUGA ISSEN!
—gritaron todos al unísono.
Una tormenta de energía los envolvió, mejorando sus armaduras, liberando su nuevo poder.
Las auras estallaron con furia cromática: plata, violeta, azul, amarillo, blanco y negro.
Carlos, con sus alas de libélula, se lanzó a toda velocidad en el aire con ataques cortantes precisos a distancia.
Jay, con el aguijón de Hachi Ohger como una espada adicional, combinaba estocadas y puñetazos en secuencias letales.
Felicia, convertida en Ohkuwagata Ohger, canalizaba energía en su espada que formaba garras de pinza que desgarraban el campo.
El trío presionó a Dark Tommy sin descanso.
Golpes, cortes, explosiones de energía, todo ejecutado con precisión perfecta gracias al Haki de Observación de cada uno.
Tommy trató de resistir, pero no era rival para ellos ahora.
Un tajo conjunto, con sus tres armas brillando, lo atravesó de lado a lado y lo lanzó contra el suelo… donde trataba, pero no se podía levantar.
Dark Billy rugió con rabia y extendió sus manos al cielo.
—¡Poténciame!
—gritó, liberando un hechizo que le aumentó la fuerza, la velocidad y la resistencia.
Sus músculos se expandieron, su cuerpo se llenó de oscuridad hirviente, su rostro se deformó aún más.
Pero justo entonces… Peter sacó una pequeña corona dorada con una joya roja en el centro.
La sostuvo con fuerza sobre su cabeza y la tocó en la gema.
—Shizo Korai.
Un relámpago descendió desde los cielos, envolviéndolo.
Su cuerpo fue cubierto por una armadura dorada y blanca, con un casco negro de detalles imperiales, hombreras angulares que brillaban como el sol, un peto con placas doradas geométricas, pantalones blancos con placas reforzadas, y dos capas doradas de hombro que se extendían con majestuosidad.
Peter había despertado su nueva forma: KING KUMONOS OHGER.
Con su nueva lanza, voló directo a Billy.
Un golpe, dos, tres, sus movimientos eran más rápidos que nunca.
Evie lo seguía con ataques en ráfaga con su guadaña de energía amarilla brillante.
Mal disparaba flechas multiplicadas, cada una convertida en réplicas de la OhgerCalibur, formando una tormenta de luz violeta.
Entonces llegó el ataque final.
Los seis King-Ohger se alinearon.
Y uno a uno, generaron espadas de energía colosales: -Evie: una espada amarilla curva, con patrones de mantis y filo afilado.
-Carlos: una espada azul de aspecto mecánico, como si fuera forjada por una máquina legendaria.
-Felicia: una espada plateada con bordes dentados que vibraba con cada movimiento.
-Jay: una espada negra con múltiples puntas que se abrían como lanzas de guerra.
-Mal: una hoja morada translúcida con forma de ala de mariposa.
-Peter: dos espadas blancas enormes, decoradas con patas de araña y circuitos brillantes.
—¡ESCUCHEMOS TU GRITO!
—dijeron todos.
Las seis espadas cayeron como meteoritos sagrados sobre Dark Billy y el cuerpo caído de Dark Tommy.
El suelo tembló.
Una columna de luz los envolvió.
Y cuando la energía se disipó… Ambos yacían como marionetas rotas.
Silenciosos.
Sin moverse.
Las cuerdas del mal finalmente cortadas.
Dark Wanda gritó con furia, sus ojos enrojecidos por la locura.
Corrió hacia sus “hijos”, cayendo de rodillas, temblando, gritando de dolor.
—¡NO!
¡NOOOOOO!
¡LOS MATARON!
¡MIS HIJOS!
¡ME LOS QUITARON!
Sus manos comenzaron a cargarse con magia caótica, su aura se volvió inestable, como si fuera a explotar… Pero una figura cayó del cielo como un rayo de luz.
Wanda.
No la oscura.
Sino la verdadera.
La madre.
La guerrera.
La amada.
Cubierta de luz, su espada en sus manos, sus ojos brillando con un fuego armónico.
—¡No eres la madre de nadie!
—gritó, y cortó de lleno a Dark Wanda, atravesando su costado con su espada.
La bruja oscura trató de defenderse, pero Wanda ya no se contenía.
Un hechizo final, cargado con su amor y dolor: —¡Redención Escarlata!
El impacto fue total.
Dark Wanda cayó al suelo… rota y llorando por los hijos que nunca tuvo.
Sholan observó en silencio, su aura calmándose.
La oscuridad comenzaba a disiparse.
Pero la guerra aún no había terminado.
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