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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 393

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  4. Capítulo 393 - 393 Puños de Luz Almas en Ruina
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393: Puños de Luz, Almas en Ruina 393: Puños de Luz, Almas en Ruina El cielo se había tornado oscuro como si presintiera la tormenta que estaba por estallar.

Las ruinas del santuario aún humeaban tras la destrucción del Damnatio Aeternum.

Sobre los escombros, Mephisto se incorporó lentamente, sacudiendo el polvo de su túnica como si no hubiese sido aplastado segundos antes por el poder de Sholan.

A pocos metros, Sholan estaba con los brazos cruzados, su silueta brillando como una estrella renacida.

—Nadie intervenga.

Esto es entre él y yo —dijo sin apartar la vista de su enemigo.

Sus aliados, aun recobrando el aliento, lo obedecieron sin dudar.

Sholan cerró los ojos… y luego los abrió con decisión.

—¡¡¡Haaaaaaaaaaahhhh!!!

—rugió con un eco que sacudió el aire.

Un aura dorada estalló a su alrededor como un volcán solar, columnas de energía irradiando en todas direcciones.

El suelo se quebró bajo sus pies, los vientos giraron, y el cielo mismo pareció inclinarse hacia él.

Su cabello se erizó en mechones dorados.

Sus ojos se volvieron verdes como el jade puro.

Había despertado su forma Super Saiyan.

—¿La misma transformación?

—se burló Mephisto—.

¿Crees que eso marcará la diferencia?

Sholan desapareció en un destello dorado.

Y apareció frente a Mephisto con el puño listo.

—¡Lo hará!

El primer golpe lo impactó directamente en el rostro, y Mephisto salió disparado como una piedra sin control.

Sholan apareció detrás y lo pateó hacia el cielo.

Luego apareció arriba de él y con ambas manos entrelazadas, lo estrelló contra el suelo.

El cráter fue descomunal.

Mephisto escupió sangre negra.

Por primera vez… estaba herido.

—¿Q-qué…?

—murmuró tocándose el rostro—.

¿Qué hiciste?

Sholan descendió flotando, con una sonrisa calmada.

—¿No te has dado cuenta todavía?

Con otro golpe al pecho lo arrojó hacia atrás, y antes que Mephisto se recuperara, Sholan apareció justo a su lado con una ráfaga de puñetazos.

Cada uno temblaba con una fuerza nueva.

Cada impacto dejaba una marca profunda.

—¡Tú… tú antes eras molesto, pero no me hacías daño real!

—gruñó Mephisto, retrocediendo mientras intentaba conjurar un hechizo.

Sholan lo interrumpió con una patada giratoria.

—Eso era antes.

El aura de Sholan se expandió como una esfera viva, pulsando como un corazón ardiente.

—Ahora… mis golpes destruyen y repelen el mal.

Mephisto vaciló, jadeando.

Su regeneración… no funcionaba.

Por primera vez en incontables eras… sentía miedo.

—¡No!

—rugió con desesperación— ¡NOOOOOO!

De pronto, se giró y extendió sus manos hacia Dark Wanda, que aún yacía de rodillas, confundida por el fin de la batalla anterior.

Un aura roja brotó de su pecho.

—¡¿Qué estás haciendo?!

—gritó ella débilmente— ¡Espera, no!

Mephisto la levantó en el aire con su magia oscura.

—Tus poderes me pertenecen.

Tus “hijos” … eran míos desde el principio.

Un rayo de energía negra y carmesí la envolvió.

Dark Wanda gritó de agonía cuando su cuerpo fue despojado, consumido, drenado hasta quedar inerte, sin poder.

—¡No!

¡Mis hijos!

¡Billy!

¡Tommy!

¡¿Qué… qué les hiciste?!

—gimió con voz rota.

Mephisto le respondió con una risa repugnante.

—¿Tus hijos?

¡Por favor!

Eran fragmentos de mi alma, trozos que moldeé para manipularte.

Dark Wanda lloró… no solo de dolor físico, sino de traición.

—Eres… un monstruo… —Lo sé —respondió con orgullo—.

Pero ahora, soy un monstruo invencible.

El cuerpo sin vida de Billy y el de Tommy se elevaron, envolviéndose en llamas negras.

Mephisto los absorbió sin piedad, fusionando sus almas falsas con la suya.

Su cuerpo se expandió, su aura se volvió más densa, más salvaje, sus ojos brillaron con una mezcla de rojo y púrpura como estrellas malditas.

—Ahora sí… ¿qué vas a hacer contra esto?

Sholan no respondió de inmediato.

Solo sonrió.

—Lo que hago siempre.

Apretó los puños.

El aire a su alrededor empezó a romperse por la presión de su poder.

—Proteger.

Destruir el mal.

Y patearte el trasero.

Mephisto gruñó.

—Te mataré.

—Entonces ven.

—Sholan inclinó su cuerpo en posición de combate—.

Round tres.

El suelo se resquebrajó bajo sus pies.

El cielo pareció inclinarse otra vez.

Y el mundo… contuvo el aliento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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