Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 397
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- Capítulo 397 - 397 El Santuario de las Mareas
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397: El Santuario de las Mareas 397: El Santuario de las Mareas —¡¿Cómo que el Red Room sigue activo?!
—espetó Natasha con una furia helada que sólo años de traición podían templar.
La habitación entera pareció contener la respiración.
Wanda la miró con preocupación, pero Sholan ni se inmutó.
—Natasha —dijo él con calma—.
Todo a su tiempo.
Saberlo todo ahora no te servirá de nada.
Te lo prometo: en los próximos días, te ayudaré a destruirlo… personalmente.
Los ojos de Natasha ardían, pero bajó ligeramente la cabeza.
Aceptar que debía esperar iba contra todo en ella, pero confiaba en Sholan.
No tenía muchas personas en las que pudiera hacerlo.
—Por ahora —añadió él—, quédate en Villa Loriana unos días.
Para atrapar a unas Viudas Negras… necesitaremos una trampa.
Y una buena.
Natasha asintió con gesto tenso.
Wanda le puso una mano en el hombro, y juntas se transportaron a casa gracias a la magia de Wanda, lo mismo hizo ella con Fury y Clint.
Pasaron dos días de descanso después que Sholan revelara que el Red Room seguía activo, después de ese merecido descanso Sholan decidió empezar su plan para derribar el nefasto Red Room y el primer paso era primero hacer algo con el debilitado escudo dimensional.
Sholan, Wanda y Natasha se teletransportaron a los aposentos de Strange, cuando aparecieron Sholan miró directamente a Strange.
—Necesitamos hablar.
El Hechicero Supremo lo miró con atención.
—Tenemos que arreglar y fortalecer la barrera dimensional —dijo Sholan—.
Perdimos el Sanctum de Inglaterra, la barrera se debilitó… y por eso Mephisto pudo ingresar.
Si no la reparamos ahora, otros como él vendrán.
Strange frunció el ceño.
—Para eso necesitaríamos a todo Kamar-Taj.
Y más importante: una estructura poderosa que resista el anclaje místico de cada punto.
Sholan esbozó una sonrisa y levantó una ceja.
—Eso lo tengo cubierto.
Pero para que funcione, necesito uno de tus “anillos de chispitas”.
Stephen no dudó.
Sacó uno de los Anillos de Teletransporte y se lo entregó.
—Pensé que serías más reacio —comentó Sholan.
—Un ser que eliminó a Mephisto del multiverso merece tener una vía rápida de transporte.
Gana el mundo, gano yo —respondió Strange, encogiéndose de hombros.
—Bien.
Entonces acompáñame.
Sholan le pidió que abriera un portal a la playa privada de Villa Loriana.
Strange obedeció y todos lo siguieron a través del umbral.
Frente al mar tranquilo y bajo un cielo despejado, Sholan sacó una de las esferas que le había dado Poseidón, azul brillante, y una de las esferas violetas entregadas por Hades.
Las unió con cuidado, concentrando su Ki Radiante.
Las dos esferas vibraron y se fundieron en una sola, que luego arrojó con fuerza al océano.
La esfera se alejó volando como si tuviera voluntad propia, descendió a las profundidades y desapareció.
Pocos segundos después, un resplandor azul violeta emergió desde el fondo del mar.
Sholan cerró los ojos, activando su Haki de Observación, y sonrió con satisfacción.
—Ya está hecho —murmuró—.
El Templo del Mar ha sido creado.
Tomó el anillo que le había dado Strange y habló con Cortana: —Conviértelo en carta y conéctalo al Núcleo de Armonía del Caos.
Cortana obedeció al instante.
El anillo se transformó en una carta dorada con brillos carmesí, y Sholan la equipó directamente en su equipo.
—Vamos.
Abrió un portal con la carta y los tres lo atravesaron.
Al otro lado, se encontraron en el fondo del mar.
A su alrededor, el Templo Submarino se extendía como una joya colosal.
Ocho estructuras ciclópeas irradiaban energía antigua.
La presión oceánica no les afectaba, protegidos por la barrera mágica del lugar.
Strange caminó un poco, asombrado.
—¿Dónde estamos exactamente?
—En el fondo del mar —respondió Sholan—.
Cada pilar que ves desde acá está anclado al flujo energético místico de los mares del mundo.
Y cada uno es indestructible.
Strange no podía apartar la vista de las construcciones.
—Este lugar regula el equilibrio del océano —continuó Sholan—: temperatura, salinidad, corrientes, presión, oxigenación… cada aspecto que permite la vida.
—Y piensas usar esto… —Strange lo miró con nueva admiración.
—Sí.
Para reforzar la barrera dimensional.
Con estos ocho pilares, más el Sanctum de Nueva York y el de Hong Kong, tendríamos diez puntos de anclaje, además si un enemigo atacara, este lugar tiene una barrera que no permite que puedan usar más del 10% de su poder total.
Con esto evitaremos que horrores como Mephisto regresen.
Strange inspiró profundo.
—Todo Kamar-Taj se pondrá en camino.
Esto… es una maravilla, Sholan.
—No es solo para proteger —respondió él con serenidad—.
Es para mejorar nuestro mundo.
Wanda caminó a su lado, con una expresión de orgullo.
Sabía que Sholan no solo era poderoso.
Era un constructor.
Un protector.
Un verdadero pilar.
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