Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 400
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- Capítulo 400 - 400 El Regalo del Acero y la Promesa de un Nuevo Amanecer
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400: El Regalo del Acero y la Promesa de un Nuevo Amanecer 400: El Regalo del Acero y la Promesa de un Nuevo Amanecer Villa Loriana se había sumido en un inusual silencio.
Después de la última serie de batallas y revelaciones, el tiempo parecía haberse congelado en un suspiro de paz.
Sholan, sin embargo, no podía permitirse descansar del todo.
Había tareas pendientes, promesas por cumplir y responsabilidades que no podían aplazarse.
Bajó por las escaleras del ala este, cruzando los pasillos hasta llegar al sótano más profundo, un nivel que solo él, Cortana y Nightbringer conocían por completo.
El aire estaba frío y denso.
La luz era tenue, proveniente de unas pequeñas esferas flotantes de energía etérea que Cortana había colocado días atrás.
Nightbringer estaba ahí, como siempre, observando en silencio, su figura oscura casi fundida con las sombras.
Frente a él, en un lecho improvisado cubierto por una sábana blanca, la Ancestro —la mujer sabia y enigmática que había liderado Kamar-Taj en siglos anteriores— permanecía sentada, con los ojos cerrados pero consciente.
Sholan se acercó sin prisas, con respeto.
—Buenos días —dijo él con voz suave.
Los ojos de la Ancestro se abrieron lentamente.
Su mirada seguía siendo intensa, como si pudiera atravesar el alma de quien la enfrentara.
—¿Sabes qué es irónico?
—susurró—.
Durante años fui amenazada por Dormammu… y ahora, soy cuidada por Nightbringer, la sombra de Dormammu.
Sholan sonrió sin amargura.
—¿Por qué me reviviste?
Ya no soy parte de tu mundo, y mi tiempo había terminado.
— Dijo la Ancestro intrigada.
—Eso es cierto —admitió Sholan—.
Pero el destino a veces se tuerce cuando alguien decide intervenir.
Y tú aún tienes un papel que jugar.
No en Kamar-Taj, sino en algo nuevo.
Sacó una semilla del ermitaño de su inventario y se la ofreció.
La Ancestro dudó por un instante, pero luego la tomó y la consumió.
Al instante, su cuerpo recuperó vitalidad y su energía espiritual se estabilizó por completo.
Nightbringer dio un paso atrás, respetuoso.
Sholan abrió un portal dorado.
—Ven.
Te mostraré tu nuevo hogar.
La Ancestro lo siguió, y ambos cruzaron el portal.
Lo que encontraron al otro lado era majestuoso: el Santuario de Athena, perfectamente restaurado, sobre una isla separada del resto del mundo.
Las Doce Casas del Zodiaco se alzaban con solemnidad, bañadas por la luz del sol.
Un silencio reverente cubría todo el lugar y en lo más alto se alzaba la cámara del patriarca y la estatua de Athena.
Sholan caminó al frente de la casa de aries y alzó la voz.
—¡Santos de oro sombra, preséntense ante mí!
Las doce sombras surgieron de sus respectivas casas, cada una con su armadura ya equipadas y brillantes como en su época de gloria.
En un instante llegaron frente a Sholan y se arrodillaron en señal de respeto.
—Hoy, les presento a su nueva líder —dijo Sholan con firmeza, girándose hacia la Ancestro—.
Será la nueva Matriarca del Santuario, hasta que llegue su momento natural de partir.
Sholan, la Ancestro y los caballeros sombra de oro recorrieron las 12 casas hasta llegar al salón del patriarca y allí extendió hacia ella una máscara blanca, un casco dorado y un conjunto de ropas que ocultarían su identidad al mundo exterior.
Era el atuendo de un símbolo de sabiduría y autoridad.
—Tu deber será mantener este lugar… y preparar las bases para que surjan nuevos Santos de Athena.
Este santuario debe proteger el equilibrio, el planeta y a los inocentes.
Cuando llegue tu hora, no te reviviré.
Te lo prometo.
Pero… por ahora, ¿nos prestarás tu guía?
La Ancestro asintió en silencio, con los ojos cerrados.
Cuando los abrió, ya no era la Ancestro… sino la Matriarca.
Sholan se volvió hacia los caballeros sombra.
—Desde ahora, obedecerán sus órdenes como si fueran mías.
Ella es la voz del santuario mientras yo no esté.
Los doce asintieron al unísono.
—Y aún hay más —dijo Sholan—.
El Templo de Poseidón ha sido restaurado.
Kamar-taj está usando sus pilares místicos para reparar la barrera dimensional.
Luego de una breve reverencia hacia la nueva Matriarca, Sholan descendió las 12 casas y encima de cabo sunión abrió un nuevo portal, esta vez con destino a la torre de Stark.
Apareció directamente en la oficina de Tony, que estaba revisando planos holográficos mientras sostenía una taza de café en su otra mano.
—¿¡Qué demonios…!?
—gritó Tony, al borde de derramar el café—.
¿Qué pasó con los modales?
¿Tocar la puerta?
¿Un mensaje primero?
—Te traje regalos, aunque no sea Navidad.
—dijo Sholan con una sonrisa pícara.
Tony entrecerró los ojos con suspicacia.
—¿Dónde está la trampa?
—No hay trampa.
Bueno, tal vez una pequeñita condición —dijo Sholan mientras abría su inventario—.
Quiero modernizar un poco una isla que me pertenece.
Necesito tecnología, infraestructuras, defensas, y un poco del estilo Stark.
Tony entrecerró los ojos.
—Eso suena caro… —Entonces te gustará esto.
Sholan sacó de su inventario tres Steel Cloths, armaduras inspiradas en los primeros caballeros de acero.
Brillaban con una mezcla de diseño griego y tecnología avanzada.
Uno era azul con bordes plateados; otro rojo oscuro con engranajes visibles; y el último amarillo con líneas doradas que se encendían al menor contacto.
Tony dejó caer el café, literal y figuradamente.
—Esto… es arte.
—Inspiración directa.
Las armaduras están inactivas, pero contienen suficiente data para que crees algo propio.
Imagínalo: Iron Saints.
—¡Bingo!
—exclamó Tony—.
Pero necesito el visto bueno de Pepper.
Ella es la CEO.
Yo solo soy… bueno, el genio.
—Vamos con ella —dijo Sholan—.
Hablamos mientras caminamos.
Ambos se dirigieron al ala ejecutiva del edificio, cruzando pasillos con asistentes, hologramas y paneles flotantes.
Mientras avanzaban, Sholan le fue contando lo esencial: —Recuperé dos dominios divinos: el Santuario de Athena, el Templo de Poseidón y como bono de protección la Barrera de Hades.
Cada uno tiene propiedades únicas.
Y estoy formando una red de defensa que no solo protegerá el mundo, sino que mejorará su equilibrio natural.
—O sea, ¿místico meets ciencia?
—preguntó Tony.
—Exactamente.
Tú pondrás la ciencia y Yo la parte mística.
Cuando llegaron, Pepper los esperaba sentada con su típica postura elegante.
Al ver a Tony con esa sonrisa emocionada y a Sholan con cara de “traigo problemas, pero buenos”, suspiró.
—¿Qué ahora?
Sholan le explicó todo, omitiendo detalles sensibles, pero dejando claro que buscaba ayuda logística, legal y tecnológica para establecer en la isla un bastión que funcionaría como base para los Vengadores, sede diplomática para S.H.I.E.L.D., y hogar para jóvenes que necesitaban una segunda oportunidad, como los chicos de la Isla de los Perdidos.
Pepper cruzó los brazos.
—¿Y la seguridad internacional?
—Cubierta.
Barrera dimensional, energía divina y armaduras sagradas.
Ah, y doce guerreros que pueden moverse a la velocidad de la luz.
Tony levantó la mano como en la escuela.
—Confirmo eso último.
Vi las lecturas de energía.
Me creí invencible… hasta ahora.
Pepper exhaló un largo suspiro.
—Está bien.
Pero esto será una operación conjunta.
Voy a necesitar equipos de revisión, vigilancia, logística.
Y un plan completo.
—Te daré todo eso —dijo Sholan con convicción—.
Prometo que será el proyecto más seguro del mundo.
Ella asintió.
Sholan sonrió ampliamente.
Y así, sin más, se cerró otro ciclo.
Uno que abriría la puerta a una nueva era.
El santuario, ahora con una Matriarca.
El templo submarino, con Kamar-Taj reforzando la barrera.
Y una isla tecnológica en formación, base para héroes, familias y almas rotas que buscarían redención.
Y en el centro de todo eso… Sholan, el Pilar Omniversal.
Un título que aún no comprendía del todo… Pero que ya estaba empezando a merecer.
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