Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 406
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Capítulo 406: Operación Horizonte Rojo
El reloj marcaba las 19:00 horas cuando la misión comenzó.
El aire estaba cargado, denso. Los sensores térmicos marcaban múltiples firmas en movimiento. Demasiadas.
Melina Vostokoff revisó el mapa táctico proyectado en el aire. Cada punto rojo parpadeaba intermitente, desplazándose por corredores estrechos.
—Confirmo presencia de seis objetivos primarios. Todos dispersos. Comportamiento errático. Sin patrón fijo.
La voz de Yelena Belova respondió con tono firme desde el auricular.
—Aquí Alfa Dos. Detecto movimiento en el flanco norte. Son veloces. Muy veloces.
Melina ajustó su visor.
—No hay margen de error. Necesito que las unidades Delta y Gamma cubran los sectores este y oeste. Nadie se mueve sin mi orden.
El silencio fue absoluto. Solo se oían los pasos contenidos de las Viudas y el zumbido eléctrico de los drones de reconocimiento.
—Objetivos hostiles en visual —informó Claire, la más joven del escuadrón—. Solicito permiso para acercamiento.
—Negativo —replicó Melina de inmediato—. Espera la sincronización total. No cometeremos errores en esta fase.
Un leve crujido atravesó el canal. Era Alexei Shostakov, respirando fuerte en la línea.
—Unidad Titan lista.
—Titan —dijo Melina con voz de mando—. Tu función será contención. Te mantienes en retaguardia hasta que los objetivos sean acorralados.
—Entendido —respondió él con un tono teatral—. La Madre Rusia no fallará.
—Solo asegúrate de no romper nada —añadió Yelena con sarcasmo
Melina los ignoró.
—Muy bien, equipo. Tenemos siete objetivos totales. Los primeros seis son primarios. El séptimo es una amenaza potencial, catalogada como “Clase B”. Claire, es tuyo.
El pulso de la agente se aceleró.
—Entendido, comandante.
—Hora cero en tres… dos… uno.
Y el infierno se desató.
Las Viudas se desplegaron con precisión quirúrgica. Dos entraron por las escaleras laterales, una descendió desde el techo con un cable silencioso, y las demás se movieron en sombras, comunicándose solo por gestos.
Los drones volaron a baja altura, escaneando esquinas, mientras Yelena ejecutaba maniobras evasivas por los pasillos centrales.
El sonido del movimiento enemigo era caótico: golpes, saltos, risas distorsionadas, algo que parecía una risa aguda multiplicada en eco.
Pero nada podía distraer al equipo.
—Objetivo tres localizado —dijo una de las Viudas, conteniendo la respiración—. Pequeño, pero… muy ágil.
—No pierdas contacto —ordenó Melina—. Coordina con Delta para el cerco.
—Delta en movimiento.
En segundos, el corredor se llenó de ruido. Sombras que corrían, luces que se encendían y apagaban, una secuencia de persecución tan precisa que habría hecho envidiar a cualquier equipo de S.H.I.E.L.D.
Alexei irrumpió por el pasillo principal con un grito de guerra.
—¡Por la gloria de la misión!
—¡Titan, espera! —gritó Melina—. ¡No avances sin—!
Demasiado tarde.
Una figura diminuta y veloz lo esquivó con una agilidad imposible. Alexei giró, perdió el equilibrio y cayó de espaldas con un estruendo monumental.
Yelena suspiró por el comunicador.
—Confirmo. Titan neutralizado. Otra vez.
El equipo siguió avanzando.
Una a una, las Viudas iban asegurando las áreas marcadas en el mapa. Gritos breves, ráfagas de energía, pasos sobre el mármol.
El combate era intenso.
—Objetivo cinco asegurado —informó Claire—. Pero el siete sigue activo.
—Repito: mantén el contacto visual —ordenó Melina—. No subestimes al siete.
Hubo un ruido extraño en la línea. Un zumbido, seguido de un rugido agudo.
—¡Objetivo siete en el techo! —gritó Claire.
—¿En el techo? ¿Cómo demonios…? —comenzó Melina, pero no alcanzó a terminar.
Una explosión de espuma blanca cubrió toda la cámara térmica. Las lecturas se volvieron caóticas.
Yelena maldijo en ruso.
—Esto se está yendo al infierno.
Melina respiró profundo.
—Cambio de plan. Cerramos pinza en los corredores tres y cuatro. Nadie sale. Nadie.
—Entendido.
Y entonces, silencio. Solo el zumbido de los monitores, el eco de la respiración, y el sonido sordo de los pasos.
Hasta que una voz masculina rompió la calma:
slurp. —¿Por qué tan serias?
Todas se giraron a la vez.
Sholan estaba sentado en un sofá, con una taza de té en la mano y una expresión tranquila. A su lado, Wanda sonreía, mientras Pepper, Tony, Cammy y Bucky observaban lo que se desenvolvía frente a sus ojos mientras disfrutaban de su te.
Por todos lados en Villa Loriana se mostraban pequeñas figuras deslizándose por los pasillos, saltando en los sofás y usando toallas como si fueran redes de contención mientras que huían de Yelena y las viudas que las perseguían.
—Y pensar que todo este despliegue táctico, este operativo de nivel internacional… era simplemente porque había llegado la hora del baño. —Dijo Tony sorprendido y completamente entretenido ante el caos que se desenvolvía frente a sus ojos.
—No se sorprendan tanto. En esta casa, esto pasa casi todos los días —Dijo Wanda con resignación.
Los gritos resonaban por la casa.
—¡No quiero bañarme! —chilló Sophie, corriendo a toda velocidad por el pasillo.
—¡Tampoco yo! —añadió Esme, que saltó sobre el respaldo del sillón y desapareció en el corredor, riendo.
Irma intentaba escabullirse con un frasco de burbujas, Phoebe se había ocultado dentro del armario, y Celeste simplemente levitaba un poco, sonriendo con inocencia.
Eri sostenía una toalla como si fuera un escudo, y Stitch, completamente cubierto de jabón seco que se negaba a disolverse, rugía con dramatismo desde el techo.
—Stitch limpio no. Stitch guerrero —gruñía, agazapado como si fuera un comando alienígena.
El caos era absoluto.
Yelena, empapada, jadeante, apretó el comunicador.
—¿¡Ustedes están viendo esto!? ¡Esto es un caos! ¡Podrían al menos ayudarnos!
Sholan dio un sorbo sereno a su té y sonrió con ese brillo felino.
—Para eso las entrené a ustedes, Yelena.
Tony soltó una carcajada.
—¿Entrenarlas para esto? No sabía que Villa Loriana tenía su propio programa de fuerzas especiales.
Wanda, sin apartar la vista de la pantalla, comentó con ternura:
—Te sorprenderías de lo que pueden hacer.
Pepper giró hacia ella, divertida.
—¿Entrenamiento especial?
—Muy especial —dijo Sholan, sonriendo.
—
Flashback: Tres meses atrás
El aire del gimnasio subterráneo olía a sudor, metal y esfuerzo.
Sholan caminaba frente a las Viudas formadas en línea.
—Si van a quedarse aquí, deben aprender a lidiar con escenarios impredecibles. Y no hay nada más impredecible… que mis hijas.
Yelena levantó una ceja.
—¿Tus hijas?
—Cinco pequeñas con energía de combate superior a la de un pelotón completo. Y un espécimen alienígena con reflejos inhumanos.
Las miradas se cruzaron, incrédulas.
—Superen eso, y estarán listas para cualquier cosa.
Fin del flashback
—
El silencio regresó.
Pepper se llevó una mano a la boca, riendo hasta las lágrimas.
—Con razón Wanda necesitaba ayuda.
Wanda sonrió, serena.
—No hay operación más peligrosa que convencer a cinco Saiyan de que es hora del baño.
Yelena, jadeante y cubierta de burbujas, levantó la vista hacia Sholan con una mezcla de frustración y resignación.
—No puedo creer que hicieras de esto un entrenamiento real.
Sholan encogió los hombros con su sonrisa de gato.
—Una verdadera misión enseña disciplina, paciencia… y resistencia al jabón.
Melina apareció detrás, sujetando a Stitch envuelto en una toalla como si fuera un prisionero de guerra.
—Objetivo siete neutralizado —anunció con solemnidad.
—Hasta que vuelva a escaparse —replicó Yelena, mirando cómo Stitch ya le mordía la toalla.
Alexei, empapado y cubierto de burbujas, emergió tambaleante del baño.
—Esto fue una humillación.
Pepper le guiñó un ojo.
—Y un espectáculo maravilloso.
Wanda se recostó contra Sholan, riendo.
—¿Ves? Te dije que necesitábamos refuerzos.
Él la abrazó por la cintura, mirando el caos con satisfacción.
—Lo admito. Pero mira el resultado: todos limpios, excepto Alexei.
Stitch rugió, escabulléndose de nuevo.
—¡Stitch libre otra vez!
El grito resonó por toda la villa, seguido por el sonido de las Viudas persiguiéndolo una vez más.
Tony levantó su taza.
—Brindo por la Operación Horizonte Rojo. Una de las misiones más peligrosas jamás ejecutadas… y sin bajas humanas.
Pepper sonrió, alzando su copa de té.
—Solo bajas de dignidad.
Y mientras el sol caía sobre Villa Loriana y las risas llenaban el aire.
La madrugada se aferraba a Villa Loriana como una manta tibia. Todo estaba quieto, incluso las estrellas parecían contener la respiración.
En la cama, Wanda dormía apoyada sobre el pecho de Sholan, su respiración tranquila marcando un ritmo suave que contrastaba con el torbellino de pensamientos que él mantenía contenido bajo la piel.
Llevaba meses sin revisar su estado. No por descuido… sino porque últimamente se sentía distinto. A veces más fuerte. A veces más sensible. Y otras veces, como si su poder obedeciera a un pulso que no era solo suyo.
Se acomodó en silencio y, sin mover un solo músculo más de lo necesario, pensó:
—Muéstrame mi estatus… hace mucho no lo reviso—.
El Sistema, siempre silencioso, obedeció como si hubiese estado esperando exactamente esa petición.
Estatus de Sholan
Fuerza: 985,000
Inteligencia: 920,000
Agilidad: 960,000
Células S: 82%
Células Salvajes: 77%
Ki: 1180 kiris (Base)
50K-kiris (SSJ)
6100K-kiris (SSJ2)
Ki Radiante: 30%
Puntos Quantum: 214,000
Habilidades Especiales:
Senkai Boost Ki Radiante Ojos del Infinito Poción de Absorción de Peso Quantum (Pasivo/Activo) Senkai Boost Inmunidad Conceptual a la Muerte Inmunidad a Control Mental Inmunidad a Corrupción y Energía Oscura Inmunidad a Manipulación Cuántica Externa Resistencia a Manipulación de Realidad Memoria Perfecta Control de Gravedad Interna Resistencia al Vacío y Entornos Hostiles Instinto Protector Absoluto Resonancia Familiar
Sholan frunció las cejas muy levemente.
Las dos últimas habilidades parpadeaban como si fueran recién desbloqueadas.
Eran nuevas… y profundas.
—Explícame cuándo aparecieron estas dos—., pensó.
El Sistema tardó unos segundos antes de responder, como si escogiera cada palabra con precisión quirúrgica.
Instinto Protector Absoluto: Se activó el día en que Wanda confirmó su embarazo. Tu energía reaccionó de forma autónoma al reconocer una nueva vida vinculada a tu línea vital.
Resonancia Familiar: Apareció tres noches después. Fue generada al formarse completamente el lazo energético entre tú, Wanda y el bebé. La resonancia se mantiene en expansión y se fortalecerá con el tiempo.
Sholan cerró los ojos, respirando hondo, sintiendo calor en el pecho.
Sin querer, una sonrisa suave se coló en su rostro.
Y con cuidado, pasó su mano por el vientre dormido de Wanda.
Ella se removió apenas, murmurando algo en sueños.
Había algo hermoso en darse cuenta de que su poder… también celebraba esa vida.
—
El sol apenas había asomado cuando el comunicador vibró. Sholan salió de la cama para no despertar a Wanda y contestó mientras caminaba hacia la terraza.
La imagen del rey T’Chaka apareció.
Formal. Serio.
Aunque sus ojos lo saludaron con un toque de familiaridad.
—Sholan —dijo el rey—. Ha llegado el momento. El proceso para elegir al nuevo rey de Wakanda iniciará pronto.
Sholan respiró hondo.
—Hay un problema con eso.
T’Chaka alzó una ceja.
—¿Problema?
—Pasé tiempo con T’Challa y Shuri. Son buenas personas. T’Challa podría ser un héroe increíble… pero precisamente por eso no sería un buen rey.
El silencio cayó como un martillo.
Los ojos de T’Chaka se entrecerraron.
—Estás cuestionando a mi hijo.
—Estoy siendo objetivo —respondió Sholan con firmeza, pero sin agresión—. Wakanda necesita estabilidad. T’Challa tiene corazón, pero no peso político. No tiene ferocidad para enfrentar decisiones desagradables… y tampoco la crueldad necesaria para intimidar enemigos. Él no gobernaría, él salvaría. Y esos papeles no son iguales.
El rey tensó la mandíbula.
Un segundo.
Dos.
Luego suspiró profundamente.
—…Lo sé. Me duele admitirlo. M’Baku sería el mejor candidato si dejara a un lado su orgullo. Pero… —apretó los labios— no puedo quitarle el estatus real a mi esposa y mis hijos. Sería injusto. Yo renunciaría al mío sin dudarlo… pero ellos…
—Tengo una idea —dijo Sholan.
T’Chaka lo miró con una mezcla de esperanza y cansancio.
—No te va a gustar —añadió Sholan.
—Teniendo en cuenta quién eres, probablemente no.
En la montaña de la Tribu Jabari la neblina era espesa. El frío calaba profundo. Y los guerreros Jabari formaron una muralla viva cuando Sholan apareció frente al gran portón de hueso y madera.
—Solicito audiencia con M’Baku —anunció.
—El gran M’Baku no recibirá a un extranjero —replicó uno de los guardias, golpeando el suelo con su lanza.
Sholan suspiró.
—Entonces no me dejas opción.
Y en menos de un segundo, una patada giratoria los barrió como si fueran muñecos de entrenamiento.
Volaron en dirección a un banco de nieve.
—Yo les advertí —dijo mientras se sacudía la bota.
Un rugido resonó desde dentro de la montaña.
El enorme M’Baku apareció caminando como un oso enfurecido.
—¡FORASTERO INSOLENTE! ¡ATRÉVETE A PISAR MIS TIERRAS Y—!
Sholan levantó la mano.
—Solo quiero hablar.
M’Baku lo atacó.
Sin aviso.
Con un puñetazo lo bastante grande como para romper una roca.
Sholan esquivó con facilidad… y se cansó.
—…Ya me cansé.
Con un solo golpe certero en el estómago, M’Baku cayó de rodillas perdiendo el aire.
Y un par de cachetadas secas después, el gigantesco líder se quedó quieto, sorprendido, humillado y respirando con dificultad.
—Eres demasiado impulsivo —dijo Sholan, cruzándose de brazos—. Si quieres ser rey, eso debe cambiar.
M’Baku parpadeó, furioso… pero atento.
—…¿Rey? —logró decir—. ¿Qué estás proponiendo…?
—Una oportunidad —respondió Sholan—. Solo tienes que hacer exactamente lo que yo diga.
M’Baku lo miró como si acabara de escuchar una invitación del diablo mismo.
—Eso suena como un pacto sin honor.
—Lo es un poco —admitió Sholan con calma—. Pero también es el único modo de que Wakanda tenga el líder que merece… y de que tú tengas el trono sin perjudicar a T’Challa ni a Shuri.
M’Baku respiró hondo.
Se puso en pie lentamente, aún sobándose el abdomen.
Y después de un silencio cargado, dijo:
—…Acepto.
La nieve cayó entre ambos, mientras la montaña guardaba el eco de un trato que cambiaría el destino de Wakanda.
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