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Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 412

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Capítulo 412: Dos Corazones, Tres Cumpleaños y un Mundo que Opina

El segundo trimestre del embarazo llegó sin pedir permiso.

Una mañana tranquila de verano, Wanda salió de la habitación caminando despacio, con una mano en la cintura y la otra apoyada en su vientre claramente redondeado.

Ya no era la curva suave de las primeras semanas: era una presencia.

Un recordatorio cálido, vivo, constante.

Sholan la miró desde la ventana mientras terminaba de ajustar la camiseta.

Cada día lo notaba más: Wanda brillaba. No en el sentido místico—que también—sino en ese modo humano que solo tienen las mujeres que avanzan en un embarazo deseado, rodeadas de amor.

—Buenos días, amor mío —dijo Wanda con voz suave.

—Buenos días a los tres —corrigió él mientras se acercaba para abrazarla por detrás, hundiendo la cara en su cuello.

Wanda rió.

—Te estás acostumbrando demasiado rápido.

—¿Acaso hay otra opción?

Ella levantó una ceja, con esa picardía que solo Wanda Maximoff podía lograr sin esfuerzo.

—Sí… podías quedarte inmóvil como cuando el obstetra nos dijo que eran gemelos.

Sholan sintió cómo se le encendían las mejillas.

Wanda, por supuesto, lo notó.

—No fue tan grave —intentó defenderse.

—No respiraste por treinta segundos —dijo ella.

—Fue… sorpresa.

Wanda se recostó contra él.

—La única vez que te he visto más quieto que una estatua. Y mira que he visto estatuas con más reacción.

En ese momento entró Tony, con su café en la mano y una sonrisa de tiburón.

—Por favor, no paren. Esto es mi entretenimiento matutino.

Sholan suspiró.

—Stark, ¿qué quieres?

—Nada, nada. Solo… mira, muchacho, tú puedes golpear demonios, patear entidades multiversales, levantar montañas, intimidar a entidades cósmicas… pero te dicen “son dos” y quedas tieso como si hubieras visto a la muerte sin maquillaje.

Wanda se tapó la boca para no reír tan fuerte.

Tony continuó:

—De verdad, felicidades. Es un logro verte colapsar emocionalmente de esa forma. Muy humano de tu parte.

—Stark…

—No, no, no, no —lo interrumpió con un gesto teatral—. Déjame disfrutarlo. Es tan raro verte con cara de trauma existencial.

Wanda ya no aguantó y rió abiertamente.

—Amor, eres adorable.

Sholan intentó responder, pero en ese instante entraron las niñas.

Todas.

Celeste caminó con aire curioso, observando el vientre de Wanda con expresión analítica.

Esme corrió y se encerró bajo su bata porque según ella “ahí estaba la energía nueva”.

Irma formuló doce preguntas en diez segundos.

Phoebe abrazó a Wanda como si la protegiera del viento.

Sophie se quedó mirando el vientre y luego dijo:

—¿Y si sale uno arriba y el otro abajo? ¿Se pelean?

Y luego Eri, que a sus 8 años ya parecía la hermana mayor perfecta, preguntó:

—¿Se puede escuchar algo si pongo la oreja?

Wanda las abrazó a todas con paciencia infinita.

—Tranquilas, tranquilas, todavía falta bastante para que nazcan.

Stitch apareció colgado del techo, observando todo como juez de concurso.

—Gemelos. Tres. Más. Problemas. Fantástico.

Phoebe lo miró con firmeza.

—No son problemas. Son bebés.

Stitch se encogió.

—Puchi bu.

Sholan rió suavemente.

Era un caos hermoso.

—

Tres días después, Villa Loriana estaba decorada desde la entrada hasta el jardín trasero: luces, guirnaldas, mesas con comida, regalos y un enorme letrero que decía:

“Feliz cumpleaños, Wanda – Pietro – Sholan”

Todos cumplían 23 años.

Los tres, sincronizados por el destino, celebrando juntos.

Pietro llegó primero, con pastel en mano y la actitud de quien controla su propia empresa de mensajería que se convirtió en fenómeno mundial.

—¡Ey, ey! ¡Hermana, cuñado! —saludó mientras dejaba el pastel en la mesa—. Les traigo la versión sin gluten, la versión con calorías y la versión que explota si la abres mal. Esa última es para Tony.

Tony levantó el pulgar.

—Aprecio el gesto. El peligro me mantiene joven.

Wanda abrazó a Pietro, quien de inmediato se inclinó para ver la barriga.

—Nunca pensé que vería esto —dijo él—. Vas a ser mamá de nuevo… y yo tío doble.

—Y tú empresario del año, por lo que veo —respondió Wanda con orgullo.

Pepper llegó con una caja enorme, Bucky con regalos envueltos de forma sorprendentemente bonita, Natasha con un suéter tejido (aunque negaba haberlo hecho), Steve con una sonrisa cálida y Thor cargando lo que parecía un barril entero de cerveza para el resto, aunque él lo llamaba “refresco ligero”.

La fiesta fue tranquila, llena de risas, comentarios, regalos y juegos infantiles.

Las niñas corrían por el jardín mientras Wanda descansaba recostada en Sholan, quien la rodeaba con brazos protectores sin pensarlo.

Era un cumpleaños especial.

Un cumpleaños adulto.

Un cumpleaños en familia.

Durante la comida, Peggy tomó la palabra.

—Dime Wanda ¿qué nos cuentas de nuevo? —dijo con seriedad.

Todos guardaron silencio.

—Bueno las clases empiezan en otoño.

—Y todas las niñas entran a la primaria —respondió Wanda con dulzura.

—Sí, ahora Celeste, Esme, Irma, Phoebe y Sophie también irán conmigo a clases. Todas estaremos en primero de primaria —respondió Eri igualando la dulzura de Wanda.

Las niñas aplaudieron.

—¿Vamos a aprender a leer más rápido? —preguntó Irma.

—¿Vamos a trepar el colegio? —preguntó Esme.

—¿Hay siestas obligatorias? —preguntó Stitch.

—No eres estudiante —dijo Celeste.

—Aún… —respondió Stitch con misterio.

Sholan sonrió con orgullo silencioso.

—

Más tarde, ya con la fiesta calmada, Tony se acercó a Sholan mientras este acomodaba platos.

—A propósito, muchacho…

—¿Sí?

—Cuéntame algo. He estado siguiendo tus actividades extra en redes.

—¿Otra vez?

—Relájate, no soy Fury. Pero… ¿cómo demonios nadie te ha reconocido como Nanashi?

Sholan se apoyó en la mesa.

—Es una habilidad pasiva. Cortana la llama “percepción diferencial”. Básicamente, cualquiera que no sea cercano a mí percibe un rostro distinto.

—¿Hipnosis?

—Algo parecido. Es… natural. No lo controlo. Solo ocurre.

Tony tomó su tablet.

—Mira esto.

Abrió un hilo de redes sociales.

Era enorme.

Una avalancha de comentarios.

“¿Quién es Nanashi?”

“El vengador misterioso está buenísimo.”

“¿Vieron sus manos? Dios mío.”

“La más sexy sigue siendo Wanda, pero Nanashi está cerca.”

“Actualización: Todos los metahumanos ahora son oficialmente cool.”

“Quick Silver’s Delivery es un milagro logístico. Pedí una un paquete desde Australia y llegó antes de que me sentara después de colgar la llamada.”

“¿Por qué no hay fila para contratar más metahumanos? Son mejores trabajadores que los robots.”

“Los Vengadores deberían hacer un calendario anual.”

“Sí, pero que Nanashi salga en la portada sin camisa.”

“¿Alguien más piensa que Wanda Maximoff es la heroína más hermosa del planeta?”

“Stark, contrata a Nanashi de manera fija. Deja de hacerte el duro.”

Tony deslizó más.

—Amigo, la gente te ama… y no tiene idea de quién eres.

—Eso es bueno —respondió Sholan—. Mientras menos sepan, mejor para mi familia.

Tony lo miró de reojo.

—Eres un papá responsable. Eso da miedo.

—Aprendí del mejor padre irresponsable que conozco.

—Oye…

Ambos rieron.

—

Al caer la noche, la fiesta ya estaba apagándose.

Linternas en el jardín, música suave, el aire tibio de verano.

Wanda se sentó en una hamaca, su vientre redondo y tranquilo bajo la luz amarilla.

Las niñas dormían acurrucadas en una manta.

Eri también.

Y Stitch roncaba en posición incómoda.

Sholan se acercó y se recostó junto a ella.

—Te ves hermosa.

—Me siento enorme.

—Eres hermosa.

—Eres terco.

—Sigo teniendo razón.

Ella apoyó la cabeza en su hombro.

—Estamos teniendo gemelos.

—Lo sé.

—¿Todavía te da miedo?

—Mucho.

—A mí también.

Wanda tomó su mano y la puso sobre su vientre.

Los dos sintieron un movimiento suave.

Un toque de vida, tranquilo y seguro.

—Te amo por poner esa cara de susto —dijo Wanda.

—Gracias… supongo.

—Significa que te importa. Que estás vivo. Que eres humano.

—Siempre lo soy a tu lado.

Wanda sonrió, esa sonrisa íntima que pocas personas podían ver.

—Vamos a ser padres de siete, si contamos a Eri como hija adoptiva.

—Y a Stitch como problema —agregó él.

—Stitch nunca se cuenta —dijo Wanda riendo—. Él viene aparte.

Sholan cerró los ojos, disfrutando el momento.

—¿Sabes? —murmuró ella—. Este ha sido un buen cumpleaños.

—El mejor —respondió él.

El viento sopló suave.

Las luces titilaron.

La noche avanzó tranquila.

Y así, entre risas, comentarios absurdos de redes sociales, niñas dormidas y una Wanda embarazada de gemelos, Sholan sintió algo cálido, poderoso:

Pertenencia.

Un hogar.

Un futuro.

Y un mundo entero observándolos, opinando, admirando… sin saber que el héroe más buscado del planeta estaba ahora mismo descalzo, despeinado y completamente enamorado de la mujer que descansaba en su pecho.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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