Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 75

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
  4. Capítulo 75 - Capítulo 75: El Último Plan
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 75: El Último Plan

En algún momento la voz de Gabriel transportó a todos los presentes a sus recuerdos como si de una película envolvente se tratara, el continuo su narración.

Desde el momento en que desperté, supe que algo estaba mal.

No era Zobek ni sus acólitos. No era Satán ni sus legiones.

Era algo más… una presencia, una sombra que se deslizaba entre las grietas de la realidad.

En los reflejos distorsionados de la sangre derramada, en el susurro del viento entre las ruinas de la ciudad, sentía que algo o alguien me observaba.

No importaba cuánto intentara enfocarme en ello; cada vez que giraba, desaparecía.

Pero poco a poco empecé a notar algo extraño.

Cuando fui emboscado por los secuaces de Zobek, una explosión repentina eliminó a varios de ellos antes de que pudiera reaccionar. Cuando un engendro infernal estaba a punto de cortarme en dos, su propia sombra lo atrapó y lo desvió en el último segundo. Cuando la desesperanza me alcanzaba, un susurro apenas audible surgía en el viento, guiándome.

Y entonces lo vi… a él.

Era una silueta al borde de mi visión, siempre presente, siempre acechando. No era un enemigo, pero tampoco era un aliado en el sentido tradicional.

No fue hasta la batalla en la Catedral que todo se reveló.

Cuando la sangre de Satán comenzó a filtrarse en la realidad, cuando las paredes temblaron con la risa de los condenados…

Finalmente lo vi de frente.

Se encontraba en lo alto de un vitral destrozado, iluminado por la luna roja, cuya luz se reflejaba en los arcillos que usaba.

Un joven de cabello oscuro, ojos penetrantes… pero su presencia era mucho más grande que su apariencia.

—Has estado aquí desde el principio —dije, mi voz resonando en el aire cargado de magia oscura.

La figura inclinó la cabeza, su mirada fija en mí.

—Lo estuve —respondió con calma—. Y lo estaré hasta el final.

No necesitaba más palabras. Lo entendí en ese instante.

Por primera vez en siglos, comprendí que no estaba solo en esta guerra y mientras Alucard fue a buscar la ubicación del ultimo acolito, Junto a Sholan nos enfrentamos al señor de la muerte Zobek.

El aire olía a ceniza y muerte. La catedral en ruinas era lo único que quedaba en pie en medio del desolado paisaje de un mundo condenado. Las paredes agrietadas estaban cubiertas de oscuras inscripciones, y en el centro del altar en ruinas, Zobek nos esperaba.

—Llegas tarde, Gabriel —dijo con su tono burlón, sosteniendo su guadaña en una mano y en la otra… el Vampire Killer.

La sola visión de aquel látigo sagrado en sus manos me llenó de rabia. Aquella arma, forjada con el sacrificio de mi esposa Marie, estaba en manos del traidor.

A mi lado, Sholan se mantenía en silencio, su mirada fija en Zobek. Pese a su corta edad, su presencia era imponente.

—Se acabó, Zobek —gruñí—. Hoy pagarás por todo.

Zobek solo sonrió y, con un movimiento de su guadaña, desató la tormenta de muerte.

De las sombras emergieron caballeros espectrales y abominaciones no-muertas. Con un simple gesto de su mano, Zobek envió a su ejército contra nosotros.

Sholan fue el primero en moverse. Con una velocidad sobrehumana, se lanzó contra las criaturas, golpeándolas con Haki de Armadura reforzado, permitiéndole destruir filas enteras de no-muertos con cada impacto.

Yo, por mi parte, invoqué la Niebla Oscura, desintegrando a los espectros que intentaban alcanzarme. Luego, usé mis garras vampíricas para atravesar a uno de los caballeros, drenando su esencia en el proceso.

Pero Zobek solo observaba. Sabía que aquello era un simple calentamiento.

De pronto, se desvaneció en una nube de sombras y reapareció justo detrás de mí.

—¿Sigues siendo tan lento, viejo amigo? —susurró antes de hundir el Vampire Killer en mi espalda.

El dolor fue insoportable. Sentí quemar mi carne, su poder sagrado intentando desgarrar mi esencia vampírica. Caí de rodillas, mi sangre oscura manchando el suelo.

Zobek se inclinó, con una sonrisa de satisfacción.

—Mírate… una sombra de lo que fuiste.

Antes de que pudiera atacarme de nuevo, Sholan apareció como un rayo y lanzó un Hō Yoku Ten Shō contra Zobek. El impacto lo hizo retroceder, pero no lo dañó lo suficiente.

Aproveché la distracción para regenerarme y ponerme de pie. Sholan y yo intercambiamos una mirada. Sabíamos que la verdadera batalla acababa de comenzar.

—No esperarán que pelee en igualdad de condiciones, ¿verdad? —dijo Zobek con una sonrisa cruel.

Levantó su guadaña y el aire a nuestro alrededor se volvió más denso, más pesado. Las sombras cobraron vida, enredándose en su cuerpo como si fueran una armadura. Sus ojos se tornaron completamente negros, y el Vampire Killer comenzó a brillar con una luz maldita.

Entonces, desapareció.

Antes de que pudiera reaccionar, sentí su guadaña cortar mi carne, un tajo que atravesó mi pecho de lado a lado.

Sholan intentó intervenir, pero Zobek se movía más rápido que nunca.

—¡Maldita sea! —gruñó Sholan, activando su Haki del Rey para intentar paralizarlo.

Pero Zobek no era un enemigo común. Resistió la presión del Haki y contraatacó con una explosión de energía oscura, enviándonos a ambos contra las paredes de la catedral.

Me levanté con dificultad, mi cuerpo tardaba más en regenerarse. El Vampire Killer en sus manos sellaba parte de mi poder.

Sholan, sangrando por varias heridas, se puso de pie a mi lado.

—Esto no va a ser fácil —dijo, limpiándose la sangre del rostro.

—Nunca lo es —respondí.

Zobek se lanzó contra nosotros de nuevo, pero esta vez, estábamos listos.

Con un rugido, desaté mi Forma de Señor de las Sombras, envuelto en llamas carmesí.

Sholan, por su parte, activó su Haki del Emperador a su máximo nivel y concentró su Ki Radiante en su puño derecho.

Zobek intentó atacarnos de nuevo, pero antes de que pudiera alcanzarnos, Sholan lo golpeó con un Kamehameha Rojo, enviándolo contra una columna de piedra.

Aproveché la apertura para lanzar un ataque combinado: Mis garras infernales atravesaron su costado, mientras mi Niebla Oscura devoraba parte de su carne.

Zobek gritó de furia y, en un último acto de desesperación, intentó invocar su poder máximo.

Pero no le dimos la oportunidad.

Sholan envolvió sus manos en Haki de Armadura, agarró el Vampire Killer y, con un último esfuerzo, se lo arrancó de las manos a Zobek.

Zobek abrió los ojos con horror.

—¡NO!

En ese instante de distracción perforé su pecho con la espada del Vacío.

Zobek se reía como un maniaco mientras su cuerpo comenzó a congelarse.

—Malditos… ustedes… no pueden ganar… —susurró antes de que lo rompiera en mil pedazos.

El silencio cayó sobre la catedral en ruinas.

Me tambaleé, el dolor de la batalla aun recorriendo mi cuerpo.

Sholan respiraba con dificultad, su ropa hecha jirones y su cuerpo cubierto de heridas.

Nos miramos por un instante —Esa… fue una pelea difícil —dijo con una sonrisa cansada.

Asentí.

—Y apenas hemos comenzado.

Alucard llegó y nos indicó a donde nos debíamos dirigir inmediatamente ya que, aunque Zobek había caído… sabíamos que el verdadero mal aún nos esperaba.

Afuera el cielo ardía.

Los edificios temblaban con la llegada del Caído. La ciudad se desgarraba entre los rugidos de demonios y las sombras de los muertos.

Satán descendió.

Su forma era distinta esta vez. Más grande, más terrible. Su silueta estaba forjada en fuego y desesperación, su presencia un abismo de puro odio.

En este instante la narración de Gabriel se disipó en el viento y todos los fueron testigos de lo que sucedió en la pelea final contra el mal.

—

En el instante de la batallan final contra Satan, Cortana decidió que la forma de mantener ardiendo el ánimo y la esperanza de los luchadores que desafiaban la oscuridad y era reproducir como BG el tema “Strikeback” de Back-ON.

El aire era pesado, denso con la corrupción del mundo. Las ruinas de la ciudad oscura y devastada se sacudían con cada paso de la entidad demoníaca que estaba frente a ellos. Satán había regresado, más poderoso que nunca, su cuerpo regenerándose constantemente como el mismísimo Majin Boo.

Sholan, Gabriel (Drácula) y Trevor (Alucard) se encontraban de pie, con sus cuerpos ya marcados por la batalla. Sus respiraciones eran irregulares, sus músculos gritaban por el dolor. Pero no podían detenerse. No ahora.

Satán se movió como un relámpago, teletransportándose de un punto a otro y lanzando una lluvia de proyectiles oscuros que perforaban el suelo y explotaban con energía corrupta. Sholan usó el Muro de Cristal de Mu para protegerse y a sus aliados, pero los ataques lo fragmentaban con cada impacto ya que en este instante Sholan tenía casi nula experiencia con el poder de los caballeros de oro.

— ¡No puede seguir así! —gruñó Trevor, lanzándose con la Crissaegrim en un destello plateado.

Las espadas cortaban el aire con precisión sobrehumana, pero la regeneración de Satán era aterradora. Cada herida cerraba en segundos, y pronto contraatacó con un golpe brutal que lanzó a Trevor contra un edificio en ruinas.

Gabriel saltó, blandiendo el Vampire Killer, e intentó sellar el poder de Satán con un golpe directo al corazón. Pero la criatura lo atrapó con una de sus garras y lo azotó contra el suelo, destrozando la piedra bajo su cuerpo.

Sholan apareció a su lado en un destello de Ki, cubierto en un aura ardiente. El Kaioh Ken x20 envolvió su cuerpo, multiplicando su velocidad y fuerza. Lanzó una ráfaga de golpes potenciados con Haki de Armadura, cada impacto resonando como truenos en la batalla.

Satán rugió, abriendo un portal infernal y desatando un mar de llamas negras que consumieron el campo de batalla.

El dolor era insoportable. Sholan sintió su cuerpo al borde del colapso. Cortana gritó en su mente con preocupación genuina.

— ¡Sholan, por favor! ¡No puedes seguir así! ¡Estás demasiado herido!

Sholan, jadeando y con sangre resbalando por su frente, sonrió con determinación.

— Cortana… usa todos los Puntos Quantum que sean necesarios. Compra dos cartas de Super Polimerización, la carta de Kratos de God of War Ragnarok y la de Mihawk de One Piece.

Hubo un silencio antes de que Cortana respondiera, casi dudando.

— … Confirmado.

La energía dorada de Super Polimerización envolvió a Gabriel y Trevor. Sus cuerpos brillaron mientras Kratos se fusionaba con Gabriel Belmont y Mihawk con Trevor Belmont.

La transformación fue brutal. Sus cuerpos se reconfiguraron, adaptando lo mejor de ambas entidades. Gabriel obtuvo las Hachas-Látigo Leviatán del Caos, una fusión entre las Espadas del Caos y el Hacha Leviatán. Trevor recibió su propia versión de la pistola Ebony, permitiéndole disparos de energía con velocidad y precisión quirúrgica.

Los dos guerreros sintieron cómo su sangre cambiaba. Ya no eran ni completamente humanos, ni completamente vampiros. Ahora eran Dhampirs con un poder sin precedentes.

— Gabriel Belmont ha vuelto. —dijo el antiguo Drácula, girando sus nuevas hachas.

— Trevor Belmont también ha vuelto. —susurró el antiguo Alucard, con la pistola en una mano y la Crissaegrim en la otra.

Sholan sonrió con satisfacción.

— Hora de acabar con esto.

Con la fusión completada, la pelea alcanzó un nuevo nivel.

Gabriel usó sus hachas-látigo para inmovilizar a Satán, cubriendo sus extremidades con hielo y llamas infernales al mismo tiempo. Trevor, por su parte, desplegó una ráfaga de disparos con Ebony, debilitando su resistencia.

Aprovechando la oportunidad, Trevor atravesó el pecho de Satán con la Crissaegrim, paralizándolo momentáneamente.

Gabriel saltó y enterró el Vampire Killer en el corazón de la bestia. La maldición del látigo debilitó su regeneración masiva.

Satán rugió con furia, luchando por liberarse, pero Gabriel le lanzó una de sus hachas-látigo a Trevor, quien la atrapó al vuelo.

— ¡Sujétalo del otro lado! —gritó Gabriel.

Los dos Belmont ataron sus hachas-látigo alrededor de los brazos de Satán, restringiéndolo con una fuerza brutal. Los tres forcejearon violentamente, con el demonio intentando liberarse y ellos usando todo su poder para contenerlo.

Mientras tanto, Sholan, gravemente herido y al borde del colapso, flotó en el cielo.

Intentó reunir la energía del planeta, pero la Tierra estaba casi muerta. La humanidad estaba al borde de la extinción, la naturaleza destruida.

— No… aún no… —Sholan apretó los dientes, forzando su cuerpo más allá de sus límites.

Usó su Ki, su Ki Radiante y el Haki del Emperador para expandir la Genkidama. La esfera de energía creció hasta alcanzar el tamaño de un edificio de dos pisos.

La luz de la esperanza brilló en el cielo, reflejada en los ojos de sus aliados.

— ¡Ahora, Sholan! —gritó Gabriel, su voz llena de furia y determinación.

— ¡Esta es nuestra última carta! —rugió Trevor.

Con un último esfuerzo, Sholan lanzó la Genkidama sobre Satán.

El impacto fue devastador. Una luz cegadora envolvió la oscuridad, consumiendo cada fragmento de maldad, cada vestigio de la existencia de Satán.

El demonio gritó, su voz distorsionada desvaneciéndose en la nada. Su esencia fue completamente erradicada del tejido de la realidad.

—

En este preciso momento Gabriel retomó su narración

El mundo quedó en silencio.

Satán había desaparecido.

Nos desplomamos en el suelo, sin fuerzas.

Vi a Trevor tendido en el suelo y a unos metros, Sholan también yacía en el suelo, su energía casi completamente drenada.

Pero sonreía.

—Lo logramos —murmuró Trevor.

Y entonces, Sholan hizo algo inesperado.

Sacó tres semillas pequeñas… y nos las entregó.

—Coman… es una Semilla del Ermitaño… —susurró con una sonrisa.

La miré con desconfianza… pero apenas la mastiqué, mi nuevo cuerpo comenzó a sanar inmediatamente.

Sholan completamente recuperado se incorporó y extendió una mano hacia ambos.

—Este mundo ya no los necesita así —dijo con voz firme—. Pero hay otros que sí, ustedes ya no son vampiros son Damphir, ya no son Drácula y Alucard han regresado a ser Gabriel y Trevor Belmont.

En ese momento sentimos que la oscuridad aún los llamaba, pero esta vez, no para destruir… sino para proteger. Así que decidimos seguir a Sholan en su cruzada contra el mal abandonando nuestro mundo para que tuviera una verdadera oportunidad de sanar y recuperarse, no sin antes destruir para siempre el espejo del destino.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo