Fútbol: El Sistema del Renacer - Capítulo 35
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35: Ecos del Refugio 35: Ecos del Refugio El camino hacia el refugio fue un viaje silencioso, cargado de pensamientos que pesaban más que el propio aire.
Levi miraba por la ventanilla del vehículo mientras el paisaje urbano se disolvía lentamente en campos áridos y montes cubiertos de niebla.
La ciudad quedaba atrás, junto con todo lo que alguna vez creyó entender.
Su hermano —ahora confirmadamente vivo, aunque aún un extraño en muchos sentidos— conducía sin decir palabra.
Solo el sonido del motor y el viento colándose por las rendijas acompañaban el trayecto.
La carretera se estrechaba con cada kilómetro, y Levi notó que las señales de tránsito desaparecían.
Estaban saliendo del mapa.
—¿Cuánto falta?
—preguntó finalmente, rompiendo el silencio.
—Poco —respondió su hermano sin apartar la vista del camino—.
Si todo sigue igual, deberíamos llegar antes del amanecer.
—¿Y si no sigue igual?
—replicó Levi con tono seco.
El otro sonrió apenas.
—Entonces improvisamos.
No sería la primera vez.
Esa mezcla entre confianza y resignación lo desconcertaba.
Durante años, Levi había aprendido a dominar el riesgo, a calcularlo.
Nada quedaba al azar en sus decisiones empresariales, pero ahora… ahora sentía que estaba entrando en un terreno donde el control no servía de nada.
Horas después, el vehículo se detuvo frente a lo que parecía una vieja estación de tren abandonada.
Las vías oxidadas estaban cubiertas por la maleza, y el edificio principal parecía a punto de derrumbarse.
—¿Aquí es?
—preguntó Levi con escepticismo.
—Sí —respondió su hermano—.
NovaCorp nunca buscaría algo en un lugar tan muerto.
Empujó una puerta metálica y, tras un chirrido largo, reveló un túnel subterráneo iluminado por luces de emergencia.
Bajaron por una escalera angosta hasta llegar a una compuerta sellada con un panel biométrico.
Su hermano colocó la palma sobre el escáner, y tras unos segundos, un pitido confirmó el acceso.
El portón se abrió lentamente, revelando un espacio completamente distinto al exterior: un centro de operaciones oculto, repleto de pantallas, servidores y mapas digitales.
Era como entrar en otro mundo.
Levi se detuvo unos segundos, impresionado.—Vaya… no exagerabas.
—No podía arriesgarme a ser encontrado —explicó su hermano mientras encendía más luces—.
Aquí tengo todo lo necesario para rastrear sus movimientos, interceptar comunicaciones y proteger lo poco que queda de quienes alguna vez los enfrentamos.
—¿Los enfrentamos?
—repitió Levi, girando hacia él—.
¿Hay más gente como tú?
—Había —respondió con voz grave—.
Un grupo de ex empleados, ingenieros y analistas que vieron lo que NovaCorp realmente hacía.
Pero con el tiempo… los fueron eliminando, uno a uno.
Levi se acercó a una de las pantallas.
Allí, múltiples líneas de código y registros encriptados mostraban conexiones entre corporaciones, entidades deportivas, bancos y gobiernos.—Esto… esto es una red de manipulación global.
No solo afecta a mi empresa o al fútbol.
Está todo conectado.
—Exactamente —dijo su hermano—.
Lo que empezó como un proyecto de predicción de rendimiento deportivo se transformó en una herramienta de control económico y político.
Apostaban, alteraban resultados, compraban voluntades.
Y cuando alguien intentaba hablar… lo desaparecían.
El silencio volvió a caer entre ambos.
Levi deslizó los dedos sobre uno de los monitores, observando su propio nombre entre las ramificaciones de conexiones.—Así que yo era su peón perfecto.
—No un peón —respondió el otro, mirándolo fijamente—.
Su rey.
Si te controlan, controlan todo lo que creaste.
Levi se apartó lentamente de la pantalla.
El peso de las revelaciones lo aplastaba, pero en su interior empezaba a crecer algo más poderoso: una determinación fría, moldeada por el enojo y la traición.
—Entonces los haremos caer —dijo finalmente, con un tono tan firme que casi sonaba como una sentencia.
Su hermano asintió.—No será fácil.
Ellos están en todas partes.
Pero aún hay una manera… si conseguimos pruebas lo suficientemente sólidas para exponerlos.
Levi levantó la mirada.—¿Dónde están esas pruebas?
Su hermano se acercó a un panel cubierto de polvo y lo retiró, revelando una caja fuerte empotrada.—Aquí —dijo, mientras introducía un código largo—.
Pero no se trata solo de documentos o datos.
Hay algo más que necesitas ver.
Con un clic metálico, la puerta se abrió.
Dentro, había un pequeño dispositivo de almacenamiento, una vieja fotografía de los dos hermanos cuando eran niños… y una carpeta marcada con el logo de NovaCorp y una palabra escrita a mano: Proyecto Aristeia.
Levi frunció el ceño.—¿Qué es esto?
Su hermano lo miró con gravedad.—El origen de todo.
El proyecto que los llevó a crear el sistema de control global… y que también explica por qué te eligieron a ti.
Levi sintió que el suelo se le movía bajo los pies.—¿A mí?
—Sí —respondió su hermano, bajando la voz—.
No fue casualidad que te convirtieras en el empresario más influyente del sector.
Todo estaba diseñado.
Tu ascenso, tus contactos, incluso algunos de tus éxitos… fueron guiados desde las sombras.
El silencio que siguió fue absoluto.
Solo el zumbido de los equipos llenaba la habitación.
Levi se quedó mirando la carpeta con el ceño fruncido, sintiendo una mezcla de repulsión y curiosidad.
Finalmente, la tomó con cuidado.—Entonces veamos qué tanto de mi vida fue una mentira.
Su hermano asintió y se apartó, dándole espacio.—Prepárate, Levi.
Lo que vas a leer puede cambiarlo todo.
La pantalla iluminó su rostro cuando conectó el dispositivo al sistema.
Miles de archivos cifrados comenzaron a desplegarse.
Fechas, nombres, operaciones… y en el centro de todo, una ficha con su nombre completo: Levi Alexander Moore.
El corazón le latía con fuerza.
Abrió el documento.El texto inicial decía: Sujeto seleccionado para Aristeia.
Potencial de liderazgo, visión estratégica, predisposición genética a la resiliencia.
Candidato ideal para programa de influencia corporativa global.
Levi tragó saliva.
No quería creerlo, pero todo tenía sentido.
Cada coincidencia, cada “golpe de suerte”, cada puerta que se abrió sin explicación… Cerró los ojos un instante.—Fui un experimento.
Su hermano lo observó con tristeza.—No solo tú.
Lo fuimos todos.
El aire se volvió más pesado.
Levi sintió cómo su ira, que había sido una chispa contenida, se transformaba en fuego.—Entonces los vamos a exponer.
Y voy a asegurarme de que cada persona involucrada en este proyecto pague por lo que hizo.
Su hermano lo miró con una mezcla de respeto y temor.—Eso te pondrá en su punto de mira.
Levi se giró hacia él.—Ya lo estoy.
Fuera del refugio, en algún lugar entre las sombras de la noche, una figura observaba desde la distancia con un lente de largo alcance.
Una voz sonó a través del auricular:—Confirmado.
Ambos están vivos… y tienen el archivo Aristeia.
Un breve silencio, luego una respuesta fría, mecánica:—Entonces es hora de activar la Fase Cero.
La figura guardó el comunicador y se perdió en la oscuridad.
El juego apenas había comenzado.
El reloj digital del refugio marcaba las 02:47 de la madrugada.Levi no había parpadeado en varios minutos.
La pantalla frente a él se llenaba de archivos desclasificados, grabaciones, y correos internos con sellos de NovaCorp Confidential.Cada nuevo documento era un golpe más a su antigua identidad.
Su hermano —Ethan— lo observaba desde el otro lado de la mesa, sin interrumpirlo.
Sabía que cada revelación era una herida abierta, y que no había palabras que pudieran suavizarla.
El último archivo se abrió automáticamente.
Un video.El título decía: “Proyecto Aristeia – Fase Inicial”.
Levi dudó unos segundos antes de presionar play.
La pantalla mostró una sala blanca, impersonal.
Un grupo de científicos y empresarios discutía mientras una presentación holográfica giraba lentamente en el centro.
En ella, una figura humana se rodeaba de gráficos, conexiones neuronales y estadísticas corporales.
“El Proyecto Aristeia es el siguiente paso en la evolución del liderazgo global”, decía una voz en off.“Nuestro objetivo es crear individuos con la capacidad cognitiva, emocional y genética óptima para la toma de decisiones estratégicas a gran escala.” Ethan apretó los puños.—Eso fue antes de que todo se saliera de control.
Levi continuó mirando, sin pestañear.
“A través de una selección genética y un entorno socioeconómico manipulado, los sujetos elegidos serán guiados hacia posiciones de influencia, desde donde podrán orientar el desarrollo económico y político según los parámetros del sistema Aristeia.” Una imagen apareció en pantalla.Era él.Más joven, sonriendo para una foto empresarial, sin saber que en aquel momento ya era parte de una maquinaria invisible.
El archivo continuó.
“Sujeto 04-A: Levi Alexander Moore.
Variables óptimas.
Capacidad de adaptación elevada.
Tendencia natural a la toma de riesgos calculados.
Manipulable bajo presión emocional.
Candidato ideal para Fase II: Implementación global.” La voz de la grabación seguía, pero Levi ya no la escuchaba.
Su respiración era pesada, los dedos apretaban el borde metálico de la mesa.
—Todo… fue planeado.—Sí —confirmó Ethan—.
Desde tu primera inversión hasta la creación del sistema deportivo.
Te necesitaban como símbolo, alguien con carisma y visión.
Pero el propósito real era que el sistema se instalara en cada nivel: desde los clubes hasta las apuestas, los datos médicos, y la formación de jóvenes talentos.
Levi apartó la mirada, buscando aire.—Thiago… —susurró de pronto.—¿Thiago?—El chico del New Manchester.
—Levi se levantó de golpe—.
Él usa un sistema, uno que se activó por accidente.
Pero ahora entiendo… no fue un accidente.
Fue una prueba.
Ethan lo miró con gravedad.—Eso concuerda con lo que descubrí.
Los archivos muestran que NovaCorp buscaba probar la implantación parcial del sistema Aristeia en individuos específicos.
Un beta humano.
Thiago Arenas podría ser uno de ellos.
El silencio se volvió insoportable.Levi empezó a caminar de un lado a otro.—Si es así, no solo lo están manipulando… lo están usando como experimento.
Si fallan, lo desecharán como a todos los demás.
Ethan asintió.—Exactamente.
Y si logra superar el límite de control, se convertirá en un riesgo para ellos.
Lo eliminarán antes de que lo exponga.
Levi se detuvo en seco.
La furia se mezcló con la culpa.Todo lo que había construido, todo lo que había defendido como “avance tecnológico”, ahora se revelaba como una trampa para controlar la voluntad humana.
—Entonces no basta con exponerlos —dijo con voz firme—.
Tenemos que destruir el sistema.
Todo el núcleo del Proyecto Aristeia.
Ethan alzó una ceja.—¿Sabes lo que eso significa?—Sí —respondió Levi sin dudar—.
Que si lo destruimos, mi imperio se derrumba con él.
Por primera vez en horas, su hermano sonrió, aunque con tristeza.—Suena a ti.
Durante las siguientes horas, trabajaron juntos.
Ethan le mostró un mapa tridimensional de servidores ocultos, todos vinculados a NovaCorp y sus filiales.—Estos son los nodos principales del sistema Aristeia.
Cuatro centros de datos distribuidos: Londres, Zúrich, Buenos Aires y Seúl.
Levi analizó las conexiones.—El de Buenos Aires… está conectado con las academias juveniles.
Ahí es donde probablemente iniciaron las pruebas deportivas.
—Correcto —dijo Ethan—.
Pero hay algo más: cada servidor tiene una llave maestra cifrada.
Para desactivar el sistema, debemos acceder a los cuatro.
—Y déjame adivinar —ironizó Levi—.
No podemos hacerlo de forma remota.
Ethan negó con la cabeza.—Exacto.
El acceso físico es obligatorio.
Si intentamos hackear desde aquí, activarán el protocolo de eliminación: Fase Cero.
Levi se giró, recordando las palabras que escuchó a través del comunicador de la figura desconocida.—Ya la activaron.
Ethan lo miró sorprendido.—¿Qué dijiste?—Nos están rastreando.
Me lo temía desde el momento en que encendimos las pantallas.
Una alarma leve comenzó a sonar.
En la esquina superior de uno de los monitores, un punto rojo parpadeaba.Ethan corrió hacia el panel.—Interceptación satelital.
Tienen nuestra ubicación.
Levi tomó el dispositivo del Proyecto Aristeia y lo guardó en su chaqueta.—No tenemos tiempo.
Hay que salir.
Ethan asintió.—La salida de emergencia está por el túnel sur.
Corrieron hacia el pasillo, el eco de sus pasos mezclándose con el sonido de los servidores sobrecalentados.
La compuerta tras ellos tembló con un golpe seco: una explosión en la superficie.
—¡Van a volar el refugio!
—gritó Ethan.
El túnel se iluminó con luces rojas mientras el humo comenzaba a filtrarse por las rendijas.
Ambos alcanzaron la escotilla final, pero antes de salir, Levi se detuvo.
—¡Las pruebas!
—exclamó—.
Si perdemos estos datos, no podremos exponer nada.
Ethan abrió una mochila táctica y lanzó dentro los discos duros portátiles.—Ya están respaldados.
Vámonos.
Subieron por la salida secundaria justo cuando una segunda detonación sacudió el subsuelo.
La tierra tembló bajo sus pies.
Detrás, el refugio —ese lugar que había sido su única fuente de respuestas— se convirtió en una nube de fuego y polvo.
Ambos cayeron al suelo, cubiertos de tierra.Levi giró y miró las llamas elevarse hacia el cielo.—Acaban de borrar las pruebas físicas.
Ethan, jadeando, sacó de su bolsillo una pequeña memoria.—No todas.
Logré conservar el núcleo del Proyecto Aristeia.
Pero ahora saben que estamos vivos… y que tenemos lo que más temen.
Levi apretó el dispositivo en su mano.—Entonces que vengan.
A lo lejos, entre las sombras de la colina, se movían luces.
Drones de rastreo.El viento soplaba fuerte, pero el fuego del refugio aún ardía.Levi observó hacia el horizonte, con la mirada fija en la línea donde el cielo comenzaba a aclararse.
Sabía que su siguiente paso sería el más peligroso de todos: viajar al primer nodo del sistema.Y sabía también que Thiago —el chico del fuego interior, el jugador que aún no entendía el peso de su propio destino— estaba por cruzarse con ellos más pronto de lo que imaginaba.
Porque en el corazón del Proyecto Aristeia, los hilos del fútbol, la tecnología y la humanidad se entrelazaban hacia un mismo punto.Un punto que pronto estallaría.
El amanecer sobre las colinas trajo consigo un aire espeso, cargado de ceniza.El refugio había quedado atrás, reducido a un cráter negro humeante.Levi y Ethan avanzaban por un sendero angosto, guiados por un dron auxiliar que apenas lograba mantenerse estable entre las ráfagas de viento.
El silencio era incómodo.
Ambos sabían que cada paso los alejaba del anonimato.NovaCorp no descansaría.
—Tenemos que llegar al punto de enlace antes del mediodía —dijo Ethan, revisando su reloj táctico—.
Si logramos cruzar la frontera antes de que activen el rastreo regional, podremos contactar con los viejos aliados de Interlink.
Levi caminaba en silencio, su mente dividida entre dos pensamientos: la caída del sistema Aristeia y Thiago.
Desde la noche anterior, el nombre del joven jugador resonaba en su cabeza como una alarma.
Algo le decía que el chico estaba en peligro… pero también, que era la clave para entender cómo destruir aquello que NovaCorp había creado.
—No puedo dejar de pensar en él —admitió Levi finalmente.—¿Thiago Arenas?
—preguntó Ethan.—Sí.
Todo apunta a que lo están utilizando como sujeto de prueba.
Pero no entiendo cómo el sistema pudo integrarse en su cuerpo sin la infraestructura principal.
Ethan asintió con cautela.—He leído los archivos.
Hay una mención a algo llamado Implante A-Zeta.
Un módulo experimental desarrollado para sincronizar datos biológicos con entornos cognitivos.
Quizás lo hayan introducido durante una lesión o un tratamiento médico.
Levi se detuvo.—Eso explicaría su rendimiento irregular, los episodios de desconexión… incluso las visiones que describió su entrenador.—Exacto —respondió Ethan—.
El implante no fue diseñado para una mente no condicionada.
Está hecho para personas con un perfil genético específico, como el tuyo.
El silencio volvió a caer entre ellos.Por primera vez, Levi comprendió la magnitud de lo que habían hecho.
No solo manipularon su destino, sino que estaban replicando el mismo proceso en nuevas generaciones.
Horas después, llegaron a una estación abandonada al pie de la montaña.
Los rieles oxidados se perdían en la distancia.Ethan activó un panel oculto y una puerta se abrió entre los escombros.
Dentro, una pequeña base improvisada aún funcionaba con energía residual.
—Bienvenido al “Punto Cero” —dijo con una sonrisa irónica—.
Lo usábamos como vía de escape en caso de que el sistema se volviera contra nosotros.—Parece que llegamos justo a tiempo.
Encendieron los monitores.
Una red de comunicación encriptada se activó lentamente, revelando canales clandestinos que todavía no habían sido bloqueados.Ethan comenzó a enviar mensajes codificados a sus contactos en Europa y Sudamérica.Mientras tanto, Levi revisaba los datos del dispositivo que habían rescatado del refugio.
Entre cientos de líneas de código, algo llamó su atención: una etiqueta oculta.[Operación FÉNIX – Nodo Buenos Aires – Sujeto Beta: T.A.] Su respiración se detuvo un instante.—Lo sabía.
—Murmuró, con un temblor apenas perceptible—.
“T.A.”…
Thiago Arenas.
Ethan se giró hacia él.—¿Estás seguro?—Sí.
Es el mismo nombre en los registros de NovaCorp.
Fase experimental activa.
Fecha de monitoreo: hace menos de 24 horas.
Ethan tecleó rápidamente, cruzando la información con los satélites.—Coincide con la ubicación del New Manchester United durante su gira de entrenamiento en Argentina.—Entonces lo están observando.
—Levi cerró los puños—.
Probablemente ni siquiera sepa que está siendo controlado.
Ethan lo miró con seriedad.—Si intervenimos ahora, nos delatamos.
NovaCorp podría usarlo como cebo.—No puedo quedarme de brazos cruzados —replicó Levi—.
Ese chico no eligió ser parte de esto, igual que yo.
Ethan lo miró en silencio unos segundos antes de asentir.—Entonces haremos lo mismo que hicimos con vos.
Romper el enlace desde adentro.
Levi lo observó confundido.—¿Cómo?—Si logramos infiltrarnos en el nodo de Buenos Aires y acceder al servidor local, podríamos enviar un pulso de desincronización al implante.
Cortaría el vínculo con NovaCorp y liberaría al sujeto.
Levi sonrió apenas.—Eso suena casi imposible.—Exacto —respondió Ethan con una media sonrisa—.
Pero es nuestra especialidad.
Mientras trazaban el plan, un ruido leve resonó en los parlantes.
Un mensaje interceptado.La voz era femenina, distorsionada: “Aquí Némesis.
Transmisión segura.El sujeto Beta está en movimiento.
Se dirige a Ezeiza.
Vuelo privado a Londres, identificado como NM-07.Repetimos: NM-07.
Prioridad máxima.
NovaCorp lo traslada al nodo principal.” Levi se levantó de inmediato.—Van a llevárselo al centro de control…—Eso significa que lo quieren para la Fase Final —concluyó Ethan.
El ambiente se tensó.Levi se acercó al mapa digital, marcó el punto del aeropuerto y respiró hondo.—Entonces no iremos a Buenos Aires… iremos a Londres.
Ethan lo miró incrédulo.—¿Directo al corazón del monstruo?—Exactamente.
Si van a convertirlo en el nuevo portador del sistema Aristeia, no pienso permitirlo.
Ethan asintió, resignado pero decidido.—Está bien.
Pero necesitaremos ayuda.—Ya tengo a alguien en mente.
Levi sacó un pequeño comunicador del bolsillo.
La pantalla mostraba un número antiguo, archivado bajo un solo nombre: “Rhea”.La exagente que lo había salvado una década atrás.Su aliada más peligrosa.
Marcó el código y esperó.Una voz grave, con un tono familiar y frío, respondió: “Sabía que volverías a llamarme, Levi.¿Qué te robó esta vez el sistema?” Levi exhaló con una sonrisa amarga.—Un chico.
Y quizás, lo que queda de mi redención.
Fuera de la estación, el sol comenzaba a caer otra vez.En algún lugar del otro lado del océano, Thiago Arenas subía a un avión sin imaginar que su destino estaba a punto de cruzarse con el del hombre que había creado —sin querer— la jaula que ahora lo encerraba.
Y así, mientras el vuelo NM-07 despegaba hacia Londres, el tablero global del Proyecto Aristeia volvía a moverse.Las piezas estaban colocadas.La guerra apenas comenzaba.
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