Fútbol: El Sistema del Renacer - Capítulo 5
- Inicio
- Todas las novelas
- Fútbol: El Sistema del Renacer
- Capítulo 5 - 5 Un Desafío Diferente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
5: Un Desafío Diferente 5: Un Desafío Diferente El pitido final retumbó en el pequeño estadio improvisado, arrastrando consigo el eco de los últimos pasos, jadeos y frustraciones.
El marcador era claro: 3-1, derrota sellada.
El rival celebraba como si hubieran conquistado un campeonato, mientras el equipo de Thiago se reunía en un silencio incómodo.
El entrenador caminó hacia ellos con pasos lentos, el ceño fruncido y las manos cruzadas en la espalda.
La decepción en sus ojos era evidente, pero cuando miró a Thiago, hubo algo más: una chispa de duda mezclada con esperanza.
—Perdimos, sí —dijo, firme, al grupo—.
Pero no todo fue malo.
Aprendimos quién aún puede ver el juego… y quién tiene que esforzarse más.
El comentario hizo que varias miradas se clavaran en Thiago.
Algunos con sorpresa, otros con un respeto incipiente.
El entrenador prosiguió: —Thiago, tu pase fue el que cambió el aire del partido.
No te voy a mentir, aún no estás al nivel de antes.
Pero… si realmente quieres volver, tendrás que trabajar el doble.
Y no solo físicamente: tendrás que recuperar la confianza de todos, incluido yo.
La presión de esas palabras pesó en su pecho, pero Thiago solo asintió en silencio.
No había excusas, ni discursos emotivos.
Solo trabajo pendiente.
La caminata de regreso a casa fue silenciosa.
La mochila colgada en un hombro parecía más pesada de lo habitual.
Cuando abrió la puerta, el aroma familiar a comida casera lo recibió, pero también el rostro serio de su madre, que lo esperaba en la mesa.
—Llegaste tarde —dijo, con voz suave, pero firme.
Thiago dejó la mochila y se sentó frente a ella.
Sus ojos cansados no podían ocultar la preocupación.
—Me enteré del partido —añadió ella, con un suspiro—.
Dijeron que jugaste… distinto.
Que volviste a intentar.
Thiago bajó la mirada, incómodo.—No fue suficiente.
Ella estiró la mano y la colocó sobre la de él.—Hijo, no quiero que te hagas daño otra vez.
Esa lesión casi nos destroza a los dos.
No quiero verte sufrir por un sueño que quizás ya no sea para ti.
Las palabras le golpearon más duro que cualquier marcador adverso.—Mamá… —su voz tembló, pero la fuerza volvió poco a poco—.
No quiero rendirme.
Sé que me ves roto, que piensas que me estoy engañando, pero… hoy volví a sentirlo.
Ese fuego.
Esa chispa.
Ella lo miró con ojos brillosos, dividida entre el amor que la hacía querer protegerlo y el temor de verlo caído una vez más.—¿Y si vuelves a lesionarte?
¿Y si esta vez no te recuperas?
Thiago apretó sus manos con decisión.—Entonces será mi responsabilidad.
No quiero vivir con la duda de qué habría pasado si lo hubiera intentado una vez más.
El silencio llenó la habitación, solo roto por el sonido lejano de los autos en la calle.
La madre lo observó largamente, en lucha con su corazón.
Finalmente suspiró, apartando la mirada.
—Thiago… ¿Cómo piensas convencerme de que esta vez es diferente?
Las palabras quedaron flotando como un reto, una intriga que ni él sabía aún cómo resolver.
Solo tenía una certeza: debía demostrarlo.
No con promesas, sino con hechos.
Y así, la noche cayó sobre ellos, con la pregunta aún sin respuesta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com