ĜØŁĐ - Capítulo 6
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6: Capítulo 6 “El peso del pasado” 6: Capítulo 6 “El peso del pasado” Esa voz… La reconocería en cualquier parte.
Era imposible no hacerlo.
Un eco enterrado en lo más profundo de mi memoria, en ese rincón oscuro que había jurado dejar atrás para intentar vivir una vida tranquila.
Pero escucharla de nuevo, tan cerca, tan real, significaba una sola cosa: el pasado que tanto anhelaba enterrar estaba aquí para reclamarme.
Lentamente, sus pasos resonaron en el suelo mientras se acercaba.
Sentí cómo mi respiración se agitaba con cada instante que acortaba la distancia.
Hasta que finalmente se plantó a escasos centímetros de mí.
Su mirada gélida, penetrante, me atravesó como una daga invisible.
—Ha pasado un tiempo, amo —dijo con voz firme, tan fría y solemne como la recordaba.
Un silencio sepulcral llenó el ambiente.
Scarlett me miraba con los ojos abiertos de par en par, incapaz de comprender lo que acababa de escuchar.
Nox, en cambio, apretó la mandíbula como si tratara de descifrar qué significaba aquella palabra: “amo”.
Nadie entendía lo que estaba ocurriendo.
Allí estaba ella, irrefutable, la sirvienta de cabellos tan blancos como la nieve, piel pálida, ojos grises y helados.
Lilith Nevaris, la sombra que me había seguido en otra vida, en otro tiempo.
Yo no quería aceptarlo, pero su sola presencia lo gritaba: mi pasado había vuelto.
Por fuera, Lilith permanecía igual que siempre: fría, inexpresiva, como una estatua que solo existía para servir.
Ni una emoción se filtraba en su rostro, ni un temblor en su voz.
Solo lealtad absoluta.
Pero dentro de ella, donde nadie podía ver, un fuego helado la consumía.
Desde siempre había amado a su amo, en secreto, sin esperar nada a cambio.
Era un sentimiento imposible, condenado al silencio, que jamás osaría confesar.
Porque para ella no existía deseo más grande que permanecer a su lado, aunque fuese solo como su sombra helada.
Con nerviosismo apenas pude articular: —Ha pasado un tiempo… Lilith Nevaris.
Ella dio un paso al frente, inclinando un poco la cabeza.
—Sabes que puedes llamarme solo Lilith —dijo con un tono frío pero cargado de algo más—.
No me gusta cuando me hablas de forma tan… distante.
Sentí cómo mis manos temblaban.
Ese “solo Lilith” sonó como una súplica disfrazada de orden.
Antes de que pudiera responder, añadió: —Perdón por interrumpir tu tranquilidad, amo… —se detuvo un segundo, como si hubiera dicho más de la cuenta—.
Quiero decir… por interrumpir tu vida tranquila.
El señor de la casa me envió con una advertencia.
La tensión se apoderó de mi pecho.
“Vida tranquila”… esa era la mentira que intentaba sostener, y ella lo había arrancado de raíz con un descuido.
Lilith giró lentamente la cabeza.
Sus ojos grises se clavaron en Scarlett como cuchillas de hielo.
—¿Ella… es tu amiga?
—preguntó con una calma helada, aunque se notaba la punzada de celos oculta bajo su voz.
—Sí… —contesté, intentando sonar firme—.
Ella es mi amiga.
Entonces Lilith miró de reojo a Nox, con un gesto que prácticamente lo borraba de la escena.
—¿Y él?
Suspiré.
—Él no es mi amigo… solo está de metido.
—Ya veo… —su voz sonó casi como un juicio.
Lilith me observó de nuevo, y sus palabras cayeron como una sentencia: —Esto debo decírtelo en privado.
Me giré hacia Scarlett.
—Lo siento, no podré acompañarte a tu casa.
Tengo… un asunto que resolver.
Nox bufó, avanzando un paso con una mirada desafiante.
—De ninguna manera te vas a ir.
Todavía no hemos terminado de hablar.
El aire se volvió pesado.
Lilith interpretó sus palabras como una amenaza directa y dio un paso firme al frente.
El suelo bajo nuestros pies comenzó a helarse; un vapor blanco se elevaba mientras un espadón de hielo, enorme y de doble filo, se formaba en sus manos con un rugido de cristales rompiéndose.
—Retírate —su voz, carente de emoción, resonó como un latigazo en la sala.
Nox no dudó.
Su mochila se deshizo y reveló el ataúd, del cual emergieron cadenas negras que se agitaban como serpientes vivas, listas para desgarrar.
El suelo vibraba con cada golpe de eslabón contra el piso.
Scarlett dio un paso atrás, el terror reflejado en sus ojos.
—¡Ya basta!
—grité, poniéndome entre ambos, aunque mi cuerpo temblaba tanto por la herida como por la presión del momento.
Lilith no me quitaba la vista de encima, su espadón levantado.
Nox tampoco retrocedía, las cadenas oscilando como si esperaran mi señal para atacar.
—Lilith… —mi voz se quebró un poco, pero insistí—, si quieres protegerme, confía en mí.
Él no es tu enemigo.
Ella apretó la empuñadura, y aunque su rostro seguía imperturbable, pude sentir la lucha interna en sus ojos gélidos.
Me giré hacia Nox.
—¿Y tú?
—dije con un hilo de ira contenida—.
¿De verdad quieres resolver algo conmigo o solo demostrar que puedes romperlo todo?
El silencio fue eterno.
El aire helado y las cadenas resonando parecían chocar en un duelo invisible.
Hasta que finalmente Nox dejó que las cadenas se recogieran poco a poco, mientras Lilith deshacía su arma en una lluvia de escarcha que se evaporó en el aire.
—Los tres vienen conmigo —dije firme, sin dejar espacio a objeciones—.
En mi apartamento hablaremos… El silencio seguía cuando llegamos a mi penthouse.
Nox se quedó congelado al verlo, su mirada recorriendo el lugar con asombro mezclado con envidia contenida.
Scarlett, que ya lo conocía, aún no podía ocultar la sorpresa.
Lilith lo inspeccionó con calma, cada detalle bajo sus ojos grises.
Finalmente habló: —Este lugar… —se giró hacia mí con total seriedad— no está a tu altura.
Mereces algo mucho mejor.
Tragué saliva, nervioso, desviando la conversación de inmediato.
—Bueno… ¿cuál es el mensaje que tienes para mí?
Lilith no contestó con palabras.
Solo caminó hacia la pantalla, la encendió y dejó que la voz del noticiero llenara la habitación.
—¡Noticias de última hora!
¡Se ha encontrado una estatua de oro en un callejón y se parece al hombre más buscado de la zona!
La policía ya está investigando la escena.
En el hospital también se hallaron cadenas de oro regadas por el suelo.
Algunos testigos aseguran que hubo una pelea, pero no recuerdan los detalles.
Solo se sabe que el hospital vendió las cadenas para mejorar sus instalaciones.
Estas fueron las novedades de la semana.
Sigan en ¡Alerta Noticias!
por TV Núcleo.
El silencio se instaló otra vez.
Y esta vez, se sentía más frío que el hielo de Lilith.
Lilith no dijo nada más.
Caminó hacia la pantalla, la encendió, y de pronto una voz grave y profesional llenó el penthouse: —¡Muy buenas noches!
Bienvenidos a Alerta Noticias, su noticiero de confianza de domingo a jueves.
Les habla Rrrricarrrdo Marrrrtínez, y estas son las noticias de última hora.
La música de apertura sonó, seguida de la voz del presentador, firme como una sentencia: —Hace apenas unas horas, en un callejón de la zona central, fue hallada una estatua de oro con la forma exacta de un hombre.
Lo más inquietante es que, según algunos testigos, la figura guarda un parecido sorprendente con un individuo actualmente en la lista de los más buscados de la ciudad.
La policía aún no da declaraciones oficiales, pero no descartan que se trate de un caso conectado con fenómenos similares ocurridos anteriormente.
En ese momento, en la pantalla aparecieron imágenes fugaces: un barrio arrasado por un fuego imposible de apagar, un río teñido de negro donde flotaban cuerpos petrificados, una escuela clausurada después de rumores sobre niños desaparecidos.
Todas eran imágenes aterradoras, rápidas, como si quisieran mostrar algo y al mismo tiempo ocultarlo.
La cámara regresó al presentador.
—Y en otro hecho misterioso, en el hospital metropolitano se encontraron múltiples cadenas de oro esparcidas por los pasillos y el estacionamiento.
Varios testigos aseguran haber escuchado gritos y ruidos de combate, pero afirman no recordar con claridad lo ocurrido… como si sus memorias hubieran sido alteradas.
Ricardo Martínez bajó un poco el tono, miró directamente a la cámara y continuó con gravedad: —La policía no descarta que ambos sucesos estén conectados.
Y si ese fuera el caso… podría significar que alguien muy peligroso está actuando en nuestra ciudad.
No sabemos aún su identidad, pero tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.
Luego retomó un tono más ligero para cerrar: —En otras noticias, continúan las protestas por el alza del transporte público, y en el ámbito internacional, se intensifica la búsqueda de los responsables del robo en el Museo de Reliquias de Europa del Este.
El presentador sonrió, aunque su mirada seguía cargada de tensión.
—Yo soy Rrrricarrrdo Marrrrtínez, y esto fue Alerta Noticias.
Recuerden: la verdad siempre se abre camino.
Muy buenas noches.
La pantalla se apagó.
El eco de la voz aún retumbaba en el ambiente, y el silencio que lo siguió fue tan denso que casi se podía cortar con un cuchillo.
Lilith se volvió hacia mí con su habitual mirada gélida.
—El mensaje es claro, señor —dijo con voz firme—.
La condición para que pudiera vivir lejos de la mansión era simple: no debía haber incidentes relacionados con su maldición.
Señaló la pantalla, donde aún se veía la última imagen del noticiero con el logo de Alerta Noticias.
—Y eso —continuó— va en contra de lo que usted aceptó.
Guardó silencio unos segundos, como si midiera mis reacciones, antes de añadir: —Por esta vez lo pasará por alto… pero si vuelve a ocurrir, tendrá que hablar directamente con él.
Sus palabras me dejaron helado.
No tanto por la advertencia, sino porque me había dado otra oportunidad.
Algo que el “señor de la casa” no solía conceder a nadie.
Solo pude asentir, evitando su mirada.
—Entendido —respondí en voz baja.
Al girar, vi a Scarlett y a Nox fingiendo no haber escuchado nada.
Pero la torpeza en sus gestos, las miradas cruzadas y la tensión en sus rostros decían lo contrario: sabían perfectamente que aquello estaba relacionado con ellos.
Solté un suspiro, resignado.
—Supongo que ya nada puede hacerse —murmuré, pasándome la mano por el cabello.
Me acerqué a Nox, que me observaba con calma, sin apartar la vista.
—Tenemos un asunto pendiente —le dije.
Luego me giré hacia Lilith.
—Pase lo que pase, no lo ataques.
Es una orden.
Ella entrecerró los ojos, con evidente disgusto, pero inclinó la cabeza en señal de obediencia.
—Como ordene, señor.
Nos sentamos frente a frente.
Scarlett permaneció en silencio, atenta, con el ceño fruncido; Lilith, inmóvil detrás de mí, emanaba una presión helada.
La tensión en la sala era casi insoportable, y yo decidí romperla antes de que se volviera asfixiante.
—Bien —dije al fin, apoyando los codos sobre las rodillas—.
Continuemos donde lo dejamos… ¿por qué me atacaste aquella noche?
Nox entrelazó los dedos sobre la mesa, su mirada se tornó seria.
—Te lo dije —respondió con voz grave—.
Tengo un propósito que cumplir a toda costa.
Y tú estabas en medio de ese propósito.
Lo observé unos segundos, intentando entender qué se ocultaba detrás de sus palabras.
—¿Y cuál es ese propósito?
—pregunté finalmente.
Él esbozó una leve sonrisa, casi desafiante.
—Antes de responder eso, Jay… dime —su tono se volvió más frío, casi amenazante—: ¿qué piensas hacerme cuando te lo revele?
Su mirada chocó con la mía, y por un instante, el aire pareció detenerse.
Lilith apretó el mango de su espada helada, lista para actuar si algo salía mal, mientras Scarlett observaba con una mezcla de miedo y expectativa.
Nadie habló.
Solo el sonido del reloj llenaba la habitación.
Solté un suspiro cansado y lo miré directo a los ojos.
—Si me lo dices —dije con voz firme—, te prometo que nadie aquí te atacará.
Nox lanzó una mirada de desconfianza hacia Lilith.
Ella, aún tensa, mantenía la mano cerca de donde había invocado su espadón.
Pero cuando nuestras miradas se cruzaron, comprendió mi orden silenciosa.
El hielo del arma comenzó a resquebrajarse, y lentamente se desvaneció en el aire como polvo cristalino.
Nox sonrió con esa expresión arrogante que siempre logra sacar de quicio a cualquiera.
—Bien… te lo diré.
Pero no te emociones demasiado.
No pienso contarte mi vida entera —dijo con un tono burlón—.
Solo escucharás lo necesario… lo que nos llevó a cruzar caminos… y por qué tenía que atacarte.
Su voz cambió, tornándose más seria, casi sombría.
—Aunque déjame aclararte algo —añadió con una media sonrisa—: aquella pelea… la ganaste por pura suerte.
No respondí.
Sabía que tenía razón.
Aproveché su descuido, nada más.
Por dentro, algo en mí sabía que esa “suerte” se había acabado.
El ambiente se volvió denso.
Scarlett miraba confundida, Lilith expectante, y yo… solo podía pensar en lo que estaba por venir.
Entonces, sin decir más, Nox se recargó en el sofá, cruzó los brazos y dijo con una calma inquietante: —Prepárate, porque lo que vas a escuchar… no es algo que quieras saber.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
Algo en su voz… sonaba real, peligroso.
Como si su historia no fuera solo suya, sino una advertencia para mí también.
Sea lo que sea que Nox esté a punto de contarme… sé que nada volverá a ser igual.
Mi tan deseada vida tranquila… está a punto de romperse en mil pedazos.
El sonido del reloj marcó las 7:00 p.m., llenando el silencio del lugar.
Y en ese instante, tuve el presentimiento de que el pasado de Nox… era mucho más oscuro de lo que imaginaba.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Agente000 La escena de este capítulo fue una de las más intensas hasta ahora.
Quise mostrar la fuerza y el temple de Lilith, revelando por primera vez el verdadero poder que yace bajo su fría apariencia.
Su espadon, enorme y de doble filo, representa su naturaleza: elegante, destructiva y leal.
Un arma tan imponente que parece creada para dioses o titanes… aunque ella la maneje con una calma casi sobrenatural.
Por otro lado, el regreso de Nox marcó un punto de quiebre en la historia.
Ya no se trata solo de un enemigo del pasado, sino de alguien con un propósito que podría alterar todo lo que Jay ha intentado construir.
En el próximo capítulo, nos adentraremos en la historia oculta de Nox: su origen, su carga y el motivo real detrás de su ataque.
Prepárense para conocer “El peso del pasado”, donde las piezas comenzarán a encajar… y el verdadero conflicto empezará a revelarse.
¡Atentos porque se pondra aún mas épico papus!
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