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Gourmet de otro mundo - Capítulo 208

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208: Capítulo 208.

El Rey Yu del mausoleo imperial 208: Capítulo 208.

El Rey Yu del mausoleo imperial Editor: Nyoi-Bo Studio El joven monje Shang De presionó sus palmas juntas.

Su aspecto estaba lleno de gentileza y con marcas de una sonrisa.

Tanto que todos los músculos en su rostro estaban apretados y los extremos de su boca curvados hacia arriba, mientras miraba directamente a Bu Fang.

Aun así, su mirada era como una espada filosa que emitía un resplandor cegador.

¿Una mujer serpiente?

Bu Fang estaba sorprendido, pero se mantuvo relajado ante la mirada fiera del joven monje mientras curvaba sus labios.

—Sí, la conozco —respondió calmadamente Bu Fang, permaneciendo tranquilo sin hacer que su aspecto cambiase.

Este se preguntó por qué esos hombres serpiente no lo habían visitado todavía.

Y resultó que de hecho se habían encontrado con problemas en el camino.

Pero de nuevo, eso no era una sorpresa… La ciudad imperial hoy en día estaba en la mira de la tormenta.

Y apenas anoche, un grupo de guerreros de primera categoría habían rodeado su local.

Además los hombres serpiente eran una raza exótica.

Al encontrarse con lo inesperado al llegar al reino humano… Era algo fácil de prever.

¿Pero exactamente qué era lo que el monje quería decir?

Bu Fang le dio una mirada cuestionadora al joven monje Shang De.

— Y entonces, ¿Acaso quieres que haga algo?

Al principio el joven monje se sintió complacido cuando Bu Fang confirmó su pregunta, pero ahora estaba petrificado por la pregunta que Bu Fang le dio de vuelta.

Este no sabía cómo responderle, después de todo era ese viejo zorro, Zhao Musheng, quien había capturado a los hombres serpiente.

—Si usted no puede ayudarlos, entonces tráiganlos aquí.

—Bu Fang le echó una mirada a su cabeza calva, para luego girarse y volver a la cocina.

Él había aceptado, allá en el Pantano del Espíritu Ilusorio, que mientras ellos vinieran al local, les ayudaría.

Sin embargo, eso no significaba que Bu Fang tenía la obligación de rastrearlos por si tenían problemas en su camino hacia ahí.

El joven monje frotó su cabeza y sonrió.

¡Este propietario tiene personalidad!

Pero no podía responder su pregunta así que le dejaría está incógnita a Zhao Musheng.

El joven monje calvo regresó a su asiento y miró hacia las costillas agridulces que estaban en la mesa.

Las costillas agridulces con mandarina emitían un vapor caliente y un rico aroma carnoso.

Haciendo que su apetito regresara.

Ya no importaba la porción de bollos de carne que se había comido en el camino, su estómago estaba gruñendo por el hambre que ahora tenía.

Tomó sus palillos, y golpeándolos suavemente con la mesa atrapó un trozo de costilla agridulce con mandarina.

El trozo de costilla que había tomado estaba tierno.

Este pudo sentir su suavidad cuando los palillos lo sostuvieron.

Después de lamer sus labios, el joven monje pasó su lengua por encima de la salsa de la costilla.

El sabor agridulce de la salsa hizo que sus ojos brillaran.

Metiéndose un trozo entero costilla agridulce en la boca, el joven monje sintió que como sus ojos se iluminaban.

La intensa fragancia carnosa había brotado, y la carne tierna y jugosa golpeó las paredes internas de su boca.

—Es…¡Es delicioso!

—El joven monje continuó masticando.

Sus ojos se sobresalían mientras dejaba escapar una extraña risa.

Estas costillas…¡Eran tan sabrosas!

Gulp, el trozo de carne ya se lo había tragado.

El joven monje saboreo sus labios, mientras todo el aroma a carne lo dejaba intoxicado.

Al ser un monje carnívoro, su obsesión por la carne era incomprensible para una persona común.

Este llegó a comer todo tipo de carne.

Y una de las razones de ello era porque había vivido solo en un desierto desolado, sin plantas ni frutos espirituales.

Sólo un sinfín de bestias espirituales peludas.

Para sobrevivir y mantenerse vivo, se comía la carne cruda y bebía la sangre de las bestias.

El sabor de la carne de esas bestias espirituales no era digno de ningún cumplido… Y desde su regreso, el joven monje Shang De había desarrollado una adicción a la carne, jurando probar todos los platos gourmet de carne que existiesen en el mundo.

Se sirvió una copa de vino de urna jade corazón de hielo.

El vino claro cuál agua de manantial emanaba un rico aroma, cosquilleando la nariz del joven monje.

De un trago, el vino bajó por su garganta, en una perfecta combinación con el aroma a carne.

El joven monje no pudo evitar gemir con delicia.

A lo lejos… Ouyang Xiaoyi fijó sus grandes ojos hacia ese monje calvo que bebía vino y comía carne sin discreción.

—¿No estaba escrito en los libros que los monjes no bebían vino ni comían carne?

—dijo Ouyang Xiaoyi mientras torcía su boca.

Como era el joven monje Shang De, con su boca grasosa, no tenía ningún parecido a los monjes de los que se habían escrito en los libros… De serlo serían puras mentiras.

El joven monje levantó su pie y lo colocó en uno de los bancos.

Su pie se sacudía de arriba a abajo mientras colocaba otro trozo de costilla agridulce en su boca.

Al parecer el joven monje había presentido la mirada de Ouyang Xiaoyi, y asintió hacia ella con una sonrisa.

Ji Chengxue por su parte había terminado su comida y puso a un lado sus palillos.

Sintiéndose lleno de alegría, ya que había pasado tiempo desde la última vez que había comido las delicias gourmets del propietario Bu.

Hoy, finalmente había comido hasta complacer su corazón.

—Tío Lian, vámonos —le dijo Ji Chengxue a Lian Fu, quien estaba sentado a su lado ya terminando su orden de arroz frito con huevo.

Lian Fu curvó sus dedos en forma de orquídea, y levemente accedió.

Se levantó pero se sintió adverso a marcharse.

Ese local estaba lleno de memorias.

Como el emperador, no era bien visto dejar el palacio durante demasiado tiempo.

Ji Chengxue sólo había venido hoy para tener una idea del árbol de cinco rayas del camino del entendimiento tan codiciado por numerosos Santos de Batalla.

Y, además, para probar el nuevo vino del propietario Bu.

Aunque era una pena que no había tenido la oportunidad de probarlo, aún era bastante bueno recordar la espectacular comida del propietario Bu.

Ambos se retiraron, mientras que Wu Yunbai y el Maestro Ah Wu continuaban comiendo.

Estos habían pedido muchos platos y estaban inmersos en ese festín.

… Mausoleo Imperial de la Ciudad Imperial.

Pequeños copos de nieve caían suavemente.

Y una brisa fría pasaba, tocando todo a su alrededor.

Las hojas emitían un crujido al frotarse entre sí.

El mausoleo imperial estaba ubicado a la cima de una montaña empinada, a una gran altura.

Con la nieve que caía, la temperatura era mucho más fría que en la ciudad imperial, que apenas estaba recuperando su calor al llegar la primavera.

De una casa hecha de paja salió un hombre vestido con una modesta prenda de lino.

El hombre tenía una escoba en sus manos, para entrar sin prisa al sombrío pero digno mausoleo imperial, dentro del cual había numerosas lápidas.

Con su escoba barrió las hojas que habían aterrizado en las lápidas.

El crujido que hacía al barrer resonaba dentro del letalmente quieto mausoleo imperial, agregando un odioso eco.

—Tsk tsk…Él una vez grandioso Rey Yu de una generación, derrotado en la batalla por el trono, ahora se encuentra en este estado tan deplorable y miserable ¿Acaso ya te lavaste las glorias de antaño con estas corrientes de agua tibia?

Oh, qué triste, qué lamentable.

El tranquilo mausoleo imperial resonó entre risas, y unos pasos seguían su ejemplo.

El hombre con la escoba en sus manos se congeló.

Manteniendo su cuerpo derecho entrecerró los ojos hacía el hombre que se reía.

Su mirada era asesina, como si estuviese hecha de cenizas, y su rostro estaba inexpresivo.

Zhao Ruge estaba vestido con una túnica blanca teniendo sus manos tras su espalda.

Junto a él había un par de guardias envueltos en túnicas negras, con los rostros ocultos para no ser fácilmente vistos.

El nivel de esos guardias era terroríficamente fuerte, tanto que tenían retenido a los guardias del mausoleo imperial.

Zhao Ruge caminó alrededor de la entrada del mausoleo imperial.

Al ser un forastero, no se atrevió a entrar al mausoleo imperial de la casa imperial.

Este no sabía cuáles serían las consecuencias de traspasar dentro del mausoleo imperial.

Ji Chengyu estudió a Zhao Ruge por un momento, luego bajó su cabeza y volvió a barrer las hojas de las lápidas.

Sus movimientos eran lentos, como los de un anciano enervado.

El una vez audaz y enérgico Rey Yu ya no se encontraba ahí.

—Su alteza Rey Yu, ¿Se quedara atrapado en este mausoleo imperial por el resto de su vida?

Piense en Ji Chengxue quien se encuentra sentado en el trono en este momento ¿No le molesta?

—La mirada de Zhao Ruge eran como dagas mientras continuaba—: ¿Por qué debería el Rey Yu proteger este mausoleo imperial como un perro, mientras que él, Ji Chengxue, se sienta cómodamente en el trono?

¿Por quéél?

Los ojos de Ji Chengyu giraron, y sus pupilas de cenizas revelaron una sonrisa pálida.

—Zhao Ruge, ¿qué me queda para luchar contra Ji Chengxue en este momento?

Ya todo ha sido arreglado desde hace tiempo.

Mi padre lo eligió, eso me hace un perdedor por completo.

—¿Un perdedor?

Ese no es el Rey Yu que tenía en mente.

—Zhao Ruge rio.

Ji Chengyu sacudió su cabeza, ignorando a Zhao Ruge, para dirigirse hacia otra lápida.

Esta era la lápida del Emperador Changfeng, la cual se veía simple y diferente a todo lo que uno se podría esperar de la lápida de un emperador.

Sin ningún adorno, se veía en muy mal estado.

Ji Chengyu agachó su cabeza, manteniendo su rostro oculto mientras continuaba barriendo las hojas caídas.

—Ji Chengyu, yo, Zhao Ruge, he venido para decirte que hoy tienes la oportunidad de cambiar tu destino.

En este momento, Lian Fu se encuentra en la ciudad imperial, esto te puede dar la oportunidad para que seas libre.

Si no quieres irte, no tengo nada más que decirte.

Pero si tienes la voluntad para sobreponerte a tu derrota, entonces yo, Zhao Ruge, y mi padre… Zhao Musheng, ¡Te proporcionaremos todos los recursos que necesites!

Luego Zhao Ruge le preguntó: —¿Qué decides?

Una brisa invernal pasó soplando la nieve que flotaba en el aire.

La nieve que aterrizaba sobre la cara de Zhao Ruge se derretía al instante por la temperatura de su cuerpo y se convertía en gotas de agua.

Su mirada se mantuvo fija en la sombra dentro del mausoleo imperial.

Este creía que Ji Chengyu no se rendiría tan fácil.

Y así, la figura salió lentamente aun con la escoba en sus manos.

Sus ojos aún estaban nublados por un gris mortal, pero esta vez un destello de esperanza ardía entre las cenizas.

—¿Zhao Musheng?

Ese viejo zorro… es realmente molesto.

Ji Chengyu levantó la escoba sobre su hombro y tiró de la cuerda de terciopelo que estaba en su cabeza.

Un puñado de sus cabellos brotó, quedando sueltos.

Zhao Ruge lo miraba mientras sus labios formaban una sonrisa.

… Al final de la noche, las dos lunas crecientes se entrelazaron entre sí mientras estaban a lo alto de cielo.

En el patio dentro de la ciudad imperial, Zhao Musheng se encontraba de pie con las manos detrás de su espalda.

Su mirada era gentil pero a la vez distante, y la energía de su cuerpo seguía fluyendo, como si fueran corrientes de agua.

De repente, una figura cubierta con un hedor a alcohol apareció en el patio.

Incluso se podía escuchar como dicha figura eructaba.

Zhao Musheng frunció el ceño y se giró hacía la sombra.

—Shang De, estuviste bebiendo otra vez.

Para empezar los religiosos no deberían beber alcohol, pero ahora has ido de mal en peor.

—Jeje, Anciano Supremo, Shang De entiende por qué los religiosos no deben beber vino.

Pero es que cuando el vino y la carne pasan por los intestinos, ¡este monje solo busca indulgencia!

—le dijo Shang De a Zhao Musheng con su rostro sonrojado y su aliento lleno de alcohol.

—Está bien, no me interesa cuánto alcohol tomaste, siempre y cuando esto no sostenga las cosas —respondió Zhao Musheng aún con el ceño fruncido mientras daba un ligero suspiro.

Si este fuera cualquier otro monje de la isla de Mahayana, él ya lo hubiese abofeteado.

Pero Shang De no era cualquier monje.

—Anciano Supremo, tengo la información que me ordenó reunir.

Ese propietario Bu admite conocer a esos hombres serpiente.

—Los ojos de Shang De estaban adormecidos y apenas podía mantenerse derecho sin caerse.

Este se apoyó contra un árbol y comentó: —Ese propietario Bu dijo: “y qué si los conozco”.

¿Qué deberíamos hacer?

Los músculos de la cara de Zhao Musheng se contrajeron en una sonrisa.

—¿Y qué si los conozco?

Las cosas serán mucho más fáciles siempre y cuando él los conozca… Bu Fang, ah Bu Fang, a este viejo le gustara como te doblegas mientras miras como mueren…

¡Jajaja!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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