Guerra de Invocadores: Solo Yo Invoqué Bestias Divinas - Capítulo 823
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Capítulo 823: Choque inicial
Una vez que alcanzaron cierta distancia de la colina, Nathan se dio la vuelta. —¡Alavenya!
—¡…! —Alavenya se dio la vuelta mientras usaba el pie para deslizarse por el suelo y frenar en seco.
—Crea algo de espacio entre nosotros, Selena.
—¡Entendido! —asintió Selena.
Nathan miró a los alienígenas que se acercaban, en especial a los dos alienígenas de clase guerrera. —Hacía tiempo que no luchábamos juntos de esta manera.
—Desde luego. —Alavenya se hizo crujir los nudillos. Aunque habían luchado juntos muchas veces, esta era la primera vez que solo ellos dos estarían codo con codo.
—Puedes encargarte de ese alienígena humanoide, ¿verdad?
—¿No vamos a matar juntos a los dos alienígenas de clase guerrera?
Nathan entrecerró los ojos. —No. No sé por qué, pero presiento que la situación empeorará mucho muy pronto. Quiero que matemos a estos dos y completemos las tareas individuales.
—Mata a tantos alienígenas como sea posible mientras mantienes tu posición. Intenta asegurarte de que ni un solo alienígena sobrepase este punto. Sin embargo, solo tenemos unos treinta minutos antes de que pueda ocurrir cualquier cosa. Por lo tanto, quiero que mates al alienígena de clase guerrera en menos de treinta minutos.
—No. Mata a ese alienígena lo más rápido posible. Cuando termines, Anubis podrá curarte sin problemas. Pero antes de eso, no vendrá ninguna ayuda de mi parte. Puedes hacerlo, ¿verdad?
—Por supuesto. ¿Con quién te crees que estás hablando? Parece que por fin puedo ir con todo. —Sonrió con suficiencia—. Mataré a ese alienígena antes que tú.
—Si es que puedes —sonrió Nathan con suficiencia—. Jinwu, Nidhogg, redúzcanlos a cenizas. Peng, concéntrate en apoyar a todos con tu habilidad y asegúrate de que este lugar no sea destruido. Anubis, esta vez serás de apoyo. Y Fenrir… acaba con esa serpiente.
Fenrir sonrió emocionado. —Ese cabrón ni siquiera se puede comparar con mi hermano. Esto será pan comido.
Nathan invocó sus balas mientras todos sus familiares, a excepción de Anubis, avanzaban para enfrentarse a los alienígenas.
Alavenya hizo lo mismo. —Urusasa. Siembra el caos en la zona. Lulu, concéntrate en matar a los oponentes fuertes. Reina Samakh, conviértete en nuestro muro. Dama Liasa, tienes que matar a tantos como puedas. Yo me encargaré de ese cabrón.
Los cuatro familiares asintieron y cargaron hacia adelante.
La lamia, Urusasa, fue la primera en cargar contra los alienígenas, usando su abrumador tamaño para aplastarlos. La chica gato, Lulu, se movió con rapidez entre los alienígenas y se dirigió directamente hacia los alienígenas de clase madura.
La reina escarabajo, Samakh, se colocó detrás de Alavenya y manifestó un escudo con su poder. Por último, pero no por ello menos importante, la mariposa oscura, Liasa, alzó el vuelo mientras numerosas esferas oscuras aparecían a su alrededor.
—¡Raaa! —A los alienígenas les estaba costando por culpa de la lamia, ya que esta última no dejaba de dar tajos al suelo. Su hoja rebanaba todo a su paso. Incluso un alienígena enorme caía de un solo corte.
Los alienígenas normales intentaron derribarla, pero fue en vano. Su tamaño no era su única fortaleza.
Por otro lado, Fenrir usó su Gigantificación y se abalanzó sobre la serpiente sin piedad alguna.
Anubis potenció solo a tres esta vez: a Nathan, a Fenrir y a Peng. Mientras Nidhogg y Jinwu causaban estragos en el campo de batalla, Peng era quien lo controlaba.
Por lo tanto, eligió centrarse en el comandante, el combatiente principal y el controlador.
Peng usaba su habilidad para absorber el fuego de esos dos con su viento y lo reutilizaba para matar a más enemigos antes de enviarlo a un lugar donde se pudiera evitar que las llamas se extendieran y quemaran toda la llanura.
El alienígena humanoide se dio cuenta de que la lamia tenía que caer. Por lo tanto, se precipitó hacia ella, apartando a todos los alienígenas de su camino.
Cuando estaba a punto de alcanzar a la lamia, saltó por los aires y blandió el puño.
De repente, una figura salió disparada por los aires y le dio un puñetazo al alienígena, obligando a este último a redirigir su poder hacia ella.
Ambos puños chocaron, causando una explosión masiva de ena.
—¡He venido a matarte! —sonrió Alavenya con ferocidad.
A pesar de su cuerpo musculoso y su potente impulso, el alienígena se dio cuenta de que su fuerza estaba perdiendo contra la de Alavenya. Al final, el puño de ella atravesó el suyo y lo mandó a volar.
Alavenya sonrió aunque le dolían muchísimo los pies. Por lo que había dicho Nathan, sabía que contenerse no era una opción. Siendo así, ya no había que darle más vueltas. Simplemente desataría la segunda parte de sus artes marciales.
En su día, su padre le prohibió usarla por las secuelas. Sin embargo, durante todo este tiempo, había estado entrenando hasta desmayarse para superar ese límite.
Aunque no lo había conseguido, su límite había aumentado considerablemente.
El ena empezó a brotar de sus manos y formó la cabeza de un dragón. Sus pies parecían estar en llamas.
—A partir de ahora iré con todo. Intenta durar todo lo que puedas, alienígena. —Alavenya se desvaneció en el aire.
…
Mientras tanto, en el otro lado, Selena vio a los alienígenas que se acercaban saliendo de la hierba alta. Algunos simplemente partían los tallos, revelando a más de los suyos.
Puesto que Nathan estaría demasiado centrado en la retaguardia, tenían que apañárselas para lidiar con todos estos alienígenas por sí mismas.
Solo vio a dos alienígenas de clase guerrera entre ellos. Naturalmente, Selena sería la líder de este equipo.
Selena extendió los brazos mientras decía: —Flora, Sera. Ocúpense del alienígena de clase guerrera de la derecha. Sin embargo, tengan cuidado, puede que falte un alienígena de clase guerrera o incluso más. Noelle. Si es posible, quiero que mates tú sola al otro alienígena de clase guerrera.
—Aunque Nathan dijo que podíamos hacer que alguien completara la misión individual, que probablemente era el alienígena del sur, quiero que completes la tarea individual de inmediato para aligerar su carga.
—Yin Zhen y Sasha te ayudarán a abrir paso. Flora, tú serás la vanguardia para que Sera pueda enviar a Brunhild a abrir camino. Sin embargo, el alienígena de clase guerrera es todo tuyo.
—Yo me quedaré en la retaguardia para estar atenta a otros alienígenas de clase guerrera, además de para hacer de muro. ¡Así que no se preocupen y denlo todo! —ordenó Selena.
Las tres chicas asintieron. —Entendido.
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