Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 131
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131: Capítulo 130: Evento de firmas I 131: Capítulo 130: Evento de firmas I Edward Easton llevaba en el lugar del evento desde las nueve de la mañana.
Quería involucrarse personalmente, ya que era la primera vez que organizaba un evento lleno de personajes de la nobleza.
El fonógrafo fue su primera aventura empresarial personal y resultó ser un éxito tremendo.
Aunque su familia era asquerosamente rica, tener su propio logro le producía una sensación diferente de satisfacción y realización personal.
Tras mucho considerarlo, eligió el Hotel Langham, situado en el centro de la capital, por ser el hotel más lujoso de la ciudad y el más adecuado para atender a los personajes de su lista de invitados.
Aunque no estaba cerrado por vallas, la zona contaba con una estricta seguridad.
A las once, se fue a almorzar temprano.
A su regreso, aunque se suponía que el registro comenzaría a la una de la tarde, ya había gente vestida de punta en blanco haciendo cola.
Consultó su reloj.
Apenas era mediodía.
No obstante, dio instrucciones a sus hombres para que abrieran el registro.
Así también estaba bien.
Al menos no se llenaría demasiado más tarde.
Pocos minutos después, los carruajes empezaron a hacer cola en la entrada y la gente entró en el vestíbulo del hotel.
No reconoció a algunos de los que llegaron, pero parecían estar muy emocionados por el evento.
Era extraño.
Sabía que la mayoría de los asistentes debían ser de la generación mayor, pero la gente que veía eran adolescentes, aunque obviamente eran nobles, así que los dejó estar.
Salió del hotel para ver cuán larga era la cola y, bueno, era tan larga que no podía ver dónde terminaba.
También vio a algunas personas detenerse a mirar la larga fila, pero decidió ignorarlo.
En fin, era normal que hubiera algunos curiosos mirando cuando había ciertos eventos.
Volvió a entrar en el hotel para hablar con los invitados que habían llegado temprano.
—¡Ah, Sr.
Easton!
—saludó el Duque Ligeti.
—Buenas tardes, Maestro, veo que ha llegado temprano.
—¡Sí!
¡Por supuesto!
Por cierto, todos mis hijos estaban muy celosos, decían: «¿Cómo pudiste olvidarte de invitarlos?».
Pero no te preocupes, entiendo que hay un límite para eventos como este.
Aunque espero que no te importe, algunos de mis nietos están en el vestíbulo del hotel con algunos de sus amigos.
Querían ver a Serena y a Charlton en persona.
—Por favor, transmíteles mis disculpas, pensé que como ya habían conocido a Charlton y Serena antes, no estarían tan entusiasmados por venir —dijo él.
Después de un poco más de charla, decidió disculparse para retirarse.
Al salir de nuevo del salón de baile, vio que había más gente en el vestíbulo.
Era casi aterrador.
Pero al menos ahora sabía de dónde eran esos niños y jóvenes.
Debían de ser los hijos de los que asistían al evento.
Era preocupante, pero como consuelo, se dijo a sí mismo que esos niños nobles sabían cómo comportarse y no causarían ningún problema.
—
Cuando el Duque Simoun y la Duquesa Celine pudieron entrar al recinto, ya era la 1:35.
El viaje hasta el hotel solo les llevó 25 minutos, pero la larga cola de carruajes no les permitió entrar en el hotel hasta pasados unos 30 minutos.
Mientras esperaba en el carruaje, Celine miró por la ventanilla y vio junto a la entrada del hotel a unos cuantos adolescentes que, por su ropa, supuso que debían de ser de la nobleza.
Era muy extraño, ya que llevaban copias de los discos de su hija.
Dentro del hotel, el vestíbulo estaba un poco lleno y todos los asientos estaban ocupados.
En cualquier caso, el salón de baile estaba al fondo, así que quizá era un día ajetreado para el hotel.
Sin embargo, el ambiente era un poco extraño.
Era como si la gente de allí estuviera esperando a alguien y no pararan de girar la cabeza cada vez que entraban nuevas personas en el hotel.
—¿No crees que esos jovencitos actúan de forma extraña?
—preguntó Celine a Simoun.
Simoun se limitó a negar con la cabeza.
—Los niños y los jóvenes de hoy en día son así.
No les hagas caso.
—No le dio importancia, pues había una brecha generacional.
En cualquier caso, cuando hicieron cola para el registro, mucha gente empezó a reconocerlos y no paraban de felicitarlos por haber criado a una hija tan excelente.
Por supuesto, eran unos padres orgullosos.
Con toda la gente que les hablaba, sintieron que el registro no había durado nada.
Al verlos, Edward se acercó inmediatamente, se presentó y los guio personalmente a los asientos VIP.
No hablaron mucho, ya que había más nobles que deseaban hablar con la pareja y, como anfitrión, Edward estaba muy ocupado.
Edward miró la hora, era la 1:50 y casi toda la gente de la lista de invitados había llegado.
—
Serena estaba sentada en el carruaje con Leonard.
No fue un viaje muy largo desde la escuela hasta el hotel, pero después de que él le deseara suerte y le dijera que estaba orgulloso de ella, no volvieron a conversar y se instalaron en un cómodo silencio.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para ver la entrada del hotel, Serena miró por la ventanilla y se sorprendió con lo que vio.
Aunque no eran muchos, vio a algunos adolescentes vestidos lujosamente esperando fuera del hotel con las carátulas de los discos de sus canciones.
«¿La estaban recibiendo sus fans?», pensó.
De todos modos, ya eran la 1:55 y todos los que formaban parte de la lista de invitados ya estaban dentro del hotel.
Cuando bajó del carruaje con la ayuda de Leonard, los jóvenes adolescentes, que ella calculó tenían entre 15 y 17 años, empezaron a gritar su nombre.
—¡¡¡¡¡LADY SERENA!!!!!
¡¡¡¡¡Estás aquí de verdad!!!!!
¡¡¡¡WAAAAHHHH, YA PUEDO MORIR EN PAZ!!!!
—gritó una chica.
—¡¡¡LADY SERENAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!
¡¡¡POR FAVOR, POR FAVOR, FÍRMAME ESTO!!!
¡¡¡Lo siento mucho, no pude entrar al evento, pero lo intenté!!!!!
—gritó otra.
—
Continuará
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