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Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 222

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  3. Capítulo 222 - 222 Capítulo 220 3 semanas antes de las vacaciones de verano II
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222: Capítulo 220: 3 semanas antes de las vacaciones de verano II 222: Capítulo 220: 3 semanas antes de las vacaciones de verano II —Sí.

Ya te dije que quiero centrarme en mi carrera.

Así que decidí trabajar con Columbia Recording Company.

Mis padres ya lo saben y están de acuerdo.

—Sabes que no tengo nada en contra de que hagas lo que quieras, pero ¿por qué no me has informado de esto de antemano?

Además, ¿por cuánto tiempo te compromete el contrato?

—preguntó Geoffrey.

Serena quiso decirle: «No soy nada tuyo, así que ¿por qué iba a decírtelo?», pero como él le estaba hablando amablemente, sintió que sería demasiado inmaduro responder de esa manera.

—Estaba muy ocupada, así que supongo que se me olvidó.

De todos modos, tú estabas allí cuando el Sr.

Easton dijo que también pediría un favor, así que no debería ser una sorpresa.

En cuanto a la duración, es de tres años.

—Es demasiado tiempo.

Hablaré con el Sr.

Easton para acortarlo.

Por cierto, ¿entonces Charlton también está metido en esto?

—dijo Geoffrey, frunciendo el ceño.

—Lo siento, pero ya lo he firmado.

El evento de la firma es solo una formalidad para la prensa.

En cuanto a Charlton, sí, él también ha firmado, pero su contrato es solo por un año.

Geoffrey respiró hondo.

Por un segundo, sopesó si debería ponerle espías para poder inmiscuirse en asuntos como este o en cualquier otra cosa que ella hiciera en el futuro.

Negando con la cabeza, pensó que era demasiado.

—Serena, soy tu prometido, y te agradecería que en el futuro me informaras sobre este tipo de cosas.

Sinceramente, Serena solo quería confesarlo todo, decirle que amaba a Charlton, o que estaba enamorada de otra persona, porque se sentía culpable.

Culpable por la sinceridad con la que Geoffrey estaba actuando.

Sin embargo, temía cómo se lo tomaría él.

¿Y si de repente se volvía completamente posesivo y ella perdía su libertad?

Por la conversación que habían tenido antes, ya se hacía una idea de cómo funcionaba su mente, así que no quería arriesgarse.

Al final, lo único que pudo hacer fue asentir y decir: —Lo entiendo.

Satisfecho con su respuesta, él sonrió.

Ni él mismo lo entendía.

Normalmente era tranquilo y sereno, pero con Serena, sentía que poco a poco se estaba convirtiendo en otra persona.

Nunca se había sentido así, pero no podía evitarlo.

Le gustaba endemoniadamente.

Serena estaba a punto de salir de la habitación cuando, de repente, sintió que Geoffrey la agarraba de la mano.

Al instante siguiente, se vio envuelta en su abrazo.

«¿Qué demonios está haciendo?».

—¿Qué haces?

Suéltame —protestó mientras intentaba apartarlo de un empujón.

Geoffrey sintió cómo intentaba apartarlo, pero él era más fuerte, así que en lugar de soltarla, la abrazó con más fuerza.

Entonces, aspiró el aroma de su cabello mientras susurraba: —Entiendo que solo quieras centrarte en tu carrera y en ti misma.

Pero tres años es demasiado tiempo.

«Dioses, no puedo más con esto».

—Geoffrey, por favor, para.

Nuestro compromiso es de naturaleza meramente política.

Así que, por favor, deja de hacer esto.

Deja de esperar que te corresponda.

Deja de ser injusto conmigo.

Sus palabras le dejaron a Geoffrey un mal sabor de boca, pero no dejó que le afectara.

—Tienes razón, sí.

Sin embargo, Serena, aunque sea de naturaleza meramente política, nuestro compromiso fue decretado por el rey y es inamovible.

Además, no deseo que nuestra unión sea solo eso.

Sé que no debería esperar lo que no puedes darme, pero soy egoísta y lo quiero todo de ti.

Tu corazón, tu cuerpo y tu alma.

A cambio, yo también estoy dispuesto a darte todo de mí.

Serena tragó saliva.

«¿Cómo puedo decirle que ya le he entregado todo eso a su primo?».

Ella y Charlton también contaban con medios políticos para romper el compromiso.

—Ahora no —dijo.

Al menos, había logrado evitar soltar las siguientes palabras: «…

ni nunca».

Geoffrey suspiró, pero no la soltó mientras le daba un beso en la coronilla.

No sabía qué le pasaba, pero al enterarse de que había firmado ese contrato, al pensar que pasaría tiempo con su primo, se sentía inquieto, aunque sabía que podía confiar en Charlton.

Aún recordaba cómo ella había elegido bailar con él durante el baile de primavera.

En aquel momento, se dijo a sí mismo que solo estaba siendo ingeniosa por el bien de su carrera, pero una parte de él no podía evitar pensar que a su propia prometida le gustaba su primo.

—No pasa nada si no puedes dármelo ahora, pero tienes que prometérmelo.

Prométeme que nunca le darás lo que me pertenece a nadie más, porque te juro que todo esto me está volviendo loco.

Tus amigos, tu amor por la música… Dioses, odio admitirlo, pero incluso que pases tiempo con mi primo.

A veces, solo quiero deshacerme de todo para que seas únicamente mía.

Serena sintió un nudo en la garganta.

Por primera vez, sintió miedo.

«¿Cómo ha acabado el nombre de Charlton en la conversación?

¿Y si descubre que tengo una aventura con él?

¿Qué hará Geoffrey?».

Quería preguntarle a qué se refería con «deshacerse de todo», pero temía que, si lo hacía, él notara su reacción al nombre de Charlton.

Tenía que decir algo para apaciguarlo, pero era incapaz de decir que sí, porque nunca cumpliría esa promesa.

—No sé qué esperas que te diga.

¿No lo has dicho tú mismo?

Nuestro compromiso es inamovible.

Entonces, ¿por qué te pones celoso por nada?

Geoffrey sabía que tenía razón, pero no podía evitarlo.

Aun así, de algún modo, sus palabras calmaron el infierno que ardía en su interior.

—Siento esta momentánea falta de juicio.

Serena por fin pudo respirar, aliviada de que Geoffrey estuviera zanjando el asunto.

No quería seguir con la farsa, pero ¿qué otra opción tenía?

Prefería apostar por el plan de Charlton que contarle la verdad a Geoffrey con la esperanza de que él rompiera su compromiso por pura bondad y la dejara estar con Charlton.

—Que lo sepas, Charlton y yo vamos a sacar una canción nueva.

Por favor, no pienses nada raro.

—«Dioses, me estoy convirtiendo en una mentirosa.

Mi alma arderá en el infierno por esto».

Geoffrey suspiró, derrotado, pero no la soltó.

—De acuerdo.

Pero tienes que prometerme que…

Por suerte, antes de que Geoffrey pudiera seguir diciendo lo que fuera, alguien llamó a la puerta y captó su atención.

—Serena, eh, venía a buscarte, nos están esperando a todos.

Ya nos vamos —dijo Via.

Geoffrey, al ver que había alguien más, no continuó y soltó a Serena.

—
En cuanto tuvo la oportunidad, Serena se alejó rápidamente de Geoffrey.

Se cogió del brazo de Via y tiró de ella para marcharse de inmediato.

Ni siquiera se dio la vuelta para ver la reacción de Geoffrey.

Via sabía que Serena estaba alterada por lo que había ocurrido.

Aunque estaba preocupada, era consciente de que no tenía derecho a inmiscuirse.

Así que, como de costumbre, puesto que Serena no sacó el tema, ella no preguntó.

Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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