Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 224
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- Capítulo 224 - 224 Capítulo 222 Evaluación final de música III
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224: Capítulo 222: Evaluación final de música III 224: Capítulo 222: Evaluación final de música III Después de que Geoffrey dijera esas palabras, Charlton necesitó todo su autocontrol para no reaccionar de forma negativa.
Sabía que todavía no tenía poder para reclamar a Serena.
Así que, se rio para restarle importancia y respondió con un «por supuesto».
Era la primera vez que Geoffrey le advertía directamente, y sentimientos de ira mezclados con culpa afloraron en su interior.
Ira, porque aunque Geoffrey era el príncipe heredero, todavía no era el rey.
Aunque su posición era superior a la suya, aun así necesitaría su apoyo en el futuro.
Culpa, porque ya había hecho lo que le pidió que no hiciera, pero, de nuevo, ya había tomado su decisión.
Sabía que Geoffrey no dejaría ir a Serena sin luchar, pero no era a él a quien necesitaba convencer.
El compromiso era de naturaleza política, por lo tanto, siempre y cuando pudiera presentarle a su tío, el rey, un beneficio mayor a cambio de la mano de Serena, todavía tenía una oportunidad de que el plan A funcionara.
En fin, tras ese intercambio, Geoffrey le preguntó a Charlton por los detalles de su trabajo en Columbia’s.
Como no había nada que ocultar sobre su trabajo, le explicó todo a Geoffrey con facilidad.
Cuando todo estuvo dicho, Charlton se disculpó, diciendo que estaba cansado y que todavía tenía que hacer sus tareas.
Así que, si no había nada más, se marcharía.
Geoffrey sabía que sus palabras debían de haber ofendido o incomodado a Charlton.
Sin embargo, no se arrepintió.
Fue bueno para cerciorarse de que su primo era solo un espectador inocente.
Aun así, no se disculpó, le dio las gracias y lo dejó marchar.
—
Los días pasaron rápido después de aquel Domingo.
Ni Serena ni Charlton hablaron de su conversación con Geoffrey para no preocuparse mutuamente.
Sin embargo, sí que empezaron a actuar con más prudencia en la escuela.
Por suerte, el verano estaba a la vuelta de la esquina y no tendrían que interactuar con Geoffrey durante bastante tiempo.
En fin, era viernes otra vez, y era el último día de su clase de música.
Como Serena y sus amigas ya habían terminado su evaluación, solo fueron a clase para ver las demás actuaciones.
–
—¿Crees que la canción de después será efectiva?
O sea, ojalá Via piense en mí todo el verano.
Ah, por cierto, he oído que los padres de Gizel celebran su aniversario de bodas el día 28.
¿Crees que podremos conseguir una invitación?
Te llevas bien con las amigas de Serena, ¿no?
—preguntó Kylo mientras se miraba en el espejo y se aplicaba cera en el pelo.
Como la clase de esgrima ya había terminado la semana pasada, ese día solo tenían la evaluación de música.
—¿Cómo te has enterado de eso?
—replicó Charlton, enarcando la ceja izquierda.
Estaba sentado en el sofá de la habitación de Kylo, esperando a que terminara de arreglarse el pelo, lo cual, para que te hagas una idea, ya le había llevado más de treinta minutos.
En fin, él, por supuesto, sabía lo del aniversario de bodas.
De hecho, ya le había pedido una invitación a Gizel cuando Serena no estaba presente.
Le dijo que quería saludar a sus padres, ya que los había conocido en el evento de la firma anterior.
Gizel, que en ese momento estaba con Milly y Via, no quería decir que sí.
Pero ante la insistencia de Milly, y tentada por la idea de darles una sorpresa a sus padres —porque a su madre le caía muy bien Charlton—, al final aceptó.
—Bueno, le pregunté a Via qué iba a hacer este verano y como que lo mencionó.
Creo que deberías saberlo, porque tu novia también va.
Ahora que lo pienso, seguro que ya has encontrado la forma de ir.
Venga, desembucha.
Charlton gruñó; como de costumbre, Kylo siempre estaba al día de este tipo de cosas.
—Sí, ya tengo invitación, pero solo me quedaré allí tres noches.
Saldré de aquí el día 26 y llegaré a Militeia justo a tiempo para el evento.
En fin, ¿tú no tienes que volver a casa, a Alighieri?
—Puedo ir a casa en algún momento de julio, además, no es que me necesiten allí.
De hecho, es mejor que esté lejos para no verme envuelto en las intrigas cortesanas.
Charlton suspiró; la invitación que tenía era para dos personas, así que qué más daba.
De todos modos, al menos así sería más fácil escapar de las garras de su madre.
—Está bien.
Entonces, ¿quieres venir?
—¡Oh, Charlie!
Pensé que nunca me lo pedirías.
Je, je, je…
Por cierto, me encanta lo bien planeado que está ya nuestro itinerario.
¡Qué ganas tengo de que llegue el verano!
—dijo Kylo con voz aguda.
Charlton se limitó a sonreír mientras negaba con la cabeza.
Llevar a Kylo no era un problema; no estorbaría e incluso serviría de buena coartada.
—
—¡Muy bien!
—elogió Felix después de que Geoffrey terminara su actuación.
Había optado por tocar un solo de violín con una canción que él mismo había compuesto.
Cuando terminó, sonrió y miró de reojo a Serena mientras tomaba asiento.
Serena fingió no darse cuenta de que la estaba mirando.
Prefirió hablar con Milly como si no le prestara la más mínima atención.
«Solo un poco más, Serena», se dijo a sí misma.
El curso ya estaba a punto de terminar.
Geoffrey sabía que Serena sí se había dado cuenta de él y que solo fingía que no.
Como siempre hacía, malinterpretó sus acciones como si ella solo estuviera fingiendo no sentirse afectada por él.
Reflexionando sobre la última vez, se dio cuenta de que había reaccionado de forma exagerada.
—Ahora, ¿podemos tener al siguiente voluntario?
—preguntó Felix, y esta vez, otro grupo se ofreció para salir.
Cuando todos terminaron sus actuaciones, Felix miró a Charlton y a Kylo y anunció jovialmente: —Charlton, Kylo, solo quedáis vosotros dos.
Por favor, subid al escenario.
Charlton asintió mientras le daba un codazo a Kylo.
—Oye, Kylo, vamos, que ya es nuestro turno.
—Yo…
yo…
no creo que pueda hacer esto…
—dijo Kylo con una voz tan baja que era casi un susurro.
Charlton soltó una risita.
—Claro que puedes, vamos —dijo, mientras agarraba a Kylo del brazo para hacerlo poner de pie.
Continuará
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