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Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 274

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  3. Capítulo 274 - 274 Capítulo 271 Apertura de Benz-motors I
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274: Capítulo 271: Apertura de Benz-motors I 274: Capítulo 271: Apertura de Benz-motors I Tras su reunión con el duque real Regulus, empezó a ultimar algunos de los preparativos para la inauguración de Benz-motors.

Discutió su plan publicitario con Edward, quien le sugirió que invitara también a Emily, Claude, Harry y Roger.

Sería una buena publicidad para ellos también.

Charlton, con su mentalidad de productor, lo tuvo en consideración.

Ciertamente, no daría una buena imagen de él si no los incluía en la lista de invitados.

Así pues, envió invitaciones a dichas personas.

Otra persona a la que se mostraba reacio a invitar era Geoffrey.

Sin embargo, no podía permitirse no hacerlo.

A este respecto, hizo nuevos preparativos con Ben para el evento de inauguración.

Debido a los numerosos cambios, la magnitud del evento se disparó.

Le daban ganas de golpearse la cabeza.

Solo por querer impresionar a Serena, se estaba complicando la vida innecesariamente.

En cualquier caso, el 12 de julio, Charlton recibió el aviso de aprobación para el acceso a las líneas telegráficas entre el puerto de Windsor y el palacio.

Luego le escribió una carta a Alexander para invitarlo y así poder discutir los preparativos de ese proyecto.

Se reunieron al día siguiente y, tras su conversación, pudieron visitar el lugar donde se encontraba la central telefónica.

—
Serena regresó a Windsor el 8 de julio y, aunque no debería, pues sabía que Charlton estaba ocupado, una parte de ella se sintió decepcionada por no verlo a su llegada.

Al desembarcar del barco con Beatriz y Bernard, vio a Leonard, que ya los estaba esperando.

Lo saludó con la mano y él le devolvió el saludo con una sonrisa.

—Gracias por venir a buscarme, hermano Leonard.

¿Llevas mucho tiempo esperando?

—preguntó Serena al llegar a su lado, mientras pensaba: «Ah, qué reconfortante es volver a ver su rostro después de un tiempo».

Leonard negó con la cabeza.

—No te preocupes.

He estado ocupándome de algunos asuntos por aquí.

En cualquier caso, vamos a casa.

Madre ha estado esperando tu llegada con muchas ganas.

Serena asintió.

—
Cuando regresaron a la finca del ducado, sus padres recibieron a Serena.

Su madre no tardó en estrecharla en un abrazo.

—Te he echado de menos.

¿Disfrutaste de tus vacaciones?

¿Qué tal Militeia?

—empezó a preguntar su madre.

Serena le devolvió el abrazo.

—Yo también te he echado de menos, madre.

Las vacaciones fueron muy agradables y Militeia era preciosa.

Creo que si tuviera la oportunidad de nuevo, me gustaría ir allí contigo algún día.

—¡Ay, tú!

—exclamó su madre, feliz por sus palabras.

En fin, primero fueron todos a la sala de estar y Serena empezó a relatar sus aventuras a sus padres, omitiendo por supuesto la parte en la que Charlton también pasó tiempo allí.

Curiosa, quería preguntar por la invitación que Charlton había enviado.

Se preguntaba cómo podría sacar el tema sin que fuera obvio.

Y quizás, el destino le sonreía, pues por un golpe de suerte, su madre lo mencionó por sí misma.

—Por cierto, ¿sabes que hay un carruaje tan fantástico que haría posible que el viaje desde nuestro ducado a la capital se acortara a solo dos horas?

—empezó Celine.

—Celine, no son carruajes, son vehículos de motor llamados coches —la corrigió Simoun.

Celine fulminó con la mirada a su marido.

—Bien, pues.

Coches.

A Serena le entraron ganas de reír por el intercambio, pero fingió no tener ni idea.

—¿No, madre?

¿De qué coche estáis hablando?

—Bueno, lo leímos en el periódico que acaba de llegar esta mañana —explicó Celine, y luego cogió el periódico para dárselo a Serena—.

Toma, léelo tú misma.

Serena recibió el periódico y lo primero en lo que se fijó fue en la foto de Charlton sentado en el asiento del conductor de un Benz Victoria.

Se quedó mirando la foto e intentó que su sonrisa no fuera obvia mientras frotaba con el pulgar el anillo de la eternidad que llevaba en el dedo anular.

Se veía muy, muy guapo.

En fin, al leer el artículo, vio que hablaba del producto y del evento de inauguración que se celebraría el día 15, aunque los detalles exactos aún estaban por anunciarse.

—Parece un producto innovador y fantástico.

Deberíamos asistir a la inauguración y comprar uno —sugirió Serena, intentando no sonar demasiado emocionada.

Leonard intentó observar la expresión de Serena, pero no notó nada extraño.

—Ah, y hablando de asistir, Charlton es un chico tan encantador que hasta nos ha enviado una invitación —comentó Celine.

—¿Ah, sí?

¿Y por qué iba a enviar invitaciones?

—preguntó Serena, fingiendo ignorancia.

—Por lo visto, posee algunas acciones de esa empresa.

Debo admitir que es muy impresionante para alguien de su edad.

En cualquier caso, Moun, creo que deberías responderle para confirmar nuestra asistencia —indicó Celine.

La verdad es que Simoun se mostraba reacio a asistir, pero su curiosidad por el producto fue más fuerte, y no pudo más que asentir en señal de conformidad.

—
Cuando llegó el 15 de julio, toda la calle donde se encontraba la tienda de Benz-motors había sido cerrada.

El objetivo era que los invitados presenciaran una demostración de primera mano sobre cómo funcionaban los coches.

También se les daría la oportunidad de dar un paseo y, si aprendían rápido, quizá de probarlos ellos mismos.

Además, tendrían la posibilidad de comprar y llevarse a casa un vehículo en el acto.

Desde las tres de la madrugada, los empleados ya habían comenzado los preparativos para el evento.

Trajeron más vehículos del almacén a su tienda de la capital y aparcaron algunos en las calles para los invitados y los curiosos que se acercaran a mirar.

Era un gran evento y habían preparado puestos de juegos y aperitivos.

Se había montado un escenario en el otro extremo de la calle para la ceremonia de inauguración y las actuaciones.

La ceremonia de inauguración se celebraría a las diez de la mañana, seguida del horario para las pruebas de conducción y la venta de los vehículos.

Luego, al atardecer, los coches que no se hubieran vendido se guardarían de nuevo en la tienda para dejar espacio a los asistentes de la fiesta nocturna, donde abundaría la música, el baile y las bebidas.

—
Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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