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Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 328

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Capítulo 328: Capítulo 325: El baile de Ligeti VII

Serena sintió que le mordía el pezón con cierta brusquedad y jadeó entre el placer y el dolor. —Ah, eso es… —dijo mientras abría los ojos. Como ahora miraba directamente hacia el lado donde estaba la entrada al centro del laberinto, vio a un hombre de pie observándolos. No lo reconoció de inmediato porque estaba oscuro, pero, aun así, le entró el pánico al pensar que alguien había visto su encuentro. De inmediato, intentó tirar de Charlton y enderezarlo para poder esconderse detrás de su cuerpo.

Geoffrey sintió lo que ella hacía y supo que alguien debía de estar observándolos. ¿Era Charlton? Sonrió con aire de suficiencia. Se enderezó y, finalmente, sus miradas se encontraron. Vio cómo los ojos de Serena se abrían de par en par cuando reconoció quién era. Sin darle más tiempo para pensar, le puso la mano en la nuca y la atrajo hacia sí para darle un beso apasionado.

Cuando los ojos de Serena se encontraron con aquellos profundos ojos azules en lugar de un gris tormentoso, su corazón casi se detuvo. Tardó unos segundos en procesar lo que estaba ocurriendo. Durante todo ese tiempo, quien la sujetaba, besaba sus hombros e incluso hacía todas esas cosas a las que ella había respondido no era Charlton, sino Geoffrey. ¿Cómo había podido no reconocerlo? ¿Cómo pudo confundir sus caricias con las de Charlton? Mientras él seguía besándola, su mente vagaba a la deriva hasta que, de repente, cayó en la cuenta. Si Geoffrey era quien la estaba besando, entonces… el hombre que vio… ¿podría ser…? Intentó apartar a Geoffrey.

—

Charlton, que estaba al otro lado, se quedó clavado en el sitio. Jamás creería que Serena pudiera engañarlo. Al ver lo que sucedía ante sus ojos, su cuerpo se movió por instinto y, consumido por la rabia, agarró por el cuello de la camisa al hombre que, según pensó, debía de estar aprovechándose de su amada para apartarlo de ella.

Geoffrey sentía cómo Serena intentaba apartarlo, pero no se inmutó. Entonces, oyó unos pasos airados. Se anticipó a lo que Charlton haría, así que cuando sintió que tiraban con fuerza de la parte trasera del cuello de su camisa, soltó a Serena para no arrastrarla con él.

Serena intentó recuperar el equilibrio mientras apartaban a Geoffrey de ella a la fuerza, agradecida de que la hubiera soltado en ese instante. Con el torso expuesto al aire nocturno, usó instintivamente los brazos para cubrirse el pecho.

Charlton tiró del hombre e intentó derribarlo.

Geoffrey, que estaba preparado, no cayó, sino que retrocedió unos pasos para recuperar el equilibrio.

—Maldito hijo de puta. ¿¡Cómo te atreves!? —exclamó Charlton. Y acto seguido, le lanzó un puñetazo directo a la cara.

Geoffrey, que lo vio venir, dio un paso a la derecha, haciendo que el resto de su cuerpo girara con el movimiento. El puño de Charlton golpeó el vacío, pero aun así le rozó la comisura de los labios, haciéndola sangrar. Entonces, aprovechando la posición, le lanzó un contraataque directo al estómago de Charlton. —¿¡Que cómo me atrevo!? —replicó, con la voz cargada de una mezcla de ira y asombro.

Charlton oyó hablar al hombre y sintió el puñetazo, pero con la adrenalina a tope, fue como si no hubiera oído nada ni sentido dolor alguno. Solo quería hacer polvo al imbécil que se había atrevido a tocar a su mujer. Le propinó un codazo en la espalda.

Si Geoffrey hubiera podido burlarse de la situación, lo habría hecho. Su primo ya había oído que era él y aun así tenía el descaro de pelearse con él. El codazo le impactó en la espalda y le hizo tambalearse hacia delante.

Charlton aprovechó la oportunidad para asestarle otro golpe en la espalda, haciéndolo caer de rodillas. Entonces, usó el antebrazo para estrangularlo.

Geoffrey golpeó la cara de Charlton con la parte posterior de la cabeza mientras intentaba quitarle el brazo del cuello.

Serena, al ver cómo se desarrollaba la pelea ante ella, solo pudo gritarles que pararan. —¡Charlton! ¡Geoffrey! ¡Por favor, parad!

Charlton oyó la voz de Serena y por fin se dio cuenta de lo que estaba haciendo. El hombre al que estaba estrangulando… ¿era Geoffrey? Aflojó lentamente la presa.

Geoffrey se quitó de encima la mano de Charlton de un manotazo. Después, se puso en pie.

Serena sabía que la situación no era nada buena. No tenía ni idea de cómo había aparecido él allí primero en lugar de Charlton, pero aún conservaba el suficiente sentido común para saber que el que su amado asesinara al príncipe heredero durante un baile no traería nada bueno.

Al parecer, fue una buena idea gritarles que pararan en ese momento, pues de repente oyó pasos que se acercaban y, al instante, unos diez soldados los rodearon. Se giró de inmediato, sin querer que aquellos hombres vieran su cuerpo.

—Su alteza —saludaron los soldados, hincando una rodilla en tierra.

—Daos la vuelta y marchaos —ordenó Geoffrey con un deje de ira, consciente de lo desvestida que estaba Serena.

—Sí, su alteza —respondieron los soldados antes de ponerse en pie y marcharse.

En cuanto se fueron, se quitó rápidamente el abrigo y se acercó a Serena. La envolvió en él para cubrir su cuerpo. Entonces, por fin, Geoffrey se encaró con Charlton, que seguía en el suelo. —¿Qué hacías, primo, y por qué has reaccionado de esa manera? —preguntó, como si no tuviera ni la más remota idea de por qué se encontraban en esa situación.

Charlton apretó los puños, sin atreverse a mirar a Geoffrey a los ojos. Deseaba seguir peleando y estrangularlo hasta la muerte. Estaba furioso y se sentía asfixiado por la situación. Sin embargo, sabía que confesarlo todo en ese instante sería una decisión horrible. Serena era la prometida de Geoffrey y él solo era un amigo. Además, estaban rodeados por los hombres de Geoffrey. Por suerte, antes de que pudiera hablar, Serena tomó la decisión por ambos.

—Geoffrey, ya sabes que Charlton es un amigo. Quizá pensó que eras otra persona —dijo mientras le cogía la mano a Geoffrey para que retrocediera.

—Charlton, ¿es eso cierto? —preguntó él.

Charlton deseó morderse la lengua para no tener que responder. Sin embargo, cuando alzó la vista y vio a Serena mirándolo, como si le suplicara que asintiera por el bien de ambos, supo que no le quedaba otra opción.

—Sí —respondió.

Serena podía sentir el dolor de Charlton, y su propio corazón se encogió. Las lágrimas asomaron a sus ojos. Sin embargo, debía mantener la farsa. Sabía que tenía que desviar la atención de Geoffrey. Así que tiró de su brazo y lo miró con los ojos llorosos, como si la situación la avergonzara hasta el extremo. —Por favor, Geoffrey, vámonos…

Geoffrey quería seguir provocándolos, disfrutando del teatro del que formaba parte, pero sintió a Serena tirar de su brazo. Sabiendo que insistir en el asunto solo conseguiría que ambos sospecharan que él ya conocía toda la verdad sobre su farsa, decidió dejarlo estar.

—De acuerdo —dijo, dedicándole una pequeña sonrisa a Serena. Luego se volvió hacia su primo—. Charlton, te perdonaré esta vez, pero espero que no vuelva a ocurrir.

—

Continuará

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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