Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 43
- Inicio
- Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana
- Capítulo 43 - 43 Capítulo 43 Un consejo bienintencionado
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
43: Capítulo 43: Un consejo bienintencionado 43: Capítulo 43: Un consejo bienintencionado —¡¡¡¡Por fin!!!!
¡¡¡¡LIBERTAAAAAAD!!!!
—exclamó Gizel con dramatismo, abriendo los brazos de par en par.
—¡Ahhh, sí!
¡Dulce, dulce libertad!
Ahora mismo, solo quiero salir de la escuela y disfrutar de un paseo por la ciudad —la secundó Milly.
Serena no pudo evitar compartir los mismos sentimientos que sus amigas.
Antes, cuando tenía exámenes, siempre se sentía presionada porque debía alcanzar una nota determinada para que no la expulsaran de la escuela.
Entendía que aquí la situación era diferente, pero las viejas costumbres son difíciles de abandonar.
Por suerte, sabía que le había ido bien en todas las asignaturas.
—Uf… No estoy segura de haber respondido correctamente a la parte del ensayo.
Me temo que podría suspender este —dijo Via con preocupación.
—Para ya, Via, no quiero hablar más de los exámenes.
Se ha A-C-A-B-A-D-O, ¡¡¡¡ACABÓ!!!!
Y por mucho que lo discutamos, los resultados no van a cambiar —dijo Gizel, exasperada.
—Gizel tiene razón, Via.
¿Qué tal si salimos todas a celebrarlo?
Yo invito —sugirió Serena.
Como un respiro después de los exámenes, a los estudiantes se les permitió salir de la escuela ese día.
Además, las clases se reanudarían el lunes.
—¡¡¡¡SÍIIIIII!!!!
¡Te quiero mucho, Serena!
¡Eres la MEJOR!
—exclamó Milly mientras la abrazaba.
—
—Tío, ahora mismo solo quiero dejarme caer.
Estas dos semanas han sido un infierno.
Uf… y por si fuera poco, la espera de los resultados es aún más estresante —dijo Kylo, pasando un brazo por el hombro de Joshua.
Aunque no lo pareciera, se tomaba muy en serio sus estudios.
—¡Eh, quítate de encima!
¡Pesas demasiado!
—se quejó Joshua mientras apartaba el brazo de Kylo.
—Ahí te doy la razón, ha sido un verdadero infierno.
Pero mira el lado bueno: ya se ha acabado y tenemos el fin de semana largo por delante —respondió Charlton, sonriendo con anhelo al pensar que por fin podría pasar los próximos días con su novia.
—Oye, ¿os queréis apuntar a salir con nosotros?
—ofreció Joshua.
Kylo miró su reloj y vio que solo eran las cuatro de la tarde.
A diferencia de los de primero, los de segundo tenían ocho asignaturas.
—¿Adónde vais?
—Bueno, hemos quedado con unas chicas de la clase 2 en el Fitzgerald’s y, aunque me joda invitaros a vosotros dos, que seguramente acapararéis toda la atención, nos faltan dos tíos para igualar los números.
—¡Ja!
Justo lo que necesitaba después de todo esto… ¡Claro, contad con nosotros!
—aceptó Kylo de inmediato.
—No, no creo que pueda acompañaros.
Lo siento —declinó Charlton al mismo tiempo.
Kylo se giró rápidamente hacia Charlton.
—No, no puedes decir que no.
Recuerda que todavía me debes una.
—Sabes que estoy saliendo con alguien, no creo que sea apropiado que quede con otras chicas.
—¡Ja!
¿Desde cuándo te atas a una sola chica?
Odio decir esto, pero has estado muy aburrido desde que dejamos Alighieri, por no hablar de estos dos últimos meses.
¡Esa chica debe de ser tan buena en la cama que te tiene hecho un calzonazos!
—se burló Joshua.
Charlton apretó la mandíbula.
El comentario de Joshua estaba fuera de lugar, pero tuvo que decirse a sí mismo que ese tipo no sabía de lo que hablaba.
Kylo vio el cambio en el humor de Charlton.
—Oye, no digas eso, Joshua.
Charlton solo está en la fase de luna de miel.
En fin, cuéntame sobre las chicas con las que vamos a quedar.
¿Son guapas?
—El grupo de Mia.
Bueno, puede que hayáis visto a algunas, creo que dos son del club de natación.
También trae a su prima de Balamb, que es una novata.
Me han dicho que serán seis en total.
Y bien, ¿os apuntáis?
—¿Quiénes vais?
Y sí, claro, ¡cuenta con nosotros!
—respondió Kylo.
—Yo, Vincent, Miles y Jeff.
¿Seguro?
¿Y tú, Charlton?
—preguntó Joshua, mirando a Charlton, que permanecía en silencio.
—Sí, Charlton viene con nosotros —dijo Kylo, pasándole un brazo por el hombro a Charlton.
—De acuerdo, nos vemos en el vestíbulo de la residencia a las cinco.
Kylo asintió con la cabeza.
—
—No tenías por qué hacer eso.
Sabes que no estoy interesado y que de verdad no quiero ir.
Esto podría causar un malentendido innecesario entre Serena y yo —dijo Charlton mientras se zafaba del brazo de Kylo.
Como eran los dos únicos que quedaban en el aula, hablaban con libertad.
—No te pongas así.
Creo que tienes que aclarar tus ideas.
Sé que te dije que la probaras, pero no que te la tragaras.
Sabes que sigue prometida a Geoffrey, ¿verdad?
Puedes divertirte con ella, claro, lo que sea, no tengo nada en contra de eso.
Pero te lo estás tomando demasiado en serio.
Al final, serás tú el que se lleve la peor parte.
¿Y de verdad estás dispuesto a arruinar años de hermandad con tu primo carnal, y todo por una chica?
Yo que tú, lo dejaría ahora, antes de que sea demasiado tarde.
—Kylo, ella no es una chica cualquiera y, si se llega a ese punto, estoy dispuesto a asumir todas las repercusiones que nuestra relación conlleve.
Kylo miró a Charlton con incredulidad, negando con la cabeza.
—Te digo que eso que sientes ahora…
bueno, no estés tan seguro, porque podrías arrepentirte.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
¿Menos de dos meses?
¿Y ahora quieres ir de Romeo y Julieta?
Vamos, hombre, pensaba que eras más listo.
Charlton no tuvo nada que rebatir, porque sabía que Kylo tenía razón.
No tenía sentido dar explicaciones porque ni él mismo entendía por qué se estaba comportando de esa manera.
—¿Te ha comido la lengua el gato?
Porque ambos sabemos que tengo razón.
En fin, vamos a ir y no puedes negarte.
Será bueno para ti.
Tienes que ver que hay más peces en el mar.
Apuesto a que te sientes así solo por la emoción de vuestra relación prohibida.
—Da igual lo que pienses o digas.
No voy a ir.
—Si te atreves a no hacerlo, no me culpes por lo que vaya a hacer.
—¿Ahora recurres al chantaje?
—Solo estoy preocupado por ti.
Lo sabes.
Más que a nadie, te considero mi hermano.
Charlton quería decirle a Kylo que de nada servía convencerlo de que dejara a Serena.
Que sus consejos le entrarían por un oído y le saldrían por el otro, pues ya sabía en su corazón que la amaba.
La amaba tanto que preferiría sufrir mil muertes antes que separarse de ella.
Pero no podía.
No podía, sin más, echarle en cara el bienintencionado consejo de Kylo.
Así que asintió.
—Iré solo para hacer bulto —dijo Charlton, esperando que Serena y Leonard no llegaran a verlo.
—¡Ja!
¡Ese es mi chico!
—
Continuará
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com