Halo reencarnación: el camino del espartan - Capítulo 22
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Capítulo 22: Capítulo 22
Rápidamente, el grupo se puso en marcha. Bajamos la pendiente de la cresta y nos adentramos una vez más en el interior del bosque, rumbo al norte. Cal iba al frente, seguida por el sargento Cortéz, O’Brine, Dutch y, por último, yo.
Los minutos comenzaron a transformarse en horas a medida que nos abríamos paso entre la vegetación en silencio. A pesar de que era de noche y de que cada rincón del bosque era una penumbra que podría albergar cualquier cosa, nadie usaba las linternas de las armas ni las de los cascos. Cal y yo podíamos ver perfectamente en la oscuridad gracias a los aumentos biológicos que habían sufrido nuestros cuerpos, y además, nuestro HUD contaba con una función de visión nocturna muy útil.
En cuanto a los ODST, lo más probable es que estuvieran utilizando sus VISR (Sistema de Inteligencia Visual de Reconocimiento), integrado en el HUD de sus cascos, para ver en la oscuridad. Aun así, O’Brine no pudo evitar hacer el ridículo al tropezar con la raíz de un árbol que sobresalía del suelo y casi caer.
Su torpeza me sacó una pequeña sonrisa mientras lo veía maldecir en voz alta.
Tras un tiempo de caminata, comenzó a amanecer. Una luz dorada empezó a filtrarse desde las copas de los árboles e iluminó el suelo del bosque a medida que el sol se alzaba poco a poco en el cielo. Las aves nativas de este mundo comenzaron a entonar sus extraños cánticos. Poco a poco, el bosque parecía volver a la vida con el sonido de la fauna alienígena.
Emergimos a un claro bien iluminado de hierba alta. Era un lugar de lo más apacible. Nuestros cascos giraban de izquierda a derecha, escaneando el entorno mientras lo cruzábamos. Unos minutos después, nos acercamos a la línea de árboles que delimitaba la extensión del bosque. Una enorme montaña rocosa se interponía en nuestro camino, así que la escalamos. Fue trabajoso, al menos para los ODST, quienes llegaron a la cima jadeando por el agotamiento. En cambio, Cal y yo ni siquiera nos habíamos fatigado.
Avanzando por el bosque, Cal levantó repentinamente el puño en el aire, la señal para detenernos. Los ODST se agacharon al instante, mientras ella y yo nos acercábamos al borde del bosque. Nos acuclillamos junto a un grueso árbol y Cal sacó unos binoculares con los cuales comenzó observar.
Más allá, una impresionante red de estructuras de piedra se alzaba de entre los árboles. Eran vagamente piramidales y parecían muy antiguas.
Hmm…
Aquello no se parecía en nada a lo que había visto en Halo Legends, y mucho menos parecía de origen Forerunner. Ellos siempre preferían construir con ese metal gris pulido, limpio y casi perfecto. Esto, en cambio, se sentía distinto. Más antiguo. Más… misterioso.
Tenía la sensación de que había visto algo parecido antes.
¿En Halo 2? Hmm… Si… creo que si.
No lo recordaba del todo bien, pero estaba seguro de que había visto estructuras similares en Delta Halo.
“¿Quieres quitarle la tapa a la lente?” comentó O’Brine, como siempre, interrumpiendo mi momento de reflexión.
Fue el sargento Cortéz quien lo reprendió por mí.
“Déjalo, O’Brine”
Poco después, los ODST también se asomaron. Alcancé a escuchar sus jadeos contenidos al ver las imponentes estructuras de piedra con sus propios ojos.
Cal bajó los binoculares.
“Tenemos compañía. Allí, entre las estructuras” dijo en voz baja a través del canal privado.
Acto seguido, se deslizó por un sendero inclinado a mi derecha. La seguimos, con los rifles preparados.
Al frente, a unos diez metros de distancia, descendiendo una pequeña pendiente cubierta de hierba, se extendía un suelo de piedra que rodeaba la primera estructura. Allí, un grupo de cuatro Grunts patrullaba con desgana, sus pistolas de plasma colgando de los cinturones.
Cal hizo un gesto con la mano, cada uno eligió su objetivo y atacamos. Rápido. Silencioso. Preciso.
Cuellos torcidos. Gargantas abiertas.
Los Grunts ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar; ninguno logró gritar cuando la hoja de mi cuchillo les cortó la garganta en un movimiento limpio y violento, que salpicó un chorro de sangre azul fosforescente en el piso de piedra.
Limpié la sangre de la hoja y la guardé en su funda. Luego desenfundé la M7 de mi espalda y la llevé al hombro, avanzando lentamente junto a la pared de piedra de la estructura, un Grunt dobló la esquina. No tuvo oportunidad de reaccionar cuando una ráfaga corta de mi arma lo recibió de lleno, lanzándolo contra el suelo con varios impactos perforando su cuerpo alienígena.
Me asomé por la esquina y examiné el área.
No había más hostiles a la vista, solo estructuras de piedra abandonadas.
Hice parpadear mi luz de estado en azul, indicando zona despejada.
La luz de Cal respondió en verde, confirmado.
Mientras inspeccionaba el interior de una de las estructuras, la luz de Cal cambió a rojo en mi HUD. Eso significaba problemas.
“¿Qué sucede?” pregunté por el canal de comunicación.
“Caciques Brute” respondió ella, con su habitual tono plano.
“¿Caciques Brute? Bueno… mierda. Esto se complica. ¿Qué pasa con el?”
Hubo una pausa breve y entonces-
“¡Va por O’Brine!” dijo de repente, esta vez con urgencia en la voz. “¡Ven rápido!”
“¡Voy!” Fué mi respuesta antes de salir disparado corriendo a toda velocidad. Mis botas resonaban contra el suelo de piedra con cada zancada que daba mientras seguía la etiqueta IFF de Cal en mi HUD.
…
“¡Voy!” Había sido la respuesta de Lis mientras Cal se apresuraba a interceptar el martillo gravitatorio dirigido a O’Brine con una mano, deteniendolo en seco a pocos sentímetros de la cabeza del ODST.
Gruñó cuando sintió la tremenda fuerza ejercida en su brazo derecho.
El Casique Brute, sorprendido por tal giro de los acontecimientos, rugió de furia mientras balanceaba el martillo de guerra con todas sus fuerzas, mandando a volar a O’Brine y a Cal en el proceso.
Cal escuchó al joven ODST gritar mientras rodaba por un trillo inclinado y desaparecía entre los árboles. Aterrizando sobre sus pies, tuvo que esquivar un golpe que agrietó el suelo saltando hacia tras. Cal apuntó la M7 con una mano al Brute. No tubo tiempo de disparar. El martillo gravitatorio venía a su encuentro una ves más. Soltó el arma y salto hacia tras, dando una vueltereta en el aire antes de aterrizar en el suelo a pocos metros de distancia del Brute fuertemente blindado.
El gorila blindado de tres metros de altura la miró con los ojos inyectados en sangre unos instantes antes de cargar hacia ella. Cal se preparó para el inevitable enfrentamiento, adoptando una postura de combate adecuado. El Brute rugió repentinamente de dolor cuando una ráfaga sostenida de M7 impactó en su espalda e interrumpió su carga. Cal aprovechó la distracción y cargó hacia delante. El Brute la notó y balanceó su pesado martillo. Lo esquivó y se acercó lo suficiente cómo para saltar y patearlo en el pecho con fuerza.
Había un peñasco detrás del Brute, por lo que ambos cayeron por el precipicio a un río poco profundo en el fondo. Levantaron géiseres de agua al impactar. Cal se puso de pie de inmediato.
Ambos guerreros se ensalzaron en un combate mortal, con Cal saltando y esquivando el martillo que el Brute balanceaba salvajemente de un lado a otro. Se acercó lo suficiente cómo para propinarle un potente puñetazo directo al costado dónde su pesada armadura no lo protegería del golpe.
El Brute vómito en el acto.
Cal retrocedió unos pasos y esperó al siguiente ataque. El Cacique Brute se recompuso rápidamente y con un rígido enfadado, balanceó su martillo de gravedad en un golpe descendente hacía la Spartan.
Con un movimiento fluido, Cal esquivó el golpe girando su cuerpo a la izquierda. El impacto levantó un geiser de agua de tres metros de altura. Estando ahora al costado del Brute, la mano de Cal fué al encuentro con la cara del Brute, impactando con la parte dorsal blindada la cara del gorila. Al instante, su ojo derecho estalló y sangre brotó tanto del ojo como de la boca. El golpe fué tan potente que destrozó esa sección del casco del Brute.
Se repocicionó y a la velocidad del rayo, envío una patada directo al rostro. El Brute rugió de dolor y retrocedió vários pasos con la cara desfigurada y la sangre rojo-vino saliendo de su boca y ojo reventando.
Otra ráfaga de una M7 se estrelló contra el pecho del Brute, astillado su voluminosa armadura, con algunas balas penetrando hasta su gruesa piel debajo. El daño fue mínimo
Cal se giró y con una potente patada directa al pecho, el Brute fué lanzado hacia atrás, callendo por el borde de la cascada que había a pocos metros detrás de el. Escuchó su rugido de irá mientras caía al vacío.
Relajó su cuerpo. Lis apareció, trotando hacía ella mientras sostenía una M7 en sus manos. “Será mejor que vayas por O’Brine” dijo sin detenerse. Se acercó al borde y apuntó su M7 hacia bajo, hacia el fondo de la cascada docena de metros más abajo.
Cal escuchó el sonido silenciado del rifle M7 de Lis al disparar mientras se acercaba a un O’Brine colgando precariamente del borde de la cascada. Lo agarró justo a tiempo y tiró de el hacía riba. Lo cargó en sus brazos mientras lo alejaba del borde y hacia la orilla.
“¡No estoy inválido!” Pataleó en sus brazos como un niño chiquito. “¡Bájame!” Exigió.
Cal lo soltó en el acto y se alejó caminando. Cortéz y Dutch se apartaron de su camino y la miraron por unos instantes antes de centrar toda su atención en su compañero de equipo que acababa de ser salvado.
“Juro que ese cabron está vivo” escuchó a Lis quejarse por el canal privado Spartan TEAMCOM.
“Yo no estaría tan segura” dijo Cal. “Es una caída larga” aseguró.
Ella resopló por el canal y no dijo nada más en el trayecto de regresó a las ruinas abandonadas.
…
Reloj de misión: D+ 00 : 08 : 16 : 34 / Cúmulo estelar Ark / Planeta Heian / Ruinas no identificadas
Grandes árboles de tronco grueso se alzaban a mi alrededor. De pié sobre un suelo de piedra tallado, no pude evitar maravillarme de la imponente estructura que tenía delante. De forma vagamente piramidal, parecía más un templo que a cualquier otra cosa. También había una pequeña cascada serca.
“¿Quién creen que construyó esto?” Había preguntado Dutch. La verdad era un misterio. Claramente no era Forerunner, pero tampoco humana o Covenant. Las implicaciones de eso eran inquietantes.
¿Antigua humanidad?
Según el lore que lograba recordar, hacía mucho tiempo atrás existió una civilización casi tan poderosa como los mismos Forerunner. Aquélla civilización había sido los humanos, la antigua humanidad. Pero en su afán por erradicar la plaga conocida como el flood, una que ellos mismos liberaron, destruyeron mundos Forerunner que habían sido infectados. Por supuesto, todo había sido una maquinación vil del parásito para instigar una guerra entre ambas civilizaciones. El resultado, la humanidad fué derrotada y reducida a nada. Básicamente fueron confinados en un mundo llamado Erde Tayren,(La tierra), y reducidos a la edad de piedra. Todo rastro de su tecnología y construcciones había sido borrada de la existencia por los Forerunner.
¿Era este uno de sus planetas? ¿Estás estructuras eran suyas? ¿O eran de alguna otra civilización desconocida?
Posiblemente nunca lo sabría. Como sea, estábamos aquí para cumplir una misión.
“Alienígenas” había respondido O’Brine mientras se movía de un lado a otro.
“Bien, esto es lo que aremos” el sargento Cortéz se giro y nos miró. “Nos dividiremos en dos grupos y recabaremos el mayor número de datos posibles de las ruinas. Así cubriremos más terreno. Tendremos solo una hora, ni un minuto más. Entendido” todos asentimos con la cabeza. “O’Brine, tú y la spartan—” miró mi número de identificación gravado en el pecho de mi armadura “002 están juntos. Exploren las estructuras de la derecha” señaló un camino de tierra cercano. “Por ahí. Yo y la spartan uno-cuatro-uno tomaremos las estructuras de la izquierda”
“¿Que hay de mi?” preguntó Dutch.
“Tu tarea será quedarte aquí y avisarnos de cualquier problema. Serás nuestros ojos mientras estemos dentro”
“Entendido”
Con todo dicho, el grupo se puso en marcha. El camino de tierra que tomamos O’Brine y yo conducía a la entrada de una estructura. A la izquierda, una pared de roca emocionada y cubierta de musgo se alzaba sobre el terreno, a la derecha, el bosque.
Con cautela, nos adentramos en la antigua construcción, mi casco girando de un lado a otro, escudriñando cada rincón y cada esquina de la habitación con la mirada, el Subfusil apuntando a cualquier cosa sospechosa. El silencio era notable.
Me tomé un momento para apreciar de mejor manera la cámara en la que nos encontrábamos. Definitivamente el lugar era inquietante. Y grande, también.
“O’Brine, quédate serca de mi y no toques nada”
La respuesta del joven ODST fue un resoplido que para nada sonaba convincente. Tenía la sospecha de que no obedecería mis órdenes. Con la cámara del casco, comencé a grabar imágenes en alta resolución de todo lo mínimamente interesante. O’Brine se quedó serca, observando. O eso creía, pues había desaparecido en los pocos minutos en los que no le presté atención.
Genial, pensé para mí mismo mientras comenzaba a buscarlo por los alrededores.
Un ruido repentino detuvo mi búsqueda y me puso en alerta máxima. Giré mi cuerpo bruscamente y apunté el M7 en la dirección general del sonido. Me quedé inmóvil, dedo en el gatillo, esperado que sea lo que sea que hizo el ruido, saliera de la oscuridad para poder llenarlo de balas.
No ocurrió nada.
“O’Brine, ¿eres tú?” pregunté con cautela por SQUADCOM, mientras me acercaba lentamente al origen del sonido.
“Encontré algo” llegó su voz a través del SQUADCOM. Sentí como la tensión abandonaba mi cuerpo. Afortunadamente, no era un enemigo, si no O’Brine.
Estaba enojado. El había desobedecido mis órdenes.
“¡Te dije que te quedaras serca y no tocaras nada!” Lo regañé mientras me acercaba a el. Lo encontré al final de la cámara, parado frente a una abertura en la pared de piedra, un pasaje oscuro que conducía a los desconocido. “¿Que es eso?”
“Un pasillo, supongo. Se adentra más en la estructura. Deberíamos investigarlo más a fondo y ver qué hay al otro lado”
Negué con la cabeza. “Es demasiado peligroso. No sabemos qué puede aver ahí dentro”
“Pero eres un Spartan, ¿no?. Estoy seguro de que eres más que capaz de enfrentarte a cualquier cosa que nos arrojen. Si es que hay alguna”
Tenía razón, pero aun así… no quería arriesgarme. Uno nunca sabía lo que te pedías encontrar en unas ruinas no identificadas en el universo de Halo. Puede que incluso al Flood. El simple pensamiento de ellos me dió escalofríos.
“Hay cosas, O’Brine, que ni siquiera un Spartan es capaz de vencer”
“¿En serio? Y yo que pensaba que ustedes los Spartans eran invencibles. Pero hablando enserio. Estoy cien por siento seguro de que hay datos de gran valor que podemos recopilar ahí dentro”
Lo pensé por unos instantes. Aunque no estaba del todo convencido, la misión era lo primero. Esos datos podrían ser importante para más adelante, además de proporcionar evidencia de vida extraterrestre a parte del Covenant a los xenoarqueologos de la humanidad.
“…Está bien. Yo iré al frente. Mantén los ojos abiertos y dispara a todo lo que se mueva y no sea yo”
“Entiendo. No tienes que decírmelo”
“Solo me aseguraba… Otra cosa, si ves un dron plateado volador, no le dispares”
“¿Un dron? ¿Por qué?”
“No querrás saberlo”
El pasillo era oscuro y estrecho. Las paredes estaban tallas con patrones geométricos y líneas demasiado limpias para haber sido creadas por una civilización atrasada. Incluso tenía la sensación de que al alumbrar dichas líneas y patrones con la linterna del casco, parecían brillar en azul débilmente en la oscuridad.
Extraño.
Seguimos caminando. El pasillo pronto se curvaba más adelante a la derecha. “Desvio más adelante” le dije a O’Brine antes de pegar mi espalda contra pared e inclinarme ligeramente para espiar el pasillo a la vuelta de la esquina.
No había nada, solo oscuridad y una débil luz al final del túnel. ¿Una salida? Parecía ser el caso.
“Despejado. Tenemos una salida más adelante”
Nos pusimos en marcha. Trotamos hacia la luz al final del túnel que resultó ser la salida. El pasillo conducía a una gran cámara espaciosa. La luz del sol se filtraba a través de una abertura en el techo. En el centro, el suelo se habría en una fosa que dividía la Cámara en tres partes conectadas por puentes. Las paredes estaban cubiertas de musgo, polvo y suciedad. Raíces de arboles se asomaban desde el borde de la abertura del techo, colgando.
“WoW” murmuró O’Brine a mí lado. “Este lugar es impresionante”
“Hmm… Si” fué mi respuesta.
O’Brine se acercó al borde del abismo en el centro de la camara. “Cuidado, es una caída larga” miré por encima de su hombro. El fondo era completamente negro, incluso con los rayos del sol proporcionando iluminación ambiental. Y por lo que podía ver, también había diferentes niveles.
¿Que tan profundo es esto?
Naturalmente, comenzamos a explorar el sitio, yo manteniendo un ojo sobre O’Brine para evitar que se me escabullera de nuevo mientras grababa todo lo que veía con la cámara del casco, recolectando esos datos. Tras un tiempo, la voz del Sargento Cortéz se escuchó en el canal de comunicación SQUADCOM.
“Muy bien, eso sería todo. El tiempo se a acabado. Reúnanse en la posición de Dutch. No tenemos tiempo que perder. El Profeta llegará pronto. Cambio”
“Entendido sargento. Cambio y corto”
Me giré. “Ya lo oíste, O’Brine. Es hora de movernos”
Una vez todos estuvimos reunidos, compartimos nuestras experiencias en las ruinas. Al parecer, el sargento Cortéz y Cal habían tomado un túnel desde una estructura adyacente y accedido al gran templo piramidal de antes. Según ellos, se habían encontrado con grabados en las paredes a medida que se adentraban y exploraban sus muchas cámaras, habitaciones y pasillos.
Pronto las horas fueron pasando a medida que nos dirigíamos al sitio desde donde Cal tendría que disparar y matar al profeta. La noche cayó sobre este lado del planeta.
“Tío… vayas escaleras” comentó O’Brine jadeando del agotamiento. Llevábamos doce minutos subiendo unas escaleras enormes, cada escalón tenía un metro de alto, por lo que era trabajoso subirlo uno por uno. Una mirada hacia arriba reveló que aún faltaba mucho camino por recorrer hasta llegar a la cima de la montaña.
Según el sargento Cortéz, ya casi llegábamos al sitio de disparo. Solo teníamos que subir hasta la cima de esta montaña y buscar una estructura de piedra de algún tipo.
“Allí está” señaló Cortéz a una gran puerta arqueada de piedra en la pared de una formación rocosa. Corrimos hacia allí y nos pegamos a los costados de la entrada. Cal hizo un gesto con la mano y se lanzó hacia el interior, con nosotros siguiéndola de serca. Rápidamente atravesamos una antecámara oscura, luego un pasillo de techo alto hasta una camara contigua. Cal se agachó tras un trozo de piedra en el centro, escaneó el entorno antes de dar el visto bueno. Yo y los ODST entramos en tropel al interior. O’Brine y Dutch fueron a asegurar un pasillo al otro lado mientras Cortéz y yo observábamos el horizonte a través de una pared inexistente de la camar. Estaba amaneciendo, el cielo teñido de naranja mientras los primeros rayos de sol bañaban las copas de los árboles de abajo. Desde aquí, podía distinguir las siluetas de los edificios en la distancia, donde estaba el Covenant aguarnecido.
Cal se preparó, sacó su SRS99, se agachó y lo apoyó contra una formación rocosa. Apuntando, se quedó inmóvil.
“La lanzadera aterrizará en dos minutos” informó Cortéz.
“Yo voy a asegurar la entrada” dije, sabiendo que íbamos a tener un invitado no deseado. Salí al exterior y me plante frente a la entrada del edificio, esperando pacientemente a la llegada del Cacique Brute, mi corazón latiendo con más fuerza a medida que transcurrían los segundos. Dado qué iba a enfrentarme a un oponente peligros, realicé una revisión meticulosa de mis armas. Una vez que me aseguré de que todo estaba en orden, supe que estaba listo para el combate.
Pronto el Brute apareció a la vista, una criatura imponente y corpulenta de tres metros de altura completamente blindado de pies a cabeza. En sus manos portaba un martillo gravitatorio, arma que sin duda alguna sería más que capaz de matar a un Spartan de un golpe si se usaba adecuadamente. De lo primero que me di cuenta al evaluarlo en el instante en que apareció, fue que estaba en estado berserker, su boca llena de dientes afilados estaba abierta de par en par, expulsando saliva y espuma como un perro rabioso. Sus ojos, o el que le quedaba, se clavó en mi.
“A donde crees que vas, cerebro de músculo” dije, nivelando la M7. “De aquí no pasas”
El Brute, aunque no entendió nada de lo que le dije, se enfureció y lanzó un rugido de guerra antes de cargar a toda velocidad.
“Ni lo sueñes”
Desaté un fuego sostenido sobre la criatura, enviando un torrente de balas que se estrellaron contra su voluminoso cuerpo, haciendo que saltaran chispas al contacto con su armadura. Ni si quiera el fuego sostenido de una M7 pudo detenerlo por completo. Se acercó lo suficiente como para balancear el martillo en mi dirección. Por supuesto, lo esquivé con relativa facilidad, descargandole en el proceso las pocas balas que quedaban en el cargador en su costado desprotegido. Sangre rojo-vino brotó de la herida.
El Brute aulló de dolor y se tambaleó hacia atras. Aproveché el momento para saltar y darle un fuerte golpe en la cabeza con la culata de mi rifle, agrietando su casco en el proceso. El Brute cayó al suelo, aturdido, pero aun muy vivo.
“Demonios, como aguantan estos tipos” murmuré con fastidio, cambiando a la Magnum y apuntándole a la cabeza. “Buenas noches” apreté el gatillo y los disparos de la M6C silenciada se estrellaron contra su desfigurado rostros, poniéndole fin de una vez por todas al persistente guerrero.
Suspiré.
En ese instante, un disparo de SRS resonó con fuerza. Cal había disparado. Recargando la M7, regresé con los demás. Cal estaba de pié, rifle en manos y completamente relajada. Los ODST estaban serca.
“¿Y?” Pregunté al acercarme.
“Objetivo neutralizado” respondió Cortéz. Miró un data pad adherido a su atebraso izquierdo. “Tenemos que movernos a la zona de extracción. No pasará mucho tiempo para que encuentren este lugar”
“Bueno, aque estamos esperando. Vámonos” dijo O’Brine.
…
TRANSMISIÓN DEL COMANDO ESPACIAL DE LAS NACIONES UNIDAS A-37688
CLAVE PUBLICA: N/A
PRIORIDAD: ALFA
DE: UNSC KRONSTADT DD-993
PARA: FLEEDCOM
ASUNTO: OPERACIÓN VELO GRIS
LA OPERACIÓN VELO GRIS FUE UN COMPLETO ÉXITO. El OBJETIVO FUE NEUTRALIZADO. NO HUBO BAJAS DE NUESTRO LADO. DATOS DE LAS RUINAS NO IDENTIFICADAS RECABADOS. NOS MOVEREMOS AL BORDE DEL SISTEMA PARA REALIZAR UNA TRANSICIÓN ALEATORIA AL ESPACIO REBUFO COMO LO ESTIPULA EL PROTOCOLO COLE. TIEMPO ESTIMADO DE LLEGADA AL PUNTO DE REUNIÓN, DOS SEMANAS.
/FIN DE LA TRANSMISIÓN/