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Harén de Sirvientas de Combate - Capítulo 168

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  3. Capítulo 168 - 168 De compras con el equipo
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168: De compras con el equipo 168: De compras con el equipo Lawrend levantó las manos a la altura del pecho y le dijo: —No, no lo haré.

Se lo pediré como es debido.

—¿…De verdad?

—preguntó Uva, dubitativa.

—Por supuesto.

No ayudaría a Feli Lana y te lo contaría si mi intención fuera secuestrarlas —replicó Lawrend.

—Tienes razón…

Uva asintió.

Sin embargo, todavía quedaban rastros de duda en sus ojos.

Había visto el lado sucio de la humanidad a lo largo de su vida en esa posada.

Las palabras de Lawrend no tenían la credibilidad suficiente como para que le creyera.

—Está bien, de acuerdo.

Volveremos aquí antes de marcharnos.

Podrás preguntárselo tú misma —le dijo, dándose por vencido.

—Sí, eso sería mejor —asintió Uva.

Uva se le quedó mirando a la cara un momento antes de darse la vuelta.

—Me voy…

—susurró Uva.

A pesar de que dijo eso, no abrió la puerta para irse.

Se limitó a quedarse allí, esperando a que Lawrend moviera ficha.

Por desgracia, Lawrend no tenía ninguna intención de llevársela con él.

Esperó un minuto entero.

Solo entonces se dio cuenta de que él no tenía intención de retenerla.

No pudo más que salir de la habitación con amargura, mordiéndose los labios.

—Ay…

De verdad se lo estaba esperando —se dijo Lawrend a sí mismo después de verla salir.

Lawrend entró en el cuarto de baño y se dio una ducha rápida antes de salir de la habitación.

Luego, llamó a la puerta de Nuon.

Toc, toc, toc.

—¿Quién anda ahí?

—preguntó Nuon desde el interior.

—Soy yo, Lawrend —respondió.

—¡Oh!

—exclamó Nuon y abrió la puerta.

Vio a Lawrend de pie frente a la puerta, con un aspecto lozano y el pelo ligeramente húmedo.

—¿Qué ocurre?

—le preguntó Nuon, perplejo.

—Vamos a comprar algunas provisiones para mañana —le dijo Lawrend.

—Es una buena idea.

Quizá deberíamos comprar algo de cecina para no tener que cazar todo el tiempo —respondió Nuon.

—Eso mismo estaba pensando —le dijo Lawrend con una sonrisa.

—Muy bien, vamos —le dijo Nuon, y salió de su habitación.

—¿Avisamos también a Logan?

—le preguntó Nuon a Lawrend.

Imaginó que Lawrend preferiría tratar lo menos posible con él.

Después de todo, se odiaban mutuamente.

—¿Por qué no?

Él también forma parte de nuestro equipo —respondió Lawrend con una sonrisa llena de confianza.

—Cierto —asintió Nuon.

…

—¿Y bien…?

¿Qué vamos a comprar?

—le preguntó Logan a Lawrend mientras caminaban por las calles.

Era casi medianoche y los farolillos iluminaban las calles.

Había más vendedores ambulantes que durante el día.

Era como si se celebrara algún tipo de evento.

—Comida y ropa.

Recuerda que llevamos tres días sin cambiarnos ni bañarnos —le dijo Lawrend con una sonrisa irónica.

—Agg…

Ahora que lo mencionas…

Apestamos…

Logan miraba al suelo con la vista perdida.

Recordar aquello lo llenó de vergüenza.

—Pero tú olías a jabón hace un rato, Lawrend —le dijo Nuon.

—Me di un baño, pero no me cambié de ropa.

¿Crees que eso cambia algo?

—respondió Lawrend con una sonrisa irónica.

—…

—Nuon se quedó sin palabras.

—En fin, allí hay una tienda de ropa.

Y parece decente —les dijo Lawrend.

Era una tienda grande y diáfana, llena de ropa hasta los topes.

Las prendas prácticamente cubrían las paredes.

—Bienvenidos, clientes.

¿Desean ropa de calle o ropa de combate?

Un dependiente se paró frente a ellos con una sonrisa.

Era tan alto como Lawrend y sostenía un báculo en una mano.

—Ah, hablando de eso, ¿dónde puse mi báculo?

De repente, Lawrend se acordó del báculo que le había dado Humilidad.

Se suponía que debía llevarlo consigo, pero no podía recordar en absoluto dónde lo había guardado.

—¿Tenías uno?

—le preguntó Nuon a Lawrend, sorprendido.

—Sí —asintió Lawrend, y luego se dirigió al dependiente—.

En cualquier caso, queremos de las dos.

—Gracias por elegir Valle Apresurado.

Síganme, les mostraré ropa que creo que les sentará bien —dijo el dependiente, haciéndoles una leve reverencia.

—Nunca te lo he visto.

¿Quizá te lo dejaste en la capital?

—le dijo Nuon.

—Puede ser —le respondió Lawrend a Nuon antes de volverse hacia el dependiente—.

Oiga, ¿tiene algo que nos ayude a guardar la ropa que vamos a comprar?

Será difícil cargar con ella sin más —preguntó mientras lo seguían al interior de la tienda.

—Qué nombre más raro…

—murmuró Logan mientras iba tras ellos.

—Esta capa está hecha de piel de Lagarto Terrestre de calidad.

Puede resistir los efectos de la magia que no tiene peso, como el fuego, hasta el nivel de un Mago Verdadero —les presentó el dependiente una capa marrón.

—Mmm…

¿Resiste la magia de rayos?

—preguntó Lawrend.

—Por desgracia, es como cualquier otra capa y deja que los rayos la atraviesen —dijo el dependiente, negando con la cabeza con tristeza.

—Me llevo cuatro.

Además, ¿las tiene con capucha?

—dijo Lawrend.

—¿Cuatro?

—×2
Nuon y Logan repitieron, confusos.

No tenían la visión doble como para confundir su grupo de tres con uno de cuatro.

—Sí, señor.

También las tenemos con capucha.

Y sobre lo de guardar las cosas que mencionó antes, hoy hemos recibido un producto especial de fuera —le dijo el dependiente con aire misterioso.

—Oh, ¿y qué clase de objeto es?

—preguntó Lawrend, sorprendido.

El dependiente acercó la boca al oído de Lawrend y susurró: —Un Anillo de Almacenamiento.

«¡¿Un Anillo de Almacenamiento?!», exclamó Lawrend para sus adentros.

Había oído hablar de ellos, pero nunca había tenido la ocasión de ver uno.

—¿Cuánto cuesta?

—le preguntó Lawrend al dependiente con solemnidad.

—Cincuenta mil de oro —le susurró de nuevo el dependiente al oído.

—¡¿Cincuenta mil?!

—gritó Lawrend, impactado.

—Se lo enseñaré si puede demostrarme que es capaz de pagarlo —le dijo el dependiente con una sonrisa ladina.

—Tsk —chasqueó la lengua Lawrend, molesto—.

Enséñemelo.

¿Ve esto?

Acto seguido, sacó la cartera del bolsillo y le mostró el contenido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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