Harén de Sirvientas de Combate - Capítulo 181
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181: ¿Está drogado?
• 181: ¿Está drogado?
• Lawrend perdió la noción del tiempo mientras seguía bebiendo el vino.
Estaba tan delicioso que no paraba de beber más y más.
Amene tenía la cabeza apoyada en su hombro.
Ambos tenían las caras sonrojadas.
—Lawrend, ¿quieres venir a mi casa?
Quiero enseñarte algo… —le dijo Amene con voz ebria.
—¿Qué es?
—le preguntó Lawrend.
—Es mi agradecimiento por cuidar de mi hermana pequeña —respondió Amene.
—¿Eh?
No has confirmado el bienestar de tu hermana pequeña, ¿verdad?
—le preguntó Lawrend, confundido.
Lo lógico era confirmar primero la verdad antes de que ella le diera las gracias.
—Puedo sentirlo… —Amene se puso la mano sobre el corazón antes de continuar—.
Nunca me has mentido hasta ahora.
Como gata semihumana, soy muy sensible a las emociones humanas.
—Eso… ¿Tanta confianza tienes en tu habilidad?
—le preguntó Lawrend solemnemente.
Él sabía que nunca había mentido.
Simplemente le resultaba desconcertante cuánta confianza podía depositar ella en su habilidad.
—Claro que sí.
Después de todo, soy una gata semihumana —le respondió Amene con una dulce sonrisa en el rostro.
—Agg —suspiró Lawrend, y le dijo—: Está bien, veré ese regalo tuyo.
—¿No tienes miedo de que te esté engañando?
—preguntó Amene, sorprendida.
Después de todo, Lawrend había sido demasiado precavido antes.
No tenía sentido que bajara la guardia ahora.
—¿Por qué iba a preocuparme?
El Jefe Tribal me habría matado hace mucho tiempo si hubiera querido —le dijo Lawrend con naturalidad.
—Ja.
Ni siquiera necesito mi arco para matarte, así que puedes confiar en nosotros —le dijo el Jefe Tribal a Lawrend en tono de burla.
—Sí…
Lawrend forzó una sonrisa.
Nunca pensó que oiría «matarte» y «confía en nosotros» en la misma frase.
—Ten cuidado, Lawrend —le dijo Nuon solemnemente.
—Más bien te lo diría a ti.
Estás solo con el Jefe Tribal —le dijo Lawrend con una leve sonrisa en el rostro mientras se levantaba.
—Agg.
Ahora que me lo recuerdas…
Nuon giró lentamente el cuello hacia el Jefe Tribal.
Casi había olvidado que el Jefe Tribal era alguien de gran calibre.
El Jefe Tribal había bebido con ellos con tanta normalidad que a Nuon se le había pasado por alto.
—¡Jajajaja!
No te preocupes.
No te haré daño —le dijo el Jefe Tribal a Nuon con una sonrisa afable.
—Eso es aún más sospechoso —respondió Nuon con escepticismo.
—Entonces, ¿quieres retarme a un juego?
—preguntó solemnemente el Jefe Tribal a Nuon.
—…
Lawrend los observó a los dos sin palabras.
—Sígueme —Amene agarró la mano de Lawrend y tiró de él para sacarlo de la casa de barro.
…
—¿Hm?
Este es el lote afrodisíaco… —murmuró el Jefe Tribal al darse cuenta, mientras se miraba la entrepierna.
—¿Afrodisíaco?
—le preguntó Nuon, confundido, mientras sostenía con los dedos un objeto negro parecido a una moneda.
—Han pasado diez años desde que hice este lote, así que olvidé que, por casualidad, hice uno afrodisíaco —le respondió el Jefe Tribal.
—…¡¿Eh?!
¡¿No significa eso que…?!
—exclamó Nuon con conmoción e incredulidad.
Luego colocó el objeto con forma de moneda en el tablero que había sobre la mesa.
Había otros objetos parecidos a monedas sobre la mesa, de colores blanco o negro.
Estaban jugando una partida de Reversi/Otelo.
Es un juego similar al Go, pero con un conjunto de reglas diferente.
El objetivo era llenar el tablero con la mayor cantidad de piezas de su respectivo color.
—Entonces, ¿por qué no me está afectando todavía?
—le preguntó Nuon.
—Hay que beber mucho… Está pensado para que su efecto sea lento —le explicó el Jefe Tribal con aire incómodo.
Luego colocó su pieza negra.
Después, volteó algunas de las piezas del tablero, convirtiéndolas a su color.
—¿No bebieron mucho ellos dos?
¡Amene fue la que más bebió!
—le dijo Nuon, preocupado.
Él también colocó otra pieza en el tablero.
—¡Jajajajaja!
—El Jefe Tribal se rio y le tranquilizó—.
No te preocupes.
Nosotros, los semihumanos, nos enorgullecemos de nuestra virginidad.
Solo la ofrecemos a nuestro compañero de por vida.
Aunque Amene esté borracha, no lo hará con él.
—Uf.
Eso es tranquilizador… —Nuon suspiró aliviado.
—¿Qué?
¿Estás interesado en ella?
—el Jefe Tribal lo miró sorprendido.
—¡No lo estoy!
Nuon negó con la cabeza con vehemencia.
—Hecho —dijo el Jefe Tribal mientras colocaba su pieza negra en el borde del tablero y volteaba las piezas blancas del centro.
—¡Agg!
¡Perdí!
¡Otra más!
—Nuon apretó los dientes con rabia.
…
Lawrend siguió a Amene en silencio mientras ella tiraba de su mano.
No pudo evitar disfrutar de la suave sensación de su mano.
Sin embargo, podía sentir cierta aspereza en algunos de sus dedos.
Debía de ser por su uso del arco.
Los dos caminaron en silencio a través de la noche oscura.
Algunos gatos semihumanos se fijaban en ellos y les lanzaban miradas extrañas.
—Oye, ¿cómo de lejos está tu casa?
—le preguntó Lawrend con curiosidad.
Ya habían salido de la aldea.
—Ya casi llegamos… Jaa… Jaa… —le respondió Amene mientras jadeaba.
—Podemos tomar un descanso si estás cansada —le dijo Lawrend, preocupado.
—N-No te preocupes.
Nyaa…
Amene le tranquilizó.
—¿Estás segura?
Tu mano está caliente —le dijo Lawrend al darse cuenta de que la mano de ella estaba más caliente que antes.
—Solo un poco más… —murmuró Amene.
—¿Eh?
Lawrend estaba confundido.
¿De verdad era tan importante su regalo?
—Yo… ya no puedo más.
Amene se dio la vuelta de repente y se encaró con él bajo un árbol.
—Está bien.
Descansemos —le dijo Lawrend con una sonrisa.
Se sentó en la hierba y tiró de ella para que se sentara.
En ese momento, estaban en medio del bosque.
—Lawrend, no tengo nada con lo que recompensarte, así que… solo puedo regalarte esto —le dijo Amene a Lawrend antes de descubrirse de repente los pechos.
—¡¿Qué?!
—exclamó Lawrend en estado de shock.
Este giro de los acontecimientos fue demasiado repentino para él.
—Sé que son pequeños, pero… espero que te exciten… Jaa… Jaa… N-nyaa… —Amene jadeaba sin parar.
Lawrend se quedó mirándolos y se sintió excitado.
—No puedo darte mi virginidad, pero puedo satisfacerte con mi otro agujero por esta noche —le dijo Amene a Lawrend.
Luego se dio la vuelta y se inclinó hacia adelante antes de quitarse la piel de bestia que le envolvía la entrepierna.
[ACLARACIÓN: NO APRUEBO DROGAR BEBIDAS PARA OBTENER CONSENTIMIENTO.]
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