Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 498
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Capítulo 498: Repentina revelación
—¡Rudy! —lo llamó Janel.
Rudy se dio la vuelta y preguntó: —¿Hmm?
—Si no te importa, ¿puedes esperar unos minutos? ¡Una empleada vendrá pronto, así que estaré libre!
—Ah, ¿quieres que te deje en tu casa?
—¡Sí!
«Bueno, todavía está oscuro, así que supongo que tiene miedo», se dijo Rudy para sus adentros.
—¡De acuerdo!
Rudy volvió a la tienda y esperó a que llegara la empleada para que Janet pudiera irse. Mientras lo hacía, solo se concentraba en Rebecca.
Ahora que el sol estaba a punto de salir, los clientes habían empezado a llegar. Era la hora en que la mayoría de la gente se despertaba y hacía sus quehaceres diarios. Y la tienda estaba justo en una calle que toda la gente usaba, ya que era la única avenida para entrar y salir del pueblo.
Tras estar sentado allí observando la tienda, a Rudy le vinieron viejos recuerdos, llenos de pura nostalgia.
Sonrió levemente al recordar la frecuencia con la que solía acompañar a Rebecca cuando iba a trabajar. Cuando era niño, Rebecca solo trabajaba en el turno de día, ya que no podía llevarse a Rudy con ella ni dejarlo solo en casa por la noche.
«En serio, ha estado conmigo toda mi vida. Ha hecho tantas cosas por mí. No dejo de repetirlo, pero es que no puedo evitar pensar en lo mucho que se ha sacrificado por mí. ¿Es eso lo que significa ser madre?».
En el fondo, Rudy se sentía culpable por tener pensamientos indecentes sobre Rebecca.
«¿Quizás… no debería hacerlo? Dejando todo a un lado, sigue siendo mi madre. ¿Qué pensaría si le dijera que la deseo? ¿Cómo reaccionaría? Me parece asqueroso, y no puedo creer que haya caído tan bajo, pero… la deseo.
»No, Rudy. Todavía no es demasiado tarde. Puedes echarte atrás. Saca estos pensamientos de tu mente y controla tus deseos. Todavía puedes convertirte en un chico normal de instituto. Puedes mantener una relación normal con ella».
¡SUSPIRO!
Rudy soltó un suspiro de frustración y murmuró: —Ojalá no fuera mi madre.
¡TING!
Las orejas de Rudy se aguzaron al oír un agudo tintineo. Levantó la cabeza y miró a su alrededor, pero no pudo encontrar la fuente. Al principio, pensó que era solo un fallo de la alarma de la puerta, pero poco después, cuando un cliente entró, el sonido fue normal.
Un rato después, la empleada llegó para su turno, y Janet se cambió de inmediato.
—Vámonos —le dijo a Rudy.
—Sí. —Rudy miró a Rebecca, que estaba ocupada en la caja—. Mamá, ya me voy.
—Sí, cuídate.
Rudy y Janet se fueron a toda prisa. Tras salir de la tienda y caminar unos segundos, Rudy miró al cielo y dijo: —Ya no está tan oscuro.
Janet se mordió los labios y miró a Rudy por el rabillo del ojo para preguntar: —¿Eso significa que no vendrás a dejarme?
—Ya te lo prometí, así que… —Rudy se encogió de hombros y dijo—. Y tu casa está más o menos de camino, así que no me importaría tomar un desvío.
Janet sonrió con la comisura de los labios y preguntó: —¿Y bien…? ¿Cómo es tu relación con Rebecca?
—¿Hmm? —Rudy se volvió hacia Janet con cara de sorpresa y pensó: «¿Me ha visto quedarme mirando embobado a mamá?».
—¿A qué te refieres? —se hizo el tonto Rudy.
—Quiero decir… es joven y está en la edad en que la belleza de una mujer está en su apogeo. Y… has estado viviendo con ella durante mucho tiempo. Tenía curiosidad por saber qué piensas de ella.
—Espera… espera, espera. ¿A qué te refieres… con joven? O sea, no quiero decirlo, pero está en la treintena.
—¿Qué, no? —Janet enarcó las cejas confusa y dijo—. Tiene 29. ¿De qué estás hablando?
Rudy se detuvo en seco y se volvió hacia Janet con una expresión de desconcierto en el rostro, como si hubiera visto un fantasma, aunque estaba acostumbrado a eso.
—No tiene 29. ¿De qué estás hablando? Tengo 18, así que si ella tiene 29, ¿no significaría eso que me dio a luz cuando tenía como… ¡¿11?! —exclamó Rudy.
—Ehh… —Janet tardó un momento en procesar lo que Rudy acababa de decir. Luego, tragó saliva con ansiedad y preguntó—: ¿Podría… ser que no lo sabes?
—¿Saber qué?
—¿Que… ella… no es tu madre?
—¡¿Qué coño?!
—¿Así que de verdad no lo sabías, eh? —Janet jadeó de repente y se tapó la boca—. ¿Podría ser que se suponía que era un secreto y la he cagado a lo grande?
—Espera. —Rudy le puso las manos en los hombros a Janet y la acercó a él. Luego, la miró a los ojos y preguntó—: ¿Cómo sabes todo esto? ¿Y qué más sabes?
—Cómo lo sé… bueno… —Janet desvió la mirada y dijo—. Sé su edad porque miré el currículum de Rebecca no hace mucho. Y… en cuanto a su relación contigo…
—¿Hmm?
—Me lo contó mi madre.
—¿Y por qué lo sabe ella?
—¿Recuerdas que nos encontramos en la tienda la otra noche no hace mucho?
—¿Cuando le estabas gritando a tu madre?
—Sí, y no estaba gritando —replicó ella—. Pues, después de llegar a casa, mi madre no paraba de hablar de ti y de lo disciplinado que eres. Y entonces dijo: «Aunque Rebecca no es su madre de verdad, se llevan muy bien. ¿Por qué no aprendes un poco de él?».
»Y luego añadió: «Me alegro de que haya salido adelante. No estaba segura de si sería capaz de manejarlo todo después de la muerte de su hermana». Esa fue la primera vez que yo también lo oí, y esa es la razón por la que miré el currículum de tu madre, porque tenía curiosidad por su edad.
Rudy soltó a Janet, pero seguía desconcertado por lo que acababa de descubrir.
«¿Por qué nunca me han contado esto?».
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¡Gracias, @Natz_18, por el regalo!
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