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Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 515

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Capítulo 515: Noche de Boda

Los alimentos y las bebidas son necesarios para todo ser vivo, ya sea un humano, un animal, un pájaro o seres pertenecientes a otras razas. Pero también eran una forma de entretenimiento en la vida.

A todo el mundo le encantaba comer y beber a placer, pero solo unos pocos conseguían comer su comida o bebida favorita cada día. En cuanto a las bebidas, les gustaban por su sabor dulce y no podían dejar de beberlas.

Algunos incluso podían volverse adictos a la comida. Pero sabían que tenían que parar en algún momento, ya que consumir demasiados dulces y bebidas podía dañar sus cuerpos, lo que era malo para su cartera en todos los sentidos.

Sin embargo, la leche de Rudy no era nada de eso. Era beneficiosa en todos los sentidos y estaba disponible de forma gratuita, pero solo para las chicas. Podían obtenerla chupando de un conducto y disfrutar de la bebida una vez estuviera cargada.

—¡Me estoy corriendo!

Maria se encontraba en esa situación. Aunque solo había pedido una ronda más, acababa de recibir la quinta. Y, a diferencia de antes, empezó a tragarla rápidamente sin dejar de saborear su sabor.

Agarró la serpiente de Rudy. —¡Una más, por favor! —dijo—. ¡Esta será la última!

Rudy enarcó una ceja. —Dijiste lo mismo la última vez, y la anterior también —dijo.

—¡No, esta será la última! ¡Lo prometo!

—No.

—¡Por favor!

—¡No es no!

Maria infló las mejillas y empezó a revolcarse en la cama, igual que un niño que tiene una rabieta cuando sus padres no le compran su juguete favorito.

—Vamos… Podrás beber más tarde. Quiero tener sexo contigo ahora mismo.

Maria se cubrió la cueva. —No dejaré que la metas —dijo.

—Vaya. Esa es… esa es la primera vez que alguien me amenaza así —rio él con nerviosismo.

—Si quieres follarme, tienes que dejarme tomar un trago más —exigió Maria.

Rudy reflexionó un momento en busca de una solución. —¿Sabes? Aún puedes beberla más tarde —dijo.

—Dijiste lo mismo hace un rato.

—Esto es diferente. Escucha, te follaré, y cuando esté a punto de correrme, te dispararé el semen en la boca —sugirió Rudy—. De esa manera, ni siquiera tendrás que cansarte la boca para chuparme la polla. Y, de hecho, te sentirás bien cuando te folle.

Maria entrecerró los ojos. —Más te vale no mentir —dijo.

—Lo verás por ti misma —sonrió Rudy con arrogancia.

Se subió a la cama y abrió las piernas de Maria, pero ella seguía cubriéndose la cueva con las manos.

—¿Tengo que hacer los honores? —preguntó él.

—Adelante.

Rudy apartó las manos de Maria de su cueva y la tocó antes de introducir un dedo.

—Tu coño está muy húmedo. ¿Cómo podías torturarlo así?

Rudy le chupó todo el jugo de la cueva y abrió la entrada con los pulgares.

—Parece que está lista.

Rudy colocó su serpiente en la entrada de la cueva de Maria e introdujo la punta dentro.

—¿Dolerá? —preguntó Maria con voz queda.

—Bueno…, sí.

—¿No puedes hacer que no duela?

—¿Mmm?

—Puedes hacerlo todo, ¿verdad? ¿Por qué no haces algo para que sea indoloro? —preguntó Maria con una expresión curiosa pero serena en el rostro—. Aunque no pasa nada si no puedes hacerlo.

—No, en realidad es una buena idea. No parece tan difícil. Podría hacerlo posible utilizando los principios de los analgésicos y la anestesia, pero eso también eliminaría la sensación de presión. Y créeme, el sexo no es nada sin placer.

Tras unos segundos de reflexión, Rudy chasqueó los dedos al tener una idea que sonaba bastante sencilla, pero complicada de hacer realidad.

—Puedo impedir que los receptores del dolor envíen las señales a tu cerebro. De esa forma, no sentirás ningún dolor, pero el placer seguirá ahí —declaró.

—Hazlo, entonces.

—No soy médico, pero puedo intentarlo. —Rudy colocó la mano sobre la cueva de Maria y murmuró algo.

—¿Ha funcionado? —preguntó Maria.

—Hice lo que tenía que hacer, pero ahora es el momento de probarlo.

Rudy empujó su serpiente un poco más profundo, y la punta entera penetró en la cueva de Maria.

—No me duele.

—Espera a que llegue a tu himen.

—¡Me estás asustando con tanto suspense!

Rudy respiró hondo y hundió su serpiente entera dentro de la cueva de Maria de un solo golpe.

—¡…! —Los ojos de Maria se abrieron como platos mientras su cueva se llenaba con la serpiente de Rudy.

—¿Te ha dolido? —preguntó Rudy con calma.

—No…, pero me siento… ¿rara? Siento como si tuviera el estómago taponado por algo caliente, largo y grueso. Me pregunto si así es como se siente una puñalada.

—No hables de eso cuando estamos follando —suspiró Rudy.

—Estoy en la Mafia, así que es natural que hable de eso —dijo ella con una sonrisa.

Rudy echó un vistazo a la cueva de Maria. —Bueno, no hay duda de que estás sangrando —murmuró—. Y… la sábana está manchada.

—¡¿Qué?! ¿Por qué estoy sangrando? ¡¿Voy a morir?!

—No… —murmuró Rudy, negando con la cabeza con incredulidad—. Por esto es por lo que la educación sexual se recibe de una fuente auténtica. ¿Y por qué actúas como si nunca hubieras tenido la regla?

—¿Me creerías si te dijera que reaccioné igual con mi primera regla?

—Totalmente. Es algo propio de ti.

—Lilim me ayudó en aquel momento.

Rudy masajeó los pechos de Maria mientras empezaba a mover lentamente las caderas hacia delante y hacia atrás. Podía ir más rápido, ya que Maria no sentía dolor, pero no habría ninguna diferencia, pues tampoco le gustaría.

Rudy quería que Maria probara el placer del sexo, como había hecho con las otras chicas.

Pocos minutos después, Maria empezó a gemir suavemente, al parecer disfrutando de su primera vez. Sus gemidos se fueron haciendo cada vez más fuertes a medida que probaba el placer del sexo.

Miró a Rudy a los ojos. —¡Más rápido! —dijo.

Así comenzó la noche de bodas de una Princesa de la Mafia y el Señor del Harén.

—¡Más rápido~! ¡Muévete más rápido~! —exigió Maria.

—¿Ah, sí? ¿Así es como pides algo? —respondió Rudy con una sonrisa. Por supuesto, no iba a dejar pasar su berrinche de antes tan fácilmente. La provocó durante un rato con una embestida lenta, pero luego aumentó la velocidad.

—Amn~ Siento que me voy a correr otra vez~ —gimió Maria.

—Pues adelante. Mis embestidas no pararán hasta que te desmayes.

Unos segundos después, Maria apretó la sábana mientras se acercaba al orgasmo. Su cueva se contrajo, pero Rudy no se detuvo hasta que ella tuvo el orgasmo.

—¡Aanh~! —gimió con fuerza.

Sin embargo, Rudy solo se detuvo un segundo y continuó machacándola.

—Espera… ¡¿por qué se siente aún mejor ahora?! —preguntó ella.

—Ese es el placer del sexo.

—Mnh~ ¡Oye! ¿Por qué siento tanto hormigueo~? —preguntó Maria mientras gemía.

—Es solo que estás sensible ahora mismo.

Rudy apretó suavemente los pechos de Maria y la subió a su regazo. Luego, continuó moviendo las caderas mientras le apretaba los pechos. Sus miradas se cruzaron y sus labios se rozaron varias veces, pero no se besaron.

—Maria… —Rudy la llamó por su nombre y la besó una, dos y otra vez. Siguió besándola mientras disfrutaba de su cuerpo suave y sus sensibles reacciones.

Jugaba con sus pezones mientras a veces le mordía los labios y embestía con fuerza.

Maria había perdido la noción de todo. Ya no le importaba su bebida ni ninguna otra preocupación que tuviera.

Enroscó los brazos alrededor del cuello de Rudy y siguió besándolo mientras él hacía su trabajo. Un rato después, se mordió los labios y también empezó a moverse arriba y abajo. Su agarre en el cuello de Rudy se hizo más fuerte y sus besos se volvieron agresivos.

Rudy se dio cuenta de que ella estaba a punto de tener un orgasmo, así que se detuvo y la empujó de nuevo sobre la cama. Luego, la agarró por la cintura y la levantó, aumentando la velocidad de sus embestidas.

—Anh~ Mnh~ Nh~ —gimió ella.

—Sé que te estás esforzando al máximo por contener tus gemidos, pero cuanto más lo intentes, más excitante será. Haré que gimas de todos modos, así que ya puedes dejar de intentarlo.

—No~ Mnh~ No quiero actuar sin pudor como Lilim, que gritaba tan fuerte. No quiero que me veas así~.

—Oh, me encanta cuando las chicas gimen con mi polla. Venga, deja de intentarlo. Eres la única chica a la que no quiero provocar en la cama —dijo con calma.

—Mnh~.

—Bueno, como quieras, entonces.

Rudy separó un poco las piernas de Maria y las enroscó alrededor de su cintura. También usó la telequinesis para sostenerla en el aire mientras sus manos jugaban con sus pechos y el clítoris.

—¡…! —Maria se mordió los labios con más fuerza y apretó la sábana para contener sus gemidos, pero no había posibilidad de ganarle a Rudy.

Rudy disminuyó la velocidad de sus embestidas, pero empezó a hundir su serpiente más y más profundo con cada una. A menudo empezaba a embestir rápido y reducía la velocidad en la siguiente embestida.

Su siguiente movimiento era impredecible, por lo que Maria no podía prepararse para él. Se había dado cuenta de que, tarde o temprano, acabaría gimiendo en voz alta, igual que Lilim.

—Oh, tienes suerte —dijo Rudy—. Yo también estoy a punto de correrme.

—¡¿De verdad?! —preguntó Maria con curiosidad—. ¡Corrámonos juntos!

Maria supuso que si Rudy estaba cerca de correrse, sería capaz de contener sus gemidos hasta entonces, pero estaba muy equivocada.

—Sí, en unos cinco minutos —añadió él.

—¡¿Cinco minutos?! —exclamó Maria—. Eso es… ¡aanh~!

Maria se tapó la boca al soltar accidentalmente un fuerte gemido.

—Vale, ya que te gustan las apuestas y los juegos, ¿qué tal un reto? —preguntó Rudy con una sonrisa en la cara.

—¿Mmm? —Maria enarcó una ceja sin abrir la boca.

—Si consigues contener tus gemidos hasta que me corra, te dejaré beber mi leche. Y si acabas gimiendo, no tendrás tu bebida en lo que queda de noche.

—¡Mmm! —Maria frunció el ceño con rabia, pero no podía arriesgarse a abrir la boca.

—Es justo, ¿verdad? Si quieres beber mi leche, tendrás que ganártelo. Puedes hacer lo que quieras para contener tus gemidos. Puedes mantener las manos en la boca como estás haciendo ahora —se encogió de hombros Rudy—. Y en cuanto a mí, con mi polla es suficiente.

Después de eso, Rudy activó su pistón y comenzó a machacar la cueva de Maria lenta y bruscamente. Los pechos de Maria rebotaban mientras Rudy embestía contra ella, y como fan de los objetos blandos y elásticos, Rudy no pudo reprimir su impulso de apretarlos.

Maria no pudo contener todo el placer y acabó dejando escapar un gemido.

—¡Nhm~!

«Es una chica dura. Ni siquiera Jane fue capaz de contener sus gemidos durante tanto tiempo. Su entrenamiento en la mafia debe de ser otra cosa. Sin duda, está gimiendo, pero sus gemidos no salen por su boca. Por no mencionar que está jodidamente apretada. Debe de estar disfrutándolo demasiado.

Y su coño también lleva un rato contrayéndose. Está intentando contener su orgasmo para que podamos corrernos juntos. Tengo que admitir que su capacidad de concentración es admirable»

Rudy quería quitarle las manos de la boca a Maria, pero hacerlo contaría como trampa. A menos, claro, que las moviera ella misma. Sin embargo, había un truco que podía usar para hacerlo sin romper las reglas.

Continuó apretándole los pechos y acercó la cara para chupárselos. Le pellizcó los pezones y los chupó alternativamente.

Maria pensó que esa era la estratagema de Rudy para hacerla gemir, pero estaba equivocada.

Rudy aprovechó la oportunidad cuando Maria estaba concentrada en otra cosa; le apartó las manos de la boca y la besó en los labios.

—¡…!

Los ojos de Maria se abrieron de par en par por la sorpresa, ya que ahora no tenía forma de contener sus gemidos.

Al mismo tiempo, Rudy aumentó la velocidad de su pistón y la machacó más profundo y más rápido.

—¡Mnh~ Anm~~ Mnh~!

Maria gemía mientras besaba a Rudy, y la única forma de evitar gemir en voz alta era seguir besando a Rudy hasta que él se corriera.

Sin embargo, eso la desvió de su objetivo, que era beber su dulce leche. De una forma u otra, Rudy había conseguido que Maria se olvidara de todo lo demás.

===

¡Gracias, @Ok_Two, por el regalo!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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