Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 526
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Capítulo 526: 2 Hermanas
Unos segundos después, Jessica volvió con un vaso lleno de agua. Caminaba con paso firme, ya que había llenado el vaso entero, literalmente. El agua se derramaría del vaso si movía la mano lo más mínimo.
—… —Rudy disfrutó de su lenta caminata y sonrió al ver a Jessica esforzarse al máximo. Pero cuando entró en la sala, sus pies tropezaron con la alfombra y se cayó.
Sin embargo, Rudy usó sus poderes para sujetar el vaso y el agua antes de que cayeran al suelo, mientras agarraba a Jessica y evitaba que se cayera.
—Cuidado. —Cargó a Jessica con una mano y la dejó en el sofá después de coger el vaso del aire.
—…
Rudy se dio cuenta de que Jessica respiraba con dificultad, así que se agachó frente a ella y con calma le preguntó: —¿Estás bien?
—Sí —Jessica negó con la cabeza.
—Se supone que ahí tienes que asentir —rio él suavemente.
—Tenía miedo… —murmuró ella.
—Claro que lo tenías. —Le sonrió con dulzura y le dio unas palmaditas en la cabeza. Luego, se sentó a su lado y dijo—: Es natural.
Le entregó el vaso y dijo: —Toma, bebe un poco de agua. Te ayudará.
Jessica sujetó el vaso con ambas manos y, lentamente, empezó a dar pequeños sorbos.
Rudy se mordió los labios y apretó los puños para calmar su ira. Por alguna razón, se sentía furioso consigo mismo y con las circunstancias.
Esperó a que Jessica terminara de beber, aunque solo bebió medio vaso y lo dejó sobre la mesa.
—¿Puedo beberlo? —preguntó Rudy.
—Sí.
Rudy se bebió el resto del agua del vaso y soltó un suspiro mientras se relajaba en el sofá.
Jessica miró a Rudy por el rabillo del ojo y preguntó: —¿Qué eres tú de mi hermana?
—¿Mmm? Ya te dije que soy su amigo.
—Pero, ¿por qué tendría a un viejo como amigo?
—Deja de llamarme viejo. O me llamas por mi nombre o usas pronombres. —Rudy cerró los ojos mientras se recostaba en el sofá y apoyaba la cabeza en el respaldo.
—¿Cómo te llamas?
—Ya me presenté hace un rato, vamos… —Rudy suspiró con un gemido—. Me llamo Robert.
—¡Estás mintiendo!
—… —Rudy abrió los ojos sorprendido y preguntó—: ¿Por qué piensas eso?
—No tienes cara de Robert.
—Vaya… ¿así que ahora las caras también deben coincidir con los nombres?
Jessica entrecerró los ojos y preguntó: —¿Está mintiendo, señor?
—Sí.
—¡Lo sabía!
—Baja la voz. El nombre no importa, ¿o sí?
—¡Claro que importa!
Rudy miró a Jessica a los ojos y dijo: —Me llamo Rudy.
—No te pega con la cara.
—Bueno, gracias.
—¿Cómo conociste a mi hermana? —preguntó Jessica con curiosidad.
«Una niña me está entrevistando…».
—La conocí en la escuela.
—¿Eres tonto?
Rudy le pellizcó las mejillas a Jessica y dijo: —¿Qué has dicho?
—Eres muy viejo y todavía vas a la escuela. Tienes que ser tonto, ¿no?
—Soy profesor en su escuela.
—¡Oh! ¡¿Entonces eres listo?!
—Y que lo digas.
—Pero si eres su profesor, ¿por qué no estás en la excursión del colegio y por qué no tenías ni idea?
—Yo… soy un profesor nuevo. Todavía no he empezado a dar clase oficialmente.
—Ya veo.
—Bien, bien.
—¡Espera! ¡¿Eso significa que también me darás clase a mí algún día?!
—Sí.
La cara de Jessica palideció al oír eso. Tragó saliva con ansiedad y preguntó: —¿Me… me pondrás malas notas?
—¿Por qué haría eso?
—Porque te he llamado viejo… —dijo en voz baja.
«Mmm, puedo usar esto para conseguir más información», se dijo Rudy para sus adentros.
—Te perdonaré si respondes a algunas de mis preguntas —dijo con calma—. ¿Quién es el hombre de la casa?
Jessica ladeó la cabeza, confundida, y preguntó: —¿Qué significa eso?
«Supongo que tendré que ser más directo».
—¿Dónde está… eh… Alberto? ¿Es tu padre?
—¡¿Cómo sabes eso?!
«Tomaré esa reacción como un sí». Rudy canturreó divertido y pensó: «Así que mi supuesto padre —Alberto—, es en realidad el padre de Mamá y Jessica. Mamá me había dicho que murió cuando yo tenía tres años, así que eso sería en… eh… 1993 o 1994.
En otras palabras… debería estar vivo ahora mismo». Rudy le sonrió a Jessica y preguntó: —Entonces, ¿dónde está?
El rostro de Jessica se ensombreció mientras murmuraba: —Dejó de venir a casa hace unos meses.
—Eh…
—Solía venir a casa dos veces por semana, pero dejó de visitarnos por completo hace unos meses —repitió Jesicca, esta vez en voz alta.
—Espera… entonces, ¿quién más vive aquí?
—Solo mi hermana y yo…
«¡¿Me estás jodiendo?! ¡¿Una niña de siete años y otra de diez viviendo solas sin ningún adulto?! ¡¿Cómo sobreviven y qué coño le pasa a ese viejo?!».
—¿Y tu madre? ¿Qué le pasó? —preguntó Rudy con calma.
«Mamá nunca ha hablado de su madre, así que no sé nada de ella. Siempre he sentido curiosidad por Mamá y su familia, incluso en mi vida pasada, pero Mamá nunca me respondió como es debido».
Jessica negó con la cabeza y dijo: —Nunca he conocido a mi madre. Ni siquiera sé su nombre.
—Entonces, ¿cómo estáis sobreviviendo las dos? —Rudy no pudo guardarse la pregunta. Quería saber cómo se las arreglaban.
—La pareja de ancianos de al lado nos da comida. Mi Hermana también consigue dinero del colegio haciendo tareas escolares.
—¿Tareas escolares?
—Cuando acaban las clases, mi hermana revisa todas las aulas y cierra las ventanas abiertas, limpia la pizarra, arregla los pupitres y barre el aula para sacar la basura. Pero solo lo hace los viernes. Y a cambio, le dan dinero que usamos para la comida.
«Así que Mamá ha estado asumiendo responsabilidades desde que era una niña. Maldita sea, todo lo que ha hecho en su vida es trabajar y asumir responsabilidades. Maldito seas, Alberto. Estés donde estés, espero que estés sufriendo.
¿Cómo pudiste dejar que unas niñas sobrevivieran solas? Espera… ¿es esa la razón por la que me enviaron precisamente a esta línea temporal? ¿O estoy volviendo a darle demasiadas vueltas a las cosas? ».
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N/A: ¿Está dándole demasiadas vueltas?
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