Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 527
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Capítulo 527: Rudy conoce a Rebecca
—¿Está bien, señor? De repente se ha puesto triste —preguntó Jessica con cara de preocupación.
—Sí, estoy bien… En realidad, no. Necesito ir al baño. ¿Puedes indicarme el camino?
—Vale, pero… no tenemos agua. ¿Quiere hacer del uno o del dos?
—Del uno.
—¡Vale! —Jessica saltó del sofá y dijo—: ¡Sígame!
Por supuesto, Rudy ya sabía dónde estaba el baño. Solo quería desviar la atención de Jessica.
Jessica llevó a Rudy al baño y le dijo: —Aquí es.
—Gracias.
Rudy abrió la puerta y entró, pero Jessica entró con él.
—… —Rudy enarcó una ceja y preguntó—: ¿Qué haces?
—¡Quiero ver!
Rudy la echó de inmediato y cerró la puerta. Una vez que terminó, salió y se encontró a Jessica en la puerta.
—¿No tienes nada más que hacer? ¿Y los deberes? —le preguntó.
—¡Ya hice los deberes en el colegio porque no puedo hacerlos en casa!
—¿Por qué no? —preguntó él con cara de confusión.
—Nosotros… no tenemos electricidad aquí, así que es difícil hacer los deberes o estudiar por la noche…
—¿Siempre ha sido así?
—No, no. Desde que mi padre dejó de venir. Al cabo de un mes, vinieron unas personas y cortaron la línea de la luz.
«Lo más probable es que sea porque no pagaron la factura. Esto es algo parecido a mi infancia, pero yo lo tuve más fácil. Mamá hizo todo por mí para que yo pudiera tener una vida mejor».
Jessica empujó a Rudy a un lado y dijo: —¡Muévete! Quiero hacer pipí.
Rudy fue a la cocina y revisó el lugar donde Rebecca solía esconder el dinero. Cuando miró allí, encontró unas pocas monedas y facturas que estaban por pagar.
Rudy sacó su cartera y el dinero del bolsillo que había retirado del banco para dárselo a Reina, el cual ella se había negado a aceptar. Dejó cincuenta mil dólares a un lado, esperando que Rebecca los encontrara y los usara sabiamente para vivir una vida decente.
Luego, usó sus habilidades de visión combinadas y escaneó toda la casa para ver las tuberías del agua y el cableado eléctrico.
«Tendré que encargarme de esto más tarde. No sé por qué estoy aquí, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad de ayudarlas de alguna manera».
Rudy revisó el frigorífico, pero, por supuesto, estaba vacío y apestaba al no estar en uso.
«¿Por qué esperaba encontrar algo aquí…?».
Revisó los estantes de la cocina, pero no pudo encontrar nada que se pudiera comer, excepto algunas especias, aceite y dos tomates.
—…
Abrió la llave de la hornilla para comprobar si la tubería del gas funcionaba, pero no lo hacía.
«¿Cómo preparan la comida sin hornilla? Dudo que Mamá traiga comida de fuera…».
Rudy comprobó todo eso antes de que Jessica terminara en el baño, y luego se fue corriendo a la sala de estar.
«Entonces… ¿qué debería hacer ahora?», se preguntó. «Le mentí a Jessica diciéndole que conozco a Mamá, y ya casi es hora de que Mamá regrese. Si llega a casa y me ve, está claro que se asustará al encontrar a un extraño en su casa con su hermana pequeña».
«Y Jessica también descubriría que le mentí. Obviamente, no voy a vivir solo con ellas, pero no puedo quedarme con ellas. Espera… ¿por qué no puedo quedarme con ellas? Si consigo convencer a Mamá de que no soy un extraño, no debería haber problemas».
«¿Pero cómo…?».
Rudy reflexionó durante unos segundos y pensó: «¿Y si finjo ser amigo de Alberto? Pero ya le dije a Jessica que soy amigo de Rebeca».
¡SUSPIRO!
«Debería haberle dicho lo mismo a Jesicca, pero en ese momento no estaba seguro de si Alberto era realmente su padre. ¿Debería usar mi habilidad para hipnotizar a Jessica? Realmente no quiero hacerlo, sobre todo a una niña de siete años. ¿Pero tengo otra opción?».
—Bueno, todavía queda algo de tiempo antes de que vuelva. Puedo pensar en algo…
La puerta principal se abrió de par en par mientras se oía una voz: —¡Jess, tu hermana está en casa~!
—¡…!
Era, por supuesto, Rebecca.
Cuando Rebecca vio a Rudy en la casa, retrocedió un poco con cara de miedo y recorrió la casa con la mirada sin mover la cabeza en ninguna dirección.
—¿Quién… es usted? —preguntó ella con voz temblorosa.
Rebecca llevaba su uniforme escolar y una bolsa de la compra en las manos que contenía pan y algunas verduras. En la otra mano, sostenía dos huevos.
—Soy amigo de Alberto —se presentó Rudy con calma.
—¡¿Cómo se llama?!
—Robert.
—¡Mi padre nunca ha mencionado a nadie con ese nombre!
—Sí, lo sé —sonrió él amablemente y dijo—: He venido a ver cómo están porque Alberto no puede venir por alguna razón. Me pidió que pasara por aquí para ver si ustedes estaban bien.
—¿Tiene alguna prueba?
—Puede preguntarme lo que quiera.
—¿Cómo me llamo?
—Rebecca.
—¡Cualquiera puede saber eso!
—Bueno, ha sido usted quien me ha hecho esa pregunta. Puede preguntar otra cosa para confirmarlo.
—…
—Adelante.
—¡No sé qué preguntar! ¡¿Qué se supone que pregunte?! —entró en pánico Rebecca.
—Te lo aseguro, no quiero hacerte daño. Solo estoy aquí para ayudarte.
—¿Por qué debería creerte?
—Eso depende de ti.
—¿A qué viene tanto… ruido…? —Jessica entró en escena y vio a Rebecca.
—¡Hermana! —Su cara se iluminó mientras corría hacia ella y la abrazaba—. ¡Estás en casa!
—Sí… —Rebecca escondió a Jessica detrás de ella y dijo—: No te preocupes, Jess. Yo te protegeré.
—¿Protegerme…? ¿De qué? —preguntó Jessica con cara de desconcierto.
—¡De este hombre!
—Ehhh… pero dijo que era tu… —Jessica se detuvo a media frase y entrecerró los ojos para mirar a Rudy.
«Oh, genial. ¡Puedo engañar a muchos, pero no he podido engañar a dos niñas!».
—Dijo que es amigo de padre. ¿Lo conoces, Jess? —le preguntó Rebecca a Jessica.
Jessica enarcó las cejas y entrecerró los ojos hacia Rudy, como si lo estuviera juzgando en su mente.
«¿Debería usar la hipnosis?», se preguntó Rudy.
Estaba en conflicto sobre tomar esa decisión, ya que no quería usar sus poderes en las personas cercanas a él; aunque era la primera vez que conocía a Jessica, ya estaba familiarizado con ella.
—Sí, lo recuerdo —respondió Jessica.
No, Rudy no usó la hipnosis ni ninguna habilidad mental. Jessica lo estaba encubriendo por su cuenta.
—¿De verdad…? —preguntó Rebecca con una expresión curiosa pero a la vez confusa.
—Sí. Padre lo trajo aquí una vez.
—¿Cuándo? ¿Y por qué no recuerdo algo así?
—Estabas aquí en ese momento. Esta persona… eh… Rupert estaba con padre, pero se fue en menos de un minuto, ya que solo vino a revisar la casa… —respondió Jessica mientras desviaba la mirada de un lado a otro.
—¿Ah, sí…? —Rebecca fulminó a Rudy con la mirada y dijo—: ¿Por qué está usted aquí?
«Odio admitir que, aunque normalmente me excita que las chicas me fulminen con la mirada, no quiero que mamá me mire así. Me siento ansioso», se dijo Rudy para sus adentros.
—Estoy… aquí para informarles que su padre está ocupado y no puede venir. Así que me envió para ver cómo estaban y ayudarlas con la… Bueno, con esta casa. Pueden pensar en mí como un amigo —respondió Rudy con calma.
—¿Qué ayuda? No necesitamos la ayuda de nadie. Estamos perfectamente bien.
—Estoy seguro de que sí, pero lo que ustedes llaman estar bien en realidad no lo es. Déjenme ayudarlas. No puedo verlas vivir así.
—¿Por qué se preocupa tanto por alguien a quien conoce por primera vez?
Rudy no quería responder más preguntas, así que caminó hacia Rebecca y le quitó la bolsa y los huevos de la mano.
—Prepararé el almuerzo… Oh, ya es hora de cenar. Haré la comida. ¿Por qué no se dan un baño o algo mientras tanto? —sugirió Rudy.
—Ya nos bañamos ayer. No tenemos agua para malgastar, y acarrear agua del pozo es muy duro. No puedo hacerlo todos los días.
Rebecca intentó quitarle la bolsa de la mano a Rudy, pero él levantó el brazo y Rebecca no pudo alcanzarla por su estatura.
Rudy dejó la bolsa y los huevos en la encimera de la cocina y dijo: —Traeré el agua. Lléveme al pozo.
Rebecca se quedó mirando a Rudy un rato y se dio la vuelta antes de decir: —Sígame.
Rudy salió de la casa con Rebecca mientras Jessica se quedaba allí. Uno o dos minutos después, llegaron al pozo, donde había una cuerda con un cubo atado.
—Aquí es.
Rudy miró hacia el fondo del pozo y pensó: «Este pozo se secó cuando yo era niño, y luego lo cubrieron con arena y construyeron una calle encima».
—De acuerdo. Déjemelo a mí.
Rebecca le echó un vistazo a las manos de Rudy y luego dio una vuelta a su alrededor.
—¿Qué haces? —preguntó Rudy con cara de confusión.
Rebecca fulminó a Rudy con la mirada y gritó: —¡¿Dónde está el cubo?! ¿Cómo va a llevar el agua a la casa?
«Oh… bueno, solo vine a ver el pozo, no a recoger agua. De hecho, no necesito recoger agua, ya que puedo crearla sin más».
—¿De qué hablas? —Rudy tocó el cubo que estaba atado con la cuerda y dijo—: He traído el cubo conmigo.
—Ese es el cubo del pozo. No puede llevárselo a casa.
—Oh, no. Ese no. —Rudy sacó otro cubo del cubo del pozo y dijo—: Este.
Rebecca examinó el cubo y preguntó: —¡¿Cómo ha hecho eso?!
—Había un cubo dentro del otro cubo.
Por supuesto, Rudy había usado su habilidad de duplicación para duplicar el cubo, y luego lo encogió un poco para poder sacarlo del cubo del pozo.
—Aun así… este no es nuestro cubo. No podemos llevárnoslo a casa.
—Sí, lo sé. Lo devolveré aquí cuando termine de recoger el agua.
Rudy lanzó el cubo con la cuerda al pozo y tiró de ella después de que se llenara. Luego, agarró el cubo y lo vació en el otro.
—Vámonos.
Rudy fue a la casa con Rebecca, quien lo llevó al baño.
—Tenga cuidado o podría resbalar —le advirtió Rebecca.
—De acuerdo, señorita.
—Haré la cena mientras usted trae el agua. —Rebecca se fue después de decir eso.
Rudy limpió inmediatamente todo el baño usando sus poderes y llenó de agua los cubos, las tinas y la bañera.
«Mmm~, puedo encargarme del suministro de agua llenando el tanque de agua. Pero… con el tiempo se vaciará. No sé cuánto tiempo voy a estar aquí. Podría desaparecer en una hora o así, por lo que debería ocuparme de la casa lo antes posible».
Rudy fingió salir de la casa y redujo el cubo a cenizas para que nadie pudiera encontrarlo. Luego, fue a la cocina y vio a Rebecca cortando verduras para preparar un plato con huevo.
Jessica observaba a Rebecca cortar las verduras desde el otro lado de la encimera.
«Es imposible que se conformen solo con dos huevos…».
—Bueno, ya terminé con lo del agua. Dense un baño, y yo haré la cena —les dijo.
—¿Sabe usted cocinar? —preguntó Rebecca con una mirada crítica.
—Por supuesto que sí. Soy un hombre adulto.
Rebecca, a regañadientes, decidió confiarle la comida a Rudy y se fue a bañar con Jessica.
Rudy observó a Jessica, que lo miraba fijamente sin parar.
«Debería aclarar las cosas con ella. Y, por supuesto, agradecerle por mantener todo en secreto».
—Pero por ahora… —Se tronó los dedos y dijo—: Es hora de preparar la mejor cena.
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