Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 596
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Capítulo 596: Rudy, el panadero
En cuanto Rudy entró en la tienda tras abrir la puerta de cristal, lo envolvió la deliciosa fragancia del pan y las cremas.
Se acercó al mostrador y preguntó: —Disculpe, ¿por casualidad tienen un pastel de chocolate de cinco pisos?
El hombre del mostrador le lanzó una mirada extraña a Rudy y respondió: —Nadie tiene por ahí un pastel de chocolate de cinco pisos así como así.
—Sí…, obviamente… —suspiró Rudy.
«¿Qué hago ahora? ¿Compro un pastel pequeño?»
—¿Tienen algún otro tipo de pastel de chocolate?
—Lamentablemente, no.
—¿Cuánto tardarían si encargo uno ahora mismo?
—Siempre estamos llenos de pedidos y la lista de espera es larga. Si lo encarga ahora, lo más pronto que lo tendría sería en dos semanas —respondió el empleado con calma.
«Hasta el servicio es increíble. Me está hablando de forma educada y amable. Con razón siguió siendo una empresa famosa y de lujo incluso en el futuro».
—Emm…, ¿hay alguna forma de que pueda saltarme la espera pagando más dinero? —preguntó Rudy con incomodidad.
—No —respondió el hombre de inmediato—. Y aunque pudiera, no hay forma de que podamos hacer un pastel de cinco pisos para hoy.
—¿Puedo hablar con su gerente? —preguntó Rudy educadamente—. Y con sus pasteleros también, por favor.
—Uhm… claro. Pero le dirán lo mismo que acabo de decir yo.
El hombre dejó el mostrador y regresó con un hombre de traje.
—Disculpe, soy el gerente de esta cafetería. ¿Me buscaba?
—Sí. Necesito su ayuda.
—Claro, adelante. ¿Le gustaría hacer un pedido enorme para algún evento o algo así?
—Oh, no. Bueno… —Rudy miró a su alrededor, al parecer buscando al pastelero—. Necesito un pastel de chocolate de cinco pisos lo antes posible, así que si me deja hablar con su pastelero, sería de gran ayuda.
Unos segundos más tarde, llegó el pastelero mientras se quitaba el uniforme.
—Por fin he terminado por hoy —dijo con entusiasmo, aparentemente feliz de que el día hubiera acabado.
—William, este hombre quiere preguntarte algo —le indicó el gerente y abandonó la escena mientras hacía algo con su teléfono.
William se giró hacia Rudy y preguntó: —¿Sí?
—Necesito un pastel de cinco pisos lo antes posible.
—¡Uf! Eso es complicado. —William enarcó una ceja con curiosidad y preguntó—: ¿Hay alguna razón por la que quiera un pastel con tanta urgencia? ¿Un evento, quizá?
—Sí, de hecho. Hoy es mi cumpleaños y el de mi hermana. Y mañana es el cumpleaños de mi futura esposa y también el día de nuestra boda.
—Eso… parece una razón muy importante. Pero incluso si empiezo a hacerlo ahora sin ninguna preparación, me llevaría un día. Hay muchos procedimientos para hacer el mejor pastel sin sacrificar el sabor y la calidad.
—Bueno, conozco algunos trucos para acelerar las cosas, así que si no le importa ayudarme a hacer un pastel… —Rudy se encogió de hombros sin terminar la frase.
—Esperemos el permiso del gerente, ¿le parece?
Un minuto después, llegó el gerente y dijo: —Acabo de hablar con nuestras otras franquicias en esta ciudad, incluso con la de la ciudad de al lado, y ninguna tiene un pastel disponible. Hay uno de dos pisos disponible en la ciudad de al lado porque la persona que lo encargó canceló el pedido en el último momento sin pedir un reembolso.
«¿Llegar tan lejos para ayudar a un cliente? Estoy realmente impresionado».
William llevó al gerente a un lado y discutió algo con él mientras el gerente miraba a Rudy repetidamente.
—¿Sabe cómo hacer un pastel?
—No. Pero puedo acelerar las cosas.
—Bueno, entonces, ¿a qué espera? Lávese las manos, póngase guantes y entre en la cocina.
Después de hacer todo lo indicado, Rudy entró en la cocina y vio a un adolescente con uniforme de instituto trabajando.
—… —Rudy miró a William para preguntarle qué hacía un estudiante de instituto en la cocina, pero se contuvo, ya que no era asunto suyo.
William le dio una palmada en el hombro al chico y dijo: —Joe, ¿otra vez aquí?
—William… Pensé que habías terminado por hoy, así que vine a practicar.
—Había terminado, pero… ya no. Vuelve a la oficina de tu padre.
—Vale…
—… —Rudy entrecerró un poco los ojos y se preguntó: «No es el Joe que creo que es, ¿verdad? En esta línea temporal, debería estar en el instituto, pero ¿qué probabilidades hay de que sea el mismo Joe? No sé el nombre completo del gerente, así que no puedo confirmarlo. Pero no le veo muchos parecidos, aunque ahora está en la pubertad y probablemente cambiará mucho en los próximos diez años más o menos».
—¿Empezamos? —preguntó William.
—Ah, sí.
Mientras tanto, las chicas esperaban a Rudy fuera de la cafetería.
—¿Dónde está papi? —le preguntó Lilim a Elena.
—Debería llegar pronto.
Cinco minutos después, Rudy llegó con una pequeña bolsa en la mano y una amplia sonrisa en el rostro.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Elena con curiosidad, mientras miraba la bolsa que tenía en la mano—. ¿No has podido conseguirlo?
—Sí que he podido. Hemos ahorrado mucho tiempo haciendo un pequeño pastel de cinco pisos del tamaño de la palma de la mano…, aunque no me dejaron ver su receta. Lo agrandaré cuando lleguemos a casa, y voilà.
—…
—¡Papi, quiero comer helado!
—Sí, claro. Compraremos helado y algo de comida en un restaurante.
—¿No deberías teletransportar esta bolsa también? —preguntó Elena, señalando con la mirada la bolsa en la mano de Rudy.
—Bueno, esta bolsa contiene una sorpresa para Rebecca, y si acaba mirando dentro…
—Ya…
Rudy miró la hora y murmuró: —Pronto harán casi treinta minutos que dejé a Rebecca sola. Espero que no esté enfadada.
—No creo que lo esté —le tranquilizó Elena con una sonrisa—. Treinta minutos no es tanto tiempo. Y, francamente, no hemos perdido el tiempo, ¿verdad?
Rudy le lanzó a Elena una mirada juzgadora y dijo: —Yo no llamaría a lo que hicimos en el probador una pérdida de tiempo, así que sí…, tienes razón.
Se rio entre dientes.
—Vamos a por la comida y nos vamos antes de que Rebecca empiece a hacer pucheros.
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¡Gracias, @Velden91, por el regalo!
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