Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 639
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Capítulo 639: La mañana prometida
Las chicas acababan de comer y se estaban relajando fuera del despacho de Reina.
—Si las piscinas estuvieran llenas, podríamos habernos dado unos chapuzones —dijo Jane mientras miraba las piscinas.
—Lo siento, le pedí a Rudy que las vaciara no hace mucho. Y necesito mantenerlas así durante la noche.
Tenían latas de zumo y refrescos en las manos, que estaban bebiendo, pero Maria no, ya que estaba preocupada por Ruby.
De repente, Rudy aterrizó frente a ellas con Ruby en brazos y dijo: —¿Fiesta sin mí, eh?
Tan pronto como Rudy soltó a Ruby, ella corrió hacia Maria y la abrazó.
—¡Gracias a Dios que estás bien! —dijo Maria, y luego miró a Rudy—. ¿Dónde la encontraste?
—Junto a la playa. Estaba llorando a lágrima viva como si se hubiera perdido y no supiera el camino de vuelta —rio él entre dientes.
—¡Eso no es verdad! —siseó Ruby.
—¿Por qué te escapaste? —le preguntó Maria a Ruby.
—… —Pero Ruby no respondió.
—No te preocupes, no volverá a escaparse. Hemos hecho un trato.
—¿Qué tipo de trato? —preguntó Maria con cara de confusión.
—Eso es un secreto —respondió Ruby.
Reina señaló su despacho con el dedo y dijo: —Hay comida en mi despacho si tenéis hambre.
Ruby asintió y fue al despacho de Reina con Maria.
—Yo también me marcho ya.
—¿Dónde está Angelica? —preguntó Rias.
—Está durmiendo. La traeré mañana por la mañana.
Tras decir eso, Rudy se teletransportó a su casa. Abrió y cerró la puerta con la suficiente fuerza como para que Lucy supiera que había llegado.
—Estaré en mi cuarto.
Rudy fue a su cuarto y cerró los ojos para relajarse, pero acabó quedándose dormido. Más tarde lo despertó Lucy, así que se levantó y dijo:
—Ya estás aquí. Me quedé dormido mientras te esperaba.
—Sí, ya lo sé.
—¿En qué necesitas ayuda? —preguntó él con calma.
—Lo haremos más tarde por la noche o cuando estés libre.
—¿Mmm?
Lucy dirigió su mirada a la ventana de Rudy y dijo: —Ya es de día, estúpido.
—Oh… —Rudy se sujetó la cabeza y murmuró—. No sentí que durmiera mucho.
—Ve a lavarte la cara o date un baño si quieres. El desayuno está listo.
«Espera… si ya es de día, entonces…»
—¿Ya ha vuelto mamá?
—No, pero debería estar al llegar.
A Rudy le daba demasiada pereza darse un baño, ya que todavía le pesaban los párpados y se sentía más somnoliento que antes. Se lavó las manos y desayunó con Lucy, pero mentalmente estaba agotado.
—Vine a tu cuarto a los pocos minutos de que llegaras, pero estabas durmiendo. Al principio, pensé que intentabas tomarme el pelo y fingías estar dormido, así que te apreté la nariz e intenté muchas formas de molestarte, pero no te despertaste, así que me fui a dormir —le informó Lucy.
—Lo siento.
«¿He cancelado el evento con Lucy? ¿O quizá lo he retrasado? Pero espera, ¿no es mejor que ese evento no ocurra nunca? E incluso si ocurre, no sería de la misma manera que en mi vida pasada».
—Hoy tengo que ir pronto al instituto, así que, ¿puedes fregar los platos por mí? —preguntó Lucy con timidez.
—Sí, claro. Ten cuidado por el camino.
—Gracias. Ya fregaré yo los platos algún día cuando te toque a ti.
Tras desayunar a toda prisa, Lucy se fue.
Rudy terminó su desayuno con pereza y fregó los platos mientras esperaba a Rebecca. La habría llamado o habría ido a la tienda, pero cuando rastreó a Rebecca, ya estaba de camino a casa.
Unos minutos después, Rebecca por fin llegó a casa y vio a Rudy esperándola en el salón.
—¿Supongo que estás esperando mi respuesta? —preguntó Rebecca con una ligera sonrisa en el rostro.
—Bueno, sí. No creo que pueda quedarme tranquilo hasta que oiga la respuesta.
—Pensaba que ya estarías de camino al instituto, pero se me olvidó que es la semana deportiva y que casi nunca vas, ya que no cuentan la asistencia.
—Aunque planeo ir hoy. Tenemos clase las dos primeras horas y luego deporte.
Rebecca se sentó en el sofá junto a Rudy y dejó escapar un suspiro de cansancio.
—Entonces, ¿quién empieza? —preguntó ella.
—Empieza tú. Porque me preocupa que cambies de opinión después de oír la mía.
—Prometí que no lo haría, pero empezaré yo, ya que estoy segura de que no te echarás atrás.
—…
Rudy respiró hondo y se preparó para la respuesta. Se sentía igual que alguien que se le ha declarado a la persona que le gusta y está esperando su respuesta.
Tras un minuto de silencio y suspense, Rebecca abrió la boca y dijo: —Como dije la última vez, diré lo mismo.
—¿Y eso es…? Hablamos mucho y estuvimos de acuerdo en muchas cosas. ¿A cuál te refieres?
—Quiero empezar a tener una relación romántica contigo. Mi proceso de pensamiento y mi perspectiva ya han cambiado después de que nos besáramos, así que sería cuestión de tiempo que volviera a desarrollar sentimientos románticos por ti —declaró ella con calma mientras miraba la cara de Rudy para observar su reacción.
Rudy no mostró la reacción que Rebecca esperaba, así que se puso un poco nerviosa. En todo este tiempo, nunca había estado ansiosa, ya que estaba segura de que Rudy quería tener una relación romántica con ella. Especialmente después de descubrir cómo la deseaba.
Pero ahora que había llegado el momento del anuncio de la decisión de Rudy, su corazón empezó a latir deprisa y no podía quedarse quieta hasta haber oído su respuesta. Se dio cuenta de cómo debía de haberse sentido Rudy mientras esperaba la suya.
—He pensado en mi respuesta después de que nosotros… después de nuestro momento, y he pensado en muchas cosas, de las cuales, la mayoría eran sobre ti. Me alegro de oír tu respuesta, pero… mi respuesta no es la misma —dijo en voz baja.
—…
—Yo… quiero que sigas siendo mi madre.
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