Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 656
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Capítulo 656: Lo más puro contra lo más aterrador
Maria continuó con el Tribadismo y sintió placer, pero le faltaba algo más grande y mejor.
«No lo entiendo… la última vez se sintió bien, ¿por qué esta vez no? ¿Acaso no lo estoy haciendo bien?», se preguntó.
Estaba cerca del orgasmo, pero necesitaba una dosis.
«No creo que pueda correrme así…». Miró la serpiente de Rudy y musitó: —¿Debería meterla?
Sacudió la cabeza y dijo: —No… No puedo hacer eso. Pero las otras chicas lo hicieron… Niti seguro que lo hizo…
Tras una pausa, masculló: —Pero yo no soy como ellas.
Maria miró fijamente la serpiente de Rudy con una mirada lujuriosa y tragó saliva.
«Estamos casados, y soy su esposa… pero aun así no podemos… no, sí podemos, pero no así. No es normal… nada es normal en esta relación de harén…».
Maria intentaba encontrar una forma de justificar sus acciones, pero era demasiado inocente para eso.
—¿Y si… solo meto la puntita? Solo quiero correrme, y creo que me correré en cuanto use la puntita.
Maria levantó las caderas y apuntó la serpiente de Rudy hacia su cueva.
«Allá voy…».
Lentamente introdujo la punta en su cueva y tuvo un orgasmo un segundo después.
«¡Anh~!».
Cuando tuvo el orgasmo, relajó el cuerpo y acabó hundiendo la serpiente de Rudy en su cueva.
—¡…!
Intentó levantarse, pero el placer era demasiado.
—Es tan~ grande~…
Se quedó así unos segundos hasta que recobró el sentido.
—¡Oh, no! ¡¿Qué he hecho?! Necesito levantarme… pero… ya que está dentro… puedo quedarme así unos segundos… ¿verdad?
En ese momento, Maria se dio cuenta de que las otras chicas debían de haber pasado por los mismos pensamientos y sentimientos.
«Pero… esto no está bien. Le estoy haciendo algo terrible a Rudy. Es un delito tener sexo con alguien sin su consentimiento».
A Maria le preocupaba más eso que el que la pillara alguien. Tras luchar con sus pensamientos, Maria decidió parar y levantarse, pero justo cuando iba a hacerlo, la puerta se abrió de repente.
—… —Maria se sobresaltó y giró lentamente la cabeza hacia la puerta para ver quién la había pillado.
Sus ojos tardaron unos segundos en acostumbrarse a la brillante luz que entraba por la puerta, pero había vislumbrado un matiz rojo y supo quién era.
—Rias…
Rias cerró la puerta y entró con una suave pero severa mirada. Se detuvo frente a la cama de Jane y se quedó mirando a Maria.
—Esto es… —dijo Maria, evitando el contacto visual con Rias—. No es lo que crees. ¡Estoy… masajeándolo!
Rias dirigió su mirada a la serpiente de Rudy que estaba dentro de la cueva de Maria y dijo: —¿Eso es masajear?
—¡Sí! Como su… polla le da placer a muchas chicas, también debe de cansarse. Así que la estaba masajeando, apretándola por todos los lados…
La mirada de Rias se agudizó y dejó escapar un suspiro de incredulidad.
—¡Estaba mintiendo! ¡No pude contenerme después de ver su polla y de alguna manera terminé en esta situación! ¡Me levantaré ahora, así que por favor no me comas!
—¿Por qué… iba a comerte? —preguntó Rias con expresión confusa.
—Eres una vampiro, ¿y los vampiros no comen humanos?
—No, solo bebemos su sangre. Aunque, sí. Hay vampiros a los que les gusta comer carne humana.
Maria se mordió los labios y dijo: —Puedes beber mi sangre, pero por favor no me comas.
—No voy a comerte, ni voy a beber tu sangre. Le prometí a Rudy que no bebería la sangre de nadie excepto la suya.
—¿Así que no beberás mi sangre ni me comerás?
—No.
—¡¿Eso significa que me matarás y te desharás de mi cuerpo?!
—Cálmate. ¿Por qué me tienes tanto miedo?
—Porque me pillaste teniendo sexo con Rudy… —masculló ella.
—¿Y…? Que yo sepa, Rudy se ha casado con tres chicas. Conmigo, con Jane y contigo. Y todas las chicas tienen la misma autoridad sobre él, sin importar con quién se haya casado. No estoy enfadada contigo por tener sexo con Rudy —declaró Rias.
—Pero lo estoy haciendo mientras duerme.
—Eso es lo que me decepciona. Estaba segura de que eras la chica más pura de su harén, but supongo que me equivoqué. Alice sigue siendo la más pura.
—Tienes razón… —asintió Maria dócilmente—. No creo que pueda llamarme pura después de lo que acabo de hacer.
Rias se sentó en la cama junto a la de Jane y preguntó con curiosidad: —¿Por qué me tienes miedo, dices? ¿Porque soy una vampiro? Pero hablas con Jane y los otros vampiros con total libertad. Y cada vez que hablamos, me tratas como si fuera la matona de la clase.
—Todos los miembros del harén te tienen miedo.
—¿Qué? No.
—Sí, te lo tienen.
Rias se enroscó un mechón de pelo en el dedo mientras reflexionaba.
—Quizás tengas razón. Nunca le presté mucha atención. Estoy acostumbrada a ignorar mi entorno. Quiero decir… es una costumbre que tengo por cómo viví en el mundo vampírico. Aquí no hay nada malo, así que debería dejar de hacerlo.
—¿Cuándo será la próxima vez que vayas al mundo vampírico? —preguntó Maria en voz baja.
—¿Mmm? —la pregunta de Maria sorprendió a Rias—. ¿Por qué lo preguntas?
—Emm…
—¿Quieres deshacerte de mí? —preguntó Rias en broma.
—No —Maria sacudió la cabeza y musitó—: Yo… quiero ir allí.
—Oh… no es un lugar al que ir. Y definitivamente no es un lugar turístico, si es lo que te preguntas.
—Ya veo…
Tras ver la expresión sombría en el rostro de Maria, Rias dijo: —Pero puedes ir o venir con nosotros si Rudy nos lleva allí. Nadie en el mundo vampírico puede detenerte si Rudy así lo desea. No se atreverían a ir en contra de una orden de Rudy.
—Me pregunto cuándo pasará eso.
—¿Por qué no le preguntas a él? —dijo Rias mientras dirigía su mirada hacia Rudy.
—¿Mmm?
—Está fingiendo que duerme.
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