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Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 272

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  3. Capítulo 272 - 272 268 Lo que ocultamos
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272: 268) Lo que ocultamos…

272: 268) Lo que ocultamos…

“Sé que son capaces de mucho, pero recuerden: su seguridad es lo primero.

Investigar desde las sombras no es lo mismo que enfrentarse directamente al mal que acecha.

Una vez descubran algo, avísenme de inmediato para que podamos prepararnos.

En serio, estoy preocupado por ustedes.” Intenté transmitir la seriedad del asunto y mi genuina preocupación.

“¿Pueden prometerme que me avisarán antes de hacer cualquier cosa?” Las chicas intercambiaron miradas al notar lo intenso que estaba siendo.

Sin embargo, tras unos segundos de duda, lograron prometerme que no actuarían de forma imprudente.

Y no, esto no era solo por querer ver a mi hermipussy, sino porque realmente me preocupaba por ellas.

“Bueno, creo que ya retrasé los regalos demasiado.

Aquí los tienen.” Dicho esto, saqué varias cajas rectangulares pequeñas y las repartí entre todas las presentes.

Con curiosidad, las chicas tomaron las cajas y las abrieron una a una.

Sin embargo, pronto sus rostros se llenaron de confusión al observar su contenido.

Dentro de cada caja había un par de lentillas de colores iridiscentes oscuros, aunque no demasiado llamativos.

Las sostuvieron en sus manos, analizándolas con intriga.

En el mundo mágico, los lentes de contacto no existían y, de haberlo hecho, pocos habrían tenido acceso a ellos.

De hecho, incluso en el mundo muggle de esta época, no eran precisamente comunes.

“¿Qué es esto?” preguntó Parvati, inclinándose para recoger una de las lentillas que se le había caído.

“Lentes.”(Red) Mis palabras solo las confundieron más.

Me observaron con incredulidad, preguntándose por qué no tenían marco.

Entonces, aclaré: “Son lentillas.

Se colocan directamente sobre los ojos y se adhieren a ellos bajo los párpados.

No se caerán ni interferirán con su visión, y sobre todo, no podrán desprenderse a menos que las retiren intencionalmente…

aunque preferiría que no lo hicieran.”(Red) Varias chicas intercambiaron miradas, estremeciéndose ante la idea de colocarse algo directamente en los ojos.

La incomodidad en sus expresiones era evidente.

“¿Por qué querríamos ponernos esto en los ojos?” preguntó Tracey, con una mueca de aprensión al imaginarse la sensación.

“Para protegerlas.” Respondí Sus rostros reflejaron aún más confusión.

Algunas, sin embargo, comenzaron a intuir mis intenciones.

Daphne y Hermione, por su parte, tomaron notas rápidamente, analizando la información.

“Estas lentillas son, por así decirlo, artefactos alquímicos.” Intenté tranquilizarlas.

“Fueron diseñadas para ser cómodas, así que no sentirán dolor ni molestias.

Además, poseen protecciones especiales contra ciertos tipos de magia y habilidades.

Por eso, espero que se las pongan.” Hubo un silencio tenso mientras procesaban la información.

“Una vez colocadas, pueden olvidarse de ellas.

Son lo bastante mágicas como para volverse parte de sus ojos, casi como si siempre hubieran estado ahí.

Y no se preocupen, su efecto solo dura seis meses.

Pasado ese tiempo, se desvanecerán por completo, sin dejar rastro ni causar ninguna repercusión.”(Red) Me costó convencer a algunas de las chicas, pero al final lograron entender que esto no era opcional, sino una medida de seguridad imperativa.

Les rogué que las usaran.

De hecho, estaba tan decidido que literalmente planeaba quedarme ahí hasta asegurarme de que todas se las pusieran.

No podía arriesgarme a que, por un simple descuido, las cosas salieran mal y alguna de ellas muriera.

Sé que puedo curar casi cualquier herida o enfermedad, pero la muerte… Aún estoy estudiando eso.

Solo he logrado unos pequeños avances gracias a aquella misión en el tablón.

La necrópolis estaba infestada de muertos vivientes y de material interesante para mis investigaciones, aunque, lamentablemente, no pude conseguir mucho.

Aun así, no quiero arriesgarme.

Después de mi insistente persuasión, vino la parte difícil: colocarles las lentillas a cada una.

Pansy, en un despliegue de valentía, se adelantó incluso más que las Gryffindor para ser la primera en probarlas.

Sí, tuve que ponérselas yo mismo, porque la mayoría no se atrevía a hacerlo por su cuenta.

Solo Penelope, Padma, Daphne y Luna se animaron a colocárselas sin ayuda.

El proceso no fue precisamente fácil.

Algunas chicas, de manera instintiva, se resistían: sujetaban mi mano, cerraban los ojos con fuerza o se apartaban en el último segundo.

Tuve que aplicar un poco más de firmeza para lograrlo.

Ah, y también estuvo Lavender…

“Vamos, solo ponlo.

No te preocupes si me duele, no te detengas hasta que esté bien adentro.” Gritó con más emoción de la adecuada.

Solo unos pocos captaron el doble sentido de sus palabras.

Pero bueno, dejando eso de lado, todo fue bastante bien.

Hermione, como mi novia, me pidió que fuera más cuidadoso con ella.

Ginny, aunque podía ponérselas sola, insistió en que lo hiciera yo.

Y después de eso, no hubo más incidentes.

Tomó un poco de tiempo, pero al final todas parpadearon varias veces, intentando adaptarse a la sensación de las lentillas.

Al principio, los colores iridiscentes oscuros entorpecieron su visión, lo que provocó una ligera incomodidad.

Sin embargo, tras unos segundos de parpadeo y enfoque, *pum*, todo volvió a la normalidad.

Tal y como les había dicho.

La sensación era tan natural que dudaban si realmente las llevaban puestas.

Algunas, en un arrebato de escepticismo, comenzaron a tocarse los ojos de forma torpe, como si intentaran confirmar que seguían ahí.

Con mi misión cumplida, me despedí, deseándoles lo mejor antes de marcharme.

Las dejé sumidas en una acalorada discusión sobre las lentillas y las posibles implicaciones de su existencia en el mundo mágico.

…

Poco tiempo después de que me fui, y tras el breve entusiasmo por los extraños lentes que ahora protegían sus ojos, el grupo poco a poco se calmó.

El bullicio cesó y el ambiente quedó en silencio.

“Bueno, ahora que se ha ido, podemos volver a nuestra investigación.” Dijo Hermione, mientras ella y Penelope reorganizaban la mesa y la pizarra, revelando varias notas y diagramas que antes no estaban allí.

“¿No deberíamos haberle contado sobre el resto de la investigación?” preguntó Susan con cierta duda.

“No le dijimos todo…” “En cierto sentido, lo que dijo…

él tiene razón.

Es nuestra investigación.

Así que no esta mal ocultar algunas pequeñas cosas” Respondió Parvati, aunque tampoco sonaba del todo segura.

“Yo también lo creo.” Hermione asintió levemente, sin alzar demasiado la mirada.

“Dijo que era peligroso, y lo entiendo.

Quizá ocultárselo no fue lo mejor, pero…” “Pero nadie aquí quiere perderse la oportunidad de resolverlo.” Intervino Penelope desde el fondo, suspirando.

Ella misma entendía la situación.

“Aun así, tal vez debimos habérselo dicho.” Murmuró Hannah.

“Si tanto piensas eso, ¿por qué no mencionaste nada cuando él estaba aquí?” Preguntó Pansy con los brazos cruzados.

En su caso, si Red le hubiera preguntado directamente, le habría contado todo sin dudar, pero si no… ella también quería resolver este misterio por sí misma.

“Yo…

bueno, como nadie dijo nada…” Respondió Hannah, algo avergonzada.

“¿Y qué piensan las demás?” Preguntó Hermione, recorriendo con la mirada a las chicas.

“Yo tampoco dije nada por la misma razón.

Pensé que si íbamos a contárselo, alguien lo habría hecho.” Respondió Parvati.

“Igual yo, no quería ser la primera en decirlo y que resultara ser un secreto.” Añadió Padma.

Así, todas llegaron a la misma conclusión: ninguna había revelado esa parte de la investigación simplemente porque nadie quiso ser la primera en hablar.

No es que quisieran ocultárselo a Red, pero tampoco querían arriesgarse a compartir algo que no debían y acabar ofendiendo a las demás.

Este descubrimiento dejó a todas un poco sorprendidas, pero, en el fondo, también les alegró.

Confiaban en Red.

Les gustaba la seguridad que él les daba.

Pero, al mismo tiempo, querían conservar cierta independencia, resolver el misterio por su cuenta y obtener su propia parte de la gloria.

“Bien, entonces quedamos en esto.

No le diremos nada a Red a menos que sea realmente necesario o peligroso, ¿de acuerdo?” Preguntó Hermione.

Al ver el asentimiento general, prosiguió.

“Perfecto, ahora sigamos.

Red tenía razón.

Su regalo ya nos ha revelado mucho.” “El atacante usa algún tipo de magia o habilidad relacionada con la vista.” Dijo Padma con seguridad.

“Eso nos deja con magias y criaturas, descartando plantas y venenos.” “Todavía podría ser un veneno… uno que se aplique directamente en los ojos.” Comentó Hannah, aunque ni ella misma se lo terminaba de creer.

No quería desechar por completo su línea de investigación.

“Lo siento, Hannah, pero solo podremos retomar esa posibilidad si encuentras alguna planta que afecte específicamente los ojos.” Daphne negó con la cabeza, aunque intentó suavizar su respuesta.

Las chicas de Ravenclaw pueden seguir buscando magias con esas características capaces de petrificar.” Comentó Hermione.

“El problema sigue siendo el mismo que antes.” Dijo Penelope, señalando la dificultad.

“Conocemos algunas maldiciones gracias a los tomos que trajeron las chicas de Slytherin, pero si realmente queremos investigar magia oscura que pueda hacer algo así, tendríamos que entrar en la Sección Prohibida.” Un ligero murmullo recorrió el grupo.

No era una opción sencilla.

“Supongo que en eso sí podríamos pedir ayuda a Red.” Sugirió Tracey tras pensarlo un momento.

“Sí, no hay muchas alternativas… al menos no sin llamar la atención.” Hermione asintió, cruzándose de brazos.

Luego, mirando a las demás, preguntó: “¿Quiénes están a favor de pedirle ayuda a Red para entrar en la Sección Prohibida?” Pregunto y todas levantaron la mano.

“Bien.

Penelope, ¿puedes encargarte de eso?” “No se preocupen, me pondré en contacto con él en breve.” Respondió la aludida, tratando de disimular el leve sonrojo en su rostro.

Sabía que este favor le costaría algo.

“Ahora, en cuanto a las criaturas… De nuestra lista, las que cumplen los requisitos y que es probable que estén presentes aquí son dos: una gorgona y un cockatrice.” Hermione revisó la lista de seres mágicos, donde varios ya estaban tachados.

“Tenemos que estudiarlos con más profundidad.” “Nosotras podemos ayudar ahora que las plantas quedaron descartadas.” Dijo Hannah, con Susan asintiendo a su lado.

“Perfecto.” Hermione hizo una marca en su cuaderno y luego levantó la mirada.

“Astoria, ¿pudiste verificarlo?” Todas las miradas se posaron en la pequeña rubia.

“Sí.” Respondió con un tono tímido.

“Esa fue la razón por la que me retrasé.

Es cierto… La víctima de hace 50 años fue Myrtle la Llorona.” Un leve silencio cayó sobre el grupo.

Habían avanzado más de lo que parecía a simple vista.

Siguiendo la pista de la Cámara de los Secretos, investigaron los sucesos de hace medio siglo y descubrieron dos personajes cruciales: una víctima y un culpable.

La víctima era Myrtle, ahora un fantasma en los baños del segundo piso.

Y el acusado… Hagrid.

Ninguna de ellas creía que Hagrid fuera realmente responsable.

No parecía ese tipo de persona, y si lo hubiera sido, estaría en Azkaban, no trabajando en Hogwarts como guardabosques.

Aun así, no podían descartar ninguna posibilidad, por lo que algunas chicas ya se habían preparado para investigarlo.

“Bien.

Tenemos que hablar con Myrtle y sacarle la mayor información posible.

Si logramos identificar la criatura o la magia utilizada en los ataques, habremos resuelto la mitad del misterio.” Concluyó Hermione.

“Yo puedo hablar con ella.” Se ofreció Lavender sin dudar.

“De hecho, ya organicé una reunión para pasado mañana.” Las demás la miraron con curiosidad.

“¿Cómo lograste que aceptara?” Preguntó Susan.

Lavender sonrió con aire travieso.

“Digamos que… Myrtle y yo tenemos un par de cosas en común.

Nos llevamos bastante bien desde que nos presentaron.”(Lavender) “Bien, creo que eso cubre todo por hoy.” Dijo Hermione, revisando una última vez sus apuntes.

“Damos por terminada la reunión.” Las demás asintieron en aprobación.

“La persona que dirigirá la próxima será…” Pasó una página en su cuaderno antes de leer el nombre en voz alta.

“Luna.” Todas voltearon hacia la niña de ojos saltones, que les devolvió una sonrisa radiante.

Este grupo ya había establecido un sistema de liderazgo rotatorio.

Y ahora, era el turno de Luna Lovegood de llevar las riendas de la investigación.

—///— patreon.com/Lunariuz

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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