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Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 282

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282: 278) Amato Animo Animato…

282: 278) Amato Animo Animato…

Observé la poción frente a mí mientras añadía el potenciador según el método del animago mágico.

No era realmente necesario agregarlo, pero debido a que era fácil de producir y aumentaba las probabilidades de alcanzar la forma mágica, decidí probarlo.

El requisito principal para lograr la transformación animaga era poseer un poder mágico inmenso.

Sin él, solo quedaba recurrir a métodos alternativos que permitían obtener la forma de manera temporal, aunque con una tasa de éxito mucho menor.

Saqué mi varita, aunque ya no me era tan útil como lo fue en un principio.

No es que ahora dominara la magia al punto de prescindir por completo de un foco arcano, aunque no estaba muy lejos de ello, puesto que con mi magia de sangre potenciándome podía compensar esa necesidad.

No, ese no era el problema.

La cuestión era que yo ya no era la misma persona que fui cuando la conseguí.

Habían ocurrido demasiados cambios, y ahora la varita no respondía como antes.

Debería cambiarla, pero no era urgente.

A menos que encontrara una varita considerablemente mejor, la diferencia sería mínima.

Considerando mi situación, había pensado en fabricar mi propia varita, usando pelo de unicornio, bueno, pelo de Elise, que técnicamente ya no es un unicornio.

No solo sería extremadamente compatible por ser mi pareja, sino también porque llevaba parte de ella en mi interior.

Sin embargo, no podía hacerlo ahora.

Elise sufría de una deficiencia mágica en este momento, pero cuando se recuperara, estaba seguro de que incluso uno solo de sus cabellos sería más poderoso que cualquier núcleo existente.

Solo faltaba decidir qué madera usar…

Sacudí la cabeza con fuerza, desechando esas ideas por el momento.

Esta varita, aunque incapaz de alcanzar su máximo potencial, aún me serviría.

Comencé a recitar el conjuro del animago: “Amato Animo Animato Animagus” Luego, empecé a hacer círculos con la varita, movilizando mi poder mágico y haciéndolo fluir por todo mi cuerpo con una intensidad feroz.

Gracias a mi magia de sangre, la energía era increíblemente alta.

Sentí cierta incomodidad, pues no era habitual mover tanto poder mágico sin liberarlo poco después.

Continué con el encantamiento, agregando algunas palabras más mientras percibía cómo todo a mi alrededor se volvía más pesado…

pero yo no.

Entonces, arrojé la varita a un lado y mantuve el flujo de mi poder mágico activo mientras tomaba la poción y la bebía de un solo trago, sin dejar de recitar el encantamiento modificado.

Tan pronto como el líquido llegó a mi estómago, se dispersó rápidamente por todo mi cuerpo.

Sin embargo, el hechizo parecía potenciar su efecto, volviéndolo mucho más agresivo de lo que debería ser.

Una punzada de dolor recorrió cada fibra de mi ser, una sensación ardiente como si mi piel y músculos se estiraran más allá de su límite natural.

Permití que las enormes cantidades de poder mágico alimentaran tanto el encantamiento como la poción dentro de mí.

El dolor comenzó a disiparse, pero la intensidad de la sensación solo aumentaba.

Me encontraba en medio de un antiguo círculo ritual, con los ojos cerrados y el ceño fruncido.

Si esto hubiera sido un ritual común para un animago normal, el proceso habría concluido poco después de beber la poción.

Pero esto…

esto no era algo normal.

Podía sentir cómo mi cuerpo vibraba desde el interior, un preludio de lo que estaba por ocurrir.

Esperé notar ese segundo latido que debería manifestarse…

pero nunca llegó.

En su lugar, mi corazón latía con tanta fuerza que retumbaba en mis oídos.

Era un único latido, pero pronto comencé a percibir un eco sutil, una resonancia que sacudía cada una de mis células.

Mi magia de sangre parecía querer resistirse a ello, pero me concentré en mantenerla bajo control para poder continuar.

Entonces, lo sentí: un llamado.

Un llamado a otra forma, tan intenso que me recordó la primera vez que me convertí en un charco de sangre o cuando usé la habilidad animaga diaria.

Podía percibirlo con claridad y, casi por instinto, discernir la forma que estaba por tomar.

Mi cuerpo quería cambiar, pero no podía decidir en qué.

En mi mente, imágenes fugaces aparecían y desaparecían sin cesar: una serpiente, luego un gato, un zorro, un murciélago…

Cada vez que parecía que una forma se fijaba, el flujo de mi poder mágico volvía a desestabilizarla.

Entonces, pronuncié una última vez el conjuro, tal como estaba indicado, y en ese instante sentí que un grillete invisible se rompía.

Mi magia, ahora fuera de control, se volvió más caótica, aunque de una manera paradójicamente contenida, como si se moviera únicamente dentro del encantamiento.

De pronto, mis sentidos se intensificaron aún más, y un instinto salvaje emergió desde lo más profundo de mi ser.

Pero esta vez era diferente.

En mi mente, una imagen comenzó a formarse: una bestia mágica normal.

Sin embargo, algo cambió.

Como si una cáscara invisible se rompiera, otra criatura, familiar pero desconocida, intentó manifestarse…

pero no pudo llegar a completarse.

No era cuestión de falta de poder mágico ni de resistencia; simplemente, tuve la certeza de que no estaba listo.

La forma no era estable.

Parecía que mi propia magia se rendía ante aquella transformación incierta y, en su lugar, comenzó a proyectar formas mágicas más convencionales, aquellas que conocía.

La primera en aparecer fue la de un unicornio.

Pero la imagen se ennegreció rápidamente antes de romperse en pedazos.

Creo que esto se debió a Elise.

Por un momento, pude sentir que su bondad resonó con esa forma, dándole vida al unicornio.

Sin embargo, la oscuridad que habita en mi interior corrompió la transformación, quebrándola antes de completarse.

Entonces, la secuencia de imágenes se aceleró.

Formas iban y venían a un ritmo cada vez más vertiginoso, hasta que, por lo que supongo fue falta de tiempo—pues el encantamiento ya estaba alcanzando su límite—una forma fue seleccionada.

La magia en mi cuerpo, junto con el hechizo, se sentía como una cuerda tensándose hasta su punto máximo.

Pero cuando la forma definitiva emergió, toda la presión acumulada se liberó de golpe.

Un escalofrío recorrió mi piel.

Algo dentro de mí estaba cambiando.

Fueron solo unos segundos de transformación, quizás menos.

Todo estaba distorsionado por mi mente confusa.

Y cuando al fin recuperé la claridad, me di cuenta de que flotaba a poca distancia del suelo.

No me sentía desorientado; después de haber experimentado la transformación en animal y en charco de sangre, el proceso me resultaba familiar.

Recuperé el control rápidamente, aunque no podía negar que estaba sorprendido.

Me tomó unos segundos comprender en qué me había convertido.

“Yo…

soy un manto volador.

Un lethifold”, dije en mi mente.

Era extraño.

No pensé que me convertiría en esto.

Sé que la forma animaga refleja el alma del mago y que la mía tenía algún problema, lo que me impidió tomarla.

Pero… ¿un Lethifold como plan B?

Sé que soy malvado y todo eso, pero no lo esperaba.

Me pregunté si habría sido mejor convertirme en un unicornio.

A Elise le habría encantado… quizás hasta se habría desmayado al verme.

Pero bueno, técnicamente puedo tener más de una forma animaga mágica, así que tal vez lo intente más adelante.

Aunque, siendo sincero, el Lethifold no es tan malo.

Después de todo, puedo flotar y deslizarse de forma muy divertida.

Probé deslizarme a ras del suelo con facilidad, y fue entretenido.

Me gustaría volar más alto, pero es más difícil cuanto más asciendes.

Tendré que encontrar un método para hacerlo en el futuro, porque quiero volar.

Además, esta forma aún necesita ser explorada.

Se sentía bien tener algo nuevo, más opciones.

Tanto, que incluso pensé en seguir buscando más formas.

Pero antes de intentar otra transformación animaga mágica, debía conseguir algunas formas normales.

Sin embargo, tampoco quería gastar dinero en eso en este momento; después de todo, ya me había alejado demasiado de mi objetivo de actualizar la misión anual del tablon por culpa de los regalos de Navidad.

Decidí volver al pueblo, quise probar un poco más mi nueva forma… y darle un pequeño susto a Lily y Petunia.

Ambas estaban peinándose mientras hablaban entre susurros timidos sobre lo que haríamos esta noche.

Aproveché la oportunidad y, con mi forma de manto, me envolví alrededor de una de ellas.

Sus gritos de susto y los posteriores gemidos no tardaron en llegar.

Jugué un poco, apretándolas en ciertas zonas como si fueran ropa ajustada.

Costó controlar mi cuerpo para lograrlo, pero fue divertido.

Incluso fingí empezar a digerirlas, como lo haría un Lethifold real… aunque, claro, de una manera más juguetona y muy, pero muy sexual.

Por supuesto, no dejé que el pánico se descontrolara y pronto revelé mi verdadera forma.

Como resultado, recibí una buena tanda de golpes de venganza por el susto, pero rápidamente los golpes se convirtieron en preguntas y curiosidad.

Pasé un rato con ellas, jugando con mi nueva forma, hasta que Gemma se unió.

Las chicas intentaron montarme y volar, pero no era fácil, así que terminaron cayéndose un par de veces.

Cuando les expliqué lo del animago mágico, Lily y Petunia quisieron intentarlo también.

Gemma, en cambio, dudó debido al niño en su vientre, así que no mostró interés por ahora.

Petunia, por su parte, tenía miedo de que, al ser no maga, no pudiera lograrlo.

Se acercó a mí de manera seductora y me suplicó que encontrara una forma de hacerlo posible mientras se frotaba muy explícitamente.

Por supuesto, les negué la posibilidad a las tres.

Les expliqué que no podían transformarse en animagos mágicos porque no cumplían los requisitos, pero que esta Navidad les permitiría convertirse en animagos normales.

Incluso ayudaría a Petunia a lograrlo.

A través de los rituales, Petunia no consiguió magia como su hermana, pero pasó de ser una simple muggle a una squib, además de recibir una gran mejora de sus capacidades físicas.

En teoría, un squib no debería ser capaz de transformarse en animago, ya que su magia es demasiado débil y es incapaz de usarla a voluntad.

Sin embargo, con los beneficios del feudo, que reducía la dificultad en un 80 %, y un poco de mi ayuda, estaba casi seguro de que podría hacerlo.

Las chicas se emocionaron tanto que la fiesta que habíamos planeado para esta noche empezó antes de lo previsto… y nuestras ropas terminaron esparcidas por el suelo mientras nos volvíamos animales salvajes en la cama.

Lily y petunia se peleaban por montarme, ahora de una forma diferente, mientras que Gemma estaba en una silla no muy lejos, mirándome con una sonrisa mientras acariciaba a nuestro hijo en su vientre.

…

Por otro lado, en Hogwarts, con la Navidad a la vuelta de la esquina, reuní a las chicas y les prohibí continuar con la investigación hasta que pasaran las fiestas.

Estaban demasiado sumergidas en el caso de la última víctima y demás asuntos.

Las organicé para que disfrutáramos juntos nuestra propia cena de Nochebuena.

Además, las entusiasmé diciéndoles que tenía un regalo para ellas, uno que superaba con creces el del año pasado y que si alguien se enteraba de lo que era, seguro las envidiarían.

Esto despertó aún más su curiosidad.

Algunas pasaron todo el día intentando adivinar qué les daría.

Desde la eterna juventud hasta un dragón para cada una.

Me sorprendió su imaginación… y lo posible que sería si realmente quisiera hacerlo.

Con Susan y Hannah organizamos la cena de Navidad.

Planeamos un gran banquete con una variedad de platos calientes.

Todos eran algún tipo de guisado o salsa, lo que garantizaba una noche deliciosa.

—///— patreon.com/Lunariuz –//– ¡Hola chicos!

Estoy teniendo algunos problemas con mi PC, así que es posible que la próxima semana los capítulos no salgan el lunes como de costumbre.

Tal vez se retrasen un par de días, probablemente el miércoles o algunos días después de lo habitual.

¡Gracias por su comprensión!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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