Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 285
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285: 281) Charla en el bosque 285: 281) Charla en el bosque En medio de aquel espacio, una hoguera ardía con fuerza, y todos estábamos sentados en troncos alrededor de ella.
Sosteníamos palos afilados con diferentes tipos de carne y verduras, asándolos lentamente en el fuego.
El ambiente era armonioso, conversábamos sobre lo que se sentía ser un animal, así como las ventajas y desventajas de cada uno.
“Entonces, ¿tu animago es un ciervo?
No me lo hubiera esperado” dijo Tracey, levantando su brocheta de carne casi completamente cocida.
“No, en realidad” respondí, soplando suavemente la brocheta de Hermione para enfriarla.
Ella se sonrojó, y esa era precisamente la razón por la que lo hice.
Mi respuesta casual hizo que todas volvieran a mirarme con confusión.
Yo me mantuve tranquilo, soplando un par de veces más antes de entregarle la brocheta a Hermione.
Luego, continué asando la mía y finalmente aclaré: “Mi animago es otro.
Esa es solo una forma alternativa…
por así decirlo.
Es una habilidad que logré después de mucho esfuerzo, pero tiene sus defectos.
Puede que mañana no pueda convertirme en un ciervo.
Solo hay un 33% de probabilidad de lograrlo cada día.” Dije antes de dar un bocado.
“¿En serio?
¡Eso es genial!” dijo Tracey con entusiasmo.
“Entonces, ¿puedes convertirte en tu forma animaga y además en un ciervo a veces?
¡Qué envidia!” exclamó Parvati.
“No te quejes, ya puedes transformarte en animago, deberías estar agradecida” la reprendió su hermana Padma.
Parvati le sacó la lengua en respuesta, burlonamente.
“Entonces, ¿cuál es tu animago real?” preguntó Ginny con curiosidad, aunque en el fondo esperaba que fuera un caballo como ella.
“Seguramente es un lobo” dijo Pansy con una sonrisa.
“¿Por qué lo dices?” preguntó Padma.
“Porque tiene el carácter de un alfa” respondió Pansy, con una sonrisa que insinuaba mucho más.
Sabía de mi relación con varias chicas y, además, deseaba que mi forma fuera similar a la suya.
Claro, lo más acorde habría sido un león, pero jamás diría algo así en voz alta.
“No importa lo que sea, pero seguro será grande y fuerte” murmuró Lavender, sin poder evitar imaginar su forma de gata contrastando con mi posible forma animal más…
imponente.
“Yo creo que podría ser una serpiente” dijo Cho.
“Está en Slytherin, y ya vimos que la mayoría de los Ravenclaw somos aves.” “¡Oye!
Yo soy un ave y no soy de Ravenclaw” se quejó Tracey.
“El Sombrero se equivocó contigo” replicó Cho con diversión.
“¡Oye!” protestó Tracey, apuntándola con su brocheta.
“Quizás también sea un insecto…” murmuró Astoria, aunque todos la escucharon.
“Uno venenoso” añadió Parvati con una risita.
“¿Por qué venenoso?” pregunté, notando cómo todas desviaban la mirada con cierta vergüenza.
Ninguna quería admitir en voz alta que encontraban mis métodos…
poco convencionales, que mi personalidad podía ser un tanto retorcida.
“Yo creo que podrías ser un gato” dijo Luna con su habitual tono soñador.
“Demasiado manso” replicó Tracey, sin pensarlo demasiado.
“¿Un gato salvaje, entonces?” intervino Penélope.
“Hmm… quizá un gran felino, un tigre o un leopardo” sugirió Hermione, pensativa.
“¿Por qué no le preguntamos?
Está aquí” dijo Hannah, señalándome.
Todas se quedaron en silencio y me miraron con expectativa.
Era cierto que, por momentos, parecían haberme ignorado mientras jugaban a adivinar, estaban atrapadas en el juego y todas queria ganar.
Pero ya a esté punto querían escuchar la respuesta de mis propios labios.
Todas siguieron mirándome por un rato esperando que yo rompiera el silencio.
Las observé un momento antes de hablar.
“Como les dije, usé un método especial para mi transformación y logré convertirme en un animago mágico.
Mi forma animaga es una criatura mágica.”(Red) “¡¿Eso no es como… súper increíble?!” exclamó Tracey emocionada.
“Serías el primer animago en convertirse en una criatura mágica en la historia” comentó Padma con asombro.
“Puede que haya habido otros antes”dije con indiferencia.
“pero en que te convertiste?” pregunto hermione “la variedad de animales magicos es muy amplia” “¡¿Eres un dragón?!” Preguntó Parvati, emocionada.
La idea la fascinaba, y en el fondo también pensaba que si yo fuera un dragón, no tendría problemas en dejarla… montarme.
No fue la única que lo consideró, pues pensaron que como yo jugué con ellas podrían jugar conmigo de la misma forma.
“No, aunque hubiera sido interesante…” admití.
“No, yo me convertí en… una criatura oscura.” Hubo un instante de silencio, pero al alzar la mirada no vi la más mínima sorpresa en sus rostros.
Como mucho, algo de incomodidad.
“¿Por qué nadie parece sorprendida?”pregunté con incredulidad.
“Naaaah…” “Sí, bueno…” “Aún estoy procesándolo…” Ninguna dio una respuesta muy convincente.
Las más inteligentes guardaron silencio, mientras que las que tomaban la situación con humor solo se taparon la boca en un falso acto de asombro.
Solté un suspiro.
Definitivamente, no era lo que esperaba.
“¿Tan malo soy que ni siquiera les sorprende que mi animago sea una criatura oscura?” pregunté con un falso puchero.
“No es que seas malo, Red…
solo…” Hannah intentó responder, buscando las palabras adecuadas.
“…
Diferente…” completó al fin.
“Eres genial, Red.
Inteligente, poderoso y todo eso…” añadió Padma, pero su tono dejaba claro que había un ‘pero’ al final.
“Tienes tu magia de sangre”, señaló Cho.
“Sabes magia oscura y la usas contra quienes te ofenden”, agregó Millicent.
“Nos das demasiada tarea y nos haces entrenar hasta que nos duelan los huesos”, protestó Tracey.
“Eres muy controlador”, comentó Daphne.
“Eres un mujeriego…”, murmuró Ginny.
“Tienes una mirada perversa”, dijo Padma.
“Haces bromas crueles”, añadió Hermione.
“Haces chantaje”, susurró Pansy.
“Eres manipulador”, sumó Penélope.
‘Es un pervertido como yo, pero todavía no me has violado…’, pensó Lavender, sin atreverse a decirlo en voz alta.
“Está bien, está bien, ya entendí, soy escoria”, dije, viendo cómo algunas de las chicas menos atentas asentían inconscientemente.
“Pero aun así, siguen siendo mis amigas…
aunque, ahora que lo pienso, todo esto debe ser por conveniencia.
Yo les doy el poder de convertirse en algo que pocos han logrado y, a cambio, solo recibo insultos y comentarios degradantes”, solté en un tono herido.
“*Cof* Manipulador *cof*”, tosió Parvati con exageración, haciendo que muchas se echaran a reír.
Mi rostro se calentó ligeramente por la vergüenza.
“Son malas”, dije entrecerrando los ojos, pero al verlas reír, terminé contagiándome y solté una pequeña risa.
“Pero bueno, malas como yo.
Creo que fui una mala influencia”.
“De acuerdo, pero ya dinos en qué te convertiste”, insistió Parvati.
“Sí, seguro que en un sombrero rojo”, bromeó Tracey.
“Digo, combina con tu pelo”.
“Vamos, Red, muéstranos”, dijo Hermione, quien no podía ocultar su curiosidad.
“Okey” Asentí.
Me levanté del tronco y las miré con seriedad.
Todas me observaban con expectación.
Querían saber en qué me transformaba, así que les daría una buena demostración.
Junté mis manos con fuerza, como si fuera a hacer un jutsu de Naruto, y grité: “¡Transformación!” La emoción en sus rostros aumentó por un milisegundo.
Sus ojos se abrieron aún más, listas para ver algo increíble: ¿sería algo grande, aterrador, majestuoso, invisible…?
Pero sus expectativas se estrellaron contra la realidad cuando, tras mi grito, simplemente desaparecí.
Solo quedó un pedazo de tela cayendo lentamente sobre el tronco.
Las chicas miraron a su alrededor, confundidas.
“¿Red?” preguntó Hermione, volviendo la vista hacia atrás.
“¿Desapareció?” dijo Millicent, frunciendo el ceño.
“Quizás es invisible”, sugirió Penélope.
“Red, ¿eres invisible?” preguntó Cho al aire.
“Más te vale que esto no sea otra broma”, advirtió Hermione con un dejo de preocupación.
No obtuvo respuesta.
“¿Dónde está?”, murmuró Ginny, mientras que por otro lado, Lavender ya imaginaba todas las cosas que podría hacerles si realmente fuera invisible…
y casi tuvo un pequeño accidente con su ropa interior.
Un leve nerviosismo se instaló en el grupo.
Estaban en un lugar extraño, sin saber cómo habían llegado allí ni cómo salir.
Si algo me pasaba, ¿se quedarían atrapadas aquí para siempre?
¿Hasta morir de sed o hambre?
Las chicas siguieron revisando a su alrededor sin éxito, hasta que su atención volvió al pedazo de tela sobre el tronco.
“Solo dejó esto atrás…”, dijo Hermione, extendiendo la mano para tomarlo, esperando encontrar alguna pista.
Pero en cuanto lo tocó, la tela cobró vida y se aferró a su brazo.
“¡Aahhh!”(Hermione) Hermione cayó sentada hacia atrás, con el manto enroscado en su brazo, el miedo reflejado en su rostro.
Las otras chicas reaccionaron de inmediato, sacando sus varitas instintivamente.
“¡Ayuda!” gritó Hermione, sintiendo cómo el manto se apretaba en torno a su brazo, impidiéndole zafarse.
Varias chicas saltaron para intentar retirarlo, pero, antes de que pudieran hacer algo, Hermione comenzó a reír descontroladamente.
Unas cosquillas inesperadas recorrieron su mano atrapada, lo que provocó que su risa se mezclara con su angustia.
Aquello desconcertó aún más a las demás.
“¡Es un Letifold!
¡Red se convirtió en un Letifold!” exclamó Penelope de repente.
Hubo un instante de confusión.
Muchas no tenían idea de qué estaba hablando, pero comprendieron la idea general: ese manto negro que atrapaba a Hermione…
era yo.
“¡¿Red?!” exclamaron varias al unísono.
Sonriendo internamente, decidí deshacer la transformación, regresando a mi forma humana.
Sin embargo, terminé en una situación incómoda: los dedos de Hermione estaban en mi boca.
En cuanto lo notó, los retiró bruscamente, con una expresión de asco y furia.
Antes de que pudiera decir una sola palabra, Hermione saltó sobre mí y comenzó a golpearme repetidamente en el pecho y el estómago sin contenerse.
“¡Eres horrible!” gritó, descargando su enojo con cada golpe.
“Nos asustaste, Red,” suspiró Hannah, aunque su voz dejaba en claro que también estaba molesta.
“¿Ese es tu animago?
¿Una tela?” preguntó Pansy, frunciendo el ceño con decepción.
“Letifold, así lo llamó Penelope,” señaló Cho.
“¿Pero qué es un Letifold?” Hermione, sin dejar de fulminarme con la mirada, terminó cansándose de golpearme, pero aún así aprovechó para darme un fuerte pellizco.
Luego, junto con todas las demás, se giró hacia Penelope con curiosidad.
“Un Letifold es una criatura oscura, de las más peligrosas que existen,” explicó Penelope con seriedad.
Las chicas se sentaron nuevamente en los troncos, listas para recibir una lección inesperada sobre criaturas mágicas desconocidas.
Hermione, sin embargo, dudó entre sentarse lejos de mí, por estar enojada, o quedarse cerca para seguir castigándome.
“Más peligrosas para los magos,” corregí, sobándome el lugar donde me había pellizcado.
“Sí, supongo que el mayor peligro lo tienen los magos.
Quizás el fuego de dragón o un unicornio podrían derrotarlos con facilidad,” admitió Penelope, pensativa.
“¿Pero qué tan peligroso puede ser?
Al final, sigue siendo solo una tela negra,” comentó Pansy, decepcionada de que no fuera algo más impresionante, como un lobo mágico.
“Los Letifold son extremadamente peligrosos porque solo hay un hechizo conocido que puede repelerlos,” explicó Penelope.
“Y ni siquiera sirve para derrotarlos, solo para repelerlos: el encantamiento Patronus.” “¿Es completamente inmune a la magia?” preguntó Cho, sorprendida.
“Sí.
Además, son carnívoros, agresivos y muy sigilosos.
Atacan a la gente mientras duerme, los sofocan y luego los devoran sin dejar rastro, ni de ellos ni de sus víctimas.
Es una criatura clasificada XXXXX por el Ministerio de Magia debido a su letalidad.” Las chicas volvieron a mirarme con curiosidad y algo de inquietud.
“Tiene razón, todo lo que dijo es cierto,” confirmé.
“Pero si es tan peligroso, ¿por qué nunca he oído hablar de él?
Debería ser más conocido si es tan letal.
¿O acaso ya está extinto?” preguntó Hannah.
“No, es porque no hay Letifold en Inglaterra ni en muchos otros lugares.
Solo habitan en climas tropicales, por eso no se mencionan mucho aquí, a menos que se estudien criaturas mágicas en profundidad,” aclaró Penelope.
“Sí, definitivamente sería más cómodo en un lugar cálido y húmedo en esa forma,” comenté, asintiendo.
“El manto se me reseca y es muy incómodo.” La conversación sobre mi transformación se extendió por un buen rato.
Las chicas estaban fascinadas, algunas por el hecho de que era el primer animago mágico que conocían, otras por la criatura en la que me convertí.
Me hicieron todo tipo de preguntas: cómo se sentía ser un Letifold, si tenía ojos o boca, si respiraba, si podían coserme para hacer un vestido…
cosas así.
Sonreí internamente.
Sí, definitivamente era una mala influencia para ellas.
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