Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 287
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287: 283) Mas Regalos/Mas Animagos 287: 283) Mas Regalos/Mas Animagos Mientras uno de mis yo estaba con las chicas de Hogwarts, otro estaba con las chicas del feudo, haciendo prácticamente lo mismo.
A diferencia de las demás, ellas ya sabían cuál era el regalo, así que no había mucho misterio y comenzamos con el proceso.
Había tres pociones animagas para tres mujeres.
No, Gemma no se transformaría para no afectar a nuestra niña, pero en su lugar lo haría Andra.
Ella es una excelente asistente y darle más herramientas significa darme más herramientas a mí, por lo que no lo consideré un desperdicio.
Claro que, para Eileen, no había tal beneficio, ya que su ayuda nunca es demasiada ni implica el subterfugio o el sigilo, así que no era necesario darle una poción.
Aun así, ella también estaba presente para presenciar la transformación de su esposa.
primero procedi con lily y andra, pues era lo mas Primero procedí con Lily y Andra, ya que era lo más sencillo.
Ambas bebieron sus pociones y los cambios se manifestaron rápidamente.
Aunque Andra lo tomó con tranquilidad, Lily se puso algo nerviosa, pero estaba bien.
Lily, como era de esperarse por lo que sabíamos, tomó la forma de una cierva; eso no había cambiado.
Estaba emocionada y comenzó a dar pequeños saltos de cierva feliz con su nueva forma.
Para sorprenderla, yo también me transformé en un ciervo, lo que la impactó durante unos segundos antes de acercarse y empezar a acariciarme.
Así comenzamos a darnos cariñitos de ciervo hasta que Petunia no pudo soportar más los celos y nos separó.
Aunque, justo después, me dio un abrazo enojado, restregando su rostro contra mi pelaje.
Estas niñas son tan lindas y adorables, a pesar de todo.
Si Lavender estuviera en el lugar de Lily, seguramente lo primero que me pediría no serían mimos, sino que aprovecháramos nuestra forma animaga para follar…
Aunque, pensándolo bien, incluso si estuviera en el lugar de Petunia, también querría lo mismo.
Pasando a Andra, ella se convirtió en una viuda negra.
Realmente, no me sorprende.
Será una buena adición a sus habilidades.
No ofrece demasiado, pero le será útil para colarse y pasar desapercibida en ciertos lugares.
Me agradeció por el regalo antes de ser arrastrada por su esposa.
Luego vino lo complicado: Petunia.
No era una maga, al menos no completamente, por lo que la transformación animaga normal estaba fuera de cuestión.
Con mi trabajo anterior, había despertado una parte de su linaje mágico, pero seguía sin ser suficiente; no era mejor que un squib.
Ahora tenía que ponerme a trabajar.
Ya había ideado un plan, pero llevarlo a cabo tomaría más tiempo que la transformación instantánea que tuvieron las chicas con la poción.
Petunia no tenía problema con eso; ya se había acostumbrado a los rituales, así que, con algo de práctica, las cosas se encaminaron rápidamente.
Círculo ritual, pintura corporal mágica, algunas pociones, cánticos y danzas.
Suerte, estabilidad, potenciación mágica, afinidad animal…
Esto no era un trabajo pequeño ni singular.
Era una configuración compleja que había estado preparando desde hacía días, y ahora la ponía en práctica.
Aunque había cierta rivalidad y competencia entre hermanas, se preocupaban mucho la una por la otra, nada que ver con lo que hubiera sucedido en la línea de tiempo original.
Se querían profundamente y tenían una relación muy fuerte, y por eso mismo Lily estaba nerviosa y preocupada al ver a su hermana someterse a esto.
Petunia estaba desnuda, cubierta de tatuajes mágicos y líneas que los conectaban, pintadas por todo su cuerpo dentro de un círculo ritual de tamaño mediano.
Seguía mis órdenes mientras bebía las pociones que le había dado, y yo, detrás de ella, mantenía mis manos sobre su espalda, canalizando mi magia de sangre en su cuerpo.
Después de terminar con las pociones, Petunia tenía que realizar ciertas acciones, tanto internas como externas, mágicas y físicas.
En cuanto a lo mágico e interno, yo mismo me encargaba de ello por ella, ya que no tenía control sobre su propia magia.
Me concentré en ayudarla mientras ella completaba el resto del ritual.
Llegado un punto, pude sentir cómo la magia se acumulaba en su interior con la frecuencia y cantidad adecuadas.
Fue entonces cuando le indiqué que tomara la poción animaga y diera inicio a los cambios.
Todo iba bien hasta ese momento y esperaba que siguiera así.
Al haber estado potenciando su magia interna todo este tiempo, pude sentir cómo vibraba al entrar en contacto con la poción.
En ese instante, tuve que esforzarme aún más para seguir alimentándola mágicamente y poder continuar.
La poción se dispersó por todo su cuerpo, impregnando cada célula, asentándose y dando inicio a la transformación.
Fue ahí cuando noté cómo su magia se consumía rápidamente, obligándome a suplir la deficiencia.
Para un mago, la transformación con esta poción suele ocurrir en cuestión de segundos, en algunos casos, incluso al instante.
Pero en su caso, tomó casi un minuto completo.
Cuando el minuto pasó, Petunia sintió algo extraño y, de repente, su cuerpo cambió por completo, empequeñeciéndose hasta el punto en que mis manos ya no podían estar sobre ella.
Estaba confundida y mareada, hasta que miró hacia arriba con sorpresa, pero pronto se dio cuenta de que no era que yo había crecido, sino que ella se había encogido.
“Lo lograste, Tuni, ahora eres un animago”le dije con una sonrisa.
*Chii* Lily corrió hacia nosotros para contemplar a su hermana.
Los tres observamos el pequeño y peludo cuerpo de Petunia, quien se había convertido en una comadreja.
Al igual que su hermana, corrió de felicidad entre nosotros.
El hecho de no ser una maga como nosotros siempre le había causado miedo o tristeza, aunque lo ocultara.
Así que poder transformarse en un animago era para ella tanto un alivio como una gran alegría.
Ahora que los tres podíamos transformarnos, corrimos por todo el feudo: la ciudad, las praderas, los bosques.
Saltábamos, nos escabullíamos en nuestra forma animal, sin importarnos qué hacíamos exactamente.
Solo el hecho de correr juntos y dejarnos llevar por nuestro lado más instintivo nos hacía felices.
Nos divertimos el resto del día, e incluso tomamos una misión del tablón de tres o cuatro días para disfrutar y probar los límites de nuestras formas animagas.
Durante ese tiempo, también descubrimos algo importante: aunque Petunia ahora podía considerarse un animago, no era tan simple como eso.
No era una bruja y no tenía la magia de una, por lo que su transformación no funcionaba de la misma manera que la nuestra.
Tras muchas pruebas, logramos establecer más o menos cómo funcionaba su habilidad.
Petunia podía transformarse en comadreja con total libertad, pero solo durante unas tres horas al día.
Si se transformaba y destransformaba repetidamente, ese tiempo se reducía, por lo que le convenía mantenerse transformada el mayor tiempo posible.
Además, una vez que agotaba su tiempo de transformación, quedaba completamente exhausta.
No era un cansancio físico en sí, aunque ella lo sentía así, sino el efecto del drenaje mágico.
También venía acompañado de mareos o incluso migrañas.
En resumen, podía convertirse en animago, aunque con una limitación de tiempo.
Se sintió algo deprimida por ello, pero el simple hecho de poder hacerlo, aunque fuera por poco tiempo, la hacía feliz.
Le aseguré que con el tiempo mejoraría, que aún tenía formas de ayudarla y que, con la práctica, su tiempo de transformación se extendería.
Pasamos un rato más juntos, jugando con Gemma y planeando el futuro: el feudo, las misiones que haríamos juntos, los próximos entrenamientos y mejoras.
…
En Francia, había venido aquí a pedido de la familia Delacour, quienes tenían una sorpresa para mí.
Habían conseguido un lugar donde establecer un “Gremio de Aventureros”, similar a los “Dragones de Albión” en Inglaterra, y me lo presentaron como regalo de Navidad.
Por supuesto, estaba ligado a ellos.
Yo no tenía una identidad aquí que pudiera utilizar para administrar el establecimiento, y mi idea de ponerlo a nombre de Fleur no era viable hasta que se graduara de Beauxbatons.
Así que fue Apolline quien registró el lugar a su nombre, con la intención de transferir la propiedad a Fleur cuando alcanzara la mayoría de edad.
Técnicamente, este lugar no era mío, pero no me importaba.
Lo importante era que ahora podía expandirme a Francia.
Con las limitaciones en el lado inglés y las mejoras en el tablón, esto me venía como anillo al dedo.
Como tal, no podía quedarme sin darles un buen regalo.
Después de pensarlo, y considerando que no habría ningún problema con ello… Al menos desde que Fleur comenzó a hacerme ojitos en una de mis visitas y nuestros chats mediante [Mensaje] se volvieron más frecuentes, tomé una decisión.
‘Perdoname Bill’ pensé.
En la casa Delacour, con toda la familia reunida, presenté dos pociones a las hijas.
No podía dejar a Gabrielle afuera, era tan adorable como una tercera hermanita.
Hasta quiso darme algunos de sus juguetes para que la recordara… No podía ser cruel y no darle nada.
Las pociones intrigaron a la familia, pero las chicas confiaban tanto en mí que se las tomaron sin dudar, sin siquiera darles tiempo a sus padres de detenerlas por los posibles riesgos.
Así, nacieron dos animagos más.
Fleur se convirtió en un cisne, mientras que Gabrielle en un colibrí.
Decir que la familia Delacour quedó sorprendida era quedarse corto, y tuve mucho que explicar mientras me aseguraba de que Gabrielle no volara demasiado lejos.
Era interesante… Quizás, por su linaje de Veela, ambas se transformaron en aves.
…
Dentro de un vacío “Dragones de Albión”: “Feliz Navidad” dije, entregando una poción.
“¿Ya empezamos a usar drogas?
Creí que nuestra vida sexual aún no estaba tan mal como para llegar a esto” respondió Tonks con sorna, aunque tomó la poción sin dudar y la contempló frente a ella.
“Solo bébela” le dije, poniendo los ojos en blanco pero sonriendo.
“¿Qué es?
¿Afrodisíaco?
¿Somnífero?
¿Me crecerán las tetas?
¿Lactaré yogurt?
¿Me crecerán más tetas?” preguntó, aún examinándola.
“¿Te la vas a tomar o esperas que te la administre por vía anal?
Porque no tengo problema, aunque puede que tenga que abrirte un poco usando mi pene” le respondí con burla, haciendo el amago de bajarme los pantalones.
Tonks me dio un puñetazo en el pecho antes de tragarse la poción de un sorbo.
Cerró los ojos, tratando de sentir el efecto de esta, y vaya que si fue un cambio que la sorprendió.
La transformación ocurrió rápido, y una vez más me encontré mirando hacia abajo a una de mis mujeres.
Como metamorfomaga, estaba acostumbrada a los cambios, así que Tonks comprendió enseguida lo que había pasado.
Miró sus patitas blancas, luego me miró a mí, sorprendida.
“Felicidades, además de metamorfomaga, ahora eres una animaga.
Cada vez estás más cerca de hacer que el apodo “Mil Caras Tonks” te quede perfecto” dije, sujetándola y colocándola sobre el mostrador.
Tonks se había convertido en un conejo blanco.
Me miraba fijamente, aunque en esa forma era difícil discernir sus emociones.
Se destransformó rápidamente, terminando sentada sobre el mostrador con una expresión deprimida.
“¿No te gustó?” pregunté, sorprendido y confundido.
“No…” se quejó con un puchero.
“Pensé que con el disfraz de prisionera de Azkaban y los juguetes sexuales que compré este año yo te ganaría con los regalos… Eres odioso” me miró con falsa indignación.
“Je… supongo que sigo siendo el mejor” me burlé al entender la situación.
“Ya veremos…” dijo, bajándose del mostrador y comenzando a alejarse.
Pero antes de irse del todo, se giró y de repente unas orejas y una nariz de conejo aparecieron en su cabeza.
“Esta conejita aún no se rinde” añadió con picardía.
Y entonces continuó su camino, pero ahora con una esponjosa cola de conejo sobre su trasero, moviéndose con un caminar que acentuaba sus curvas.
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