Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 290

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 290 - 290 286 Decisión de Tonks
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

290: 286) Decisión de Tonks 290: 286) Decisión de Tonks Yo no fui el primero en despertar.

Pero el movimiento a mi lado hizo que fuera el segundo, apenas unos segundos después.

Estábamos en el suelo, desnudos, entrelazados en un abrazo caótico.

A mi izquierda y derecha, Tonks y Andromeda, con sus cuerpos aún cálidos por lo anterior.

Tonks fue la primera en abrir los ojos.

Pero no despertó de golpe.

Se tomó su tiempo, aturdida, tratando de recordar quién era, dónde estaba y qué había sucedido.

Y si eso no fuera suficiente, las señales en su cuerpo –sus agujeros irritados, la pegajosidad por todo su cuerpo, el dolor en cada fibra de su ser– terminaron de recordárselo.

Al principio, solo parpadeó, confusa.

Aún atrapada en el regusto de las emociones que su cuerpo recordaba y ella aún no, además de ese olor a sexo tan fuerte que sería capaz de noquear a cualquiera.

Pero entonces, giró la cabeza y vio nuestros cuerpos desnudos, el mío y el de su madre.

En ese instante, su mente encajó todas las piezas de golpe.

Se levantó de un salto, aunque eso le causo un gran dolor a su cuerpo maltrecho.

El movimiento fue tan brusco que incluso Andromeda, que dormía con la cabeza apoyada en mi pecho, hizo un amago de despertar.

“¡HHAAAaahh—!” Un grito salió de la garganta de Tonks.

Un sonido sordo, ahogado, pero lo suficientemente fuerte como para helarme la sangre.

Sus ojos se abrieron como platos, igual que cuando nos descubrió la follando.

Pude verla entrar en pánico absoluto.

Su piel perdió color.

Su respiración se volvió errática.

Sus lágrimas cayeron sin control.

Intenté llamarla por su nombre, dar un paso hacia ella, con intenciones de usar [Calma] para evitar que cayera mas en la desesperación… Pero antes de que pudiera hacer algo, un puñetazo me golpeó en la cara con tal fuerza que me desorientó.

Tonks salió corriendo.

Me quedé atónito.

No por el golpe en sí—mi cuerpo es mejorado constantemente por mi magia de sangre—pero aún así lo sentí.

Lo más impresionante es que Tonks nunca, ni siquiera en un arrebato de furia, podría haber golpeado tan fuerte de forma conciente.

Me recompuse rápidamente, pero ella ya no estaba.

Se había esfumado, huido lo mas rápido posible para alejarse de aquí.

Justo cuando me preparaba para seguirla, escuché una voz suave detrás de mí.

“Ve por ella…” murmuró Andromeda, con los ojos entrecerrados y aún sin intención de moverse.

Asentí sin responder.

Dejé uno de mis clones con ella para que la cargara y la llevara a la cama.

No sabía si planeaba seguir durmiendo o no, pero al menos estaría más cómoda si lo hacía.

Y la verdad… tampoco sabía cómo enfrentar a mi suegra después de lo que acababa de suceder.

Así que, en lugar de decirle algo, guardé silencio y esperé a que fuera ella quien tomara la iniciativa cuando estuviera lista.

Pero por ahora, mi prioridad era otra.

Salí corriendo tras Tonks.

Sin embargo, al llegar afuera, su rastro ya se había desvanecido.

Sabía la dirección general en la que había escapado, pero en algún momento debió de transformarse en un conejo y meterse en escondrijos imposibles de seguir.

Me sorprendió lo mucho que había llegado a dominar su animagia en un solo día.

A pesar del dolor y el agotamiento por el sexo salvaje, estaba huyendo con una determinación casi sobrehumana.

Intenté seguirla.

Pero Tonks no iba a un destino en particular, solo corría.

Corría sin rumbo, sin dirección, solo alejándose, a veces incluso en círculos.

Lo peor es que, incluso con mis clones rastreando cada zona posible, terminé perdiendo su rastro en algún punto.

Nunca se detuvo, nunca dejó de huir.

Era obvio que sabía que la estaba buscando…

o tal vez fue solo mi mala suerte.

En realidad, no estaba para nada tranquilo.

Seguí corriendo, buscándola sin descanso.

Mandé clona en todas direcciones, explorando cada rincón, pero no pude encontrar ni un solo rastro de ella… hasta que, unas horas después, finalmente supe dónde se había escondido.

Y en ese momento, quise patearme a mí mismo por lo estúpido que había sido.

…

Llegué al feudo justo cuando el sol comenzaba a esconderse en el horizonte.

Las lámparas del alumbrado público ya estaban encendidas, proyectando una luz cálida sobre las calles, aunque el cielo aún no se había oscurecido por completo.

Había diseñado aquí un ciclo de día y noche, pero todavía no había perfeccionado un cielo nocturno lleno de estrellas.

No me detuve a admirar la belleza del lugar.

Seguí caminando con paso firme por las calles vacías.

Lily me había avisado que vio a Tonks.

Y en cuanto me describió su expresión, supe que la situación no era buena.

Así que desactivé los NPC en la zona y les pedí a las demás chicas que se mantuvieran alejadas.

Ahora, estaba de pie frente a ‘el restaurante’, donde residía Tonks.

Empujé la puerta y entré.

El lugar estaba completamente vacío, excepto por una mesa redonda para dos en el centro, donde una figura de cabello color chicle se encontraba sentada, inmóvil.

Su rostro era la viva imagen de la indiferencia.

No había rabia ni tristeza visible, pero tampoco vida en su expresión.

Como si nada en este mundo pudiera importarle.

Sobre la mesa, frente a ella, había una botella medio vacía y un vaso con licor hasta la mitad.

Era una bebida fuerte.

Lo suficiente como para que, a pesar de su aparente apatía, pudiera ver el ardor recorriéndole la garganta con cada trago.

Se notaba que le costaba beberlo.

Que dolía…

pero aún así, se sirve más.

Suspiré, preparándome para lo que vendría.

Caminé lentamente hasta estar a un metro de ella.

Pero no reaccionó.

Ni siquiera desvió la mirada de la pared que llevaba rato observando.

Simplemente tomó otro trago.

“Tonks…”dije en un tono tranquilo y suave.

Ella no respondió.

“Tonks…” repetí, esta vez dando un paso más cerca.

“No… te me acerques…” murmuró muy alto, seca y entrecortadamente.

Como si le costara controlar sus palabras.

Pero no me miró.

“Está bien…” respondí, quedándome en mi lugar.

Por un momento, su rostro no mostraba ninguna emoción.

Luego, cuando me acerqué, sentí su inestabilidad emocional a flor de piel.

Pero en cuanto retrocedí, volvió a esa frialdad.

Esto era algo que tenía que manejar con cuidado.

El silencio entre nosotros se prolongó hasta que ella dio un par de tragos mas.

Entonces habló.

“¿Por qué…?” murmuró, antes de subir el tono.

“¿Por qué no puedes tener límites?” Su voz se quebró con cada palabra.

La fachada de indiferencia comenzaba a resquebrajarse.

Sus ojos se pusieron rojos y sus manos temblaban.

“Estábamos bien… y luego decidiste que no podías tenerme solo a mí…” su voz se volvió más agresiva.

“Entonces te permití tener más mujeres bajo tu ‘persuasión’…” dijo, haciendo comillas con los dedos.

Su vos parecia qubrarse con cada palabra, la indifernecia que mostraba parecia empesar a resquebrajarse, sus ojos se ponian rojos y sus manos temblaban.

Se detuvo solo para tomar otro trago.

Pude ver el ardor quemando su garganta, pero también la rabia en sus ojos al volver a mirarme.

Rabia…

Dolor…

Ruptura…

“Luego…perdoné y acepté que embarazaras a otra chica…”su voz se ahogó.

“Sabía que, después de todo lo que acepté, era posible… pero no me dijiste nada.

No me consultes.

Solo lo hiciste…” Su grito retumbó en el silencio del restaurante.

“¡Pero aún así lo acepté!

Sabía que dolería, que era injusto… ¡pero lo acepté porque te amaba y no podía vivir sin ti…!” La última palabra se quebró en su garganta.

Su voz quebrada y sus palabras me dolían.

No, no me arrepentía de lo que hice… pero verla así, con tanto dolor, me destrozaba por dentro.

Aun así, no dije nada, porque ella todavía tenía más que decir.

“Y luego… como si no fuera suficiente, me dices que tienes una relación depravada con un unicornio… ¡UN PUTO UNICORNIO!” Gritó con tal fuerza que todo el feudo pudo escucharla.

“Y también tuve que aceptarlo… pero… pero… ¿por qué no pudiste detenerte ahí?” Tomó otro trago, esta vez directo de la botella.

“¿Por qué…?

¿Por qué?!

¿Por qué cada vez que acepta algo egoísta de ti, tienes que ir más lejos?

¿Por qué no puedo ser suficiente?

¿Hasta dónde vas a llegar?

¿¡POR QUÉ MI PROPIA MADRE!?” Su voz se rompió por completo.

Ya no hablaba como una mujer furiosa… sino como una niña destrozada.

“Tonks…” Intenté acercarme otra vez.

“¡NO TE ME ACERQUES!” Me grité, lanzándome el vaso con fuerza.

Lo esquivé sin problemas, pero quizás hubiera sido mejor no hacerlo.

Tal vez, si me hubiera golpeado, se habría sentido un poco mejor.

“Debí haberlo sabido…

nunca es suficiente para ti.” Su voz se volvió apenas un susurro, pero cada palabra pesaba como una losa.

“Pero… ¿por qué… por qué mamá…?

Ya acepté todo lo que querías… pero ¿por qué esto?” Se cubrió el rostro con las manos.

“Tonks…

nunca quise lastimarte así…

pero—” intenté hablar, sin atreverme a moverme más.

“¡Pero siempre termina igual!” Me interrumpió con una risa amarga.

“Seguramente ahora querrás decirme que es el único camino, que no era tu intención pero que pasó de todas formas, que me acostumbraré y que, en algún punto, veré que era lo mejor.” Su tono se volvió cruelmente burlón.

“Para luego follarme hasta que no pueda pensar con claridad y que termine aceptando, ¿verdad?

Bueno, ahora también puedes follarme junto a mi madre, para que ninguno de las dos podamos escapar de ti…” Cada palabra era un puñal, cada frase se volvía más hiriente.

“Qué fácil lo tienes para ser feliz… lo tienes todo y nadie puede detenerte.

Debe ser genial ser tú, sin preocuparte por nadie más, porque puedes follarlos hasta que terminen aceptándolo…” Me quedé en silencio.

Mi mente buscaba algo que decir, pero, para mi sorpresa, la respuesta no vino de mí.

“Si fuera una persona cuerda…

si me quisiera, si me valorara aunque fuera un poco…

este sería el final entre nosotros.

Algo que debía pasar hace mucho tiempo…

desde que decidiste que yo no era suficiente.” Su tono se volvió helado.

“Pero ya es tarde para mí.

Me rompiste hasta el punto en que ya ni siquiera valgo nada para mí misma.” “¡No digas eso, Tonks!” Le repliqué con urgencia.

“Vales más de lo que crees…

aunque mis acciones te hagan pensar lo contrario.” “Da igual.” Sus ojos estaban vacíos.

“Ya no importa.

Ni siquiera mis decisiones son mías… Ya hiciste que follemos con mi madre presente.

Aprendí que mi voluntad no significa nada comparada con la tuya.” Jadeó levemente, como si le costara respirar de tanto dolor.

“Pero, como dije…

lo normal sería dejarte…

pero sé que no puedo hacerlo.” “¿Así que…?” Pregunté, sintiendo que ella quería que lo pregunte, pues era de esas situaciones donde había un ‘pero’.

“No te voy a dejar.” Sus palabras sonaban a una sentencia, aunque no podía entender si su razón era amor, dependencia… o desesperación.

“Pero con una condición.” “¿Cuál?” Pregunté, sintiendo un pequeño alivio.

Si ella misma estaba poniendo condiciones, entonces todavía había algo a lo que aferrarse.

“NO… vuelvas…

a tocarme.” Lo dijo con tanta dificultad que su voz tembló.

Pero lo dijo.

El ambiente se volvió helado.

Las luces parpadearon y se atenuaron.

Todo el feudo sintió un escalofrío cuando mi aura oscura emergió sin control.

Cualquiera que me hubiera visto en ese momento se habría horrorizado por la frialdad en mi expresión.

“…Hasta que yo te lo permita.” Tonks terminó su sentencia.

Y, como si nada hubiera pasado, todo volvió a la normalidad.

Ella ni siquiera pareció notar el cambio… pero yo sí.

La idea de perderla, de que dejara de ser mía, me había sacado de mi estado sereno y desató algo oscuro en mi interior.

No fue voluntario… simplemente, la bestia dentro de mí despertó.

“Está bien…” acepté con un suspiro.

Un suspiro de culpa.

En ese momento, lo entendí.

Ella tenia razon, no podía dejarla ir.

Ni siquiera podía tenerla sin que fuera mía… Soy horrible.

Aunque solo pueda verla desde la distancia, aunque no pueda tenerla en mis brazos ahora… jamás permitiré perderla para siempre.

Puedo esperar un poco más… hasta que todo vuelva a ser como antes…

“También quiero irme a algún lugar donde pueda matar o luchar hasta el desmayo… donde pueda liberar toda esta angustia.

Durante mucho tiempo.” Tonks terminó lo que quedaba en la botella de un solo trago.

Se puso de pie con dificultad, tambaleándose.

Casi se cayó por su borrachera.

Instintivamente, intenté sujetarla, pero cuando me miró con una expresión asesina, me detuve en seco.

Solo pude verla resbalar y poner todo su esfuerzo en levantarse de nuevo.

Sabía a dónde iba.

Y ella también lo sabía.

Nos acercamos al tablón de anuncios, y, aunque apenas podía mantenerse en pie, me ordenó que eligiera algo.

No porque no quisiera hacerlo ella misma… sino porque apenas podía sostenerse.

Así que lo hice.

Tomé una misión que duraría varios meses… quizás hasta un año y medio.

Y seleccioné solo dos participantes.

Ella y yo.

—///— patreon.com/Lunariuz

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo