Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 294

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 294 - 294 290 Las prótesis están infravaloradas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

294: 290) Las prótesis están infravaloradas 294: 290) Las prótesis están infravaloradas Tras terminar mi trabajo de cirujano, no me quedó de brazos cruzados.

No, después de tratar a Tonks, decidí actuar.

Bueno, en realidad, no fui yo en persona, sino un clon el que se encargó de ir por lo que queria mientras mi verdadero yo se quedaba vigilando a Tonks.

La nave estaba sellada a tal punto que ni siquiera mi habilidad de transformarme en sangre me permitiría atravesar las grietas; simplemente no había ninguna abertura.

Así que tuve que recurrir a otros métodos: [Viaje] y Aparición.

Esta última nunca me ha gustado demasiado, pero aún así había aprendido a usarla.

Al parecer, en este mundo también existen psiónicos capaces de moverse a través del espacio, aunque son tan raros que parecen una leyenda.

Cuando llegué a la estación espacial, ya no esperaba encontrar otra señal de vida aparte de los alienígenas que la invadieron.

Tal vez quedaba alguna pobre alma vagando por ahí, pero no por mucho tiempo.

Los alienígenas estaban devorando la nave a un ritmo alarmante, y ahora que no había nadie para detenerlos, su avance era imparable.

Si las cosas seguían así, eventualmente llegarían a los motores y propulsores.

Si eso ocurría, nuestra idea de viajar a su planeta de origen se volvería inviable.

Fue entonces cuando tomó una decisión: crear un escuadrón de clones para enfrentar a los alienígenas por mi cuenta.

Sorprendentemente, resultó más fácil de lo que imaginaba.

Al estar solo y usando clones, podía desatar todo mi poder sin restricciones, sin preocuparme por nada, ni siquiera por mi propia vida.

También fue el momento perfecto para probar las capacidades del poder PSi.

La capitana, como había prometido, cumplió su parte del trato después de evacuar a los demás y poner la nave rumbo a su destino final.

No pude darme todo lo que quería, pero sí todo lo que estaba a su alcance.

Gracias a esta nueva información, cuando los clones no estaban protegiendo sectores de la estación espacial o exterminando alienígenas, se dedicaban a estudiar cada fragmento de conocimiento que teníamos sobre el poder PSi.

Fue una gran aventura en solitario… bueno, con clones, pero se entiende.

Pero volviendo al asunto principal, conseguí lo que fui a buscar.

Me encontré con el mercader y compré un brazo robótico rosado para Tonks.

Para ese momento, ella aún no había despertado, pero quería tenerlo listo para ella.

Aunque no lo usara, al menos lo tendría como recuerdo… había notado su interés por la tecnología.

El brazo no fue una simple compra.

Pasé un tiempo trabajando con el mercader para encontrar el diseño perfecto.

Además, le proporcionó la información que me había dado la capitana y le vendí toda la tecnología que encontré en la nave.

Gracias a esto, tenía acceso a múltiples opciones de actualización.

En cuanto al costo, bueno… recurrí a métodos poco ortodoxos: robé créditos de cadáveres y de distintos lugares de la estación.

Era curioso cómo en esta misión espacial, los galeones ya no tenían valor y la moneda de cambio se había reducido a simples créditos.

Por último, también me encontré con el [Archimago].

Pero a diferencia del mercader, acceder a él fue mucho más complicado.

La única razón por la que supe que pude encontrar fue gracias al [mapa].

Su ubicación no era fija.

Flotaba en el espacio a lo largo de nuestra ruta y aparecía cada cierto tiempo.

Logré enviar un clon equipado con un traje espacial hasta el satélite donde reside.

Así descubrí que, al igual que el mercader, el Archimago también había cambiado.

Su torre mágica ahora era un satélite espacial, y el propio “Archimago” había evolucionado en una inteligencia artificial conocida como ARK-MAGE (Mystic Authority Global Existence).

A pesar de la transformación, la estructura de la torre—o mejor dicho, del satélite—seguía manteniendo su esencia.

La diferencia era que ahora funcionaba con y para tecnología en lugar de magia.

Allí aproveché la oportunidad para mejorar aún más el brazo robótico de Tonks.

Era un brazo que, en forma, lucía exactamente como el de un humano, pero compuesto de metal, como si estuviera hecho de fibras musculares metálicas.

Su color era un rosa chicle intenso con un brillo metálico, y en la parte superior, sobre una sección negra, tenía tres pequeñas flores rosadas grabadas.

Ahora que lo pienso, se parecía un poco al brazo de Iron Man del MCU, pero más pequeño, delgado y con un diseño claramente femenino.

Su tamaño era exactamente el mismo que el del brazo original de Tonks.

Esperaba que le gustara.

…

Tonks despertó a la mañana siguiente, fresca como una lechuga, pero con un brazo menos.

Para este punto, la tensión entre nosotros se había calmado bastante.

Lo supe porque, cuando necesitó un abrazo, pude dárselo.

Fue un abrazo largo y silencioso, pero un buen comienzo.

No es que todo estuviera bien, aún sentía su resentimiento, pero la distancia y la frialdad entre nosotros se habían reducido.

Nuestra relación mejoró aún más cuando le presenté su brazo robótico.

Pasó de una persona apagada y melancólica a un niño en Navidad.

Le preguntó si quería que le hiciera crecer un brazo nuevo o si prefería el mecánico…

y eligió este último, justificándolo con un simple “solo hasta el fin de la misión”.

Cuando los demás vieron el brazo robótico de Tonks, quedaron asombrados y curiosos, pero sabían que no era buena idea provocar el lado oscuro de los Psiónicos, así que se mantuvieron al margen…

excepto Yexi.

Ella se había distanciado de Tonks y de mí después de la última vez, pero ahora, sabiendo que íbamos a morir, simplemente se acercó sin miedo.

Para ese momento, Tonks ya no era tan fría o cerrada, así que ambas comenzaron a charlar y, con el tiempo, se hicieron algo parecido a amigas durante estos meses de viaje.

Así pasamos esos tres meses, sin mucho más que hacer.

Tonks probaba su brazo robótico constantemente, jugando con todas las mejoras que le agregué.

Solo lamentaba no poder disparar libremente dentro de la nave.

Hablamos más que en todo el tiempo anterior, sobre todo durante las comidas y en los habituales tiempos libres.

No tocamos el tema de su madre, pero sí nuestra relación.

Ella se dedicó a recordarme todos mis errores, no buscando respuestas la mayoría de las veces, solo desahogándose.

En algunas ocasiones aprovechó su brazo robótico para romperme algunos huesos, con la excusa de que yo podía recuperarme sin problema.

No es que el masoquismo sea lo mío, pero tenía que permitírselo.

Después de propinarme una tortura digna, las cosas se aliviaron aún más, aunque no dejaba pasar la oportunidad de darme un buen puñetazo metálico si tenía la ocasión…

pero, al menos, logré recibir un pequeño beso de su parte.

Con nuestra relación reanudada, el viaje se volvió más llevadero.

Tuve la oportunidad de enseñarle más sobre el poder PSI y cómo actualizar nuestra magia.

Yo mismo pude avanzar gracias a las pruebas con los clones, mientras que ella…

bueno, necesitó mi ayuda activa para lograrlo, aunque en menor medida.

Otra forma de venganza que Tonks descubrió—y que realmente me dolió—fue invitarme a mí ya Yexi a bañarnos juntos en el diminuto baño de la nave… pero nada más que bañarnos.

Literalmente se lavaron mutuamente, con toda la sensualidad del mundo, mientras a mí solo me quedaba mirar, sin poder hacer absolutamente nada.

Me amenazó con que si intentaba siquiera rozarla, todo el avance que habíamos logrado se perdería.

Así que ahí estaba yo, con las bolas más azules del espacio conocido, viendo cómo se enjabonaban una a la otra sin que me permitieran tocar ni un solo cabello.

Yexi tampoco terminó bien, porque Tonks se aseguró de que el contacto se limitará estrictamente a lo “necesario”.

Pero la verdadera tortura llegó justo antes de que llegáramos a nuestro destino.

Yexi, que ya era amiga de Tonks y conoció algunos de nuestros secretos, le pidió que me convenciera de hacerle un brazo robótico a ella también.

Claro, si Tonks me lo pedía, no tenía razones para negarme… pero ella decidió “pagarme” de una manera bastante cuestionable.

Esa noche, en mi habitación, Tonks… me dio la paja más dolorosa de mi vida con su brazo metálico.

Al principio pensé que solo necesitaba aprender a controlar la fuerza, pero pronto me di cuenta de que no era falta de práctica… sino pura malicia.

Me torturó con un agarre de acero mientras yo resistía estoicamente, apretando los dientes y aguantando como todo un hombre.

Yexi, sentada a un lado, nos miraba con una mezcla de confusión y fascinación, sin comprender del todo nuestra relación.

Fueron treinta minutos de estrujamiento mecánico antes de que Tonks, finalmente, se apiadara de mí.

Al ver una lágrima rodar por mi mejilla, decidí ajustar la presión y, con movimientos más cuidadosos, finalmente me dejó terminar.

Pero la noche no había terminado.

Tonks, con una curiosidad científica que solo ella podía tener en este contexto, quiso probar otras funciones del brazo… y usó el coño de Yexi como banco de pruebas.

Los resultados fueron excepcionales.

Tan excepcionales que, cuando decidió probarlo en sí misma, su chillido de sorpresa retumbó por toda la nave.

Al final, ambas quedaron tiradas en la cama con los clítoris ardiendo e hinchados, mientras Yexi, entre murmullos incoherentes, me rogaba que le agregara las mismas funciones a su futuro brazo robótico.

Supongo que mi modificación de alta tecnología terminó siendo mejor que cualquier vibrador en la galaxia.

…

Fue un viaje largo, monótono y tenso.

Ahora solo quedamos 12 de los 14 que llegamos a esta nave.

Uno de nuestros compañeros, al igual que Tonks, estaba herido, pero no logró sobrevivir.

Era un buen soldado, sabía lo que tenía, pero también entendía que nuestros recursos eran limitados y no quería desperdiciarlos en un hombre muerto.

Por eso, no dijo nada y, al final, sucumbió a sus heridas en silencio.

El otro caído fue un cobarde.

La presión y el miedo a lo que íbamos a hacer fueron demasiado para él.

No pudo soportarlo y terminó volándose los sesos.

Mis clones hicieron un trabajo excelente contra los alienígenas.

La parte de la nave que necesitábamos intacta permaneció así, lo cual ya era una victoria en sí misma.

Además, mis estudios xenológicos y psiónicos dieron resultados interesantes.

Realicé varios experimentos y pruebas, y ahora tengo una idea más clara sobre cómo ayudar a Petunia.

El poder PSI podría ser una alternativa viable a la magia, y como ya existen estudios previos sobre cómo despertar este poder en personas con potencial, tenía medio camino hecho.

Solo me quedaba resolver el problema de las secuelas que estos métodos podían dejar.

En fin, protegí la nave el tiempo suficiente hasta que finalmente pudimos ver nuestro destino: un planeta.

O algo parecido.

No era tan grande, quizás del tamaño de la Luna.

Se veía oscuro, muy oscuro… pero no creo que fuera por falta de luz solar.

A lo lejos, se podía ver un sol, aunque un poco más distante de lo que sería ideal para la vida humana.

La nave seguía avanzando a una velocidad peligrosa, algo que sentía durante todo el trayecto.

Pero el impulso no era perpetuo, y sin la capacidad para mantener, nos movíamos solo con lo que quedaba de nuestra inercia.

Dentro de la nave, la capitana y los marines que aún quedaban activaron los motores.

Justo antes de que fuera demasiado arriesgado, nos separamos de la estación espacial.

Fue un desprendimiento brusco, pero al fin dejamos atrás el lugar donde pasamos varios meses.

Volamos hacia el planeta a una velocidad controlada, mientras, desde la nave, observábamos cómo la estación se acercaba lentamente al mundo oscuro… hasta que impactó.

Fue casi artístico.

El choque, la explosión, el temblor en la corteza planetaria… un espectáculo visual tan aterrador como fascinante.

Sin embargo, nuestra suerte no fue tan grande como para que la estación destruya el planeta con su colisión.

Así que nos tocaba terminar el trabajo.

En la nave, llevábamos uno de los explosivos más poderosos que pudimos conseguir, capaz de hacer volar un planeta pequeño.

No sabíamos si este mundo sería demasiado grande para nuestra bomba, pero era lo mejor que teníamos.

El rumbo estaba decidido.

Según los registros que obtuvimos, el planeta estaba plagado de túneles y cavernas, un laberinto subterráneo que se extendía por kilómetros.

Nuestra misión—nuestra última misión—era descender lo más profundo posible y detonar la bomba en el núcleo… con el riesgo de encontrarnos con la mayor cantidad de alienígenas que hayamos visto jamás.

Y, posiblemente, muchas más variedades de las que conocemos.

Mientras descendíamos, todos se preparaban, armándose hasta los dientes con más armas de las que podían cargar.

La atmósfera dentro de la nave era densa.

Algunas tenían expresiones de absoluta desesperación, otras de nerviosismo o determinación.

Los únicos que no parecíamos afectados éramos Tonks y yo.

Nosotros solo suspirábamos con alivio… porque estábamos a punto de terminar con esto.

—///— patreon.com/Lunariuz

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo