Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 299

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
  4. Capítulo 299 - 299 295 Charla entre madre e hija
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

299: 295) Charla entre madre e hija 299: 295) Charla entre madre e hija “¿Por qué estarías agradecida?!” preguntó Tonks, consternada.

No podía creer lo que estaba pasando, más allá de sus peores temores.

Sentía que su madre había sido completamente borrada por mí, que lo que tenía frente a ella no era más que una marioneta vacía, atrapada bajo mi voluntad.

“Porque ya no siento dolor,” respondió Andrómeda con una calma perturbadora, mientras seguía acariciando el cabello de su hija.

“¿Qué…?” Tonks parpadeó, confusa.

“El dolor ya no está…” repitió su madre con aquella sonrisa inquietante.

“Se esfumó…

y con él, toda una carga que ni siquiera sabía que llevaba.

Nunca me había sentido tan libre…

ni siquiera cuando fui expulsada de la familia Black.

Quizás en ese momento me acerqué un poco, pero incluso entonces sentí miedo, resentimiento… tantas emociones mezcladas.

Pero ahora, no.

Ahora me siento satisfecha.

Libre.

Y con una curiosidad enorme por lo que me depara el futuro.” Tonks la miraba con el alma hecha trizas.

Quería gritarle, quería decirle que todo era una farsa, que yo le había lavado el cerebro, que haría lo imposible por traerla de vuelta.

Pero las palabras de su madre la atravesaron como una daga.

Porque, aunque odiaba admitirlo… su madre realmente se veía feliz.

No era solo una sonrisa vacía.

Era genuina.

Sincera.

“El luto es pesado, más de lo que crees,” continuó Andrómeda con un tono casi melancólico.

“Y el dolor no alcanza su punto más cruel en el momento de la pérdida, sino después… cuando te das cuenta de que el tiempo sigue avanzando, que esa persona no está y nunca volverá, que el futuro seguirá siendo así… que envejecerás sola.” Por un instante, su expresión pareció ensombrecerse.

Pero luego, con una repentina alegría, su sonrisa volvió, amplia y brillante.

“Pero eso ya no es algo que deba preocuparme.

Todo ese peso ha desaparecido, y ahora mirar al futuro ya no me da miedo ni tristeza.

Solo curiosidad… y emoción.” Tonks sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

“¿En serio…?

Por favor, dime que no te hizo olvidar a papá…” suplicó con un sollozo, su voz temblando de miedo.

“Niña tonta…” Andrómeda la atrajo hacia sí y la envolvió en un abrazo cálido.

“Jamás olvidaría a tu padre.

Fue uno de los hombres más importantes de mi vida… y, sobre todo, me ayudó a crear a la persona más importante para mí.” La mirada tierna que le dedicó fue demasiado.

“Mamá…” Tonks no pudo resistirse más.

Se aferró a su madre con fuerza, deseando—por un momento—volver a ser una niña en sus brazos.

Permanecieron así, abrazadas en silencio.

Hasta que, inevitablemente, el tema regresó.

“¿En serio estás bien con esto?” repitió Tonks, con la voz llena de incredulidad.

“No puedo dejar de sentir que Red te cambió a la fuerza y…” “Estoy bien, mi niña,” la interrumpió Andrómeda con una sonrisa tranquilizadora.

“Y sí, me cambió, de una forma que nunca imaginé… pero, como te dije, me gusta este cambio.” “Pero no puedo aceptarlo…” Tonks apretó los puños, frustrada.

“Creí que había logrado perdonarlo un poco, pero… después de esto, que ni piense en volver a tocarme por unos años” “Je… creo que te sería difícil aguantar tanto.” Andrómeda dejó escapar una risita.

“Créeme, yo apenas pude contenerme a saltar sobre el cuando lo vi.

Por suerte, te vi a ti primero y me lancé a abrazarte, así logré mantener la compostura y mi ropa puesta” “¡Mamá!” exclamó Tonks, la sorpresa y la creciente angustia tiñendo su voz de un tono agudo.

“Es verdad…

no dejo de pensar en lo bien que se sintió, en cuánto me gustaría repetirlo… Y te lo confieso ahora para evitar malentendidos: si él me pidiera que me bajara las bragas, no creo que pudiera negarme… De hecho, lo espero.” Lo dijo con un leve sonrojo en las mejillas, pero sin apartar la mirada, con firmeza.

“Por Morgana…” Tonks sintió un nudo en el estómago al escuchar a su madre decir algo así.

Su rostro palideció.

“Es un desgraciado… ¡¿Cómo pudo dejarte tan mal?!” “Ey, ¿por qué te enojas tanto?

Te dije que estoy bien con lo que hizo… ¿Acaso no quieres que tu madre se divierta de vez en cuando?” Andrómeda sonrió, con una ligereza que solo hacía que la situación se sintiera aún más torcida.

“¡Pero no entiendes!

Él… él…” Tonks tenía dificultades para encontrar las palabras adecuadas.

Miró a su madre con desesperación, como si aún pudiera hacerla entrar en razón.

“¡Escúchate hablar!

Estás pensando en engañar a papá con mi novio… ¡y por lo que dices, lo harías siempre que él te lo pidiera!” “Creo que no estás entendiendo algo.” Andrómeda suspiró, cruzándose de brazos.

“Sé perfectamente lo que está pasando.

No es que haya perdido la cordura ni que me esté manipulando.

Simplemente…

soy un poco más alegre y quizás… más cachonda que antes.” “¡Pero estás diciendo que quieres engañar a papá!” Tonks alzó la voz, con los ojos brillando por las lágrimas contenidas.

“Nymphadora, mi niña…” Andrómeda tomó sus manos con suavidad.

Su expresión se volvió seria.

“Sé que esto puede dolerte, pero… tu padre ya está muerto.” “Lo sé, pero…” La voz de Tonks se quebró.

Andrómeda la miró con una mezcla de tristeza y resolución.

“Tal vez suene como chantaje emocional, pero tengo que preguntártelo… ¿Esperas que pase el resto de mi vida sola?

¿Que me ahogue en mis penas como lo hice hace unos meses?” “No, yo… pero…” Un nudo en la garganta le impidió seguir hablando.

“Merezco ser feliz, Nymphadora.” Su madre la miró fijamente.

“Tu padre no te culparía de nada, asi que deja de preocuparte al respecto.

Si alguien tiene que rendirle cuentas en el otro lado, soy yo… Pero aun así, necesito seguir adelante.” “¡Pero estás hablando de Red!

¡Mi novio!” Tonks alzó la voz, aferrándose a ese pensamiento como a un salvavidas.

“Me dijiste que él no te hizo olvidar a papá, ¡pero ahora me dices que quieres algo con él!” Se aferró a esa contradicción, porque era lo único que podía sostener en medio del caos.

Quería echarme la culpa de lo que escuchaba temiendo que fuera verdad.

Andrómeda suspiró con una mezcla de vergüenza y resignación.

“Él no me hizo olvidar a tu padre del todo…” admitió en voz baja.

“¿Ves?” Tonks se apresuró a señalarlo.

“¡Claramente hizo algo!” “Solo en lo sexual.”(Andrómeda) “¿Qué?” Tonks parpadeó, completamente desconcertada por el comentario repentino.

Andrómeda apartó la mirada, frotando inconscientemente sus piernas entre sí.

“Te soy sincera cuando digo que no puedo olvidar a tu padre.

No en lo que fue como persona, en lo que compartimos…

Pero en lo sexual…” Su voz se volvió más baja.

“No puedo pensar en él de esa forma.

Aunque lo intente, cada vez que lo hago, el recuerdo de lo que pasó con Red vuelve a mí.

Y si intento recordar el sexo con Ted…

Red aparece de nuevo.

No me siento mal por ello.

Quizás sentí algo de culpa al principio, pero ya lo superé.” Andrómeda la miró fijamente.

“No culparía a tu padre si las cosas hubieran sido al revés.

Me gustaría creer que él haría lo mismo.” Tonks se quedó con la boca entreabierta, sin encontrar palabras para responder.

“Nym…

Tonks.” Andrómeda tomó aire y le habló con firmeza.

“Ya no eres una niña.

Creo que puedes aceptar algo como esto.

De hecho, creo que ya lo hiciste.

Los vi llegar juntos y no vi una ruptura total entre ustedes, así que supongo que lo perdonaste.

Que, de algún modo, estabas dispuesta a seguir adelante antes de verme.

Sé que aceptaste muchas cosas hasta ahora.

Esta es solo una más.

Por nuestra felicidad, ambos sabemos que Red es imparable y huir no es la solución.

No podemos evitar este camino, pero sí elegir cómo lo transitamos”, dijo Andrómeda en un tono bastante sabio.

“Pero…”(Tonks) “¿Crees que puedes dejarlo?”(Andrómeda) Tonks se quedó en silencio.

“¿Crees que puedes detenerlo si él quiere algo?”(Andromeda) El susurro salió de sus labios antes de que pudiera contenerlo: “No…”(Tonks) Andrómeda asintió con calma, como si esa fuera la confirmación que estaba esperando.

“Entonces dime, ¿Qué es mejor?

¿Seguir discutiendo hasta que todos terminemos heridos…

o buscar la manera de sacar lo mejor de esto?” Tonks sintió cómo las fuerzas la abandonaban.

“Yo…

no puedo creer que lo defiendas…” Se dejó caer en un banco, sintiendo el peso de la realidad aplastándola.

Lágrimas silenciosas resbalaron por su rostro.

Todo lo que su madre había dicho esa noche era más desconcertante que la locura espacial en la que se habían visto envueltas.

Más aterrador, incluso.

Andrómeda se sentó a su lado y empezó a acariciarle la espalda en un gesto reconfortante.

Pero no la hacía sentir mejor.

Tonks había intentado ignorar el futuro, vivir el presente sin preocuparse por lo que vendría.

Pero su madre se había asegurado de que temiera el futuro.

Y dudara del presente.

“¿Por qué me junté con él?” murmuró Tonks en voz alta, como si de repente esa fuera la única pregunta que importaba.

“Porque lo amas.

Y él también te ama mucho.” La respuesta de Andrómeda llegó con una calma que la desesperó.

“Si me quisiera, no me haría tanto daño…

No estaríamos viviendo esto.” Tonks sintió que su voz se quebraba.

“No, él realmente te ama.”(Andrómeda) “¡¿Por qué lo sigues defendiendo?!” Tonks la miró con dolor.

“Mierda…

Te ha follado el cerebro.” “Quizás.” Andrómeda sonrió de lado.

“Pero te lo digo en serio.

El dolor que sientes no es porque él no te ame.

Lo sé mejor que nadie… quizás incluso mejor que él mismo.” “¿Cómo puedes estar tan segura?” Tonks apretó los puños, la rabia ardiéndole en la garganta.

“Porque antes de que llegaras tú…

el sexo que tuvimos fue trascendental.”(Andrómeda) “¡No quiero escuchar esa mierda!” le gritó Tonks, sintiendo asco y furia mezclándose en su pecho.

“Tonks, escúchame.” Andrómeda la sujetó del brazo con firmeza, obligándola a mirarla.

Sus ojos estaban serios, demasiado serios.

“Lo digo en serio.

Trascendental…

a un nivel que nadie podría imaginar.

Por un momento, fui él.

Literalmente.

En un sentido espiritual.” “¿Qué?” Tonks la miró como si estuviera loca.

“Más que sexo, fue una conexión entre nuestras almas.” Andrómeda tomó aire y prosiguió, eligiendo cada palabra con cuidado.

“Vi lo que él vio.

Sentí lo que él sintió.

Pensé lo que él pensó…

durante toda su vida sexual.

Hija, fui él.

Lo entendí por unos instantes.

Por eso te digo que me creas cuando te digo que él te ama.” Tonks abrió la boca para responder, pero no pudo.

“Fuiste su primera mujer.

Su primera vez.” Andrómeda sonrió levemente, pero no había burla en su expresión.

“No sabes lo nervioso que estaba, aunque intentara ocultarlo.

Hasta el momento en que estuvo dentro de ti, dudaba que todo fuera real.

Temía que fuera un sueño.

Aún lo teme.

Le aterra despertar un día y descubrir que todas nosotras…

todas las mujeres con las que ha compartido algo…

somos solo una ilusión de su mente.” “¿Estás hablando en serio?” susurró Tonks, incrédula.

“Sí.

Lo vi con mis propios ojos.

Lo sentí en mi corazón.” Andrómeda suspiró y miró al cielo.

“Y yo que creía que estuve nerviosa en mi primera vez…

Bueno, quizá le gane.

Pero el miedo que él tiene a que nada de esto sea real…

eso me supera.

Aún me estremece.” “Debe haber sido una alucinación…” murmuró Tonks, negando con la cabeza.

No quería creerlo.

No podía.

Todo esto tenía que ser un truco, una manipulación.

Andrómeda la observó con calma antes de hablar de nuevo.

“En el apartamento del Ministerio…

ibas a hacerlo con su clon, Tenebrius, a quien ayudaste a crear.

Pero él te pidió que esperases a su forma real.

Ahí recordaste que era mucho menor que tú y quisiste detenerte.

Pero él ‘no te dejó’, aunque claramente podrías haberte negado.

Y pensaste…

‘¿Qué pensarían mi madre y mi padre de mí?’ Pero seguiste adelante, porque creíste que sería un secreto.

Incluso consideraste lanzar un hechizo de olvido para que él lo olvidara…

para que solo tú lo supieras.” Tonks sintió que su sangre se helaba.

“¡¿Cómo sabes eso?!” gritó, incorporándose de golpe.

“¿De verdad viste lo que él…?” Su voz se quebró.

Un pensamiento aún más aterrador la atravesó de golpe.

“¡¿Cómo sabes lo que pensé?!

¡Ni siquiera él lo sabe!

¿O sí?!” “Tranquila.” Andrómeda mantuvo su mirada firme.

“Te lo dije.

Por un momento, fui él.

Y también fui tú.” Tonks se quedó paralizada.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

“¿Cómo…?” Apenas pudo pronunciar la palabra.

“No lo sé.

Magia, tal vez.” Andrómeda esbozó una sonrisa amarga.

“Solo sé que en ese momento…

en algún punto…

fui tú follando con él.

Y él follando contigo.

Vi ambas perspectivas.

Los entendí a los dos.” Tonks sintió que su estómago se revolvía.

Todo esto era demasiado.

Era retorcido.

Era imposible.

Pero entonces, algo hizo clic en su cabeza.

Y abrió los ojos con horror.

“¡¡¡ESO QUIERE DECIR QUE FOLLASTE CONMIGO!!!” —///— patreon.com/Lunariuz

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo