Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 301
- Inicio
- Todas las novelas
- Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
- Capítulo 301 - 301 297 Fin de la Charla y el Experimento Final
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
301: 297) Fin de la Charla y el Experimento Final 301: 297) Fin de la Charla y el Experimento Final “Comete muchos errores.
Tal vez toma las peores decisiones para conseguir lo que quiere… como lo que hizo contigo, conmigo y con todas las demás.
Pero esa incapacidad de sentir culpa hace que nunca se detenga.
Aunque se equivoque, sigue avanzando sin darse el tiempo de reflexionar si lo que hace está bien o mal, si pudo haberlo hecho mejor o si siquiera vale la pena seguir.” explicó Andrómeda.
Tonks se quedó en silencio, escuchando a su madre como si le estuviera contando una historia antes de dormir… solo que esto no era un cuento de hadas.
“¿Me estás diciendo que todo esto ocurre porque Red intenta compensar algo?” preguntó, tratando de procesarlo.
“Sí.
Antes habría pensado que era para compensar el tamaño de su pene, pero después de todo lo que sé, está claro que no es eso.” bromeó Andrómeda, aunque había tristeza en su tono.
“Es algo mucho más profundo… algo que, según lo que he aprendido de él, necesitaría tratamiento con un psicólogo humano… quiero decir, muggle.
Aunque a estas alturas, dudo que sirva de algo.” “Entonces… ¿nada de esto habría pasado si yo le hubiera dado más amor?” preguntó Tonks, sintiéndose entre confundida e irritada.
Le sonaba como si le estuvieran echando la culpa.
“No, no habrías podido evitarlo.
Eras demasiado inmadura para entender la magnitud de lo que se necesitaba.” respondió su madre con firmeza.
“Aunque… no niego que, si hubieras jugado bien tus cartas en el momento adecuado, tal vez las cosas serían diferentes.” Reflexionó por un momento antes de añadir: “Si hubieras sido más asertiva, más dominante… si lo hubieras sometido completamente, agotándolo hasta el cansancio y reafirmando tu autoridad, pero con amor… tal vez los papeles habrían cambiado un poco.
Su ‘red de pesca’ de mujeres podría haberse convertido en una ‘caña de pescar’.” “Me parece que solo estás justificándolo…” replicó Tonks, reacia a aceptar la idea de que podría haber evitado todo con solo ‘darle más amor’.
Era demasiado triste pensarlo.
“Entonces, ¿basta con que me lo folle y lo convierta en mi perra?
No es tan fácil como crees.
Solo duramos tanto en la cama porque él lo permite.” “No, ahora eso no funcionaría.
Ya es tarde.” corrigió Andrómeda con seriedad.
“Creo que, en este punto, necesita algo muy particular… o a alguien muy particular.
Alguien que pueda darle el cariño y el cuidado de una madre, con quien tenga la confianza de una amiga y que, además, pueda satisfacer su retorcida lujuria como nadie.” Suspiró.
“Si lograra encontrar a alguien que combinara esas tres cosas y pudiera recibirlo de forma constante… tal vez su situación mejoraría.
Pero, a estas alturas, lo dudo.
Aunque debo decir que, inconscientemente, ya ha estado intentándolo.
Colecciona mujeres para llenar esos vacíos.” Andrómeda hizo una pausa, recordando cada una de las interacciones de Red con sus ‘amigas’.
Siempre había una barrera en la confianza verdadera.
Y cuando esa barrera no podía romperse, la disfrazaba con lujuria.
“Tiene muchas chicas de su edad para suplir a las ‘amigas’, aunque nunca llega al nivel de confianza que necesita.
Ya sea por miedo, paranoia o por algo más profundo, nunca se abre del todo.
Se acerca, pero no deja que nadie lo alcance realmente.” Continuó con un suspiro.
“También tiene mujeres más maduras como tú, Gemma y Elise para compensar a las ‘novias’.
Tú eres la principal… al menos en lo humano.” Andrómeda hizo una pausa antes de sonreír con cierta ironía.
“Y ahora me tiene a mí para compensar a la ‘madre’.
Aunque dudo que sea la última.
De hecho, sé que pensó en otras mujeres mayores antes que en mí.” Se rio suavemente, divertida por la ironía.
“Es como si intentara sanarse a sí mismo sin darse cuenta.” “Entonces, ¿qué?
¿Lo dejamos así?
¿Me estás diciendo que no puedo enojarme con él porque simplemente es un chico con problemas mentales?” refunfuñó Tonks.
No se sentía satisfecha.
Aunque su madre hablaba con sinceridad, seguía sin estar de acuerdo con que yo siempre me saliera con la mía y desgastara su vida sin consecuencias.
“No, no digo eso.
No te lo cuento para que lo perdones, sino para que lo entiendas y sepas cómo actuar en el futuro.” respondió Andrómeda con firmeza.
“Te lo dije, lo conozco mejor de lo que crees.
Sé de lo que es capaz, y por eso te aseguro que no tienes escapatoria… no tenemos escapatoria.
Solo espero que lo que sabes ahora te ayude a tomar mejores decisiones de aquí en adelante.” Hizo una pausa, observando a su hija con ternura.
“Tienes opciones.
Puedes perdonarlo y aceptar su estilo de vida.
Puedes tratar de ayudarlo a sanar, aunque sea imposible.
Puedes rebelarte y buscar una forma de manipularlo para evitar que siga con esto.
O puedes confrontarlo… y perder.” Suspiró.
“No voy a decirte qué hacer.
Solo quiero que seas feliz.
La verdad es que estamos en sus manos, y yo ya lo acepté.
Claro que mi decisión fue fácil de tomar por lo que viví… Tú haz lo que quieras, mi niña.
Solo quiero que sepas que aquí estaré, por si necesitas un consejo… o un abrazo.” Con un tono maternal, envolvió a Tonks en un abrazo cálido.
“Te lo dije, no podemos salir del camino… pero sí elegir cómo transitarlo.
¿Cómo quieres transitarlo?” Tonks no respondió de inmediato.
Permaneció en silencio, sumida en sus pensamientos.
Realmente estaba atrapada, no tenía salida.
Sí, en algún punto ya lo había aceptado, de lo contrario, no estaría aquí… pero decirlo en voz alta era otra historia.
No podía dejar de pensar en qué haría ahora.
¿Realmente solo debía dejar que me saliera con la mía?
Quiso seguir perdida en sus pensamientos un poco más, pero una extraña sensación en su parte trasera la sacó bruscamente de su trance.
“¡¿Mamá?!”, exclamó sobresaltada, dándose cuenta de que su madre estaba amasando su trasero con demasiada familiaridad.
“Hmm… Perdón.” respondió Andrómeda con total naturalidad, apartando las manos como si recién se diera cuenta.
“Quizás algo de él aún quedó dentro de mí… metafóricamente hablando, claro.
Lo literal ya lo limpié cuando me bañé y wow… sí que fue mucho.” agregó dándose unas palmaditas en el vientre.
“¡MAMÁ!” aulló Tonks, escandalizada ante el nuevo sentido del humor retorcido de su madre.
Andrómeda solo se rio al ver las expresiones de su hija.
Al menos, eran más divertidas que la mirada compleja y atormentada que tenía hace un momento.
“¡No quiero revivir esto!
Me da igual la retorcida conexión cósmica que compartieras con mi novio,” espetó Tonks, el rostro encendido por la vergüenza y la furia “Vamos, mi mariposita,” se burló Andrómeda, abrazando a su hija por la cintura y cubriéndole la mejilla de besos insistentes.
“Como tu madre, te llevé dentro, y con lo que pasó, ya he estado dentro de ti también.
¿Acaso queda algo que no hayamos hecho?” Añadió con una sonrisa lasciva, “Además, cuando te vi en ese estado, no pude evitar pensar qué preciosidad había criado.
Quién iba a decir que mi niña sería tan terriblemente sexy y adorable.” Ademas, cuando te vi en ese momento no pude evitar pensar que eras muy linda, uqien diria que criaria una hija tan sexi y adorable” “¡Puaj…!” Tonks hizo una mueca de asco, intentando zafarse, pero su madre se aferró con una fuerza sorprendente.
“Para, es…
jajajaja…
repugnante…
jajaja.” Apenas podía hablar entre las carcajadas provocadas por las cosquillas.
Tonks no podía liberarse, no porque le faltara fuerza, sino porque no quería usarla al punto de lastimar a su madre… y Andrómeda lo sabía perfectamente.
Estaba actuando de una forma claramente inapropiada, pero al mismo tiempo, se contenía lo suficiente como para que fuera más una broma que una verdadera provocación.
Aun así, la sombra de Red en su mente le hacía tener ciertos pensamientos que prefería ignorar.
La verdad era que Andrómeda sabía que había cambiado.
Se notaba en cosas como esta.
Había ganado algo de mí con nuestra conexión, pero también había adquirido algo más… algo de su propia hija.
En aquel momento en que fue Tonks, sintió su vivacidad, su actitud rebelde y su sentido del humor.
Quizás, como madre e hija, su conexión había sido tan fuerte que terminó llevándose más de lo esperado.
Y así, ambas siguieron forcejeando durante un buen rato, con Tonks casi al borde de las lágrimas por la vergüenza y Andrómeda disfrutando cada segundo como si fuera lo mejor que le había pasado en la vida.
Realmente agradecía lo que hice.
Sentía que había ganado una nueva vida… y con ella, muchas cosas más por disfrutar.
…
Dentro del laboratorio, un frasco especial titilaba de forma inestable, irradiando una energía inquietante.
El sudor resbalaba por mi frente.
“En serio, Elise… esto es demasiado peligroso.” (Red) “Hazlo” insistió, sentada sobre la mesa, sin apartar la mirada de mí.
“No estoy seguro de qué pasará.
No puedo permitir que algo te ocurra.” (Red) Elise no respondió con palabras.
En su lugar, transmitió sus sentimientos a través de nuestra conexión.
Podía percibirlo con claridad: ella también tenía miedo.
Pero al mismo tiempo, algo en su interior le decía que debía hacerlo.
Y, extrañamente, yo también lo sentí.
No me tranquilizaba en lo más mínimo… pero tampoco pude decirle que no.
Tras una larga discusión, preparé la mesa y comencé a trabajar.
Pero esta vez, algo era diferente.
Me aseguré de medir con precisión: 1% esencia M, 1% esencia C y 98% esencia E (Elise).
En el instante en que la mezcla se incorporó, Elise se estremeció.
Su cuerpo no mostró cambios visibles: ni piel desprendiéndose, ni orificios sangrantes… nada.
Pero el dolor que sufrió fue indescriptible, comparable solo a la primera vez.
“Sigamos” insistió Elise, con voz firme a pesar del sufrimiento.
Aumenté las dosis: 2% + 2% + 96% → 4% + 4% + 92% → 8% + 8% + 84% → 16% + 16% + 68% → 32% + 32% + 36% Seguí incrementando la cantidad de esencias hasta el punto en que prácticamente las inundé.
Su cuerpo no parecía cambiar, pero algo dentro de ella sí lo hacía.
Podía sentirlo: algo asi como una esfera o huevo, creciendo poco a poco.
Incluso si detenía las esencias, seguía expandiéndose, aunque de forma más lenta.
Pero con cada nueva infusión, tenía picos de crecimiento.
Elise, lejos de detenerse, parecía cada vez más determinada.
Esa sensación extraña dentro de ella se hacía más fuerte… y más adictiva.
Así comenzó una nueva sesión de adición de esencias.
Como antes, cada nueva esencia disminuía las anteriores, por lo que tuvimos que añadirlas todas nuevamente.
+100% Esencia de equinos mágicos (unicornios, pegasos, thestrals…) +100% Esencia de equinos normales (caballos, cebras, burros…) +100% Esencia de Mago +100% Esencia de Centauro El uso simultáneo de tantas esencias ya era peligroso por sí mismo, pero este experimento se nos estaba saliendo de las manos.
Elise sintió un dolor indescriptible, un ardor que no solo consumía su cuerpo, sino su propio ser.
Y entonces, comenzó a brillar.
Literalmente.
Una luz intensa cubrió su piel, aumentando de intensidad con cada segundo.
La energía que emanaba de ella era tan intensa que mis dientes castañeteaban.
Pero todo se detuvo en el instante en que el panel de la [Silla de Linajes] mostró los resultados.
[Elise] Linajes: >Super unicornio 100% >Super pegaso 100% >… Todos los valores llegaron al 100%.
Lo habíamos logrado.
Quise decir algo, pero antes de que pudiera hablar, nuestra conexión me envió una advertencia.
Algo estaba pasando.
Elise no sentía dolor esta vez, ni las consecuencias habituales de los experimentos anteriores… pero la esfera dentro de ella había llegado a su punto crítico.
Nos miramos, ambos preocupados.
Elise no comprendía lo que estaba ocurriendo, pero sabía que algo estaba a punto de romperse.
La probabilidad era mínima… casi imposible.
Pero ocurrió…
la esfera explotó.
O, más bien, se rompió, liberando algo.
No sé qué fue, ni cómo describirlo.
Solo vi cómo la luz regresó a su cuerpo… con una potencia abrumadora.
Un destello cegador se expandió por todo el feudo, y una explosión arrasando con el lugar donde estabamos.
La Torre del Mago se desintegró en un instante…
y yo también.
—///— patreon.com/Lunariuz
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com