Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 306
- Inicio
- Todas las novelas
- Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo
- Capítulo 306 - 306 302 Planes para Andrómeda
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
306: 302) Planes para Andrómeda 306: 302) Planes para Andrómeda Tenía mucho por hacer y planificar.
Castelobruxo, las chicas en Hogwarts con el basilisco, mi hija por nacer junto a Gemma, hablar con Elise sobre la divinidad, conseguir información sobre la existencia de los dioses… y ahora, lo que debía resolver: mis planes para Andrómeda.
Tonks y su madre estaban esperando en una casa del feudo.
En cuanto entré, noté cómo Tonks me lanzó una mirada asesina, que desvió rápidamente.
Estaba claro que las cosas con ella serían complicadas por un tiempo.
“¿Para qué nos llamaste?” preguntó Tonks, con un tono poco amable.
“Sé buena, Nymphadora” dijo Andrómeda, dándole una palmada ligera, aunque eso no mejoró el ambiente.
“En realidad…
solo necesitaba hablar con tu madre” dije mientras colgaba mi abrigo en el perchero y me sentaba en uno de los sillones, “pero considerando que esto afecta a tu familia, sentí que debías estar presente también.” “¿Qué nos vas a hacer ahora?” preguntó Tonks, anticipando que diría algo que la enfadaría.
“Tranquila, Nymphadora” intervino Andrómeda.
“Enfadarse no resolverá nada.
Si nos llamó con tanta seriedad, debe ser importante…
De hecho, creo saber lo que quiere, pero debo decirte que no puedo.” “¿Qué quiere hacer?” preguntó Tonks, confundida.
Que su madre y su novio estuvieran tan sincronizados la ponía nerviosa.
“Quiere que reclame la herencia de la familia Black” respondió Andrómeda.
“¿¡Qué!?” exclamó Tonks, completamente sorprendida.
“¿Cómo lo supiste?” pregunté, desconcertado.
Andrómeda era intuitiva, sí, pero eso fue demasiado certero.
“Cuando me lleves a la cama, te lo cuento” respondió con una sonrisa pícara, guiñándome un ojo.
Tonks frunció el ceño con una mezcla de disgusto y furia.
“¿Quieres quedarte con la herencia de los Black?” me miró Tonks, indignada.
“¿Por eso te acostaste con mi madre?” “No…
Quizás…
una parte…” dije con calma forzada, mientras tomaba una taza de té de la mesa.
“Pero ese no es el punto.” “Desgraciadamente, aunque me encantaría darte todo lo que quieras…” dijo Andrómeda con una voz suave, mezcla de amante enamorada y madre protectora “No puedo.
Fui expulsada de la familia Black, borrada del árbol genealógico junto con todos mis descendientes.
Los hijos de mis hermanas tienen mucho más derecho a heredar que yo.” Hablaba con un dejo de arrepentimiento.
No se lamentaba por haberse alejado de su familia, pero nuestra relación actual la hacía sentir culpable por no poder darme lo que deseaba.
“Lo sé… pero puede que tenga una forma” dije, captando de inmediato la atención de ambas.
A Tonks, en realidad, la herencia Black no le importaba demasiado.
No era alguien materialista, y conmigo y en este lugar, nunca le faltaría nada.
Aun así, por lo que sabía sobre la historia de su madre, creía que no estaría mal que aquella familia le devolviera algo.
“Tengo un método para que te conviertas en la cabeza de la familia, Lady Black” dije solemnemente, haciendo una pausa.
“O incluso podríamos darle esa oportunidad a Tonks… pero tiene un precio.” “¿Qué precio?” preguntó Tonks, con curiosidad.
“Cambiarse el apellido” dije finalmente.
Ambas abrieron los ojos con sorpresa.
No era un precio alto en términos materiales; cualquier otro habría aceptado sin dudarlo por una fortuna semejante.
Pero para ellas, el apellido “Tonks” tenía un valor mucho mayor.
“¡¿Cómo puedes pedirnos eso?!” exclamó Tonks furiosa, incorporándose de golpe.
“¡No solo te follas con mi madre, sino que también quieres borrar todo rastro de mi padre!” gritó mientras se lanzaba sobre mí, rodeándome el cuello con su brazo robótico, que se activó por pura rabia.
“Por eso…
se lo iba a pedir a tu madre,” logré decir con dificultad, luchando por respirar.
“No podía exigirte que renuncies a tu apellido, sé cuánto significa para ti…” añadí con sinceridad, pese al dolor.
“Incluso…
incluso quería que nuestros hijos llevaran tu apellido, para honrar a Ted…
No lo pediría si tuviera otra opción.” “¡No pronuncies su nombre con tu sucia boca!” escupió Tonks, al borde de las lágrimas, pero finalmente me soltó.
Andromeda la había abrazado por detrás, sujetándola con fuerza.
“Tonks, déjalo ir…
No puedes seguir así,” susurró su madre, acariciándole el cabello con ternura.
“Pe-pero él quiere…” sollozó Tonks, totalmente desbordada.
Las heridas del pasado, que tanto le costó cerrar, se abrían una vez más.
Todo a su alrededor estaba cambiando más rápido de lo que podía soportar.
“Lo sé…
y aun así, estoy de acuerdo con él,” dijo Andromeda con voz serena.
“¿¡Qué?!
¿Por qué?!” exclamó Tonks, mirándola con una mezcla de tristeza y desesperación.
“¿Por qué quieres dejar atrás a papá con tanta facilidad…?” preguntó derrotada.
“No es eso, mi niña,” dijo Andromeda, sin soltarla.
La sostuvo unos segundos más, acariciándola hasta que notó que su respiración se volvía más estable, y luego la miró a los ojos.
“Esto no es olvidar a tu padre.
Él siempre estará con nosotras, en nuestros recuerdos, en nuestros corazones.
Esto…
es simplemente algo que se tiene que hacer.” “Pero no es tan importante…
ni todo el dinero del mundo…” protestó Tonks con la voz rota.
“Shhhh…
Tonks,” murmuró su madre, usando su apellido como pocas veces lo hacía, lo que captó completamente su atención.
“Justamente por respeto a tu padre quiero hacerlo.
Porque sé lo que estoy haciendo ahora…
no me siento digna de llevar su apellido.
Siento que lo estoy deshonrando.
Que me llamen ‘Tonks’ cuando…” Sus ojos se desviaron hacia mí.
“Además,” añadió con una sonrisa triste, “sé que puedo dejar atrás ese apellido con tranquilidad…
porque estás tú.
Nadie tiene más derecho a llevarlo que tú, la mejor creación y el mayor regalo que tu padre le dejó a este mundo.
Red mismo lo dijo: tus hijos llevarán su linaje, su herencia, su apellido…
y todo gracias a ti.” Así, madre e hija se quedaron abrazadas un largo rato, compartiendo un silencio que decía más que cualquier palabra.
Yo no interrumpí.
Dejé que el momento siguiera su curso.
Las cosas se calmaron poco a poco.
Tonks aún no estaba de acuerdo, pero se mantuvo en silencio, atrapada en sus pensamientos.
“¿Qué hay que hacer?” preguntó Andromeda con firmeza, dispuesta a cumplir lo que fuera necesario.
“¿Hay algo más que deba tener en cuenta además del apellido?” “No mucho, en realidad,” respondí mientras dirigía una mirada delicada hacia Tonks.
“Mi método es un antiguo ritual que se usaba para reclamar el legado familiar cuando todos los miembros principales de la casa habían muerto.” “Es cierto que no queda nadie de la rama principal…
pero, ¿qué pasa con mis hermanas y mi sobrino?
Además de mi primo Sirius, que está en Azkaban, y posiblemente Regulus…
aunque su paradero es incierto, aún tendría más derecho que yo.” Andromeda hablaba con calma, pero claramente evaluando todas las posibilidades.
“Lamento darte esta noticia, pero Regulus está muerto,” dije con suavidad.
Ella me miró por un momento antes de asentir en silencio.
“Sirius fue expulsado de la familia y, estando en Azkaban, no podría hacer nada a menos que escapara.
En cuanto a tus hermanas… el hecho de haberse casado con miembros de otras casas les quitó el derecho al legado.” Me detuve un segundo antes de añadir: “Tú, en cambio, estás técnicamente soltera…” Justo entonces, sentí la mirada helada de Tonks clavarse en mí, y tragué saliva con torpeza.
“…y tengo otro ritual para restaurar tu apellido.
Una vez completado, serás elegible para el proceso.” “¿Y el hijo de mi hermana?” preguntó, consciente del último cabo suelto.
“Sí…
él sería el mayor rival por la herencia, si lograra llegar a la casa ancestral de los Black,” admití con una sonrisa leve.
Pero luego mi expresión se volvió más seria.
“Aun así, incluso si no podemos evitar que se presente, tengo otra forma de garantizar que tu posición sea superior a la suya…
si estás dispuesta.” “¿Qué método es ese?” intervino Tonks con preocupación.
Conocía bien a su madre y sabía que no preguntaría por su disposición si no fuera algo complicado o incluso peligroso.
“Planeo purificar su linaje Black,” expliqué.
“Es un proceso que he perfeccionado con práctica.
No debería ser peligroso, aunque tal vez resulte algo doloroso o incómodo temporalmente.
Además, planeo conseguir la bendición de un miembro de la familia.” “Eso…
será difícil,” murmuró Andromeda, pensativa.
“Déjamelo a mí,” respondí con una sonrisa tranquilizadora.
“Está bien.
¿Cuándo empezamos?” preguntó con determinación.
“Ahora mismo.
Me pondré en marcha con el ritual para establecer tu nombre verdadero.
Será solo medianamente complicado, dado que fuiste expulsada.
Si aún quedara algún miembro con suficiente poder dentro de la familia, tendríamos que preocuparnos de que su voluntad interfiriera durante el proceso…
pero no será un problema.
Y si llegara a serlo, yo te protegeré.” Luego las miré a ambas.
“También necesito recolectar algunas muestras de sangre de ustedes dos.” Tonks se estremeció visiblemente ante la idea, pero no dijo nada.
Ninguna de las dos se negó.
Tomé lo que necesitaba, preparando todo para continuar con el ritual, cuando de pronto, justo al girarme para irme, Andromeda me detuvo con una mano en el brazo.
“Red, espera un momento” me llamó Andromeda justo cuando estaba por salir.
Me giré, al igual que Tonks, intrigado por su tono.
“¿Sí?” pregunté curioso.
“Quiero pedirte algo.”(Andromeda) “Claro, dime.”(Red) “Quiero mudarme aquí.
Al ‘feudo’, como lo llamas.”(Andromeda) “¿Mamá?
¿Quieres mudarte acá?” Tonks abrió los ojos con sorpresa y dolor “¿Ya no te gusta nuestra casa?” “No es eso, mi niña”, respondió Andromeda con una sonrisa suave.
“En realidad, de eso quería hablar.
¿Sería posible traer nuestra casa aquí?
Las que tienen en este lugar son encantadoras, pero ya me acostumbré demasiado a la mía.
Si no se puede traer entera, quizás podríamos hacer una réplica…
y mover todas nuestras cosas.” “No veo problema.” Lo pensé un momento y luego asentí.
“Podemos crear una réplica exacta, y trasladar todo.
La antigua quedará como una base del mundo exterior, por si acaso.” Le sonreí a Andromeda.
“Ya te lo dije antes, pero te lo repito: bienvenida, Andromeda.
Esta es tanto tu casa como la mía.” “Ugh…” Tonks soltó un gemido de puro asco.
Ya podía imaginar lo que venía.
“Me voy a quedar en nuestra casa.
Ustedes dos quédense aquí a… ya saben, follar o lo que sea.” Dijo la palabra con veneno…
como si le supiera a veneno.
“Nymphadora, no puedo creer que seas tan cruel como para dejar sola a tu pobre madre, justo ahora que más me necesita.” Andromeda puso una mano en el pecho, con un suspiro dramático.
“¿Acaso quieres romper mi frágil y delicado corazoncito?” “Eso es chantaje emocional y sabes que no quiero que sigas usandolo conmigo”, replicó Tonks, cruzándose de brazos.
“Ya no eres ni frágil ni delicada.” “No, niña, no te vas a deshacer de mí tan fácilmente”, dijo Andromeda con voz firme.
“Hasta que te considere una mujer adulta, no te voy a dejar ir.” “¿Y cuándo será eso?
¿Cuándo me dejarás en paz?”, preguntó Tonks, con el resentimiento mordiéndole la lengua.
“Quién sabe…
quizás nunca,” Soltó una risita divertida.
“Pero supongo que podría acelerar el proceso si tuvieras tus propios hijos…
Aunque, claro, necesitaremos espacio para tus nuevos hermanos.” “¿Qué?”, Tonks apenas podía procesar esas palabras, el horror comenzando a abrirse paso en su mente.
“Bueno, si planeamos que herede la familia Black, será necesario dejar descendencia.” Dijo Andromeda con toda naturalidad.
“La verdad, desde que rejuvenecí, me ha pasado por la cabeza darte un nuevo hermanito o hermanita.” Tonks parpadeó lentamente, tratando de procesar eso.
“¿Qué te parece, Tonks?
¿Quieres ayudarme a aumentar la familia?
Solo tienes que calentar un poco a tu novio y dejármelo a mí.” “¡NO!
¡No, no, no, on, NO!
¡NONONONO!” Tonks entró en modo pánico absoluto, agarrándose la cabeza como si quisiera arrancarse el cerebro.
Apenas podía soportar la extraña y perversa relación entre su madre y su novio, pero esto…
esto era una pesadilla inimaginable.
Su madre embarazada… de su novio… quien ahora sería su padrastro… y padre de su hermana… que a su vez sería cuñada de su propio padre… Tonks parecía entrar en un cortocircuito emocional, soltando chillidos incoherentes mientras giraba sobre sí misma, balbuceando teorías de parentesco imposibles.
Y mientras tanto, yo ya no estaba ahí.
Había desaparecido antes de que el caos me alcanzara.
Con suerte, no me encontrarían hasta que todo se calmara…
o hasta que fuera seguro volver sin que Tonks intentara matarme.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com