Harry Potter: Red Weasley El Extraño Mago Rojo - Capítulo 308
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308: 304) Segundo Round 308: 304) Segundo Round Aparecí nuevamente en el feudo con una expresión severa que pronto se transformó en una ira incontrolable.
Ignoré por completo los mensajes sobre la finalización de la campaña y lancé un grito estridente que hizo estremecer a todos los presentes.
Sin perder tiempo, corrí hacia la torre del archimago, luego hacia el mercader, y finalmente al bosque.
Levanté a Elise sobre mi cabeza sin previo aviso y emprendí el camino de regreso al mismo lugar de antes.
Naturalmente, soltó un chillido de sorpresa, pero antes de que pudiera siquiera preguntar qué estaba ocurriendo, ambos desaparecimos del sitio.
¿La razón?
REVANCHA.
Lo peor, y aquello que realmente me carcomía, era que no perdí por ser más débil que Morgana.
Sí, era poderosa, sin duda…
pero si ponemos todas las cartas sobre la mesa, aunque ella tenía fortalezas notables, yo era superior en términos generales.
Mis habilidades combinadas me colocaban entre los individuos más poderosos del mundo —incluso en esta época.
Lo que me llevó a la derrota no fue su fuerza directa, sino la acumulación de sus maldiciones.
Durante años las soporté, incontables maldiciones que, aunque muchas fueron mitigadas o neutralizadas, me desgastaron lentamente.
Como gotas que, una a una, terminan por ahogarme.
Puede que supere a Morgana en fuerza, pero en lo que respecta a maldecir…
ahí soy apenas un niño jugando con fuego frente a una maestra primaniaca.
Voldemort es un aficionado a su lado.
Una simple maldición en la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras no es nada comparado con lo que esa bruja puede hacer.
Así que esta vez…
las cosas serían diferentes.No le daría la oportunidad de debilitarme lentamente.
No la dejaría jugar su juego.
…
Regresé al mismo lugar, con la misma furia…
aunque todavía sostenía a una alicornio completamente confundida por encima de mi cabeza.
Estaba frustrado, derrotado…
probablemente había sido la pérdida más amarga de todas hasta el momento.
Mientras comenzaba a preparar el campo de batalla, le ofrecí a Elise una breve y apresurada explicación.
No le daría a Morgana ninguna vía de escape esta vez.
Me puse manos a la obra: rituales, encantamientos, runas, posicionamiento de artefactos traídos de mis proveedores…
todo debía estar perfectamente dispuesto.
Sabía que tenía una ventana limitada de tiempo antes de que ella llegara.
Calculé con precisión cuántos preparativos podía completar en ese lapso.
Y sí, traje a Elise por dos motivos: primero, porque su ayuda sería valiosa; y segundo, porque si por alguna razón encontraba una pista sobre el misterio de la divinidad, esperba ya tenerla a mi lado desde el inicio.
Aunque su poder actual no fuera rival para una bruja de la talla de Morgana, Elise aún representaba un recurso valioso.
Una vez que la matriz mágica estuvo grabada en el suelo y los materiales correctamente colocados, hice que Elise canalizara su magia en el círculo.
Ella era mi batería mágica.
A pesar de no haber recuperado aún toda su capacidad, su regeneración mágica era impresionante, casi antinatural.
Mientras ella alimentaba el sistema, yo manipulaba las corrientes mágicas y ajustaba cada capa del ritual.
Estaba creando un campo de batalla completamente encantado: nuestra arena de combate…
mi trampa.
Cuando todo estuvo listo, me senté en el centro, ojos cerrados, respiración controlada.
Elise ya había sido trasladada de nuevo al [feudo].
Claro, el [feudo] que poseo dentro de esta campaña no es como el del mundo real, está carente de personas, salvo ahora por la propia Elise, la única compañía que traje esta vez.
Y así esperé.
No oculté mi presencia.
De hecho, puede que la haya amplificado.
Mientras esperaba a que Morgana apareciera, comencé a acumular poder en mi interior.
Para cualquiera con sentidos agudos, la perturbación mágica en este lugar sería innegable.
Sin embargo, también traté de moderarla lo suficiente para no llamar demasiado su atención; no podía permitir que esa bruja sospechara demasiado pronto.
La conocía.
Habíamos combatido durante una década.
Sabía perfectamente que, en cualquier momento, podía sacar una carta oculta bajo la manga.
Y entonces, lo sentí.
Una presencia que me provocó un escalofrío involuntario.
No porque fuera repulsiva o particularmente malvada… sino porque sabía exactamente quién era.
Ella había llegado.
“Por fin estás aquí” murmuré, justo en el instante en que cruzaba el límite del círculo mágico.
La conocía tan bien que preparé el campo con sumo cuidado.
Diseñé el círculo de manera que fuera casi imperceptible, oculto bajo otro patrón mágico que imitaba una simple red de absorción de energía ambiental.
Morgana, curiosa como siempre, no lo notó al principio.
Sintió una ligera incomodidad, un cosquilleo en el fondo de su mente avisandole del peligro… pero su interés por mí fue mayor que su prudencia.
Y cuando quiso reaccionar, ya era demasiado tarde.
Salté sobre ella sin dudarlo, dividiéndome en múltiples clones, cada uno ejecutando una técnica distinta.
Ya había sufrido demasiado por su culpa.
Ahora era su turno.
Llamarlo “batalla” sería generoso.
Fue una paliza.
Había estudiado cada uno de sus hechizos, cada maldición, cada gesto.
Sabía exactamente lo que podía hacer.
Diez años de enfrentamientos me habían convertido en un experto en Anti-Morgana.
Así que esta vez, fui con todo desde el principio.
Incluso cuando intentó romper el sello que limitaba su poder, ya estaba herida en varios puntos críticos.
Su ventaja se desvanecía.
Su fuerza, aunque aún impresionante, ya no bastaba.
Fue una lucha prolongada, sí, pero nada comparable con aquella primera vez.
Esta vez, sus maldiciones no me debilitaban.
Y aunque sacó a relucir técnicas que no había visto antes, no fueron suficientes.
Al final, hubo un vencedor.
Yo…
Morgana cayó bruscamente al suelo, con grilletes mágicos sellando sus muñecas, tobillos y cuello.
Tuve que lograr antes sacarla de aquel estado de “Sello Roto”, porque ni siquiera mis mejores ataduras podrían haberla contenido en ese estado.
Estaba herida, gravemente.
Uno de sus costados mostraba un corte profundo, tan abierto que sus órganos quedaban visibles, solamente retenidos en su interior por la magia que aún quedaba en su cuerpo.
Su capacidad de supervivencia era impresionante, pero considerando que fue uno de los adversarios más formidables que he enfrentado, no me sorprendía tanto.
Derrotada y casi horas incapacitada, pero aún no era suficiente para saldar la cuenta de todo lo que me hizo.
Rápidamente bajé mis pantalones y empecé a derrotarla de otra manera, y esta vez, la derrota sería absoluta.
[Éxtasis] y [Artes sexuales] iban a trabajar extras.
Así, los gemidos de placer de un ser agonizante resonaron poderosamente, desgarrando el silencio del bosque.
…
-Varios días después- Miraba con curiosidad el interior de la torre de brujería de Morgana.
Era un espectáculo fascinante, especialmente porque la única torre mágica que conoció hasta entonces era la del Archimago, que había sido “generada”, no construida como esta.
La torre no destacaba por su belleza, pero poseía un encanto particular.
Erigida en una isla gobernada por la propia Morgana, ella también tenía un palacio principal con sus propios laboratorios, pero para las investigaciones verdaderamente profundas, acudía aquí.
En ese momento, Morgana estaba absorta en el refinamiento de una poción, su rostro grave, ignorando por completo mi presencia mientras yo exploraba con la mirada.
Nuestra contienda había sido devastadora para ella, una derrota con un costo elevadísimo del que aún debía reponerse.
Me senté, permitiéndome la extraña indulgencia de observarla trabajar, de simplemente contemplarla.
Era innegablemente hermosa, incluso con la evidente palidez en su rostro.
Era un lujo, después de tanto tiempo de conflicto, poder verla de cerca sin el temor constante a una emboscada.
Para mí, era un momento agradable.
Para ella, en cambio, el asombro fue abrumador: un desconocido que en realidad no era un desconocido, la había vencido…
violado…
y ahora se encontraba forzosamente aliada a él.
Sí, ahora estábamos “bien”, o algo parecido.
Después de vencerla, mientras quebraba su orgullo…
y otras cosas , sellé un [Pacto de Sangre] con ella.
Era una persona de inmensa importancia y, durante los diez años de mi lucha, había aprendido mucho sobre ella, suficiente para saber que podía obtener lo que buscaba si no la mataba.
Además, no me gusta matar mujeres.
Pero tampoco podía dejarla ir sin más; conocía bien su rencor, y si lo hacía, la historia se repetiría.
El pacto era mi mejor solución.
Por supuesto, yo tenía la ventaja en ese momento: no solo estaba débil y amenazada de muerte, sino que el placer que prácticamente le destrozaba el cerebro no la ayudaba a rechazar mis exigencias.
Agradezco haberlo hecho después de derrotarla, porque incluso en ese estado, el costo del pacto fue altísimo.
No quiero imaginarme lo que habría costado en su mejor momento.
Ahora, estábamos en una peculiar alianza .
Una vez libre, descubrió cuán poderoso e innegable era nuestro pacto, y su disposición cambió radicalmente.
Era sorprendente la rapidez con la que su actitud podía volverse maleable ante las consecuencias.
Ella sintió curiosidad por mí: la razón de mi ataque, cómo conocía tan bien sus métodos.
Su actitud se volvió natural, incluso algo coqueta al comunicarse.
Era…
sorprendente.
Parecía que, ahora que ambos habíamos acordado no poder dañarnos, el diálogo fluía, o al menos, tan fluido como puede ser entre dos personas con mil quinientos años de diferencia.
Si no hubiera aprendido el idioma en mi intento anterior, quizás ni siquiera habría logrado completar el pacto con ella.
Nuestro viaje hasta aquí fue un constante intercambio de información.
Sabiendo que no podíamos traicionarnos, no dudé en confesarle la verdad: que venía del futuro, que ya había viajado al pasado antes, y que habíamos sido enemigos durante diez años, y que volví por mi revancha.
La risa sonora y orgullosamente burlona que soltó al saber que ella ya me había derrotado, a pesar de que ahora había sido ella quien perdió, con mis fluidos escurriéndose de ella y habiendo literalmente mordido el polvo, fue…
escalofriante y reveladora de su personalidad.
En fin, volviendo a la razón de esta alianza —que el hecho de que esté buena y mi capricho de follarme a la mismísima Morgana Le Fay no influyeron en absoluto— sabía que ella poseía la información que necesitaba.
Sí, de hecho, algunos de sus poderes y, principalmente, ese “Sello Roto” que me intrigaba, tenían que ver con los dioses y la divinidad.
Fue gratificante saber que diez años de lucha no habían sido en vano y que la decisión de pactar con ella era la correcta.
Claro que ella tampoco era la mayor experta en el tema.
Parece que incluso en esta época, la información sobre los dioses es escasa, aunque no tanto como lo sería en mi futuro.
Esperaba que lo que pudiera aprender aquí fuera suficiente para mis planes.
Por ahora, solo me quedaba esperar.
Aunque anhelaba respuestas, déjé que Morgana se tomara su tiempo para recuperarse.
Tenía algunos libros sobre el tema, pero no quería arriesgarme a cometer errores por mi falta de comprensión de la escritura de la época o el simple desconocimiento.
Así que esperaría a que Morgana resolviera sus problemas antes de iniciar mi aprendizaje directamente con ella.
Aunque bueno, mirandola alli de espaldas, con esa tucina que estaba remarcando su burbujeante trasero…
no pude contenerme y me acerque a ella de espaldas.
Note que su trabajo de pociones era muy bueno por loq ue me parecio que pdoria continuar con un poco de dificultad.
Pero, mirándola allí, de espaldas, con esa túnica que resaltaba su burbujeante trasero …
no pude contenerme.
Me acerqué a ella por detrás.
Note que su trabajo con las pociones era tan bueno que probablemente podría continuar con solo un poco de dificultad.
Ella solo pudo soltar un chillido de sorpresa y lanzarme una mirada furiosa cuando sintió cómo le rompía la túnica y entraba en ella abruptamente, pero aún así, no hizo nada más que resoplar y concentración para que mi “intervención” no arruinara su trabajo.
Sí, las cláusulas del pacto estuvieron muy a mi favor , y la no agresión no fue lo único que obtuve con él…
—///— Hola chicos, disculpen por la demora, me tomó un par de semanas más de lo esperado recuperarme porque la situación fue un poco más complicada de lo que se pensaba.
Pero ya estoy de vuelta.
La próxima semana publicaré dos capítulos, y seguiré aumentando la cantidad hasta volver a la normalidad.
Gracias por su paciencia y apoyo hasta ahora.
¡Los quiero, mis queridos lectores!
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